Güímar: Don José Hernández Rodríguez (1805-1887), clérigo tonsurado, comandante graduado de Milicias, comandante de armas, alcalde constitucional, corresponsal de la Junta de Agricultura del distrito de Canarias y recaudador municipal

jose-hernandez-rodriguez     Al igual que dos de sus tíos, inicialmente se sintió atraído por la carrera eclesiástica y llegó a ser clérigo tonsurado. Pero la falta de vocación y una tradición familiar mucho más arraigada en las Milicias lo llevó abandonar la vida religiosa, para dedicarse por entero a la militar; así, ingresó como cadete en el Regimiento de Milicias Provinciales de Güímar, en el que luego ascendió a subteniente, teniente y capitán de Milicias, e incluso actuó como sargento mayor interino de dicho cuerpo. Por supresión del citado Regimiento pasó al Batallón Ligero Provincial de La Laguna nº 1 de Canarias, en el que actuó como depositario y recibió el grado de comandante; también estuvo movilizado en la guarnición de Santa Cruz de Tenerife en dos ocasiones. Obtuvo su retiro, tras 33 años y medio de servicios, en los cuales actuó en varias ocasiones como comandante de armas de Güímar, incluso después de retirado. Además, destacó como propietario agrícola y fue alcalde constitucional de su municipio natal, perito repartidor de contribuciones, elector contribuyente, secretario escrutador de la mesa electoral, vocal de la Junta Municipal de Sanidad, corresponsal de la Junta de Agricultura del distrito de Canarias, recaudador municipal de contribuciones y depositario de los fondos de la sociedad de aguas Río y Badajoz.

     Nuestro biografiado nació en el barrio de Los Majuelos (Güímar) el 9 de febrero de 1805, siendo hijo de don Francisco Nicolás Hernández Marrero y doña Josefa Rodríguez y Torres, naturales de dicho pueblo, aunque oriundos parcialmente de Arafo. Ese mismo día fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por su tío don Nicolás Rodríguez Torres, con licencia del beneficiado don Florentín Núñez y Torres; se le puso por nombre “José Apolonio de Jesús María del Rosario” y actuó como madrina su tía abuela, doña Felipa Adrián, quien nombró a doña Rita Adrián para que la ayudase por su ancianidad, siendo ésta la que lo tuvo en el bautismo…

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Artículo-JOSÉ HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ

Fasnia-Güímar: Don Juan Cabrera González (1905-2002), carpintero, maestro armero, mecánico, tonelero, herrero, relojero y agricultor

juan-cabrera-gonzalez     Hombre de unas extraordinarias habilidades manuales, aprendió con su padre el oficio de carpintero, trabajando incluso como carpintero de ribera; además, ejerció como maestro armero, el más destacado del sur de Tenerife, así como mecánico, tonelero, herrero y relojero. Como actividad complementaria, también se dedicó a la agricultura y su principal afición fue la caza. Vivió hasta los 21 años en La Zarza (Fasnia) y luego se estableció en El Escobonal (Güímar), donde vivió la mayor parte de su vida y fue conocido como “Juanito el Carpintero”.

     Nació en Los Roques (Fasnia) el 12 de abril de 1905, siendo hijo de don Juan Cabrera Alvarado, natural de Betancuria (Fuerteventura), y de doña Francisca González Marrero, que lo era de La Zarza (Fasnia). Creció en el seno de una familia numerosa, pues tuvo siete hermanos y tres hermanas, en la que destacaron los carpinteros…

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Artículo-JUAN CABRERA GONZÁLEZ

La epidemia de fiebre amarilla de 1810-1811 en el Valle de Güímar y la enigmática tumba de Monjui en el caserío de El Socorro

     Hace menos de medio siglo aún se conservaban en el caserío de El Socorro las piedras labradas que cubrían una sepultura, conocida erróneamente como “La tumba del Cura Monjui”, que hoy ya no se conserva. Se situaba en un erial, frente a la ermita principal de la Virgen y junto a otras desaparecidas con anterioridad. En este artículo desvelamos el misterio del personaje enterrado en esa tumba, situando su muerte en la tristemente célebre epidemia de fiebre amarilla que asoló Santa Cruz de Tenerife en 1810 y 1811.

