Arico: Don Alejandro Peraza y Torres (1826-1890), estudiante universitario, comandante graduado de Milicias, exportador agrícola, concejal de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife

Alejandro Peraza Torres-hoja-2      Este destacado ariquero continuó una larga tradición militar hasta alcanzar el empleo de teniente de Milicias; como tal fue ayudante del Batallón provincial de Abona, donde desempeñó también los cometidos de fiscal y oficial cajero y de almacén. Obtuvo luego el grado de capitán y, al borde de su retiro, el de comandante. Fue un masón importante, pues bajo el pseudónimo “Tamaide” llegó a alcanzar el grado 18 y a ocupar los cargos de venerable y primer vigilante. También se dedicó, con éxito, a la agricultura de exportación, al comercio y a la política, siendo directivo del Comité de Unión Republicana de Arico y concejal de los ayuntamientos de La Laguna y Santa Cruz de Tenerife. Tuvo como hijo a don Marcos Peraza Vega, Bachiller en Artes y alcalde de la capital de la provincia, y como bisnieto a don Marcos Guimerá Peraza, ilustre notario e historiador.

      Nuestro biografiado nació en Arico el Nuevo el 26 de mayo de 1826, siendo hijo de don Marcos Peraza y Ayala, natural de Granadilla de Abona, y de doña Juana de Torres Trinidad, que lo era de la primera localidad. El 1 de junio inmediato fue bautizado en la iglesia parroquial de San Juan Bautista del Lomo, por el párroco propio don Zoylo Pablo Herrera y Cruz; se le puso por nombre “Alejandro José del Sacramento” y actuó como padrino el teniente don Diego Antonio Estanislao de Torres, su tío abuelo…

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Artículo-ALEJANDRO PERAZA TORRES

Los aprovechamientos de agua en Agache (Güímar) hasta el primer tercio del siglo XX, una lucha constante contra la sequía

OLYMPUS DIGITAL CAMERA      Este artículo es la primera contribución al estudio de la importancia que el agua ha tenido siempre en la Comarca de Agache (Güímar). En primer lugar recordamos cómo este elemento líquido, durante millones de años ha ido erosionando la superficie del terreno hasta formar la maraña de barrancos que hoy la configuran. Luego analizaremos la constante lucha del agachero contra la pertinaz falta de agua en esta tierra, desde de los ritos de sequía guanches, de los que queda como testimonio el bello Bailadero de El Escobonal. La mayor parte del trabajo está dedicada al aprovechamiento de las aguas naturales, de charcos, pilones, eres, fuentes y manantiales, con las medidas de control dictadas por las autoridades, tanto para su justo reparto, debido a su escasez, como el necesario control higiénico-sanitario, dedicando especial atención a la acuciante necesidad de agua en el primer tercio del siglo XX. Acabaremos recordando el revulsivo que supuso la construcción del “Acueducto del Escobonal” o “Canal de Güímar”, que permitió el regadío en una amplia franja de esta comarca, cuando ya comenzaban a perforarse las primeras galerías. Los restantes aspectos de la historia del agua en Agache los dejamos para otra ocasión.

      El agua forma parte de la naturaleza e historia de la Comarca de Agache. Incluso en su propia configuración orográfica ha tenido mucho que ver la erosión hídrica, que la ha surcado de profundos barrancos, más o menos paralelos en sus cursos principales, pero ramificados en múltiples afluentes. Entre los barrancos más importantes cabe citar los siguientes: el de Her­ques, considerado uno de los más notables de Tenerife, que nace en Izaña con el nombre de Guaco y se ramifica en numerosos afluentes a medida que desciende, siendo el más impor­tante el de Archifira que enlaza por su derecha procedente de los altos de Fasnia; la suma de todos ellos supone casi la totalidad de la cuenca hidrográfica de la cumbre de la comarca. A partir de los 1.000 m.s.m. se mantiene más o menos uniforme hasta su desembocadura en la playa del Callao y, gra­cias a los elevados escarpes de sus laderas, impresiona desde cualquiera de los puntos en que se permite su contemplación. Rico en flora canaria, así como en cuevas y yacimientos aborígenes (en él se descubrió la necrópolis guanche más importante de la isla), lo cruza la serpenteante calzada del antiguo camino real, que conserva su empedrado en un tramo de gran belleza, y uno de los puentes de mampostería más altos de la isla lo salva para permitir el paso de la Carretera General del Sur….

