La carrera de Medicina no era una de las más frecuentes en pleno siglo XIX y menos aún fuera de las principales ciudades del Archipiélago. Por ello, llama la atención que dos hermanos, nacidos en un pequeño pueblo de pescadores, eligiesen como meta de su vida el aliviar el dolor de los demás, sin distinción de raza ni de clase social, pues ambos desarrollaron gran parte de su labor en la Cuba colonial. Nos referimos a don José y don Manuel Llarena y Mesa, aunque en este trabajo solo nos vamos a ocupar del segundo, mucho menos conocido que el anterior y del que aún tenemos poca información. Tras obtener el título de Bachiller en La Laguna y el de Licenciado en Medicina en Madrid, don Manuel se estableció primero en Santa Cruz de Tenerife, donde también ingresó en la masonería; y luego se trasladó a la isla de Cuba, desarrollando una destacada labor sanitaria en la localidad de San José de los Ramos. Regresó a Tenerife en 1896, donde permaneció dos años con motivo de la Guerra de Independencia de Cuba, y en la capital de la isla fallecieron dos de sus hijas. Luego, en 1898 volvió a Cuba, donde solo un año después le sorprendió la muerte.
Nuestro biografiado nació en Candelaria, en la calle que hoy lleva el nombre de su hermano José, el 16 de diciembre de 1843, siendo hijo de don Manuel (Feo) Llarena y Delgado y doña María del Pilar Rodríguez de Mesa y Fariña. Dos días después fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Ana por el párroco propio don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Manuel Eusebio” y actuó como madrina doña María Candelaria Fariña…
En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:








