Al repasar la Historia de Arafo, llama la atención que esta Villa haya aportado a la Diócesis tinerfeña numerosos sacerdotes, pero que sin embargo casi no hayan existido religiosas nacidas en la misma. Una de ellas fue Sor María de San Buenaventura Quintero y León, que no se limitó a profesar en el antiguo Monasterio de clausura de Santa Clara de La Laguna, sino que llegó a constituir una verdadera institución para las clarisas, pues entre ellas permaneció durante 69 años, 12 de los cuales en el máximo cargo de abadesa, en cuatro trienios diferentes, y otros muchos en las siguientes responsabilidades de priora y subpriora. Falleció a los 91 años, siendo la religiosa de mayor edad de toda la comunidad.
Nuestra biografiada nació en Arafo el 25 de marzo de 1779, siendo hija de don Nicolás Quintero Padrón, natural de la isla de El Hierro, y de doña Josefa Antonia de León Morales, que lo era del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Cinco días después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana de Candelaria, a cuya jurisdicción pertenecía por entonces dicho lugar, de manos del cura teniente de beneficiado don Fernando de San José Fuentes; se le puso por nombre “María del Carmen” y actuó como padrino don Antonio Pérez, soltero, natural de dicho pueblo de Arafo…
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La humildad que caracterizó todas sus actuaciones, no consiguió que el paso del tiempo hiciera borrar la existencia del sacerdote que nos ocupa, cuyo celo e inteligencia fueron reconocidos además de por sus paisanos, por cuantos tuvieron la dicha de conocerle, especialmente los vecinos de Vallehermoso, Alajeró y Santa Úrsula, pueblos donde ejerció durante la mayor parte de sus 37 años de intensa labor pastoral, 25 de ellos en la última localidad del Norte de Tenerife.
