El escudo municipal de la Villa de Candelaria: su tramitación y concesión

       Mientras se tramitaba la solicitud del título de “Siempre abnegada y piadosa Villa”, el Ayuntamiento de Candelaria inició en 1956 otro expediente para que se le autorizase la creación de un escudo heráldico municipal, el cual después de una larga tramitación se vino a conceder por acuerdo del Consejo de Ministros y decreto del jefe del Estado dado en Madrid a 10 de enero de 1958, como veremos en el presente trabajo. Por ello, en el mes de enero de 2008, se conmemoró en Candelaria el 50 aniversario de la aprobación de su escudo municipal.

     El artífice de ambos logros fue el alcalde Andrés Tejera Reyes, que nació en Candelaria el 18 de diciembre de 1906, siendo hijo de Pedro Tejera Marrero y de Antonia Reyes Fariña. Perteneciente al reemplazo de 1927, prestó sus servicios como soldado en el Regimiento de Ingenieros de Tenerife. Una vez licenciado, fue nombrado recaudador de este Ayuntamiento, plaza que ocupó durante casi tres años (de 1936 a 1939); por entonces fue movilizado con motivo de la Guerra Civil en el mismo Regimiento de Ingenieros, en el que alcanzó el empleo de cabo. Posteriormente, en 1941 fue presidente de la Comisión de festejos de Santa Ana y luego accedió a la Alcaldía de este municipio, que desempeñó durante ocho años (de 1953 a 1961). Andrés Tejera falleció en la Clínica la Colina de Santa Cruz de Tenerife el 10 de octubre de 1994, cuando contaba casi 88 años de edad. Le sobrevivió su esposa María Luisa González Sabina. Y desde el año 2000 lleva su nombre una calle de esta Villa Mariana, muy cercana a este Ayuntamiento, en la que actualmente vivo…

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San Miguel de Abona: El Bachiller don Eladio Alfonso y González (1852-1930), alcalde, presidente de la Diputación Provincial y del Cabildo de Tenerife

     En este artículo queremos recordar a un ilustre sureño, que obtuvo el título de Bachiller y fue académico del Gabinete Científico de Santa Cruz de Tenerife, pero se dedicó fundamentalmente a la política, inicialmente como alcalde de San Miguel de Abona, donde fue también capitán de la Compañía de la Milicia Nacional local y miembro de la Junta Municipal, y luego destacó como diputado provincial por el Partido Liberal de Tenerife, vicepresidente y presidente de la Diputación Provincial, consejero fundador y presidente del Cabildo de Tenerife. Además, fue soldado de Milicias, académico del Gabinete Instructivo de Santa Cruz de Tenerife, jurado, copropietario de un barco y terrateniente; y tuvo una activa afición gallística.

      Nuestro biografiado nació en San Miguel de Abona el 4 de octubre de 1852, siendo hijo de don Antonio Alfonso Feo, natural del mismo pueblo, y de doña Cipriana González Torres, que lo era del Río de Arico. Seis días después recibió las aguas bautismales en la iglesia parroquial del Arcángel San Miguel, de manos del cura párroco don Jerónimo Mora y Hernández; se le puso por nombre “Eladio de Santa Rita” y actuó como madrina su abuela materna doña Lucía de Torres, natural de dicho pago de El Río…

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Artículo-ELADIO ALFONSO Y GONZÁLEZ

Santiago del Teide: Don Nicolás Dorta y González (1829-1878), comandante graduado de Milicias, comandante de armas y juez de paz del Valle de Santiago

Nicolás Dorta González-hoja-2      Muy pocos hombres de origen humilde, de los que iniciaron la carrera militar desde simples soldados, pudieron llegar a oficiales de las Milicias Canarias y, menos aún, al empleo de capitán con grado de comandante; sólo aquellos que demostraron un gran tesón, inteligencia y espíritu de servicio, lograron alcanzar aquella meta profesional. Este fue el caso de don Nicolás Dorta y González, quien, a pesar de que su vida transcurrió íntegramente en la villa natal, logró llegar tras seis ascensos a capitán de Milicias y, al final de su carrera, se le concedió el grado de comandante. Aunque su prematura muerte truncó una brillante carrera, fue durante muchos años el militar de mayor graduación de Santiago del Teide, por lo que desempeñó la Comandancia de armas de dicha localidad; además, en reconocimiento a sus méritos y servicios se le concedió la Cruz de primera clase del Mérito Militar. Al margen de su carrera militar, fue nombrado juez de paz del Valle de Santiago.

