Relación de curas párrocos de la Parroquia de Santa Úrsula de la Villa de Adeje (1560-2016)

Adeje-párrocos     Como curiosidad, de los 75 beneficiados o párrocos titulares que conocemos, pues tres repitieron en el cargo, el récord de permanencia lo ostenta don Agustín de Salazar, durante 43 años y medio, seguido por: don Juan García del Castillo, que estuvo más de 28 años; don Marcos Montesinos de Armas, casi 28 años; don Rafael Alemán Montesdeoca, durante casi 26 años y medio; don Melchor Alfonso Montesdeoca, durante 24 años (en dos etapas); don Gaspar Gabriel Estévez Gorbalán, 20 años; don Duarte Fleire, 18 años; don Eulogio Gutiérrez Estévez, 17 años; don Pedro de la Rosa, casi 17 años; don Manuel Morera, 12 años y medio; don Juan de Dios Hernández, también durante más de 12 años; don Pedro de Baeza, por lo menos 12 años; don Ismael Martín Rodríguez, 12 años; don Bartolomé Delgado de Llarena, casi 12 años; don Bernardo Lene y Llarena, 11 años; don Antonio Álvarez Méndez, también durante 11 años; don Elías Díaz Lorenzo, casi 11 años; y don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, 9 años.

     Con respecto al lugar de nacimiento, solo conocemos tres párrocos nacidos en el municipio de Adeje (don Juan García del Castillo, don Bartolomé Delgado de Llarena y don Melchor Alfonso Montesdeoca), a los que se podría unir otro nacido en San Pedro de Daute (Garachico), pero oriundo por su madre de Adeje, don José Martínez Acosta y Estrada. En cuanto a otros párrocos nacidos en el Sur de Tenerife, conocemos a uno nacido en Arona (don Francisco González Natural), uno en Granadilla de Abona (don José Álvarez de Ledesma), dos en San Miguel de Abona (don Juan García Alfonso y don Valentín González Vargas), uno en Barranco Hondo (don Luis Ambrosio Fernández del Castillo), uno en Fasnia (don Celso  González Tejera) y uno en Güímar (don Honorio José Campos Gutiérrez). Del resto, sabemos que cuatro nacieron en Laguna (don Bernardo Lene y Llarena, don Juan Evangelista Pérez, don Julio González Sánchez y don Elías Díaz Lorenzo), dos en Garachico (don Matías Francisco Rodríguez y don Antonio Álvarez y Méndez), tres en La Orotava (don Domingo de Paes y Galdona, don Domingo Acevedo y don Luis Díaz y Luis), uno en El Sauzal (don Francisco Hernández Perera), dos en Los Realejos (don Agustín José de Oramas y don Agustín Sanabria Hernández), uno en Santa Úrsula (don Tomás Martín Hernández), uno en Los Silos (don Juan de Dios Hernández Alonso), uno en Icod de los Vinos (don Eulogio Gutiérrez Estévez), uno en La Victoria de Acentejo (don Francisco Monje e Izquierdo) y tres en Santa Cruz de Tenerife (don Emilio Hardisson Rumeu, don José Estévez Herrera y don Manuel Navarro Mederos). Fuera de Tenerife, tres nacieron en La Gomera (don Agustín Salazar, don Marcos Montesinos Armas y don Carlos González Quintero); cuatro en La Palma (don Elías Pérez Hernández, don José Manuel González de la Cruz, don Ismael Martín Rodríguez y don Juan Félix Ávila Poggio); dos en Gran Canaria (don Rafael Alemán Montesdeoca y don Cristóbal Rafael Pérez Vega); y cuatro en la Península (don Ángel Serra Cortina, don José Pons y Comallonga, don Benjamín Cid Galende, don Miguel Ángel Rosillo Bartolo). Del resto, aún no tenemos información…