     Cuando llegaron los primeros enfermos al Valle de Güímar, procedentes de la capital tinerfeña, se habilitó un lazareto para su aislamiento en la solitaria ermita de El Socorro, así como un campo santo cercano a ésta para dar sepultura a los que allí falleciesen, de los que conocemos a tres. Por dicho motivo, la imagen de la Virgen del Socorro fue trasladada a la iglesia de San Pedro Apóstol, donde ya quedó para siempre, volviendo a su ermita solo con motivo de su festividad. Además, por el mismo motivo se habilitaron otros lugares de enterramiento aislados en las poblaciones principales, como ocurrió en Candelaria, donde se enterraron dos vecinos, y en Güímar, donde lo hicieron otros dos. Asimismo, en Santa Cruz murieron cuatro güimareros allí avecindados y un palmero casado con una güimarera, así como cinco militares oriundos de este Valle y cinco prisioneros franceses del Depósito de Güímar…

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Güímar: Don Manuel Delgado Gómez (1798-1856), fraile lego dominico, músico, compositor, cantor del coro, sochantre y organista primero de la Catedral de La Laguna

Manuel Delgado Gómez     Hijo mayor de una destacada familia de religiosos, cantores y músicos, nuestro biografiado inició su vida como un humilde fraile lego en la Orden de Predicadores, para dedicarse después de su exclaustración a su gran vocación musical, llegando a ser cantor del coro, sochantre y organista primero de la Santa Iglesia Catedral de La Laguna, por lo que figuró entre los profesionales de la música más prestigiosos de la isla en su época. Gozó de una desahogada posición económica, pues llegó a tener cuatro criados a su servicio. Debido a su condición y ocupaciones fue exonerado del servicio en la Milicia Nacional de dicha ciudad, a cambio de satisfacer una aportación al fondo económico de la misma.

     Nació en el güimarero barrio de Los Majuelos el 28 de diciembre de 1798, siendo hijo de don Juan Delgado Fresneda y doña María Victoria Gómez Bello. El 30 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don José Bernardo Carrillo, con licencia del beneficiado don Florentín Núñez y Torres; se le puso por nombre “Manuel Domingo de los Inocentes” y actuó como padrino don Juan Bautista Delgado, natural del pago de Igueste en la jurisdicción de Candelaria…

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Artículo-MANUEL DELGADO GÓMEZ

Güímar: Don Urbano Cubas Hernández (1917-1947), sargento profesional de Artillería, fallecido accidentalmente en plena juventud

Urbano Cubas Hernández     Miembro de una familia numerosa, muy apreciada en El Escobonal, don Urbano se dedicó inicialmente a la agricultura, hasta que ingresó como voluntario en el Ejército, cuando contaba tan solo 18 años de edad. Siendo artillero 2º le sorprendió el inicio de la Guerra Civil, durante la cual ascendió a cabo y se le habilitó para sargento de Artillería, prestando sus servicios en diferentes frentes. Una vez finalizada la contienda, como reconocimiento a sus méritos se le concedieron dos condecoraciones y se le ascendió a sargento provisional. Luego, tras superar el correspondiente curso de transformación, ascendió a sargento profesional de Artillería. Como tal estuvo destinado en La Palma, donde contrajo matrimonio, y luego en Santa Cruz de Tenerife, hasta que un desgraciado accidente truncó su vida en plena juventud.

     Nuestro biografiado nació en El Escobonal (Güímar) el 18 de septiembre de 1917, a las cuatro de la madrugada, siendo hijo de don Indalecio Cubas Castro y doña Leocadia Hernández Díaz. El 21 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura regente don Simón Higuera y Marrero; se le puso por nombre “Urbano” y actuó como padrino su tío paterno don Evaristo Cubas Castro, de la misma naturaleza y vecindad…

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Artículo-URBANO CUBAS HERNÁNDEZ

Güímar: Don Pedro Pérez Fariña (1820-1894), “El Clérigo de La Raya”, propietario agrícola, teniente de párroco, coadjutor y maestro de Güímar, coadjutor de Los Llanos y Guía, cura ecónomo de Tijarafe, cura encargado de Candelaria y Arafo

Pedro Pérez Fariña     En alguna ocasión hemos hablado de los sacerdotes agricultores, aquellos que generalmente por deseo familiar siguieron la carrera eclesiástica, pero en los que dominó más su apego a la tierra natal que el deseo de desempeñar importantes destinos lejos de ella. Estos clérigos vivían con el fruto de sus capellanías o patrimonios vitalicios y colaboraban con los titulares de su parroquia, ya fuese como tenientes, coadjutores, sustitutos o simples capellanes, reduciéndose su labor pastoral a la aplicación de misas y a la celebración de sacramentos, mientras que el resto de su tiempo lo dedicaban al cuidado de sus propiedades agrícolas. No obstante, vivían muy de cerca los problemas de su entorno y, por lo general, eran muy apreciados por sus paisanos.