       Nuestro biografiado nació en la Villa de Santiago el 12 de septiembre de 1829, siendo hijo de don Lorenzo Dorta del Castillo y Gorrín, natural de Los Silos aunque oriundo por su madre de dicha villa, y de doña María González Martel y Gorrín, que lo era de la mencionada villa sureña aunque oriunda por su padre de Guía. Seis días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Fernando por don José Yanes Machado, cura rector propio de la misma, y actuó como madrina su tía materna doña Josefa Martel Gorrín…

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La parroquia de “Nuestra Señora de Agache y San Carlos Borromeo” de El Tablado y todo el litoral de Agache (Güímar)

      A comienzos de los años cincuenta del pasado siglo comenzó el desarrollo del caserío costero de El Tablado, como lugar de veraneo de los vecinos de El Escobonal. Y hacia 1954, por iniciativa del cura párroco de El Escobonal don Octavio Hernández García, se celebró la primera Fiesta de El Tablado y de todo el extenso litoral de Agache. Con este motivo se trasladó a este caserío, a través de la antigua pista de tierra, una pequeña imagen de la Virgen que se guardaba en la sacristía de la iglesia de San José de El Escobonal. La primera misa se ofició en la terraza de la casa de doña Luisa Yanes y, una vez acabados los festejos, la citada imagen regresó en procesión a su templo parroquial. Desde esa época ya se pensaba adquirir una Virgen del Carmen para dejarla como patrona de dicho lugar.

        Por entonces, don Carlos Reyes González de Mesa y su esposa doña Elisa Fuentes Cullen, vecinos de Santa Cruz de Tenerife y propietarios de extensas tierras en Las Lajas, Cano y El Tablado, donaron unos terrenos en este último lugar para que se construyese una plaza y una ermita. Gracias a ello, poco después se acondicionó la actual plaza y se levantó una pequeña ermita, también por iniciativa del mencionado cura párroco de El Escobonal don Octavio Hernández…

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Vilaflor de Chasna: Don José Lorenzo Grillo y Oliva (1811-1900), presbítero agustino exclaustrado y beneficiado de Vilaflor durante 61 años

       En este artículo vamos a recordar al sacerdote que ostenta el récord de permanencia al frente de una parroquia en todo el Sur de Tenerife, que para más mérito era la misma en la que había sido bautizado. De origen humilde, profesó en el Convento agustino de su Vilaflor natal y siendo fraile se ordenó de sacerdote. Pasó luego al Convento de San Agustín de La Laguna, pero con motivo de la Desamortización dicho convento fue suprimido, al igual que el de su pueblo natal, por lo que fue exclaustrado y quedó adscrito a la parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor. Luego fue nombrado beneficiado servidor de ésta y, años más tarde, obtuvo su propiedad por oposición, permaneciendo al frente de ella hasta su muerte, durante nada menos que 61 años. Fue un párroco modesto y humanitario, totalmente entregado a sus feligreses, que aún es recordado con cariño en la localidad en la que transcurrió su larga vida.

      Este recordado sacerdote nació en el pueblo de Vilaflor el 6 de enero de 1811, Día de Reyes, siendo hijo de don José Lorenzo Grillo González y doña Teodora Oliva Bethencourt. El 11 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por Fray José Correa, prior del Convento agustino de San Juan Bautista de dicha localidad, con licencia del beneficiado don Antonio Esteban Peraza y Ayala; se le puso por nombre “José Antonio Jesús” y actuó como padrino don Juan Antonio Miranda, vecino de Granadilla…

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Artículo-JOSÉ LORENZO GRILLO OLIVA

Güímar: Don Niceto Alberto Díaz (1932-2010), comerciante, colaborador altruista en actividades sociales, culturales y religiosas, impulsor de las principales festividades del municipio, Medalla de la Virgen del Socorro y presidente del Comité local de la Asociación Española Contra el Cáncer en Güímar, donde da nombre a un paseo peatonal

     En este trabajo queremos rendir homenaje a un güimarero entrañable, don Niceto Alberto Díaz, uno de los más activos colaboradores que ha tenido este municipio, tanto en el campo social, como en el cultural y religioso. Trabajó toda su vida, hasta la jubilación, como comerciante en el sector de la moda. Pero destacó, sobre todo, como impulsor de las Fiestas de San Pedro y del Socorro, así como de la Semana Santa, Corpus Christi, Navidad y Carnaval. Colaboró estrechamente con las parroquias de San Pedro Apóstol de Güímar y Santiago Apóstol de El Puertito. Fue además presidente del comité local de la Asociación Española Contra el Cáncer en dicha ciudad. Por todo ello recibió varios homenajes y se dio su nombre a un paseo peatonal en el entorno de la Plaza de San Pedro.

