Guía de Isora: Don Ezequiel Hernández Vargas (1890-1970), restaurador de imágenes, teniente de Caballería condecorado, primer escribiente de oficinas militares, alcalde de Guía de Isora, jefe local de las Milicias de Acción Ciudadana y jefe del Negociado provincial de presos gubernativos

     Miembro de una familia muy conocida, nuestro biografiado destacó en su juventud como restaurador de imágenes y también fue miembro de la comisión de festejos de la Sociedad “Centro Isorano”. Pero, sobre todo, destacó en la carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta suboficial de Caballería, ejerciendo como primer escribiente de oficinas militares; por entonces prestó sus servicios en Santa Cruz de Tenerife, Lugo, La Coruña, Ceuta, Burgos, Jerez de la Frontera y Córdoba, participando activamente en la Guerra de Marruecos, por la que fue condecorado. Tras permanecer retirado durante casi cinco años, fue movilizado con motivo de la Guerra Civil y recibió los nombramientos de alcalde de Guía de Isora y jefe local de las Milicias de Acción Ciudadana, cargos que desempeñó durante cinco meses, en unos momentos críticos de la historia de España. Luego prestó sus servicios en la Comandancia Militar de La Palma y en el Gobierno Militar de Tenerife hasta su reingreso en el Ejército activo, siendo nombrado jefe del Negociado provincial de presos gubernativos, aunque también se hizo cargo con carácter accidental del Archivo General de la Capitanía General de Canarias y del Negociado de Hojas de Servicios de los primeros jefes de cuerpo del archipiélago. Finalmente, ascendió a teniente de Caballería de la escala complementaria, empleo con el que obtuvo su retiro, recibiendo la Cruz pensionada de San Hermenegildo.

     Nació en la Calle Nueva de Guía de Isora el 3 de febrero de 1890, a las nueve de la noche, siendo hijo de los propietarios don Miguel Hernández Jorge y doña Juana Vargas Reyes. El 18 del mismo mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura párroco don Antonino Delgado y Delgado; se le puso por nombre “Ezequiel” y actuó como padrino don José Vargas Reyes, soltero y propietario, siendo testigos don Pedro Duranza y don José Díaz Pérez, ministros de la parroquia…

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Güímar: Don Arturo Hernández Cruz (1899-1973), directivo del Casino e interventor de fondos del Ayuntamiento de Güímar, y doña Cirila Hernández Rodríguez (1915-2014), maestra nacional. Un matrimonio en la historia de Güímar

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos matrimonios establecidos en Güímar, en el que los dos miembros desarrollaron una actividad profesional destacada, en este caso como empleados públicos; además, ambos eran miembros de familias muy conocidas y destacadas. Don Arturo Hernández Cruz desarrolló una dilatada labor en el Ayuntamiento de dicha ciudad como oficial de secretaría y, sobre todo, como interventor de fondos durante casi 45 años; además, fue elegido en diversas etapas vocal, vicesecretario, secretario, contador y vicepresidente del Casino de Güímar, así como secretario fundador de la Mutualidad Escolar “Ntra. Sra. del Socorro” y vocal fundador del Patronato “Amigos del Arte” de dicha ciudad. Por su parte, doña Cirila Hernández Rodríguez ejerció como maestra nacional en diversas localidades, entre ellas en tres barrios del municipio de Güímar (El Escobonal, San Juan y Lomo de Mena), así como en El Grandal (Puntallana) y El Médano (Granadilla de Abona), siempre con carácter interina, pero abandonó el Magisterio tras el nacimiento de sus hijos, para centrarse en su cuidado y educación; además, ejerció como escribiente temporera del Ayuntamiento de Güímar.

     Don Arturo nació en Güímar el 17 de diciembre de 1899, siendo hijo de don Abel Hernández Rodríguez y doña Nicolasa Cruz Rodríguez, naturales de la misma localidad. El 7 de enero inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don Domingo Elías Estévez, con licencia del párroco ecónomo don José Salazar Hernández; se le puso por nombre “Arturo Lázaro” y actuó como padrino el médico don Cándido Rodríguez González, de la misma vecindad. Por su parte, doña Cirila había nacido en La Laguna el 12 de diciembre de 1915, a las nueve de la mañana, siendo hija de don Luis Hernández Farré, natural de Güímar, y doña Isabel Rodríguez Reverón, que lo era de Fasnia, casados en la parroquia del Sagrario Catedral; fue bautizada con el nombre “Cirila Severiana”…

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Granadilla de Abona: Don Juan Reyes Sánchez (1813-1889), escribiente de la Comandancia Militar del Sur, brigada del Batallón y de la Sección Provincial de Abona, Caballero de San Hermenegildo y alférez de Milicias retirado con sueldo

