San Miguel de Abona: Don Virgilio Quesada Saavedra (1864-1920), cura encargado de Puerto de Cabras, ecónomo de San Bartolomé en Lanzarote y párroco propio de Agaete

Virgilio Quesada Saavedra     Aunque nacido en el Sur de Tenerife, de corta edad nuestro biografiado se trasladó a Gran Canaria, la isla de sus mayores, donde cursó la carrera eclesiástica. Después de ordenado sacerdote ejerció su apostolado en las tres islas orientales, pues estuvo encargado de la iglesia de Puerto de Cabras (Fuerteventura), que por entonces era una coadjutoría de la parroquia de Tetir; luego pasó como cura ecónomo a la parroquia de San Bartolomé (Lanzarote), que regentó durante 14 años; y, finalmente, fue nombrado cura párroco de Agaete (Gran Canaria), permaneciendo al frente de esta parroquia durante casi una década, hasta su prematura muerte.

     Nació en San Miguel de Abona el 24 de mayo de 1864, a las dos de la madrugada, siendo hijo de don Miguel Quesada Ruiz y doña Antonia Saavedra Pérez, naturales de Gáldar. El 2 de junio inmediato fue bautizado por el presbítero don José González del Castillo, con el beneplácito del cura párroco, Br. don Juan Frías y Peraza; se le puso por nombre “Virgilio Juan Rosendo” y actuó como padrino el citado párroco, siendo testigos los ministros de la parroquia, el sacristán don Miguel González y el sochantre don Juan Pulido…

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En la villa de Arafo: el antiguo Calvario de El Aserradero, la Capilla de la Cruz (1871), su fundador don Tomás Pérez Bencomo (1817-1890) y las fiestas de La Cruz

En El Aserradero, situado en la parte alta de Arafo y considerado junto con Perdomo como el núcleo originario de este pueblo, existe desde muy antiguo un Calvario, modesto y descubierto, y enfrente del mismo se levantó en el siglo XIX una Capilla dedicada a la Cruz, por voluntad de un vecino de dicho barrio. Por ello, este lugar ha sido conocido también como La Cruz.

La iniciativa privada, movida a veces por una profunda devoción y otras por el pago de alguna promesa, ha sembrado el término municipal de Arafo de diversos oratorios o capillas particulares, calvarios, cruces y nichos, que forman parte de la historia religiosa de esta villa. Un ejemplo de ello lo constituye la Capilla de la Cruz de El Aserradero. Fue construida por iniciativa de don Tomás Pérez Bencomo y bendecida en 1871. Su propietario la dotó con un bello grupo de la Piedad, que trajo desde la Villa de La Orotava y es atribuido al imaginero Miguel Arroyo Villalba. También solicitó y obtuvo en 1882 que se le entregase para ella el viejo órgano de la parroquia. Aunque de propiedad privada, la Capilla conservó siempre su uso público, pues los propietarios y sus herederos organizaron anualmente y durante más de un siglo la fiesta de la Cruz, cuya función anual ha continuado celebrándose hasta el presente. Además, de la Plazoleta anexa parte anualmente la Romería de San Agustín, declarada de Interés Turístico Nacional. Tanto el fundador como sus descendientes conservaron el derecho de utilizar dicho oratorio como velatorio, en caso de fallecimiento de alguno de los miembros de la familia.

En este artículo nos vamos a ocupar de dicho Calvario, de la historia de la Capilla de la Cruz, de su fundador y de las fiestas que allí se han celebrado…

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Guía de Isora: Doña Antonia González Ferrer (1862-1920), maestra de las escuelas elementales de niñas de San Sebastián de La Gomera, Guía de Isora, El Paso y El Tanque

Guía-(CFIT)     El presente artículo está dedicado a una de esas mujeres sureñas del siglo XIX que, venciendo las dificultades económicas de la época, se dedicaron por vocación a la docencia. Tras obtener el título de Maestra Elemental de Primera Enseñanza, nuestra biografiada regentó las escuelas públicas de niñas de San Sebastián de La Gomera, Guía de Isora (en dos ocasiones), El Paso y El Tanque, casi todas ellas con carácter interino. También es probable que regentase una academia privada en su pueblo natal. Había nacido en el seno de una conocida familia y contraído matrimonio con un guardia provincial majorero, que más tarde ocuparía numerosos cargos de relieve en Guía de Isora, con quien procreó tres hijos, uno de los cuales llegó a figurar entre los hijos ilustres de dicha localidad.