      Don Niceto nació en la calle San Pedro de Arriba de Güímar el 20 de marzo de 1932, a las siete de la tarde, siendo hijo de don Juan Alberto Rodríguez y doña Rita Díaz Martín. El 24 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Domingo Pérez Cáceres, por entonces cura propio y arcipreste del partido; se le puso por nombre “José Niceto Leonardo” y actuó como padrino don Cristóbal Díaz Martín, natural y vecino de la misma villa…

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La tramitación y concesión a Candelaria del título de “Siempre abnegada y piadosa Villa” (1954-1957)

En el año 2007 se conmemoró en Candelaria el 50 aniversario de la concesión del título de “Siempre abnegada y piadosa villa” y al año siguiente, en 2008, se celebró el mismo aniversario de la concesión del escudo municipal. Con ambos motivos, impartimos una conferencia en el Ayuntamiento de Candelaria, con el deseo de que no pasasen desapercibidas las Bodas de Oro de eventos tan significativos.

Según el Nomenclátor editado periódicamente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para la confección del censo de población, los núcleos o entidades de población ostentan distintas categorías, asignadas tradicionalmente en función de sus características geográficas, demográficas e históricas. Las principales de éstas son las siguientes, de menor a mayor: caserío, aldea, lugar, villa y ciudad.

Dedicamos el presente artículo a recordar la dilatada tramitación que siguió el Ayuntamiento de Candelaria para conseguir el título de Villa, que aún ostenta con orgullo este amplio municipio sureño, a pesar de que desde entonces ha experimentado un continuo crecimiento demográfico, económico y social.

A mediados del siglo XX, el Ayuntamiento de Candelaria remitió al Instituto de Estudios de Administración Local y al Gobierno Civil unos antecedentes históricos de la localidad para que se mejorase su catalogación ente los núcleos de población de la isla, pues hasta entonces se la consideraba como un mero “Lugar”; pero se le contestó negativamente en lo relacionado con la heráldica y tratamiento del Ayuntamiento, dado que los cambios de categoría de las poblaciones tenían como condición previa la autorización y reconocimiento del Ministerio de la Gobernación. Por ello, el 4 de mayo de 1954 el alcalde de Candelaria don Andrés Tejera Reyes elevó al Ayuntamiento una larga moción, con el fin de iniciar un expediente en tal sentido…

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Granadilla de Abona – Arico: Don José García Torres (1816-1903), comandante graduado de Milicias, sargento mayor, alcalde y juez municipal de Granadilla

Granadilla-35.4 (CFIT)-2B     Era relativamente frecuente en las Milicias Canarias que hombres muy jóvenes accediesen a la oficialidad, para lo que debían demostrar notables méritos personales y familiares, así como un patrimonio económico que le permitiese vivir con dignidad, sin desmerecer al uniforme. Tal fue el caso del personaje que hoy nos ocupa, don José García Torres.

        Siguiendo la tradición familiar, sin haber cumplido aún los 13 años de edad alcanzó el empleo de subteniente, con 16 el de teniente y con 17 el de capitán de las Milicias Provinciales. Sirvió en las Compañías de fusileros, Cazadores y Carabineros del Regimiento de Abona; estuvo de guarnición en la plaza de Santa Cruz de Tenerife y fue movilizado en persecución del contrabando; desempeñó en varias ocasiones, a plena satisfacción de sus superiores, el cargo de sargento mayor del Batallón de Abona, quedando encargado, por tanto, de la Oficina del Detall. Truncó su brillante carrera al solicitar voluntariamente su prematuro retiro de las Milicias, por lo que no pasó de comandante graduado. Vivió el resto de su vida como propietario y labrador, alcanzando un notable prestigio en la sociedad local. Por este motivo fue elegido por sus paisanos para desempeñar los cargos de alcalde constitucional, juez municipal y presidente del comité local del Partido Liberal Conservador de Granadilla de Abona; también fue jurado y miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de Tenerife. Falleció en Arico el Nuevo, donde habían nacido la mitad de sus antepasados y su esposa…