     Muchas fueron las familias sureñas cuyos miembros llenaron gloriosas páginas de la historia militar insular, pues aunque a veces no alcanzaron empleos de gran relieve, siempre mostraron una profunda voluntad de servicio por las Milicias Canarias. Don Juan Reyes Sánchez fue uno de esos militares que empezaron desde abajo, desde simple soldado, para ir ascendiendo gracias a su tesón y méritos hasta alférez de Milicias; en tres ocasiones estuvo movilizado con la partida destacada en Granadilla para celo sanitario y persecución del contrabando; durante dos años actuó como escribiente en la Comandancia Militar del Cantón de Abona y, sobre todo, fue brigada del Regimiento, luego Batallón y Sección de Abona, a lo largo de 29 años, en tres períodos diferentes. Fue nombrado Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, al concedérsele la Cruz de la misma, y obtuvo su retiro con sueldo. Constituyó el tronco de una ilustre saga de granadilleros.

     Nació en Granadilla de Abona el 4 de abril de 1813, siendo hijo de don Sebastián Reyes y doña Petra Sánchez Garabote. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el presbítero don Manuel González Guillén, con licencia del Dr. don Isidoro Rivero Peraza y Ayala, párroco propio de la misma; se le puso por nombre “Juan Antonio” y actuó como madrina doña María Martín, vecina de la localidad en el pago de El Draguito…

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San Miguel de Abona-Arona: Don José Siverio y Díaz (1886-1945), prefecto de estudios del Seminario, cura ecónomo de San Miguel de Abona, Agulo y Arona, encargado de Vilaflor y párroco propio de La Cruz Santa

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos sacerdotes norteros que desarrollaron la mayor parte de su labor pastoral en el Sur de Tenerife. Fruto de una vocación tardía, don José Siverio Díaz cursó con brillantez la carrera eclesiástica en el Seminario Diocesano de Tenerife, del que fue prefecto de estudios. Después de ordenado, fue cura ecónomo de San Miguel de Abona durante más de 11 años, período en el que también actuó como vocal de las Comisiones de evaluación del arbitrio del Repartimiento general de Utilidades del Ayuntamiento; asimismo, durante seis meses estuvo encargado de la parroquia de Arona. Luego ejerció como cura ecónomo de Agulo durante nueve meses. Posteriormente estuvo al frente de la parroquia de Arona durante más de doce años y medio; simultáneamente, durante tres meses estuvo encargado de la parroquia de Vilaflor; además, fue confesor de las Religiosas de Nazaret de San Miguel, así como vocal de la Junta Municipal de Enseñanza Primaria de Arona. Finalmente, fue nombrado párroco propio de La Cruz Santa, donde solo permaneció cuatro años, hasta su prematura muerte. Siempre destacó por su cultura y como orador sagrado.

     Nació en la calle del Terrero del Realejo Bajo el 7 de enero de 1886, a las seis de la tarde, siendo hijo del artesano don José Siverio y Hernández, natural de dicho pueblo, y doña Rafaela Díaz Barrios, que lo era del Realejo de Arriba, pero oriunda del Puerto de la Cruz. El 15 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción por el cura párroco propio don Manuel Picar y Santos; se le puso por nombre “José Luciano María del Rosario” y actuó como madrina doña Bibiana Díaz y Barrios, casada, propietaria, natural del Puerto y vecina del Realejo Bajo, siendo testigos don José Siverio y don Marcos Expósito, ministros de la parroquia…

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Arico: Don Abel Martín González (1857-1897), alférez de Milicias y primer teniente de la Reserva Territorial, condecorado y fallecido durante la Guerra de Cuba

     Nuestro biografiado ingresó en las Milicias Canarias con el empleo de alférez, con el que prestó sus servicios en los Batallones Provinciales de Abona y La Laguna, así como en el Batallón Provisional de Canarias, de guarnición en Santa Cruz de Tenerife. Después de no superar el examen para el pase a la escala profesional de Infantería, fue declarado alférez de la Reserva de Canarias, prestando sus servicios en los Batallones Reserva de La Laguna y Lanzarote. Luego ascendió a teniente de la Reserva Territorial, empleo reconvertido luego en primer teniente. Vivió durante 16 años en la capital tinerfeña, donde contrajo matrimonio y fue socio fundador de la “Sociedad de Explotación y Canalización de Aguas de Tenerife”, así como vocal de la Sección de Beneficencia de la junta directiva de la “Sociedad de Socorros Mutuos La Benéfica”; además, adquirió el derecho electoral para diputados provinciales. Luego solicitó y obtuvo el pase al Ejército de operaciones en Cuba, donde organizó la Compañía de Voluntarios Movilizados de Guagajaney y prestó servicios en la campaña, sobre todo en la conducción de convoyes y emboscadas, enfrentándose en varias ocasiones con el enemigo, lo que le valió la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo Rojo. Pero falleció en el Hospital Militar de San José de las Lajas a consecuencia de fiebre amarilla, cuando aún no había cumplido los 40 años de edad, dejando descendencia en Santa Cruz de Tenerife. Su viuda solicitó y obtuvo la pensión a la que tenía derecho.

