Arona: Don Domingo Barroso y Frías (1822-1892), notario público eclesiástico, secretario del Ayuntamiento y del Juzgado, maestro de la escuela pública y alcalde constitucional


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      Tras vivir en La Orotava, donde había nacido, y en La Laguna, nuestro biografiado se estableció en Arona. En esta localidad vivió la mitad de su vida y en ella desempeñó los principales cargos: notario público eclesiástico durante 24 años, secretario del Ayuntamiento durante 22 años (en dos etapas), maestro de la escuela pública de niños, alcalde constitucional y secretario del Juzgado. Además, fue elegido cirujano del Batallón de la Milicia Nacional de Abona y figuró entre los promotores de una ermita en Los Cristianos, para la que donó una imagen de la Virgen. Alejado de Arona por motivos políticos, en los últimos años de su vida fue secretario de los Ayuntamientos de La Victoria de Acentejo y Santa Úrsula.

      Nació en la Villa de La Orotava el 2 de marzo de 1822, siendo hijo de don Domingo Hernández Barroso y González, natural del Realejo Bajo, y de doña María Candelaria de León y Frías, que lo era de Valverde en la isla de El Hierro. Tres días después fue bautizado en la iglesia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción por don Julián Betancurt, con licencia de don Domingo Currás, juez comisario de la Santa Cruzada, vicario juez eclesiástico del partido de Taoro y beneficiado servidor de dicha iglesia parroquial; se le puso por nombre “Domingo Wenceslao del Sacramento” y actuó como padrino don Domingo Franco Machado, natural y vecino de dicha villa…

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Arafo: Sor María de San Buenaventura Quintero y León (1779-1870), abadesa y priora del Monasterio de Santa Clara de La Laguna

Arafo antiguo-2    Al repasar la Historia de Arafo, llama la atención que esta Villa haya aportado a la Diócesis tinerfeña numerosos sacerdotes, pero que sin embargo casi no hayan existido religiosas nacidas en la misma. Una de ellas fue Sor María de San Buenaventura Quintero y León, que no se limitó a profesar en el antiguo Monasterio de clausura de Santa Clara de La Laguna, sino que llegó a constituir una verdadera institución para las clarisas, pues entre ellas permaneció durante 69 años, 12 de los cuales en el máximo cargo de abadesa, en cuatro trienios diferentes, y otros muchos en las siguientes responsabilidades de priora y subpriora. Falleció a los 91 años, siendo la religiosa de mayor edad de toda la comunidad.

      Nuestra biografiada nació en Arafo el 25 de marzo de 1779, siendo hija de don Nicolás Quintero Padrón, natural de la isla de El Hierro, y de doña Josefa Antonia de León Morales, que lo era del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Cinco días después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana de Candelaria, a cuya jurisdicción pertenecía por entonces dicho lugar, de manos del cura teniente de beneficiado don Fernando de San José Fuentes; se le puso por nombre “María del Carmen” y actuó como padrino don Antonio Pérez, soltero, natural de dicho pueblo de Arafo…

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Artículo-SOR MARÍA DE SAN BUENAVENTURA QUINTERO

La histórica luchada de la “Media Montaña”, en la costa de Barranco Hondo (Candelaria)

Media Montaña-google-7     De las pocas luchadas destacadas que se conocen del llamado “período histórico” de la Lucha Canaria, aún se recuerdan los grandes encuentros disputados entre los hombres más fuertes de las dos vertientes de Tenerife. Pero ninguno de ellos tuvo la resonancia de la legendaria luchada de la “Media Montaña”, celebrada hace exactamente 179 años, en junio de 1834, en la llanura de tosca que existía al pie de la Media Montaña, en la costa de Barranco Hondo de Candelaria. Este hito aún no ha sido superado, tanto por el número y categoría de los luchadores que en ella participaron, como por el impresionante gentío que de todos los lugares de la isla acudió a presenciarla.