      Nació en Guía de Isora el 11 de octubre de 1862, siendo hija de don (Segundo) Antonio González Alonso y doña María Ferrer Díaz. Ocho días después fue bautizada en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura servidor don Domingo Mora y León; se le puso por nombre “Antonia Nicasia María de la Luz” y actuó como madrina doña María Rodríguez Martín…

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Artículo-ANTONIA GONZÁLEZ FERRER

Candelaria: Don Fermín Higuera Díaz (1917-2014), caballero mutilado permanente de guerra, teniente auxiliar de Infantería y empleado de la Refinería de Santa Cruz de Tenerife

Fermín Higuera Díaz     Recientemente nos ha dejado un ilustre militar candelariero, nacido en el pueblo de Barranco Hondo, y por ese motivo queremos recordarlo en el presente artículo. Nuestro biografiado estuvo movilizado en la Guerra Civil, donde alcanzó el empleo de sargento provisional de Infantería. Luego participó en la II Guerra Mundial como sargento voluntario de la División Azul, siendo herido gravemente en Leningrado, por lo que tuvo que ser evacuado a España. Fue declarado Caballero Mutilado Permanente de Guerra y, posteriormente, ascendió a subteniente y teniente de Infantería de la Escala Auxiliar; también recibió varias condecoraciones, entre ellas la Cruz y la Placa de San Hermenegildo. En la vida civil, estuvo empleado de la Refinería de Santa Cruz de Tenerife y ocupó el cargo de secretario del Sindicato de Jubilados y Accidentados del Trabajo. Como curiosidad, con 89 años figuró en la candidatura de Los Verdes al Ayuntamiento de Candelaria, pero con carácter testimonial para arropar a su hija María Beatriz, que la encabezaba.

     Nació en Barranco Hondo el 13 de diciembre de 1917, a las ocho de la noche, siendo hijo de don Fermín Higuera Mederos, natural de Bejucal (Cuba) y oriundo de Igueste de Candelaria, y de doña Rosalía María Dolores Díaz Pérez, que lo era del citado pueblo de Barranco Hondo. El 27 de enero de 1918 fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por don Ruperto M. Molina y Molina, “cura de esta parroquia y propio de la de S. Marcos Evangelista del pueblo de Tegueste”; se le puso por nombre “Fermín” y actuó como madrina doña Bárbara Padrón Higuera, de la misma naturaleza y vecindad. Curiosamente, en el Registro Civil se le inscribió como “Fermín Esteban”…

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Artículo-FERMÍN HIGUERA DÍAZ

El “Entierro de la Sardina” en El Escobonal (Güímar), una celebración festiva violentamente reprimida en 1950

Escobonal-1930 (Foto G. Díaz)     Todo ocurrió en el año 1950. Como era tradición en El Escobonal (Güímar) desde hacía muchos años, el miércoles de Ceniza era, después de la del patrono San José, la fiesta más importante de este pueblo. Ese día se daban cita jóvenes y mayores para olvidar por unas horas sus problemas cotidianos y la dura vida del campo, en estas tierras sedientas y ásperas del Sur. Sin embargo, en los últimos años el entorno social y político había cambiado, el “Nuevo Poder” dictatorial prohibía los Carnavales y el “Entierro de la Sardina”, la manifestación más genuina y pura de los mismos, iba desapareciendo paulatinamente de la geografía canaria.

     En ese año 1950, El Escobonal fue uno de los escasos pueblos de Tenerife que se atrevió a celebrar el “Entierro de la Sardina”, si no el único, debido al gran arraigo que tenía entre la población. Tampoco se limitó a una sola comitiva que recorriera las calles más céntricas, pues debido a la constitución geográfica de la localidad, su dispersión, su gran superficie,… cada zona o lomo principal preparó su propia “sardina”. De este modo, fueron cuatro los “entierros” que se dieron cita ese año en dicho pueblo; uno salió del Lomo de Mena con una sardina, propiamente dicha; otro salió de El Pino, con una figura humana yacente; otro del Lomo de Montijo, con un muñeco disfrazado de militar de pasadas épocas; y el último desde La Corujera, que fue el origen de los disturbios que ese Miércoles de Ceniza sacudieron a El Escobonal y que tuvieron eco en toda la isla …