     Nació en Arico el 9 de mayo de 1857, siendo hijo de don Manuel Martín Gómez y doña María de la Concepción González y González, naturales de Arico, pero ella oriunda de Santa Cruz de Tenerife. Ocho días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el presbítero don Felipe José Díaz y Gómez, por ausencia del párroco servidor don Antonio Martín Bautista; se le puso por nombre “Abel Ludovino de San Gregorio Nacianceno” y actuaron como padrinos don Alfonso y doña Juana Peraza y Peraza.

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Arafo: Don José Rodríguez Arvelo (1882-1963), cabo de Artillería, comerciante, secretario de Juzgados, corresponsal de periódicos, auxiliar ejecutivo, vicesecretario local del Partido Republicano Tinerfeño, presidente del “Club Central” y de la Agrupación Artístico-Musical “La Candelaria”

     Nuestro polifacético biografiado se inició en su adolescencia como labrador y zapatero; prestó su servicio militar como artillero 2º y cabo de Artillería y, después de licenciado, actuó como tallador de quintos en el Ayuntamiento de Arafo. En plena juventud abrió en su pueblo natal un comercio de comestibles bastante innovador para su época, vendió ganado, se dedicó a la compraventa de acciones de galerías, en una de las cuales también ocupó la secretaría de su junta directiva, y fue corresponsal de los periódicos Diario de Tenerife y El Progreso. Pero, sobre todo, ejerció como secretario del Juzgado Municipal de Arafo durante 27 años y medio, secretario habilitado del Juzgado Comarcal de Güímar y secretario titular del Juzgado del Realejo Bajo; simultáneamente actuó como auxiliar de la Agencia Ejecutiva de Hacienda en la zona de Santa Cruz de Tenerife. Además, fue colaborador adjunto de la Junta local del Censo de Población, vocal suplente de la Junta Municipal del Censo electoral de Arafo, vicesecretario de la Junta local del Partido Republicano Tinerfeño, presidente del “Club Central” y de la Agrupación Artístico-Musical “La Candelaria”, de la que luego fue presidente honorario.

     Nació en Arafo el 2 de agosto de 1882, siendo hijo de los agricultores don Antonio Rodríguez de Mesa y Mesa, natural de dicho pueblo, y doña María de los Dolores Arvelo Díaz, que lo era de la Villa de La Orotava. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el cura servidor don Antonio González Fernández; se le puso por nombre “Ángel José” y actuó como madrina doña Francisca Gil Fariña…

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Güímar: Don Nicolás Campos Núñez (1847-1880), teniente de Milicias, capitán graduado de Infantería, benemérito de la Patria y comandante militar de Nibujón, fallecido en la Guerra de Cuba en plena juventud

     Con el deseo de seguir dando a conocer los tinerfeños del Sur que participaron en la Guerra de la Independencia de Cuba, tanto en un bando como en el otro, recordamos hoy al güimarero don Nicolás Campos Núñez, quien solicitó su pase al Ejército Español de Cuba con el empleo de alférez de Milicias y el sobregrado de teniente, y allí ascendió por méritos de guerra hasta teniente de Infantería con el grado superior de capitán. En los diez años que permaneció en campaña se batió con heroísmo y durante dos de ellos desempeñó el cargo de comandante de armas del partido de Nibujón; en recompensa a sus servicios también se le nombró Benemérito de la Patria y se le concedieron dos Cruces Rojas de primera clase de la Orden del Mérito Militar, así como la Medalla conmemorativa de la Guerra de Cuba con distintivo rojo y cuatro pasadores. Su prematura y extraña muerte, ahogado en el Río Mayarí a los 32 años de edad, probablemente a causa de un suicidio, truncó la que pudo haber sido una brillante carrera militar.