     Esta célebre luchada duró tres días (24, 25 y 26 de dicho mes) y en ella se enfrentaron con sus mejores elementos los bandos del Norte y Sur de la isla, compitiendo casi medio millar de luchadores, de hasta tres generaciones diferentes. A él acudieron, desde la víspera, casi todos los aficionados de la isla, incluso desde los rincones más alejados, tanto a pie como en bestias; y se montaron numerosos ventorrillos, que desde el primer día agotaron sus existencias de carne y vino, que tuvieron que reponer en los pueblos vecinos. Por la noche, mientras unos intentaban dormir envueltos en sus mantas entre los arbustos de los alrededores, otros permanecían en los ventorrillos, comiendo y bebiendo a más no poder, mientras eran amenizados por un sinnúmero de parrandas que alegraban la vigilia con la música de la tierra. La gente del Sur de nuestra isla logró la victoria, si bien gracias a algunas argucias que forzaron la balanza a su favor, y una vez caído el temido Pancho Melián de Tegueste a manos del poco escrupuloso Correísta de Fasnia, el güimarero Juan González (Cartaya), principal baluarte del Sur, eliminó a los que quedaban del Norte, hazaña que ha quedado recogida en una copla popular…

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Artículo-LUCHADA MEDIA MONTAÑA-BARRANCO HONDO

Adeje: Don Juan Agustín Capote de Alayón (1767-1826), labrador, alcalde mayor, notario público eclesiástico, fiel de fechos, artillero de la Casa Fuerte y sargento de Milicias

Adeje (CFIT)      De origen bastante modesto, nuestro biografiado aprendió a leer y escribir cuando esa preparación estaba reservada para la élite socio-económica de los distintos pueblos. Así, mientras trabajaba como labrador, la cultura autodidacta que había alcanzado le hizo destacar en la sociedad local, lo que permitió su nombramiento como alcalde mayor, notario público eclesiástico y fiel de fechos de la Villa de Adeje. Simultáneamente, en el aspecto militar fue artillero de la Casa Fuerte, en sustitución de su padre, y luego alcanzó el empleo de sargento de las Milicias Canarias. Dado el prestigio que se ganó a pulso, su descendencia ya mantuvo una posición destacada en la sociedad adejera.

     Nació en la Villa de Adeje el 24 de febrero de 1767, siendo hijo de don Francisco Lorenzo Capote, natural de Los Llanos de Aridane en La Palma, y de doña Agustina de Alayón y Acevedo, que lo era de la citada villa. El 2 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Úrsula por fray Agustín Martel, religioso franciscano del Convento de Guadalupe y San Pablo, con licencia del beneficiado don Luis Ambrosio Fernández Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Juan Agustín” y actuó como padrino don Juan Martín de Alayón…

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Artículo-JUAN AGUSTÍN CAPOTE DE ALAYÓN

Fasnia: Don José Díaz Flores (1741-1816), labrador, promotor de la independencia civil y religiosa de Fasnia, primer alcalde de la localidad y donante del solar para la nueva iglesia parroquial

Fasnia-Ruinas-1      Labrador acomodado, fue uno de los promotores de la independencia civil y religiosa de Fasnia. Primero fue elegido comisario de electores y luego primer alcalde real de Fasnia, cargo en el que repitió en otras dos etapas; además, fue apoderado del Ayuntamiento para asistir al Cabildo abierto en dos ocasiones, una de ellas la histórica asamblea de 1808, y resultó elegido síndico personero en otra ocasión. En el aspecto religioso, fue uno de los apoderados nombrados para hacer todas las gestiones conducentes a la creación de la parroquia; donó, junto con su esposa, parte del solar elegido para la nueva iglesia parroquial de San Joaquín; hizo una imposición perpetua de aceite para la lámpara del Santísimo Sacramento; y destacó como uno de los principales donantes de las limosnas para la construcción del nuevo templo parroquial, de las que también fue recaudador. Por su relevante papel en la historia del municipio, en 2012 se acordó dar su nombre a una calle.

      Nació en el pago de Sabina Alta el 13 de enero de 1741, siendo hijo de don Gaspar Díaz y de doña Florencia María González. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista de Arico por don José Bernardo Fernández Romero, cura párroco de la misma, examinador sinodal del Obispado y comisario del Santo Oficio de la Inquisición; actuaron como padrinos don Tomás González Fariña y doña Juana Luis, de la misma naturaleza y vecindad…

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La concesión a Güímar del título de “Ciudad” y del tratamiento de “Excelentísimo” a su Ayuntamiento (1961)