     Hoy recordamos a uno de estos sacerdotes, don Pedro Pérez Fariña, conocido por “El Clérigo de La Raya”, que tan sólo salió de su valle durante un período de cinco años, en los que fue coadjutor de los Llanos de Aridane y cura ecónomo de Tijarafe en La Palma, aunque también fue nombrado coadjutor de Guía de Isora durante dos años, al final de su vida, pero prácticamente no ejerció como tal, dada su avanzada edad. El resto de su vida lo pasó en Güímar como propietario agrícola, mientras en su parroquia fue teniente de párroco durante 18 años, coadjutor en otros siete y mero capellán por más de 25 años; además, estuvo encargado en tres cortos períodos de la parroquia de Arafo y en dos de la de Candelaria. De su vinculación con la sociedad local cabe resaltar su labor durante dos años como maestro de la escuela pública de niños de su municipio natal y su papel como elector no elegible para cargos municipales y secretario escrutador en las elecciones para diputados a Cortes.

     Nació este clérigo en La Raya, en el barrio de La Hoya (Güímar), el 13 de mayo de 1820, siendo sus padres don Jacinto Pérez Ximénez y doña Gabriela Fariña Núñez y Delgado, naturales y vecinos de dicho lugar. Cuatro días después recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro, de manos del beneficiado servidor don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Pedro Regalado” y actuó como padrino don Tomás Fariña…

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Artículo-PEDRO PÉREZ FARIÑA

La capilla del Calvario del barrio de San Juan (Güímar): don Ireneo González Hernández y el Cristo Negro

Capilla Cristo Negro-San Juan     Como ya hemos destacado en otro artículo, en el barrio de San Juan se levantó el primer templo del núcleo urbano de Güímar, una ermita dedicada a este santo, que sirvió de ayuda de parroquia de la de Santa Ana de Candelaria; fue construida en 1534, destruida por un temporal en 1629 y reconstruida a finales del siglo XVIII. Lo que no sabemos con seguridad es si ese primer templo se levantó en el solar del actual o en el que ocupa el Calvario, pues según la tradición oral éste se construyó sobre “un antiguo cementerio” y el único lugar de enterramiento que existió en este barrio fue la primitiva ermita de San Juan.

     Lo cierto es que muy cerca de la actual ermita se levantó un Calvario abierto, con sus tres cruces de madera, que luego se cerró con un muro blanco enjalbegado y posteriormente, a mediados del siglo XX, se enriqueció con una capilla para albergar el Cristo Negro o de la Expiración, que hasta entonces se veneraba en la próxima ermita de San Juan. La donación de esta imagen se debe a un ilustre sacerdote tinerfeño, nacido en La Laguna pero oriundo por su madre de este barrio, don Ireneo González Hernández, y está envuelta en el misterio…

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El servicio telefónico en El Escobonal y en los demás núcleos de población de la comarca de Agache (Güímar)

El Escobonal-teléfonos     Con el presente artículo queremos continuar dando a conocer cómo la comarca de Agache, en Güímar, se fue dotando de los servicios básicos. En este trabajo nos vamos a centrar en el servicio telefónico, que como todos los demás llegó a este sector del término mucho más tarde que a la cabecera municipal. En 1924 se instaló en El Escobonal la estación o locutorio telefónico, en 1933 se inauguró la centralita telefónica (hace justo 80 años) y en 1977 se colocó la primera cabina telefónica. El servicio telefónico alcanzó al mismo tiempo a La Medida, pero tardó muchas décadas en llegar a Lomo de Mena, El Tablado y los demás núcleos del litoral de Agache.

     En 1922 se subastó el tendido telefónico al Sur de Tenerife y en 1923 el Cabildo nombró varios encargados de las estaciones telefónicas del Sur, entre ellos: “Del Escobonal, a don Graciliano Díaz Díaz” y “De La Medida, a la señorita Aurora Castro Díaz”. Suponemos que ambas estaciones fueron inauguradas por entonces, llegando a ambos pueblos tan importante servicio que, no obstante, se limitaba a sendos locutorios telefónicos. Luego, en 1932, la Comisión Gestora del Cabildo insular de Tenerife aprobó la instalación de un cuadro o centralita telefónica en El Escobonal, que fue inaugurado al año siguiente en la casa de don Graciliano. En los años sesenta se instaló por fin un locutorio telefónico en una casa particular de Lomo de Mena. En esa década, la centralita de El Escobonal fue suprimida y los abonados del pueblo fueron agregados a la central de Fasnia. En 1972 estos pueblos se enlazaron con la Red Automática provincial de la Compañía Telefónica, se mantuvo dicho vínculo con Fasnia, pues los teléfonos de El Escobonal y Lomo de Mena comenzarían con el prefijo 53, al igual que Fasnia, mientras que los restantes del municipio de Güímar lo harían con el prefijo 51, incluidos los de La Medida y Pájara. Aún habrían de pasar varios años, hasta principios de los ochenta, para que Lomo de Mena, El Tablado y los demás núcleos del litoral de Agache dejasen de ser considerados extrarradio y se permitiese la conexión a todos los vecinos, en las mismas condiciones que el resto de los barrios del municipio, que ya eran considerados urbanos, por lo que el servicio telefónico llegó tarde al vecindario de todos estos núcleos. Simultáneamente, la comarca se fue dotando de las cabinas telefónicas que se venían solicitando desde hacía algunos años…