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Artículo-PÁRROCOS DE ADEJE

Los alcaldes del municipio de Granadilla de Abona

Alcaldes Granadilla     No conocemos todos los alcaldes que ha tenido la jurisdicción de Granadilla de Abona, pues sólo se conservan algunas actas del Ayuntamiento desde 1924 hasta el presente, por lo que es solamente en este último período cuando disponemos de las fechas exactas de posesión y cese. Sin embargo, gracias a documentos consultados en otros archivos locales, insulares y regionales, tanto públicos como privados, así como a numerosos libros y publicaciones periódicas, hemos podido elaborar una lista bastante completa de las personas que con anterioridad a dicha fecha ocuparon tanto la alcaldía real en el Antiguo Régimen, desde el siglo XVI al XIX, como la alcaldía constitucional en los diversos períodos de ese último siglo y comienzos del XX. La jurisdicción de estos alcaldes ha variado a lo largo del tiempo, pues en un principio abarcaba a la comarca sur de la isla, la de Abona o Chasna, que incluía a los actuales municipios de Vilaflor, Arona, San Miguel de Abona, Granadilla de Abona y Arico. En 1617, Granadilla se segregó de tan amplia jurisdicción, tanto en lo religioso como en lo civil, y en 1798 se le agregó el pago de Chiñama.

    Como curiosidad, de los 121 alcaldes titulares que conocemos después de su segregación, pues muchos repitieron en el cargo, el récord de permanencia en la alcaldía lo ostenta don Francisco Jaime González Cejas, durante casi 21 años (hasta el momento), en dos etapas, seguido por: don Evaristo Gómez González durante más de 14 años consecutivos; don Adolfo Gómez Gómez, durante más de 12 años seguidos; don Froilán Hernández González, durante 12 años consecutivos; don Antonio Rodríguez Bello, durante unos 10 años, en cuatro etapas; don Alberto Hernández Oramas, durante casi 10 años seguidos; y don Antonio García Osorio, durante casi 6 años, en cinco períodos.

     Con respecto al lugar de nacimiento, si nos limitamos a ese mismo período en el que la alcaldía sólo ha abarcado al actual municipio de Granadilla de Abona, desde 1617 hasta el presente, conocemos a doce alcaldes que no han nacido en este municipio: don Nicolás Viera Torres, don Enrique Fumero Melián y don Ambrosio García González de Vilaflor; don Nicasio Pomar y Forteza, de Palma de Mallorca; don Vicente Montoliu, de Cataluña; don José Feo Hernández, de San Miguel de Abona; don Andrés García Tacoronte, de Venezuela, aunque era oriundo de Granadilla; don Antonio Rodríguez Bello, de Arico; y doña Juana González y González, de Los Llanos de Aridane; además de don Rodrigo Leal, don Pedro de la Torre y don Bartolomé de Avendaño, de los que de momento desconocemos su lugar de nacimiento. Como curiosidad, han ejercido como alcaldes vecinos de distintos núcleos de población del municipio y solo dos mujeres han ostentado la alcaldía: doña Juana González y González y doña Carmen Nieves Gaspar Rivero.

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La primera orquesta de Igueste de Candelaria (1932-1946)

Foto 2B-Vista Igueste (Fotograbado Cabrera Benítez 1939)     En la primera mitad del siglo XX fueron varios los grupos u orquestas de cuerda que surgieron en Igueste para alegrar el pueblo por las fiestas y amenizar bailes, tanto en esta localidad como en otros pueblos de la comarca. Actuaban en las plazas, así como en casinos y salones particulares, alegrando la vida de nuestros antepasados, que por entonces no era precisamente fácil. En ocasiones estaban constituidas por tan solo dos miembros e incluso, en más de una ocasión, un único músico llegó a animar un baile.