Güímar-plaza-1965-ciudad      El municipio de Güímar ostenta tres distinciones concedidas por el jefe del Estado. Por gestión del diputado don Félix Benítez de Lugo, Hijo Adoptivo de Güímar, el 28 de junio de 1900 la Reina regente doña María Cristina, en nombre de su hijo el Rey Alfonso XIII, concedió a Güímar el título de “Villa” y a su Ayuntamiento el tratamiento de “Muy Ilustre”, coincidiendo con el cuarto centenario de la fundación moderna de esta localidad, bajo la cultura europea. El 2 de febrero de 1928, el Rey Alfonso XIII, y en su nombre el ministro de la Gobernación, concedió a Güímar el derecho a usar como propio su Escudo municipal, a propuesta del Ayuntamiento presidido por don Tomás Cruz García (autor de su diseño). Y el 23 de noviembre de 1961, hace 51 años y medio, el jefe del Estado don Francisco Franco Bahamonde, a propuesta del Consejo de Ministros, le hizo merced a Güímar del título de “Ciudad” y del tratamiento de “Excelentísimo” para su Ayuntamiento. En el presente artículo queremos recordar cómo se tramitó este último expediente.

   El 18 de mayo de 1961, en sesión extraordinaria celebrada por el Pleno del Ayuntamiento de Güímar, se adoptó entre otros el siguiente acuerdo: “Previa declaración de urgencia, que hacen los miembros presentes por unanimidad, se procedió a oír la propuesta que hace el Sr. Alcalde de que se solicite de la Superioridad el título de Ciudad para Güímar y el tratamiento de Excelentísimo a este Ayuntamiento, proposición que apoya en el papel que juega esta localidad durante la conquista de la Isla y en la importancia que tiene en el presente como cabeza de toda la zona sur, y el Pleno de la Corporación aprueba esta moción por el voto unánime de los asistentes”…

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Candelaria: Fray Francisco Sabina (1764-1828), presentado dominico, suprior, depositario, misionero, pro-secretario, maestro, lector, preceptor y presidente del Convento Real de Candelaria

Candelaria-Patio convento       El Convento Real de Candelaria fue cuna de muchas vocaciones religiosas, por lo que esta Villa destaca en el contexto insular por el elevado número de sus hijos que siguieron la carrera eclesiástica a través de la Orden dominica. Un ejemplo de ello es el personaje al que dedicamos este artículo, fray Francisco Sabina, quien profesó en el Convento Real de Candelaria, en el que permaneció toda su vida religiosa y ostentó numerosos cargos de responsabilidad: suprior, depositario, misionero del Rosario, pro-secretario, maestro de novicios, lector de los casos de conciencia y preceptor de Gramática. En reconocimiento a sus méritos se le concedió el título de Presentado, que le fue retirado cuando se secularizó con motivo de la primera supresión temporal de dicho convento. Una vez restituido a su Orden y reabierto el convento, volvió al mismo como presentado y presidente, así como en sus anteriores cargos de maestro de novicios y preceptor de Gramática, en los que permaneció hasta su muerte. Durante su vida religiosa le tocó vivir de cerca dos tristes acontecimientos: la destrucción del Convento y la Basílica en el incendio de 1789 y la desaparición de la imagen primitiva de la Virgen de Candelaria en el aluvión de 1826.

     Nació en el lugar de Candelaria el 3 de abril de 1764, siendo hijo de don Juan Rodríguez Sabina y doña Josefa de los Reyes. El 15 de ese mismo mes fue bautizado con óleo y crisma en la iglesia de Santa Ana por fray Juan de Mora, teniente de beneficiado de dicha parroquia; se le puso por nombre “Francisco Rafael” y actuó como padrino el muy reverendo padre presentado fray Pedro de Barrios, prior del Real Convento de Candelaria…

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Artículo-FRAY FRANCISCO SABINA

San Miguel de Abona: Don Antonio Hernández Feo (1806-1888), capitán graduado de Milicias, procurador síndico del Ayuntamiento de San Miguel y rico propietario

San Miguel-La Hoya-2     Descendiente de una ilustre familia chasnera, el personaje al que dedicamos este artículo fue uno de los cuatro militares de mayor graduación nacidos en San Miguel de Abona en el siglo XIX, pues desde simple soldado ascendió hasta alcanzar el empleo de teniente de Granaderos, concediéndosele al final de su carrera el grado de capitán de Milicias, con lo que continuaba una larga tradición familiar. Fue además procurador síndico del Ayuntamiento, elector para las elecciones de diputados a Cortes, propietario agrícola y décimo contribuyente del municipio.