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Güímar: Don Juan Hernández de la Rosa (1696-?), alcalde de la Hermandad, alcalde ordinario, procurador general y capitán de Forasteros Milicianos de la Villa de San Carlos en Venezuela

Juan Hernández de la Rosa     Gracias a la aparición de la completa documentación que figura en el expediente de nobleza practicado por su nieto, el coronel don José de Sosa Miranda y Hernández de la Rosa, podemos desarrollar la biografía de este destacado personaje, de gran importancia para conocer las relaciones canario-americanas. El güimarero don Juan Hernández de la Rosa, también conocido como Juan Antonio de la Rosa y Castro, desarrolló toda su actividad en la Villa de San Carlos de Austria, en la Provincia de Venezuela, donde fue regidor, alcalde real, alcalde de la hermandad, procurador general y capitán de Forasteros milicianos. Su existencia y su labor también ha sido parcialmente dada a conocer por los historiadores don Leopoldo de la Rosa, don Alejandro Cioranescu y don Manuel Hernández González.

     Nació en Güímar el 23 de julio de 1696, siendo hijo de don Lucas Hernández “Guapo” y doña Isabel María de la Rosa (o Arrosa). Tres días después fue bautizado en la iglesia del Apóstol San Pedro por fray Lorenzo de Medina; se le puso por nombre “Juan” y actuó como padrino don Domingo Hernández, vecino de dicho lugar…

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Artículo-JUAN HERNÁNDEZ DE LA ROSA

Güímar: Don Modesto Díaz Núñez (1800-1851), mayordomo de la Virgen del Socorro, teniente coronel graduado de Milicias, comandante de armas, alcalde de Güímar, perito municipal, vocal de la Junta Municipal de Beneficencia, recolector de las primicias de la iglesia y propietario agrícola

     Quizás oculto por el prestigio de su hermano, el Dr. don Agustín Díaz Núñez, la personalidad de don Modesto ha pasado bastante desapercibida en la historia de Güímar, no obstante tratarse de uno de sus hijos ilustres. Toda su vida transcurrió en el pueblo en el que había nacido, donde destacó como propietario agrícola y desarrolló una brillante carrera militar. Inició ésta como soldado y cabo 2º de Artilleros Milicianos en la marina de Candelaria, pero luego pasó como subteniente al Regimiento de Milicias Provinciales de Güímar, en el que ascendió a teniente y capitán; con ese último empleo pasó luego al Batallón Provincial de La Laguna y ocupó el cargo de comandante de armas de su municipio natal, al ser el militar de mayor graduación residente en el mismo, pues alcanzó los grados de comandante y teniente coronel de Milicias. Además, accedió en dos ocasiones a la alcaldía de Güímar, fue perito evaluador y repartidor de la contribución municipal, secretario escrutador de mesa electoral, elector de diputados a Cortes y senadores, y vocal de la Junta Municipal de Beneficencia. Asimismo, desempeñó algunos cargos vinculados a la Iglesia, como los de recolector de las primicias de la iglesia en dicha jurisdicción y mayordomo de la Cofradía y Virgen del Socorro.

     Nuestro biografiado nació en la calle Canales de Güímar el 19 de diciembre de 1800, siendo hijo de don Vicente Díaz de Medina Montijo y López, natural de dicho pueblo y oriundo por su padre de El Escobonal, y de doña María Núñez y Torres, que lo era de la cabecera municipal. El 15 de junio de 1801 fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don Nicolás Rodríguez Torres, con licencia del beneficiado servidor, que lo era su tío don Florentín Núñez y Torres, quien actuó como padrino; se le puso por nombre “Modesto Vito del Santísimo Sacramento”…

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