     La primera orquesta organizada que conocemos en Igueste surgió a comienzos de la II República y era inicialmente un sexteto de cuerdas. Actuó en los distintos pueblos del municipio, aunque sobre todo lo hizo en la Sociedad “Juventud Iguestera” y en algunos salones particulares de Igueste, tanto por las fiestas (San Juan, Santísima Trinidad y Purísima Concepción) como en otros días festivos y con motivo de las bodas de muchos iguesteros. También solían acompañar a los coros en las misas solemnes, así como amenizar las dianas anunciadoras de las fiestas locales y los pasacalles por el pueblo, a veces en solitario y en otras acompañando a las bandas u orquestas de fuera invitadas a dichos festejos. Su existencia la conocemos gracias a la prensa de la época, que en muchas ocasiones se hizo eco de sus actuaciones entre 1932 y 1936, destacando su intensa actividad en el año 1934.

     Su organizador y director fue don Manuel Cabrera Martín, quien nació en Igueste hacia 1908, siendo hijo de doña María Cabrera Martín. Además de fundador y director de esta orquesta, fue agricultor y vocal 1º de la Sociedad “Juventud Iguestera” (1933), así como presidente de la comisión organizadora y primer tesorero de la Sociedad Cultural Recreativa “Igueste de Candelaria” (1952)…

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Los cementerios de Vilaflor de Chasna

Vilaflor-cementerios     La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Vilaflor sería el primer recinto utilizado para dar sepultura a los vecinos de la amplia comarca de Chasna; ya existía como ermita en 1533 y en ella se estableció en 1560 el beneficio de Abona, por lo que en él fueron enterrados inicialmente todos los vecinos de la amplia jurisdicción, que incluía a los actuales términos de Vilaflor, Arona, San Miguel de Abona, Granadilla de Abona y Arico, reduciéndose al primero de ellos, tras la sucesiva segregación de los restantes. A dicho templo se unió luego el convento agustino de Vilaflor, fundado en 1613, cuya capilla mayor se construyó en 1624, momento en el que fue dedicado a San Juan Bautista; en él recibirían sepultura muchos vecinos de la comarca de Chasna, en su mayoría de las principales familias que así lo disponían en sus testamentos. Esporádicamente, algunos vecinos también fueron enterrados en las ermitas que se fueron construyendo en tan extensa jurisdicción, sobre todo con motivo de epidemias o cuando el estado de los cadáveres no permitía su traslado hasta la cabecera del término. En dichos recintos continuaron siendo enterrados los chasneros hasta el segundo tercio del siglo XIX.

     A pesar de la Real Orden dictada en 1787 por el Rey Carlos III, que prohibía el enterramiento en las iglesias por motivos de salubridad, en la mayoría de los pueblos del Sur las inhumaciones continuaron llevándose a cabo en los templos parroquiales. Luego, tras constituirse definitivamente los ayuntamientos constitucionales en 1835, fue creciendo la preocupación de las autoridades para que los enterramientos se efectuasen por motivos de salud pública en recintos situados en las afueras de las poblaciones, con el fin de evitar la propagación de epidemias.

     Pero por falta de fondos para construir un cementerio en las afueras del pueblo, el Ayuntamiento de Vilaflor solicitó al Estado la cesión de la capilla mayor o iglesia del extinguido convento agustino para su uso como cementerio provisional del municipio; atendiendo a dicha petición, el 20 de mayo de 1837 el antiguo templo comenzó a ser utilizado como recinto funerario y continuó en funcionamiento durante 64 años, a pesar de su mal estado y ubicación en el centro de la población. Finalmente, en 1898 se abrió el expediente definitivo para la construcción del actual cementerio municipal, obra tan necesaria para la salubridad pública, a iniciativa de don Arturo Ballester, con el apoyo decidido del alcalde y la mayoría del vecindario; fue bendecido el 7 de noviembre de 1901, el mismo día en que se clausuró el anterior, por el cura ecónomo don Juan Elías Hernández…

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Artículo-CEMENTERIO DE VILAFLOR

La Federación Obrera Comarcal de Fasnia durante la II República Española en Canarias (1931-1936)