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Granadilla de Abona: Fray Francisco Casanova y Linares (1797-1847), definidor agustino, prior de los conventos de Vilaflor, Tacoronte y La Orotava, cura servidor y presbítero exclaustrado

Granadilla-11     A pesar de que en su Granadilla natal existía un convento franciscano, fray Francisco Casanova prefirió profesar como agustino, probablemente en el convento del vecino pueblo de Vilaflor. Tras ordenarse de sacerdote fue nombrado definidor de dicha Orden, en la que también desempeñó el cargo de prior en los conventos de Vilaflor, Tacoronte y La Orotava; además, mientras residió en la primera localidad fue cura servidor de la parroquia de San Pedro Apóstol. Tras la desamortización quedó exclaustrado, por lo que solicitó y obtuvo la secularización, pasando los últimos años de su vida en el Puerto de la Cruz, donde murió.

     Nuestro biografiado nació en Granadilla de Abona el 1 de agosto de 1797, siendo hijo de don Francisco Lorenzo Casanova y doña María Linares y Sosa, naturales de dicho pueblo. El 7 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco don Cristóbal Pérez Paxés y Barrios; se le puso por nombre “Francisco Antonio” y actuó como padrino don Juan Antonio Casanova, vecino de dicho lugar. Fue su bisabuelo, don Francisco Lorenzo Casanova (1688-?), sargento de Milicias…

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Artículo-FRAY FRANCISCO CASANOVA LINARES

Candelaria: Don Juan Amaro del Castillo (1806-1884), propietario, alcalde constitucional, secretario del Ayuntamiento, capitán de la Milicia Nacional local y juez de paz

Igueste Candelaria   Notable propietario agrícola y miembro de una familia muy destacada, nuestro biografiado vivió toda su vida en el pueblo de Igueste y fue en su época una de las personas de mayor influencia de todo el término municipal de Candelaria, en el que desempeñó los principales cargos: elector, diputado municipal, alcalde constitucional, secretario del Ayuntamiento, capitán de la Milicia Nacional local y juez de paz. Fue el cuarto mayor contribuyente del municipio y actuó como administrador de los bienes de su tío, el subteniente don Agustín Rodríguez del Castillo.

    Nació en el pago de Igueste el 15 de enero de 1806, siendo hijo de don Santiago Rodríguez del Castillo y Ledesma y doña María Candelaria Guadarrama Marrero. Por hallarse “en caso de necesidad” fue bautizado en su casa al nacer, pero al no constarle el “verdadero bautismo” al párroco don Agustín Tomás de Torres, éste “le echó agua subconditione” en la iglesia de Santa Ana el 22 de ese mismo mes; se le puso por nombre “Juan Amaro” y actuó como padrino don Juan Ramos del Castillo, vecino de dicho pago…

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Artículo-JUAN AMARO DEL CASTILLO

Relación de alcaldes del municipio de Vilaflor de Chasna

Vilaflor-escudo-alcaldes     No conocemos todos los alcaldes que ha tenido la jurisdicción de Vilaflor, pues sólo se conservan algunas actas del Ayuntamiento del siglo XIX y desde 1924 hasta el presente, con pequeñas lagunas, por lo que es solamente en esos períodos cuando disponemos de las fechas exactas de posesión y cese. Sin embargo, gracias a documentos consultados en otros archivos locales, insulares y regionales, tanto públicos como privados, así como a las publicaciones periódicas, hemos podido elaborar una lista bastante completa de las personas que con anterioridad a dicha fecha ocuparon tanto la Alcaldía Real en el Antiguo Régimen, desde el siglo XVI al XIX, como en los períodos en blanco de este último siglo y comienzos del XX.

     La jurisdicción de estos alcaldes ha variado a lo largo del tiempo, pues en un principio abarcaba a la comarca sur de la isla, la de Abona o Chasna, que incluía a los actuales municipios de Vilaflor, Arona, San Miguel de Abona, Granadilla de Abona y Arico. En 1617, Granadilla se segregó de esta jurisdicción; en 1635 lo hizo Arico; y en 1796 se independizaron en lo religioso Arona y San Miguel, mientras Chiñama se unió a Granadilla de Abona, y en 1798 lo hicieron también en lo civil, quedando el término de Vilaflor reducido a sus límites actuales.