      Nació en el pago de La Hoya de San Miguel de Abona el 27 de agosto de 1806, siendo hijo de don Tomás de Aquino Hernández de Fuentes y de doña María Isabel Rodríguez Feo y Pérez, naturales del mismo pueblo y vecinos de dicho pago. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Miguel Arcángel por el cura rector propietario don José Afonso de Armas; se le puso por nombre “Antonio Miguel” y actuaron como padrinos don Miguel y doña María Petra Rodríguez Feo, tíos maternos de la criatura…

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Artículo-ANTONIO MIGUEL HERNÁNDEZ FEO

La recuperación del naciente de Añavingo en Arafo. El prodigio o “milagro” de San Agustín (1751)

      En la primera mitad del siglo XVIII dos sucesos vinieron a alterar el normal devenir del pueblo de Arafo, tanto en lo material como en lo espiritual: la erupción volcánica de 1705 y el desprendimiento que hacia 1745 cegó el naciente de Añavingo, con el prodigio de su reaparición en 1751, uno de los sucesos más extraños y hermosos de la historia local. De este último nos vamos a ocupar en el presente artículo.

     Hacia 1745 ó 1746, se desmoronó un risco de enorme altura sobre el naciente del Barranco de Añavingo, sepultando bajo muchas toneladas de piedras, grava y arena la madre del agua, así como el cauce de dicho barranco en un tramo descendente de más de 800 pasos. Los vecinos trataron de descubrir de nuevo el naciente, para lo que se dividieron en escuadras que trabajaron con ahínco durante largo tiempo, un poco más abajo del punto original. Pero a pesar de que abrieron un profundo pozo “capaz de derriscar un perro”, como comentó uno de los trabajadores, no se descubrió agua alguna, ni quedó esperanza de recuperarla con los medios humanos de la época. Al no encontrarse agua en ninguna otra parte, durante cinco o seis años el pueblo experimentó con angustia su falta y para el abasto doméstico tuvo que desplazarse hasta el vecino pueblo de Güímar, con el fin de aprovisionarse de tan imprescindible líquido.

      Por dicho motivo, en el año 1751 don Juan Hernández Santiago, en nombre de varios vecinos, propuso al capellán encargado de la ermita de San Juan Degollado el llevar en rogativa hasta dicho naciente la imagen de San Agustín, que desde hacía algunos años se veneraba en dicho templo. Pero dicho sacerdote, don Pedro de Castro y Ledesma, le aclaró que para ello era necesario hacerle un novenario a dicho Santo, ante lo cual el antedicho Sr. Hernández, empeñado con su idea, dispuso que se le hiciese…

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Güímar-Fasnia: Don Domingo de Castro y Baute (1770-1838), clérigo minorista, sochantre y notario público de Fasnia, escribiente, agrimensor, cirujano, curandero, labrador y marinero

       Al igual que su hermano Juan, nuestro biografiado inició la carrera eclesiástica, pero la abandonó cuando ya era clérigo minorista. No obstante, parte de los conocimientos adquiridos le sirvieron después de que su hermano fuese nombrado párroco propio de Fasnia, pues en esta parroquia desempeñó durante muchos años los cargos de sochantre y notario público eclesiástico. Asimismo, al ser una de las personas más preparadas de la comarca, ejerció los oficios de escribiente, agrimensor, cirujano y curandero; incluso en un corto período actuó como secretario acompañado del Ayuntamiento de Fasnia. Al margen de dichas responsabilidades, fue un destacado propietario agrícola de El Escobonal, donde era el único vecino que llevaba el título de “Don”; en este pueblo transcurrió casi toda su vida y trabajó, además, como labrador y marinero.

     Este destacado personaje nació en el pago de Chimaje, como por entonces se conocía a El Escobonal (Güímar), el 13 de diciembre de 1770, siendo hijo de don Ignacio de Castro “El Menor”, y doña María de León Delgado Baute. El 22 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por Fray Vicente Arturo, de la Orden de predicadores y director del Santísimo Rosario del Convento de Güímar, con licencia del beneficiado don Joseph Fernández Camillón; se le puso por nombre “Domingo” y actuó como padrino su tío don Gaspar Delgado de Baute…

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