Fasnia-La Zarza-2     La proclamación de la II República supuso un revulsivo político, tanto en Fasnia como en todo el territorio nacional. Por ello, en 1931 se constituyó una Federación Obrera comarcal de ambos sexos, en La Zarza, así como el nuevo Comité local del Partido Republicano Tinerfeño y la Agrupación Socialista Obrera; en 1933 la Agrupación local del Partido Republicano Radical Socialista de Fasnia; y en 1934 el Comité local de Acción Popular Agraria. Además, se constituirían cinco casinos o sociedades recreativas progresistas, en los distintos núcleos de población del municipio: la Sociedad Cultural “1º de Febrero” de Fasnia (1928-1936), que fue la más antigua y de mayor duración; la Sociedad Unión Cultural “1º de Mayo” de La Zarza (1932-1936); la Sociedad “Unión Agrícola” (1932-1936) y la Sociedad “El Porvenir” (1934-1936) de Sabina Alta; y la Sociedad “Unión Club” de La Sombrera (1935-1936), la de trayectoria más corta. Pero la Guerra Civil acabó con la existencia de todas ellas, siguiendo, como en tantas otras cosas, un vacío cultural de varias décadas.

     El presente artículo está dedicado a la Federación Obrera comarcal de este municipio, que fue fundada en agosto de 1931, clausurada temporalmente a finales de 1934, reorganizada en marzo de 1936 y disuelta en julio de ese mismo año. Tuvo su sede en La Zarza, estuvo controlada por la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) y llegó a contar con 40 afiliados…

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La biblioteca parroquial de la Villa de Arafo (1966-1978)

     La parroquia de San Juan Degollado de Arafo, con don Vicente Jorge Dorta a su frente, cubrió durante una docena de años la falta de una biblioteca pública en Arafo, al construir y mantener una biblioteca parroquial. Para su construcción, encima del salón parroquial, se contó con varias subvenciones del Gobierno Civil y otras más pequeñas del Ayuntamiento de Arafo, así como los beneficios del espectáculo “Ecos de Primavera”, de la agrupación femenina arafera de pulso y púa “Aída”, la rifa de un televisor y diversos donativos, colectas y postulaciones. Gracias a todo ello, en 1966 se pudo abrir al público, aunque su inauguración oficial se retrasó hasta el 9 de febrero de 1968.

    Por su parte, la compra de libros se sufragó con varias rifas, la proyección de películas y las recolectas de donativos, tanto en Arafo como en Santa Cruz de Tenerife. También se donaron o cedieron algunos fondos bibliográficos por el Ayuntamiento y algunos particulares, llegando a contar con valiosas enciclopedias. Pero el mantenimiento de la instalación se logró gracias a las cuotas de los socios protectores, entre los que había algunos de Güímar, quienes pagaban 5 pesetas mensuales. Para regular su funcionamiento se creó una junta directiva, cuyo primer director fue su principal promotor y organizador, el maestro don José Mederos Sosa. Además, contaba con bibliotecarios, encargados de la compra, fichado y préstamo de libros, de los que el que más tiempo permaneció fue don Walter Gil Hernández, así como un grupo de chicas que prestaban en ella el Servicio Social, sustitutorio del militar, estando encargadas de la apertura, vigilancia y limpieza del local. Esta biblioteca parroquial cerró sus puertas hacia 1978, al entrar en funcionamiento la biblioteca pública de la Caja General de Ahorros…

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Artículo-BIBLIOTECA PÚBLICA PARROQUIAL-ARAFO

El Juzgado Municipal y el Registro Civil de Candelaria (1871-1945): jueces, fiscales y secretarios

Juzgado municipal-Candelaria     Hasta mediados del siglo XIX, los alcaldes ejercían como jueces de paz, celebrándose ante ellos los juicios de conciliación; pero en caso de ausencia o enfermedad, lo hacían en su lugar los tenientes de alcalde o los regidores, por orden de antigüedad. En 1856 se creó la figura del juez de paz, independiente de la Alcaldía. En diciembre de 1870 los jueces de paz se transformaron en jueces municipales; y en noviembre de 1945 volvieron a su antigua denominación de jueces de paz.

     En un artículo anterior ya nos ocupamos del primer Juzgado de Paz de Candelaria (1855-1870) y en éste vamos a recordar el Juzgado Municipal que sucedió al anterior. Éste se mantuvo durante 75 años, de 1871 a 1945, asumiendo la competencia del Registro Civil de la localidad, creado también en 1870, al igual que la nueva figura del fiscal municipal. Tuvo su primera sede en Barranco Hondo, de donde pasó a la cabecera municipal. En ese período existieron 10 jueces municipales titulares y 13 fiscales municipales, además de sus correspondientes suplentes, así como 37 secretarios (titulares, interinos, suplentes o accidentales), sin contar a numerosos “acompañados”. Es normal que muchos de los jueces y fiscales que alcanzaron la titularidad fuesen con anterioridad suplentes, pero llama la atención que varios de ellos ostentasen dos de dichos cargos, pues fueron jueces y fiscales, jueces y secretarios o fiscales y secretarios del Juzgado. También resulta llamativo que ninguna mujer desempeñase esos cargos…

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La efervescencia política y sindical de Arona durante la II República (1931-1936)

Arona-II República     Al comienzo de la II República, el municipio de Arona rondaba los 3.200 habitantes, de los cuales, un alto porcentaje figuraban como jornaleros, dependientes de los grandes propietarios: los Domínguez Alfonso, los Bello, los Bethencourt Herrera, los Tavío, los O’Donnell o los Villarreal. Tras una etapa de cierto ostracismo, la gestación y proclamación de la República supuso un revulsivo político y sindical tanto en Arona como en toda la geografía española, pues las clases populares comenzaron a darse cuenta de su poder y a reivindicar sus derechos.

     Con anterioridad, en Arona ya existía un Comité Republicano (fundado en 1913), al que se unió en 1931 una Cooperativa de los Obreros de la Comarca y en 1932 una Federación Obrera Comarcal. Luego lo hicieron cinco agrupaciones o comités locales: en 1932, el Comité Conservador Republicano; en 1933, la Agrupación Local del Partido Republicano Radical Socialista; en 1935, el Comité Local de Acción Popular Agraria; y en 1936, la Agrupación Municipal de Izquierda Republicana, la Agrupación Local del Partido Unión Republicana y la Agrupación Socialista. No obstante, el Ayuntamiento de Arona continuó dominado en toda esa etapa por los tradicionales grupos oligárquicos, que pusieron en la alcaldía, sucesivamente, a don Juan Bethencourt Frías, don Miguel Bello Rodríguez y don Eugenio Domínguez Alfonso; en la primera etapa se vieron forzados a un consenso, ante el surgimiento del movimiento obrero, mientras que en la segunda reforzaron sus posiciones, al retraerse las acciones promovidas por los trabajadores. Sólo con el Frente Popular llegó la izquierda al poder municipal, aunque solo lo ejerció durante menos de cinco meses.

     Todos los partidos y federaciones fueron disueltos al comienzo de la Guerra Civil y, medio siglo después, al comienzo de la actual etapa democrática, solo uno de ellos se reinstauró: la Agrupación Socialista…

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Artículo-AGRUPACIONES POLÍTICAS-ARONA-II REPÚBLICA

El trágico naufragio del velero chasnero de cabotaje “Tinerfe” en la costa sureste de Tenerife (1862)

Pailebot-Tinerfe     Construido en Tenerife, la primera referencia que se tiene del velero de cabotaje “Tinerfe” se remonta a 1857 y su corta trayectoria solo duraría cinco años, hasta su naufragio en 1862. Entre 1857 y 1860 figuraba como bergantín goleta (buque de dos palos y vela cuadrada o redonda, que usaba aparejo de goleta en el palo mayor); excepcionalmente, el 19 de diciembre de 1858 se le mencionaba como candray (embarcación pequeña de dos proas, por lo general con un mástil, que se usaba en el tráfico de cabotaje) y en un par de ocasiones de 1861 como goleta (embarcación fina, de bordas poco elevadas, con dos palos o a veces tres, y un cangrejo en cada uno) o polacra (buque de cruz, con dos o tres palos enterizos y sin cofas); pero de 1861 a 1862 se especificaba que era un pailebot de cabotaje (goleta pequeña o velero de bordas poco elevadas y con dos -o a veces tres- palos) y que tenía 55 toneladas.

     Este barco operaba entre el Sur de Tenerife (sobre todo en Granadilla) y Santa Cruz de Tenerife, aunque con frecuencia también lo hacía entre el puerto de la capital tinerfeña y Gran Canaria (Agaete y Las Palmas); más raramente, se desplazaba a San Sebastián de La Gomera, Santa Cruz de La Palma o Fuerteventura. En julio de 1857 era su patrón don Antonio Rodríguez: de agosto a diciembre de ese mismo año lo fue don Antonio Bermúdez; desde abril de 1858 hasta abril de 1859 lo patroneó don Luis Medina; de enero a mayo de 1860, el Sr. Suárez; de enero a abril de 1861, don José Hernández; de febrero a septiembre de dicho año, don Cristóbal Álamo; en diciembre del mismo, don José Medina; y en marzo de 1862, don Tomás García.

     En Granadilla de Abona embarcaba sobre todo losas chasneras (o losetas) y, en menor medida papas, frutos, fruta seca, cochinilla, madera de tea, trigo, etc. En Santa Cruz de Tenerife cargaba diferentes mercancías, “géneros”, “varios efectos”, “varios artículos”, sal, pipas vacías (o toneles), etc. En Santa Cruz de La Palma cargaba “frutos de América”; en Fuerteventura, “piedra de cal”; y en Gran Canaria, ganado vacuno o becerros. También hizo muchos viajes en lastre. En cuanto a pasajeros, los llevaba en casi todos sus viajes, con un número que osciló entre 2 y 110, aunque con más frecuencia variaba entre 5 y 15.

     El 25 de marzo de 1862, el pailebot “Tinerfe” salió de la costa de Granadilla de Abona hacia Santa Cruz de Tenerife, cargado de losas chasneras y frutos, pero desapareció en la travesía. El rumor sobre su naufragio se fue extendiendo por la isla y se disparó cuando cinco días después de su partida apareció el cadáver de un hombre en la costa de Arona. Poco después se confirmó su hundimiento, entre el puerto de salida y la costa de Güímar, a causa de un fuerte temporal del Noroeste, resultando ahogados los 12 tripulantes, incluido su patrón don Tomás García, y los 23 pasajeros, en total 35 personas; por ello, pasó a ser uno de los mayores accidentes marítimos de la historia canaria. La causa del naufragio se atribuyó a que el barco iba sobrecargado, lo que le impidió superar el mal estado del mar…

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El Beneficio del Valle de Güímar, primera Parroquia comarcal con sede en Candelaria (1539-1630)

Primer Beneficio Güímar     En el presente trabajo vamos a recordar los orígenes parroquiales del Valle de Güímar, con la creación en 1533 del “Medio Beneficio Curado Perpetuo de Güímar”, la primera Parroquia de la comarca, hace casi cinco siglos. A pesar de llevar dicho nombre, esa primera Parroquia comarcal tuvo su primera sede en Candelaria, que por entonces era el pueblo más importante del Valle. A partir de ella, surgieron todas las parroquias que hoy existen en el Sureste de Tenerife, desde Candelaria hasta Fasnia.

    Esa primitiva Parroquia o Beneficio comenzó a regir en 1539, estableciéndose inicialmente en el Santuario de la Virgen, lo que dio lugar a enfrentamientos entre el clero secular y el regular, pues desde hacía nueve años los dominicos estaban a cargo del cuidado de la Virgen. Tras lograrse un convenio con éstos, la parroquia pasó en 1543 a la Cueva de San Blas, donde permaneció hasta 1580, en que se abrió al culto la iglesia de Santa Ana, construida ex profeso para albergar el Beneficio comarcal; y en este templo continuó hasta 1630, en que se trasladó a la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar, tras haber permanecido durante casi un siglo en Candelaria…

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