    Como curiosidad, de los casi 110 alcaldes titulares que conocemos, pues muchos repitieron en el cargo, el récord de permanencia en la Alcaldía lo ostenta don Martín Román Hernández Martín, durante casi 18 años consecutivos, seguido por: don José Luis Fumero González, durante 16 años, y don Manuel Fumero García, que ya se acerca a los 11 años. Con respecto al lugar de nacimiento, si nos limitamos al período en el que la Alcaldía sólo ha abarcado al actual municipio de Vilaflor, desde 1798 hasta el presente, conocemos a seis alcaldes que no han nacido en este municipio. Como curiosidad, hasta el momento ninguna mujer ha ostentado la Alcaldía.

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Santiago del Teide: Don José Agustín Delgado y Delgado (1846-1913), labrador, carpintero, sargento de Milicias, fiscal municipal, teniente de alcalde, secretario municipal, maestro particular y poeta

José Agustín Delgado Delgado    El presente artículo está dedicado a un polifacético personaje, cuya vida transcurrió en su Villa natal de Santiago del Teide, donde trabajó como labrador y carpintero. Además, ocupó casi todos los cargos que eran posible en un municipio rural: sargento 2º de Milicias, tallador de quintos, fiscal municipal, interventor electoral, jurado judicial, concejal en varias etapas, primer y segundo teniente de alcalde, alcalde accidental de dicha villa, secretario interino del Ayuntamiento, vocal de la Junta local de Primera Enseñanza y presidente suplente de la mesa electoral de la localidad. Además, fue maestro particular de Tamaimo y poeta popular.

     Nació en la Villa de Santiago el 14 de septiembre de 1846, siendo hijo de don Jacinto (Felipe) Delgado (Alonso) González, oriundo por su madre de El Tanque, y de doña Blasina Delgado Hernández, ambos naturales y vecinos de la misma villa. El 21 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de San Fernando por el cura párroco don Juan Alonso del Castillo; se le puso por nombre “José Agustín de la Cruz” y actuó como madrina su tía, doña María Cándida Delgado…

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Güímar: Sor Jesús María de San José Álvarez de Castro (1774-1861), última religiosa agustina recoleta del Monasterio de “San Andrés y Santa Mónica” del Realejo Bajo

Güímar-Plaza-Berthelot     Aunque a priori parezca que la vida de una humilde monja recoleta poco puede aportar a la historia de nuestros pueblos, si se lee con detenimiento la biografía de Sor Jesús María de San José Álvarez de Castro se puede comprobar que hay interesantes facetas de la historia canaria, sobre todo de la vida religiosa, que aún no son suficientemente conocidas. También se observará en esta sencilla biografía, como una profunda vocación puede mantener viva la ilusión y vencer las dificultades que se presentan durante toda una vida, por muy larga que esta sea.

    Esta entrañable monja profesó en el Monasterio de agustinas recoletas de “San Andrés y Santa Mónica” del Realejo Bajo, en el que transcurrió casi toda su vida. Incluso permaneció en él tras su supresión y la muerte de sus compañeras, sola en una celda a pesar de su ancianidad, compartiendo el edificio con el Ayuntamiento, la alhóndiga, la escuela y las cárceles públicas. Casi octogenaria y privándose de muchas cosas, sostenía el culto con su mísera pensión, mientras esperaba el milagro de la restauración del monasterio, que en una emotiva carta solicitó sin éxito a la Reina doña Isabel II, en 1852.

     Nuestra biografiada vino al mundo en Güímar el 17 de julio de 1774, siendo hija de don Nicolás Álvarez Pérez y doña Inés Rosalía de Castro Díaz. El 31 de ese mismo mes fue bautizada en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia del beneficiado servidor don José Benito Penedo; se le puso por nombre “María del Carmen Pantaleón” y actuó como madrina doña Juana Torres de Ledesma…

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Artículo-SOR JESÚS MARÍA DE SAN JOSÉ ÁLVAREZ DE CASTRO