Fasnia: Don Jorge Esquivel Marrero (1917-2008), Bachiller, cabo de Ingenieros, Maestro vocacional y director del colegio público de Valle de Guerra

Jorge Esquivel Marrero     Este artículo está dedicado a uno de los muchos maestros naturales del Sur de Tenerife, amantes de la Enseñanza, que nunca perdieron su ilusión por ella, aunque fuesen destinados a lugares apartados de la geografía insular. Nacido en Fasnia, uno de los pueblos que más docentes aportó al Magisterio insular en la primera mitad del siglo XX, ejerció por dos veces en Tejina (Guía de Isora), Puntagorda y El Hierro; también lo hizo en una ocasión en El Médano, Los Llanos de Aridane, Santa Cruz de Tenerife y Vilaflor. Pero, sobre todo, el recuerdo de su labor será imperecedero en los colegios de El Salto (Granadilla de Abona), donde permaneció durante 4 años; Lomo de Mena (Güímar), donde lo hizo otros 6 años; y Valle de Guerra (La Laguna), en el que ejerció durante 22 años (hasta su jubilación) y desempeñó el cargo de director.

      Nuestro biografiado nació en Fasnia el 8 de febrero de 1917, a las cinco de la mañana, siendo hijo de don Jorge Esquivel Díaz y doña Vicenta Marrero Expósito. El 25 de junio de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de San Joaquín por el cura párroco don Luis Navarro Nóbrega y actuaron como padrinos don José Parejo Pérez, natural de Villafranca y Los Palacios (Sevilla) y vecino de La Laguna, y doña Jorgina Díaz Delgado, su abuela paterna…

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Artículo-JORGE ESQUIVEL MARRERO

Antiguas entidades de población de Agache (Güímar) que han desaparecido del Nomenclátor municipal

Cueva del Negro     La Comarca de Agache se ha caracterizado siempre por una considerable dispersión, tanto por el elevado número de núcleos de población que la conforman, como por la disgregación de las casas que constituyen cada uno de ellos. Pero en el pasado aún existieron más entidades, la mayoría muy pequeñas, pero que al estar muy separadas de los pueblos principales fueron incluidas en el Nomenclátor con carácter independiente. A éstas vamos a dedicar el presente artículo.

     De momento conocemos 15 entidades de población que en algún momento figuraron en el Nomenclátor municipal de Güímar y que fueron desapareciendo al quedar deshabitadas o al cambiar la legislación y quedar integradas en los núcleos más próximos. A continuación las relacionamos por orden de antigüedad, según fueron apareciendo en los distintos padrones, a partir de la documentación que hemos podido consultar.

     En la rectificación del Nomenclátor efectuada el 21 de mayo de 1860, el Ayuntamiento de Güímar acordó segregar tres entidades de población del lugar anejo titulado El Escobonal, “por distar más de cien metros y deber figurar con entera separación, de conformidad con lo que previenen las órdenes de la Superioridad”: Casa de Cano, Aguerche y Las Lajas. También se segregaron de dicho pueblo dos ermitas inhabitadas, ambas dedicadas a San José y una de ellas en construcción; se refiere a la antigua ermita de Cano, hoy en ruinas, y la actual de la plaza, en la actualidad elevada a parroquia, aunque esta última no llegó a figurar en el Nomenclátor. Asimismo, del Lomo de Mena se segregaron también: “una casa de labranza titulada Casa blanca, por mediar entre uno y otra más de cien metros”. A la aldea de La Medida se le separaron por igual concepto los caseríos titulados: Ildefonso Díaz y Fuente de los Frailes; aclarándose que, “Al primero se le ha dado este nombre por carecer de genérico”. Y a la aldea de Pájara se le segregó también el caserío de Montaña de Anocheza, “por distar de aquella más de cien metros”. En las observaciones del citado Nomenclátor, se aclaraba finalmente, que: “para hacer las rectificaciones de que se ha hecho mérito se ha tenido á la vista el cuaderno formado para la numeración de las casas, se ha consultado á varias personas conocedoras de los diferentes puntos de la jurisdicción y sobre todo son el resultado de los trabajos practicados sobre el terreno por los que suscriben y el Secretario de esta Municipalidad”. Firmaban en Güímar y en la fecha mencionada el alcalde, don José Domingo Delgado Trinidad, y el inspector de Estadística, don Jacinto Jiménez…

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El centenario pasodoble “Al Socorro”, inequívoca seña de identidad del Valle de Güímar

Pasodoble Al Socorro     En el año 2009 se cumplió el primer centenario del pasodoble “Al Socorro”, una obra entrañable, cuya música fue compuesta en 1909 por el músico y compositor aragonés don Miguel Castillo Alfonso (1876-1929), por entonces director de la banda de música de Güímar, mientras que la letra fue añadida en 1970 por el recordado abogado, político y escritor güimarero don Pedro Guerra Cabrera (1937-1991); tristemente, ambos personajes murieron prematuramente, con tan solo 53 y 54 años de edad, respectivamente.

