Candelaria-Fasnia: Don Luis Navarro Nóbrega (1882-1969), párroco propio de Fasnia, coadjutor y ecónomo de varias parroquias tinerfeñas, y capellán del Colegio de San Ildefonso

Luis Navarro Nóbrega     La historia de Candelaria ha girado siempre en torno a la Virgen, circunstancia que ha inclinado a muchos de sus hijos hacia la vida religiosa, ya como frailes dominicos ya como clérigos seculares; así se explica el elevado número de ellos nacidos en la Villa Mariana. En este artículo recordamos a uno de estos sacerdotes, que creció en el seno de una familia ilustre y profundamente creyente. Estudió en el Seminario Diocesano de Tenerife, en La Laguna, donde fue compañero de numerosos sacerdotes tinerfeños. Tras su ordenación cantó su primera Misa en Candelaria y ejerció como coadjutor en La Orotava, de donde pasó como cura ecónomo a Taganana. Luego obtuvo por oposición la parroquia de Fasnia, a cuyo frente estuvo durante 20 años, en dos periodos, interrumpidos por cuatro años que estuvo de cura ecónomo en su Candelaria natal y en La Matanza de Acentejo. Finalmente regentó las parroquias de La Cuesta (La Laguna) y San José, en Santa Cruz de Tenerife, para acabar sus días como capellán del Colegio de San Ildefonso de la propia capital, destino en el que permaneció durante 28 años, período en el que terminó sufriendo una ceguera total.

     Nuestro personaje nació en Candelaria el 16 de octubre de 1882, siendo hijo de don Lucas Navarro Llarena y doña Eloisa Nóbrega y González, natural ésta de la ciudad de La Laguna. Dos días después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana, de manos del párroco propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Luis Florentín” y actuó como madrina su tía paterna doña Matilde Navarro, soltera, siendo testigos don Abelardo Nóbrega y don Isidro Delgado…

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Candelaria: Don José de Baute Santos y Pérez (1778-1835), cabo 1º de las Milicias de Artillería retirado con fuero, regidor, síndico personero y guarda-almacén de Artillería

Candelaria antigua-15     Siguiendo con una larga tradición familiar, nuestro biografiado prestó sus servicios en las Milicias de Artillería, en las que alcanzó el empleo de cabo 1º, con el que se retiró con derecho al goce de fuero militar. Posteriormente fue nombrado guarda-almacén de Artillería en Candelaria, empleo en el que probablemente permaneció hasta su prematura muerte y que compaginó con sus ocupaciones como labrador y tabernero. Además, había sido regidor y síndico personero del Ayuntamiento.

     Nació en Candelaria el 16 de diciembre de 1778, siendo hijo de don Pedro de Baute Santos y Barrios, natural de Arafo, y de doña María Josefa Pérez Pérez, que lo era de Candelaria. El 26 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura teniente de beneficiado don Fernando de San Josef Fuentes; se le puso por nombre “Josef Valentin del Carmen” y actuó como padrino don Josef Francisco de Barrios, vecino del lugar de Tacoronte…

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Las reformas del templo parroquial de Barranco Hondo (Candelaria) y el reloj de su torre

Barranco Hondo-iglesia-reforma    Como ya relatamos en un artículo anterior, desde el siglo XIX Barranco Hondo ya contaba con una ermita dedicada a San José, que se había terminado de construir en 1860 y, tras ser bendecida, se había abierto al culto en 1867. Pero aún habrían de pasar muchos años, hasta 1943, para que fuese elevada a parroquia, la cual comenzó a regir a comienzos de 1944.

     En 1960, durante la regencia del párroco fray Porfirio Pérez Pontejo y al cumplirse un siglo de su construcción, se despertó en este pueblo el deseo de restaurar y mejorar en lo posible la iglesia parroquial, sobre todo su techumbre. Dado el entusiasmo vecinal enseguida se iniciaron las obras, que a la larga llevaron a la mayor reforma que se ha realizado en el templo desde su construcción.