     Nació en Güímar el 10 de noviembre de 1847, siendo hijo de don José Antonio Campos Benítez y doña María Nicolasa Núñez Hernández, vecinos de Los Majuelos. Tres días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por el beneficiado propio Dr. don Agustín Díaz Núñez; se le puso por nombre “Nicolás Andrés Avelino”, y actuó como madrina doña María Magdalena Rodríguez…

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Adeje: Don Juan de Dios Hernández y Alonso (1807-1878), beneficiado servidor de Adeje y párroco propio de Los Silos

     En este trabajo, nos ocupamos de uno de los numerosos sacerdotes del Norte de Tenerife que desarrollaron gran parte de su actividad en las parroquias del Sur de la isla. Don Juan de Dios Hernández nació en Los Silos y, tras su ordenación sacerdotal, continuó vinculado a la parroquia de Ntra. Sra. de la Luz de dicha localidad, en la que había sido bautizado, hasta que fue nombrado beneficiado servidor de la parroquia de Santa Úrsula de Adeje; al frente de ésta estuvo durante 12 años, período en el que se construyó y bendijo el cementerio. Luego fue nombrado párroco propio de la mencionada parroquia natal de Los Silos, en la que desarrolló su labor pastoral durante otros 31 años, hasta su muerte.

     Nuestro biografiado nació en Los Silos el 8 de marzo de 1807, siendo hijo de don Domingo de los Remedios Hernández García, natural de la villa de La Orotava, y doña Agustina de Gracia de Santiago Alonso Delgado y Fuentes, que lo era de la villa de Icod. El domingo 15 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura párroco don Fernando Máximo de la Rosa y Palenzuela; se le puso por nombre “Juan de Dios Domingo Agustín Bernardo del Sacramento” y actuó como padrino don Bernardo Estévez Payba, natural y vecino de dicho pueblo…

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Candelaria: Don Domingo Torres Martín (1944-2019), luchador destacado, puntal de Tercera y Segunda, presidente durante casi tres décadas del “C.L. Arguama”, con diversos reconocimientos, mandador, vocal de la Federación Tinerfeña de Lucha Canaria y delegado federativo

     Profundo amante de la lucha canaria, permaneció como luchador en activo durante 26 años, casi todos ellos en el club de sus amores, el “C.L. Arguama” de Igueste de Candelaria, salvo una temporada en la que se alineó con el “C.L. Águila Negra” del Camino de Chasna (La Orotava) y dos en las que militó en el “C.L. Araya” de su municipio natal. Fue puntal de Tercera e incluso lo llegaron a clasificar como puntal de Segunda, aunque no compitió como tal. También fue presidente de la junta directiva y auténtico alma mater del “C.L. Arguama” durante casi tres décadas, en cuatro etapas, labor por la que su directiva obtuvo varios reconocimientos. Además, fue entrenador o mandador, directivo de la Federación Tinerfeña de Lucha Canaria, delegado federativo y asambleísta. En la vida laboral, se inició en las labores agrícolas, pero luego trabajó durante 32 años como granjero avicultor.

     Nació en Igueste de Candelaria el 4 de febrero de 1944, a las dos de la madrugada, siendo hijo de don Antonio Torres Coello (conocido por “Domingo”) y doña Matilde Martín García. El 23 de agosto de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de la Santísima Trinidad (aunque inscrito en la parroquia de Santa Ana de Candelaria) por fray Fernando Silva, cura ecónomo de la misma, actuando como madrina doña Remedios Rodríguez Pérez, de la misma naturaleza y vecindad…

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Vilaflor de Chasna-Granadilla de Abona: Don Mateo García Fonte del Castillo (1692-1766), capitán de Milicias, alcalde real de Vilaflor, promotor de la construcción de la ermita de San Luis en Chiñama, apoderado de los vecinos y patrono encargado de la reedificación del Convento franciscano de Granadilla

     Al igual que muchos de sus familiares, don Mateo siguió la carrera militar y obtuvo los empleos de teniente y capitán de Milicias en el Regimiento de Abona. Además, fue alcalde real de la extensa jurisdicción de Vilaflor en dos ocasiones y apoderado de los vecinos de Chiñama y Charco del Pino, en el pleito surgido entre las parroquias de Vilaflor y Granadilla sobre la jurisdicción de dichos parroquianos. Por encargo de su familia, promovió la construcción de la ermita de San Luis del pago de Chiñama, que habían fundado y dotado sus tíos abuelos; y, posteriormente, construyó la capilla de San Antonio Abad de la misma; también fue nombrado patrono del Convento franciscano de Granadilla, con la obligación de reedificarlo tras ser destruido por un incendio, como así hizo. Gozaba de gran prestigio y de notable autoridad sobre sus paisanos, disfrutaba de cuantiosas propiedades e incluso tenía esclavos a su servicio.

     Nació en el pago de Chiñama el 25 de febrero de 1692, siendo hijo del capitán don Diego García del Castillo y doña Antonia María Fonte del Castillo y Palacios. El 10 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Vilaflor por el beneficiado don Matías Ruiz Alfonso; se le puso por nombre “Mateo” y actuó como padrino el Lcdo. don Juan García Lozano, vecino de dicho lugar de Vilaflor…

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