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Artículo-JOSÉ GARCÍA TORRES

San Miguel de Abona: Don Clemente Hernández Alfonso (1843-1910), coadjutor y cura párroco en varias localidades de la Diócesis

     En el siglo XIX, San Miguel de Abona destacó entre los restantes pueblos del Sur de Tenerife por el elevado número de sus hijos dedicados a la carrera eclesiástica, una monja y seis sacerdotes: Soror Dolores de Santa Rita Hernández Feo, el Br. don Juan García Alfonso, el también Bachiller don Basilio Delgado Rodríguez, el Lcdo. don Pantaleón Tacoronte y Hernández, don Clemente Hernández Alfonso, don Virgilio Quesada Saavedra y don Manuel Hernández Reyes, que también fue maestro. No obstante, por entonces solo las familias más pudientes podían permitirse el que uno de sus miembros llegase al sacerdocio, pues para ello debían poseer bienes suficientes con los que asegurar el futuro del mismo, creando con parte de ellos una capellanía o un patronato vitalicio que diera la renta suficiente para su decente manutención.

      Don Clemente Hernández Alfonso fue uno de esos sanmigueleros que, al contar con la renta familiar adecuada pudo ser sacerdote. No obstante, tras ser ordenado destacó como uno de los más modestos, al no ambicionar cargos de relieve, pero no por ello fue menos querido y recordado por sus paisanos. Desarrolló la mayor parte de su labor ministerial en el pueblo natal, pues estuvo al frente de su parroquia en numerosas ocasiones, ya como encargado ya como interino o ecónomo; también ejerció como cura párroco en Tegueste, Arona y La Guancha, y como coadjutor en Buenavista y El Paso (La Palma), destinos en los que dejó imborrable recuerdo, por su dedicación y entrega…

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Artículo-CLEMENTE HERNÁNDEZ ALFONSO

La antigua ermita de Nuestra Señora del Carmen de La Zarza (Fasnia), en el centenario de su bendición

      Durante muchos años, el único símbolo religioso que había en La Zarza era un antiguo Calvario, localizado en la parte superior de este barrio y en el camino que sube al monte, el cual dio nombre a la calle de acceso. Se trata de un Calvario pequeño y sencillo, con muros blancos de mampostería, sin portalón ni decoración alguna, en los que están abiertos unos pequeños nichos, hoy vacíos, que ponen de manifiesto que en el pasado se expusieron en ellos algunas imágenes. Fue construido probablemente a finales del siglo XVIII para servir de límite y descanso al Vía Crucis de Semana Santa, tras la creación de la parroquia de San Joaquín en 1796, que tuvo su primera sede en la iglesia vieja, situada precisamente en la jurisdicción de La Zarza, pero en un paraje solitario y muy alejado de este pueblo en dirección a la costa, que está en ruinas desde comienzos del siglo XIX. Así se llegó a la primera década del siglo XX, en la que a pesar de que La Zarza era el núcleo de población más habitado de todo el término municipal, en su seno no existía ningún templo ni se veneraba ninguna imagen.

      Extrañado de que un núcleo tan importante como La Zarza no tuviese una ermita en la que cumplir con los deberes religiosos y, por lo tanto, no se diese culto a imagen alguna, un funcionario santacrucero, don Florentín Tapia e Izquierdo, prometió a su amigo don Juan Fumero que donaría una imagen de Ntra. Sra. del Carmen a esta localidad, pero siempre que los vecinos construyesen una ermita en la que se la pudiese venerar y rendir culto católico. Una vez aceptado este compromiso, en julio de 1907 llegó a La Zarza la esperada imagen, enviada por su donante, y se celebró la primera festividad religiosa en su honor. Al año siguiente los vecinos de La Zarza iniciaron la recaudación de fondos y en 1909, con su propia mano de obra, comenzaron la construcción de la ermita sobre una era anexa al antiguo Calvario de la localidad. Tres años después de iniciadas las obras, en 1912 (hace justo un siglo), concluyó la construcción de la pequeña ermita de La Zarza, por lo que se supone que en ese mismo año fue bendecida y abierta al culto…

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