     Durante las obras se quitaron los altares antiguos, que fueron sustituidos por nuevas hornacinas para las imágenes, y se sustituyó el antiguo campanario por una torre alta y esbelta, que poco después fue dotada de un reloj, adquirido por los emigrantes del pueblo en Venezuela. A pesar de las dificultades económicas de la época, gracias al entusiasmo e impulso del joven párroco, con el beneplácito del obispo güimarero don Domingo Pérez Cáceres, se pudieron llevar a término las obras emprendidas, que también incluyeron la construcción de la casa parroquial, una nueva sacristía y un salón, anexos al templo. Según la prensa de la época, el presupuesto total superó las 100.000 pesetas, cantidad cubierta con los donativos del vecindario, que contribuyó con todo lo que pudo, aunque también se contó con la colaboración del Ayuntamiento de Candelaria, CEPSA y, sobre todo, el Gobierno Civil de la provincia…

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Candelaria: Don Gumersindo Delgado (1864-1954), zapatero, sochantre, fiscal municipal, secretario del Juzgado y del Ayuntamiento, alcalde de Candelaria, curandero y pintor

Gumersindo Delgado     Este recordado candelariero comenzó su trayectoria profesional como humilde zapatero, pero luego, gracias a los conocimientos que vertió en él su madre maestra, pudo acceder a los empleos de sochantre de la parroquia, escribiente del Ayuntamiento, secretario del Juzgado municipal, administrador de bienes, secretario del Ayuntamiento de Candelaria en propiedad, empleo que ocupó durante más de dos décadas, y corresponsal del periódico El Liberal de Tenerife. Pero también tuvo una enorme vocación política, fruto de la cual fueron sus cargos como fiscal municipal, interventor y apoderado electoral, y miembro del directorio de la “Junta de Defensa para los intereses generales del valle de Güimar”. Esa intensa actividad motivó su suspensión en la plaza de secretario del Ayuntamiento y su detención por motivos políticos; pocos años después recuperó su plaza de secretario municipal, que luego volvería a perder por los mismos motivos, pero ahora definitivamente, a pesar de lo cual  fue incluido en el Cuerpo de Secretarios de Ayuntamiento de España, como secretario de segunda categoría. Finalmente, fue elegido concejal, aunque no tomó posesión; figuró entre los principales organizadores del Comité local de Acción Popular Agraria; y alcanzó la alcaldía de Candelaria, aunque en este cargo solo permanecería durante poco más de un mes. Además, fue uno de los mayores contribuyentes de Candelaria, accionista de comunidades de aguas, curandero y pintor.

     Nació en Candelaria el 20 de diciembre de 1864, a las siete de la tarde, siendo hijo de la maestra doña Eufrasia Delgado, “industriosa y vecina de este pueblo”. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco propio don Antonio de la Barreda y Payba; se le puso por nombre “Gumersindo Demetrio” y actuó como padrino don Juan José Sabina, siendo testigos don Nicolás Matos y don Isidro Delgado, ministros de dicha parroquia…

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Artículo-GUMERSINDO DELGADO

Candelaria: Fray Manuel Fresneda y Tejera (1799-1867), sacerdote dominico demente

Candelaria-Capilla antigua-fiestas     El religioso al que se dedica este artículo no tuvo tanta suerte como su hermano, fray José Fresneda, quien también fue sacerdote dominico. Fray Manuel profesó en el Convento de Candelaria y luego fue morador del de La Laguna, donde continuó estudios, para luego regresar al de su pueblo natal, después de su ordenación sacerdotal. En esta localidad colaboró con el párroco de Santa Ana, pero muy pronto su salud comenzó a quebrantarse, por lo que fue dejando de aplicar las misas a las que estaba obligado en su convento; ello desembocó en una irreversible demencia que le acompañó el resto de su vida. Al igual que su hermano también sufrió la supresión de los conventos, a causa de la Desamortización, y murió como “presbítero exclaustrado”.

     Nació en Candelaria el 25 de diciembre de 1799, siendo hijo de don Ángel Fresneda González y doña Lucía Texera Pérez. Ese mismo día fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco don Agustín Tomás de Torres; se le puso por nombre “Manuel Tomás” y actuó como madrina doña María Texera, su tía materna…

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Artículo-FRAY MANUEL FRESNEDA

La Capilla del Calvario de Barranco Hondo (Candelaria) y la venerada imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte que la preside

Capilla Calvario-Cristo    El presente artículo está dedicado a uno de los edificios más emblemáticos del pueblo de Barranco Hondo, la Capilla del Calvario, y a la imagen que la preside, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, la más venerada de dicha localidad y titular de su Hermandad. En dicho lugar ya existía en 1860 un Calvario, que tras su destrucción fue reconstruido por el vecindario en 1885; destruido de nuevo, sería reconstruido y transformado en una capilla en otras dos ocasiones, en 1953 y 1986. En cuanto a la antigua imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, llegó a Barranco Hondo a mediados del siglo XIX, procedente de La Laguna; tras mantenerse en una casa particular, pasó a presidir la iglesia de la localidad durante casi un siglo, desde 1867 hasta 1966; luego, tras permanecer durante tres años en la casa parroquial y una vez restaurada, en 1969 fue trasladada a la Capilla del Calvario, que preside desde entonces. En el interior de ésta, además del Cristo que la preside se encuentran las tres cruces del Calvario y las imágenes de la Virgen de la Piedad, el médico y siervo de Dios José Gregorio, Santa Rita, Santa Lucía, la Sagrada Familia y la Virgen de Candelaria.

