El desplazamiento de la población canaria hacia el área costera es un fenómeno que se remonta a los inicios del siglo XX, aunque se ha agudizado en las últimas décadas. De este modo, han surgido numerosos núcleos de población en la costa de la isla donde antes sólo había algún almacén de mercancías o una solitaria choza de pescadores. Este es el caso de Las Eras, asentado en la divisoria costera de los municipios de Fasnia y Arico, que en la actualidad se consolida como uno de los caseríos más prósperos del Sudeste tinerfeño, sobre cuyo nombre siempre ha reinado una total confusión, hasta el punto de que existen varias teorías sobre el mismo.
Por su especial ubicación a ambos lados de la desembocadura de un barranco, el actual caserío de Las Eras ha tenido una dependencia político-administrativa y religiosa bastante peculiar a lo largo de su Historia. Así, en la época prehispánica formaba parte del Menceyato o Bando guanche de Güímar, y dentro de éste del sector de Agache, que se extendía desde La Ladera hasta el Barranco de Tamadaya en Arico. Tras la Conquista, se constituyeron entre otras la Alcaldía pedánea de Güímar, que contó luego con su parroquia, y la de Vilaflor, que también tenía la suya; ambos pueblos fijaron como linde el Barranco de Las Eras (también conocido por las Vigas, Cano o de la Linde), con lo que el paraje costero que nos ocupa siguió caminos divergentes. Pero la parte correspondiente a Vilaflor pasó luego a formar parte del nuevo Ayuntamiento de Arico, tras su segregación en 1639, y a depender de la Parroquia de San Juan Bautista, también creada por entonces…
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