     Esta bella pieza musical invita al pueblo a acudir a la playa del Socorro a rememorar la aparición de la Virgen, por lo que a sus compases es fácil que a todos los güimareros y a otros muchos vecinos del Valle (sobre todo araferos) se les escapen lágrimas de emoción y alegría, las mismas que les produce su fiesta más entrañable. Hoy constituye el auténtico himno de las fiestas en honor de Nuestra Señora del Socorro, así como una de las principales señas de identidad del pueblo de Güímar y de toda la comarca.

     A comienzos de 1904 llegó a Güímar el prestigioso músico y compositor aragonés don Miguel Castillo Alfonso, para hacerse cargo de la dirección de la Banda de Música de esta localidad, que por entonces dependía de la “Sociedad Filarmónica Euterpe”, a cuyo frente continuó durante diez años. Mientras permaneció en Güímar, en 1908, cuando contaba 32 años de edad, contrajo matrimonio en la parroquia de San Pedro con doña Florinda Campos Díaz, natural y vecina de la entonces villa, de tan solo 13 años. Este enlace le ayudó a impregnarse del sentimiento canario y güimarero, que quedó plasmado en varias de sus composiciones más conocidas…

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Vilaflor de Chasna-Güímar: Don Fermín Rivero y Rivero (1830-1899), monaguillo de la Parroquia de Vilaflor, sacristán de la de Arico, juez de paz suplente, alcalde y fiscal municipal de Güímar

Vilaflor-29.6 (CFIT)     Huérfano de padre emigrante, nuestro biografiado creció en el seno de una familia con graves dificultades económicas, que pudo salir adelante gracias a la protección del sacerdote don Hipólito Casiano Bello. De muy corta edad fue monaguillo de la Parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor y sacristán de la de San Juan Bautista de Arico. Una vez establecido en Güímar, llegó a figurar entre los mayores contribuyentes y a ocupar diversos cargos de responsabilidad: juez de paz suplente, alcalde constitucional, fiscal municipal e interventor electoral.

     Nació en Vilaflor el 19 de julio de 1830, siendo hijo de don Agustín Rivero Truxillo y doña Bárbara Rivero de León, naturales y vecinos de dicho pueblo. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado servidor don Hipólito Casiano Bello; se le puso por nombre “Firmín Agustín de Gracia” y actuó como padrino “el M.R.P. Prior de este convento de Sn. Agustín Fray Tomás Melo”…

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Artículo-FERMÍN RIVERO RIVERO

Güímar: Sor Erudina Cubas Hernández “Madre Nazaret” (1915-1983), Bachiller, maestra, religiosa misionera de la Santa Casa de Nazaret, profesora y directora de colegios en España y América

    Dedicamos este artículo a una entrañable escobonalera, Sor Erudina Cubas Hernández, quien tras obtener el título de Bachiller Universitario en el Instituto de Canarias, tomó el hábito y profesó en el Colegio “Santo Domingo”, que regentaba en Güímar la Congregación de Misioneras Hijas de la Santa Casa de Nazaret. Luego obtuvo el título de Maestra de Primera Enseñanza, que revalidaría en América. Después de hacer su profesión perpetua fue destinada a distintos colegios de su Orden en Barcelona, Madrid, Venezuela y Colombia, en los que ejerció como profesora y en varios de ellos como directora. Finalmente, regresó a Canarias, permaneciendo varios años en el Colegio de Nazaret de Los Llanos de Aridane, como profesora y secretaria de Bachillerato, para luego establecerse en el Colegio de su Güímar natal, en el que había profesado y en el que permaneció hasta su muerte.

     Nació en el pago de El Escobonal el 2 de noviembre de 1915, a las nueve de la mañana, siendo hija de don Pedro Indalecio Cubas Castro y doña Leocadia Hernández Díaz. El 23 de diciembre inmediato fue bautizada en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura párroco don Vicente Ferrer de la Cruz; se le puso por nombre “Erudina María del Carmen” y actuó como madrina doña Magdalena Rodríguez Díaz, soltera. El 25 de noviembre de 1919 fue confirmada en la misma parroquia…

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Güímar: Don Antonio Pestano Castro (1848-1915), monaguillo, archivero parroquial, notario público eclesiástico, sochantre y organista de la parroquia, director de la banda de música, fiscal municipal, alcalde de Güímar y secretario de la Hermandad del Carmen y Rosario

     El origen humilde no impidió a este entrañable güimarero llegar a ser una de las personas de mayor prestigio de su época en la sociedad local. Todavía niño comenzó su estrecha relación con la Parroquia de San Pedro Apóstol, al ser designado monaguillo del culto beneficiado Dr. don Agustín Díaz Núñez, y luego continuó vinculado a ella como archivero parroquial, notario público eclesiástico, organista y sochantre, empleos que desempeñó durante medio siglo, hasta el final de su vida. Simultáneamente, fue componente de la banda de música de Güímar y director de ella en dos etapas. Además, a lo largo de su vida desempeñó otros cargos públicos en este municipio, como los de fiscal municipal, recaudador de contribuciones, concejal, teniente de alcalde, alcalde constitucional, recaudador de contribuciones, secretario de la Junta de Higiene, vicesecretario de la Cruz Roja y adjunto del Juzgado Municipal. También perteneció a la Hermandad del Santísimo Sacramento y fue secretario de la Hermandad del Carmen y Rosario de la Parroquia de San Pedro.

     Nuestro biografiado nació en la calle San Pedro Arriba de Güímar el 19 de enero de 1848, siendo hijo de doña Ana Pestano y Castro. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado propio don Agustín Díaz Núñez, Doctor en Sagrada Teología y por entonces vicario del Sur de Tenerife; actuó como madrina doña Rudecinda González y se le puso por nombre “Antonino”, aunque siempre fue conocido por “Antonio”…

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La antigua ermita de la Santa Cruz de Lomo de Mena (Güímar). Construcción, bendición y trayectoria hasta su elevación a parroquia (1932-1977)

Lomo Mena-ermita-letrero Teleclub-Jony-2     El presente artículo está dedicado a la primitiva ermita de la Santa Cruz de Lomo de Mena, que en antigüedad fue el tercer edificio religioso construido en la comarca de Agache, tras los dos existentes en El Escobonal. No obstante, con anterioridad se levantó un Calvario en dicha localidad, que dio nombre a un barranco y a un lomo, ante el cual comenzaron a celebrarse las primeras fiestas dedicadas a la Santa Cruz. Éste fue demolido por el vecindario para construir en su solar la ermita de la Santa Cruz, que fue bendecida en 1932. Enseguida se la dotó de imágenes y objetos de culto, y a las misas celebradas en ella acudirían durante varias décadas los vecinos del imnedito núcleo de La Medida, que carecían de un templo propio. Dependió inicialmente de la Parroquia de San José de El Escobonal y luego de la de San Antonio de Padua de La Medida, hasta que comenzó a regir su propia Parroquia de la Santa Cruz.

     A lo largo de la historia, los vecinos de Lomo de Mena tuvieron muchas dificultades para recibir los sacramentos de bautismo, confirmación, matrimonio y entierro, pues primero tuvieron que desplazarse a la Cueva de San Blas en Candelaria (durante 36 años), luego a la iglesia de Santa Ana del mismo pueblo (otros 51 años), posteriormente a la parroquia de San Pedro de Güímar (300 años) y, más recientemente, a la de San José de El Escobonal (37 años) y San Antonio de Padua de La Medida (10 años), para finalmente poder celebrarlos en su propia parroquia de la Santa Cruz, desde 1977…

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Güímar: Don Cristóbal Alonso Núñez (1709-1765), cura servidor de Candelaria, beneficiado propio de Güímar, colector y mayordomo de la fábrica parroquial


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     Pocos sacerdotes güimareros han tenido la fortuna de regentar la parroquia natal de San Pedro Apóstol y, menos aún, en propiedad. Este fue el caso de don Cristóbal Alonso Núñez, quien tras su ordenación desarrolló su labor de apostolado en el Valle de Güímar, 12 años como capellán (en dos etapas), cinco como teniente de beneficiado y 15 como beneficiado propio (el primero nacido en la localidad), hasta su muerte. Además, asumió los cargos de mayordomo de la fábrica parroquial y colector de la misma. La jurisdicción del Beneficio se extendía por entonces a la ayuda de parroquia de Candelaria, que incluía al pueblo de Arafo, y de ella se hizo cargo personalmente en dos períodos diferentes.

     Fruto de un doble embarazo, nuestro biografiado nació en Güímar el 28 de octubre de 1709, siendo hijo del alférez don Diego Alonso Bencomo, natural de Arafo, y de doña Catalina Díaz de Oliva, que lo era de la primera localidad, donde estaban avecindados. Dos días después recibió las aguas bautismales en la iglesia de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado de Güímar y Candelaria don Domingo de Paes y Galdona, y actuó como padrino don Juan Alonso Jiménez, por entonces clérigo diácono y luego presbítero. Simultáneamente fue bautizada su hermana gemela “Catalina”…

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La Virgen de la Montaña, Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Fasnia

Virgen de la Montaña-artículo    El presente artículo está dedicado a una pequeña pero venerada imagen, la Virgen de la Montaña, a la que en el presente año 2013 se le entregó el bastón de mando de Alcaldesa Honoraria y Perpetua de Fasnia, como reconocimiento a la devoción y el cariño que despierta tanto en este municipio como en toda la comarca. A continuación vamos a hacer un recorrido por la trayectoria histórica de esta entrañable imagen.

     A mediados del siglo XIX fue donada a la parroquia de San Joaquín una pequeña imagen de la Santísima Virgen de los Dolores, para ser colocada en la Montaña de Fasnia. La donación se debió sin duda a la promesa realizada por una mujer y, aunque según la tradición oral existen dos versiones de ese hecho, la más sólida cuenta que doña Flora Castro, vecina de Lomo de Mena (en la inmediata comarca de Agache), poseía una pequeña imagen de la Virgen de los Dolores, que tenía colocada en un nicho por fuera de su casa. Una hija de esta señora, llamada Concepción Delgado Castro, de acuerdo con su madre prometió a la Virgen que la llevaría a una ermita, si recibía noticias de un pariente que había embarcado para Cuba y del que hacía años que no sabía nada; al poco tiempo recibió una carta de dicho emigrante, por lo que se propuso cumplir su promesa. Como en Lomo de Mena no existía por entonces ninguna ermita, doña Flora le comentó a una amiga de Fasnia, de nombre Gregoria, con la que solía encontrarse cuando ésta iba a comprar a Güímar, que le gustaría poner a su imagen de la Virgen en la cima de la Montaña de Fasnia; y como doña Gregoria se comprometió a hacerlo, doña Flora se la entregó.

     Lo cierto fue que, con el beneplácito del párroco de San Joaquín, dicha imagen fue colocada inicialmente en un muro con una hornacina, levantado en la cima de la Montaña. Luego se construyó delante de dicho muro una pequeña ermita, gracias a la colaboración de todos los que acudían a verla, pues cada uno de los que subían, hombre o mujer, tanto de Fasnia como de Agache, llevaban una piedra para la obra…

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La insistente demanda del servicio de agua potable domiciliaria para El Escobonal, un servicio básico que tardó mucho en llegar a la comarca de Agache (Güímar)

El Escobonal-8     En artículos anteriores ya nos hemos ocupado de cómo El Escobonal se ha ido dotando a lo largo del tiempo de algunos servicios básicos, como fueron las escuelas, el cementerio, la plaza, la cartería y el servicio telefónico. En esta ocasión nos vamos a centrar en la insistente demanda del servicio de agua potable, con la necesaria construcción de depósitos y la instalación de la red de abastecimiento, que, como los anteriores, tardó bastante en llegar a los pueblos de la comarca de Agache, a pesar de que la cabecera municipal se había dotado con ellos desde hacía muchísimos años.

     Como ya destacamos en un artículo anterior, los habitantes de Agache, como los de casi todo el Sur de Tenerife, sufrieron en sus carnes el rigor del clima y las frecuentes sequías. Como ejemplo de ello, el 18 de julio de 1919 se hacía en Gaceta de Tenerife una relación de las necesidades que tenía el municipio de Güímar, entre ellas las de El Escobonal, donde, además de la imperiosa necesidad de escuelas y cementerio, se destacaban los problemas de abastecimiento de agua: “reunir el agua de los manantiales y fuentes llamadas «Juan Alvarez», «La Haya», «Copas», «Chupadero» y «Pablo» y hacerla venir por cañerías o acequias al punto mas propio para el abasto público lo que cortaría de  raíz las grandes penalidades que sufren sus habitantes, particularmente en los años que escasean las aguas pluviales”. Asimismo, en atención a la frecuente escasez de agua, en 1925 se hizo necesario controlar el aprovechamiento de las fuentes y depósitos naturales.

     En 1932, el Ayuntamiento aprobó el proyecto de abastecimiento de agua potable a presión para el casco de Güímar, que fue inaugurado el 14 de abril de 1934, con motivo del tercer aniversario del advenimiento de la II República. Pero los pueblos de la comarca de Agache aún debían esperar tres décadas para contar con el servicio básico que ya disfrutaba el resto del municipio…

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