    En el siglo XX, el cuidado de esta Capilla estuvo a cargo de don Francisco Mesa Hernández, hasta su fallecimiento a finales de los años setenta. Le sucedió doña Obdulia González Delgado, quien asumió dicha responsabilidad hasta el año 2000, en que murió. En ese último año, el pequeño templo quedó a cargo de dos vecinas: doña Matilde Rodríguez Trujillo y doña Carmen Rosa Salazar Martín; la primera cesó al enfermar, mientras que la segunda continúa hasta el presente en dicha labor, con la ayuda de doña María Dolores Ruiz Núñez (conocida por Juana)…

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Candelaria: Don Andrés Oliva Núñez (1911-1990), sargento de la Policía Armada con sueldo de brigada y presidente de la Asociación de Cabezas de Familia de Igueste

Andrés Oliva Núñez     Este artículo está dedicado a un hombre de pueblo de origen modesto, quien tras cursar los estudios primarios comenzó a trabajar con su familia en la agricultura, hasta que pasó a prestar su servicio militar, que hizo como soldado de Infantería. Una vez licenciado, en la II República fue uno de los organizadores del comité local de Acción Popular Agraria en Igueste y vocal de la junta directiva de la Sociedad “Juventud Iguestera”. Tras el comienzo de la Guerra Civil se alistó voluntariamente como artillero 2º y alcanzó el empleo de cabo de Artillería, con el que luego pasó a Zapadores. Una vez concluida la contienda bélica, ingresó en el cuerpo de la Policía Armada, en el que ascendió a sargento y se le premió con el sueldo de brigada, situación en la que obtuvo el retiro; también obtuvo el diploma de socorrista de la Cruz Roja Española. Con posterioridad, al constituirse la Asociación de Cabezas de Familia de Igueste de Candelaria, fue elegido como su primer presidente y al frente de ella logró algunas mejoras para su pueblo natal.

     Nació en el pago de Igueste el 21 de junio de 1911, a las diez de la noche, siendo hijo de don Antonio Oliva Barrios y doña Josefa Núñez Padrón. Al día siguiente fue inscrito en el Registro Civil de Candelaria por el vecino don Francisco García Hernández, natural de Tacoronte, ante el juez municipal don Juan Reyes Fariña y el secretario del Juzgado don Félix González y González, actuando como testigos don Domingo Trujillo y don Ángel Sabina, de la misma vecindad. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura párroco don José Trujillo y Trujillo; se le puso por nombre “Andrés Luis” y actuó como madrina su tía materna doña Carmen Núñez Padrón, natural y vecina del mencionado pago…

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Artículo-ANDRÉS OLIVA NÚÑEZ

Candelaria: Don Buenaventura Pérez Pérez (1930-1997), funcionario de Embajada, contable, traductor, poeta, colaborador periodístico, escritor experto en toponimia guanche y lucha canaria

Buenaventura Pérez Pérez     Establecido en Santa Cruz de Tenerife, pero estrechamente ligado a su villa natal, don Buenaventura Pérez adquirió de manera autodidacta una vasta formación cultural. Gracias a su dominio del inglés obtuvo una plaza de funcionario en la Embajada de España en Monrovia, desde donde comenzó a colaborar en el periódico La Tarde. De regreso a la capital tinerfeña, trabajó como contable y traductor de inglés en empresas exportadoras. Además, hizo sus pinitos como poeta, fue un profundo investigador de la toponimia guanche, tema sobre el que publicó dos libros, y un profundo apasionado de la lucha canaria, deporte por el que sentía una gran afición que le llevó a ser secretario fundador del “Santa Cruz C.L.”. Sobre este último tema colaboraba en la prensa con interesantes artículos de opinión, algunos de los cuales fueron premiados, e incluso tenía una columna habitual denominada “Prisma luchístico”. Diez años después de su muerte, su familia editó una recopilación de sus artículos periodísticos y poemas en el libro titulado “Remembranza isleña”.

     Nació en Candelaria el 2 de diciembre de 1930, a las dos de la tarde, siendo hijo de don Buenaventura Pérez Rivero y doña Ángela Pérez Nóbrega, vecinos de dicha villa en la calle de La Arena. El 6 de abril de 1931 fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura ecónomo fray Ángel Marina; se le puso por nombre “Buenaventura Eusebio” y actuó como madrina doña María Delgado Expósito, de la misma vecindad. Fue conocido entre sus amigos por “Ventura”…

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Artículo-BUENAVENTURA PÉREZ PÉREZ

El cementerio “San Francisco” de Igueste de Candelaria (1951)

Cementerio Igueste     Como ya hemos señalado en otros trabajos, los vecinos de Igueste de Candelaria, como los de todo el término municipal, se han enterrado desde 1497 en distintos lugares de la cabecera municipal; primero en la cueva-ermita de San Blas, la iglesia de Santa Ana y la capilla del convento dominico, además de otros lugares no habituales, y luego en los distintos campos santos habilitados en dicha villa: en el primer “Cementerio provisional de Santa Ana” (1828 y 1835-1843), en el “Cementerio del Convento” (1843-1918), situado en las ruinas de la primera Basílica de Candelaria, y en el cementerio “Santa Sabina” de Candelaria (1918-1951), únicos existentes en su época en todo el municipio.

     La considerable distancia que separa a los pueblos de Igueste y Barranco Hondo del casco de Candelaria, así como los malos caminos que en el pasado había que transitar para el traslado de los cadáveres, hicieron que la construcción de cementerios en estos barrios fuese una necesidad imperiosa y una constante reivindicación de los vecinos durante largo tiempo, sobre todo mediante intensas campañas en la prensa capitaneadas por don Esteban Coello Pestano. Pero muchos años tuvieron que pasar, hasta mediados del siglo XX, para que se inaugurara el cementerio de “San José” en Barranco Hondo, en el año 1946. Luego, las gestiones municipales se volcaron en la construcción de otro cementerio en Igueste de Candelaria, que se bendijo en 1951 con el nombre de “San Francisco”, con lo que cesó el largo traslado de los fallecidos en esta localidad hasta el campo santo de la Villa Mariana. En esa misma década se construyó la capilla de este cementerio, que en 1985 fue remozada y decorada con un bello tríptico donado por el pintor local don Dimas Coello Morales…

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Candelaria: Fray Ramón Fernández Álvarez (1895-1960), cura ecónomo de Candelaria y El Escobonal, párroco de Igueste y Barranco Hondo, y superior de los dominicos

Ramón Fernández Álvarez     Nacido en Asturias, el religioso al que dedicamos este artículo profesó en el Colegio de los Dominicos de Almagro (Ciudad Real) y estudió Teología en Salamanca, hasta su ordenación sacerdotal; luego desarrolló su labor en los conventos dominicos de Jerez de la Frontera (Cádiz) y Sevilla. Pero, sobre todo, durante 34 años estuvo vinculado al Convento de Ntra. Sra. de Candelaria, como guardián y capellán de la Virgen. Además, fue consiliario de la Juventud Católica de Candelaria y somatenista, mostrando su oposición pública al Régimen Republicano, lo que ocasionó las quejas del Ayuntamiento. Ejerció en varias ocasiones como cura ecónomo de Candelaria y en una estuvo encargado de Arafo; luego fue designado cura ecónomo de El Escobonal (Güímar), donde permaneció durante cinco años, en los que sufrió la destrucción de la iglesia parroquial en un voraz incendio; y durante una corta etapa también estuvo encargado de la parroquia de Fasnia. Finalmente, fue designado cura ecónomo de Igueste y encargado de Barranco Hondo, permaneciendo 14 años al frente de ambas parroquias, hasta su muerte. Además, llegó a ser elegido superior de los dominicos de Candelaria, en cuyo convento falleció. Pasadas tres décadas desde su muerte, sus restos fueron trasladados al cementerio de Igueste de Candelaria, localidad de la que fue su primer párroco efectivo y el que más tiempo ha estado al frente de su parroquia. El “Padre Ramón” aún es recordado en todas las localidades en las que desarrolló su labor pastoral por su espíritu caritativo, siempre volcado con los más pobres.

     Nuestro biografiado nació en Campomanes (Asturias) el 5 de diciembre de 1895, hijo de don Manuel Fernández y doña Amalia Álvarez. En 1912, a los 16 años de edad, ingresó en el Convento y Colegio de los Padres Dominicos de Almagro (Ciudad Real), en el que en 1916 vistió el hábito dominico y, finalizado el noviciado, hizo su profesión solemne en la Orden de Predicadores. En 1920 fue enviado a Salamanca a estudiar Teología y, finalizados dichos estudios, en 1924 fue ordenado sacerdote. Inicialmente ejerció su ministerio en los conventos dominicos de Jerez de la Frontera (Cádiz) y Sevilla. En 1926 fue destinado al Convento Real de Nuestra Señora de Candelaria, en el que residió durante 34 años, desarrollando una dilatada labor de apostolado y de propaganda de la devoción a la excelsa Patrona del Archipiélago…

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