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Arona: Don Domingo Barroso y Frías (1822-1892), notario público eclesiástico, secretario del Ayuntamiento y del Juzgado, maestro de la escuela pública y alcalde constitucional


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      Tras vivir en La Orotava, donde había nacido, y en La Laguna, nuestro biografiado se estableció en Arona. En esta localidad vivió la mitad de su vida y en ella desempeñó los principales cargos: notario público eclesiástico durante 24 años, secretario del Ayuntamiento durante 22 años (en dos etapas), maestro de la escuela pública de niños, alcalde constitucional y secretario del Juzgado. Además, fue elegido cirujano del Batallón de la Milicia Nacional de Abona y figuró entre los promotores de una ermita en Los Cristianos, para la que donó una imagen de la Virgen. Alejado de Arona por motivos políticos, en los últimos años de su vida fue secretario de los Ayuntamientos de La Victoria de Acentejo y Santa Úrsula.

      Nació en la Villa de La Orotava el 2 de marzo de 1822, siendo hijo de don Domingo Hernández Barroso y González, natural del Realejo Bajo, y de doña María Candelaria de León y Frías, que lo era de Valverde en la isla de El Hierro. Tres días después fue bautizado en la iglesia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción por don Julián Betancurt, con licencia de don Domingo Currás, juez comisario de la Santa Cruzada, vicario juez eclesiástico del partido de Taoro y beneficiado servidor de dicha iglesia parroquial; se le puso por nombre “Domingo Wenceslao del Sacramento” y actuó como padrino don Domingo Franco Machado, natural y vecino de dicha villa…

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Arafo: Sor María de San Buenaventura Quintero y León (1779-1870), abadesa y priora del Monasterio de Santa Clara de La Laguna

Arafo antiguo-2    Al repasar la Historia de Arafo, llama la atención que esta Villa haya aportado a la Diócesis tinerfeña numerosos sacerdotes, pero que sin embargo casi no hayan existido religiosas nacidas en la misma. Una de ellas fue Sor María de San Buenaventura Quintero y León, que no se limitó a profesar en el antiguo Monasterio de clausura de Santa Clara de La Laguna, sino que llegó a constituir una verdadera institución para las clarisas, pues entre ellas permaneció durante 69 años, 12 de los cuales en el máximo cargo de abadesa, en cuatro trienios diferentes, y otros muchos en las siguientes responsabilidades de priora y subpriora. Falleció a los 91 años, siendo la religiosa de mayor edad de toda la comunidad.

      Nuestra biografiada nació en Arafo el 25 de marzo de 1779, siendo hija de don Nicolás Quintero Padrón, natural de la isla de El Hierro, y de doña Josefa Antonia de León Morales, que lo era del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Cinco días después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana de Candelaria, a cuya jurisdicción pertenecía por entonces dicho lugar, de manos del cura teniente de beneficiado don Fernando de San José Fuentes; se le puso por nombre “María del Carmen” y actuó como padrino don Antonio Pérez, soltero, natural de dicho pueblo de Arafo…

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Artículo-SOR MARÍA DE SAN BUENAVENTURA QUINTERO

La histórica luchada de la “Media Montaña”, en la costa de Barranco Hondo (Candelaria)

Media Montaña-google-7     De las pocas luchadas destacadas que se conocen del llamado “período histórico” de la Lucha Canaria, aún se recuerdan los grandes encuentros disputados entre los hombres más fuertes de las dos vertientes de Tenerife. Pero ninguno de ellos tuvo la resonancia de la legendaria luchada de la “Media Montaña”, celebrada hace exactamente 179 años, en junio de 1834, en la llanura de tosca que existía al pie de la Media Montaña, en la costa de Barranco Hondo de Candelaria. Este hito aún no ha sido superado, tanto por el número y categoría de los luchadores que en ella participaron, como por el impresionante gentío que de todos los lugares de la isla acudió a presenciarla.

     Esta célebre luchada duró tres días (24, 25 y 26 de dicho mes) y en ella se enfrentaron con sus mejores elementos los bandos del Norte y Sur de la isla, compitiendo casi medio millar de luchadores, de hasta tres generaciones diferentes. A él acudieron, desde la víspera, casi todos los aficionados de la isla, incluso desde los rincones más alejados, tanto a pie como en bestias; y se montaron numerosos ventorrillos, que desde el primer día agotaron sus existencias de carne y vino, que tuvieron que reponer en los pueblos vecinos. Por la noche, mientras unos intentaban dormir envueltos en sus mantas entre los arbustos de los alrededores, otros permanecían en los ventorrillos, comiendo y bebiendo a más no poder, mientras eran amenizados por un sinnúmero de parrandas que alegraban la vigilia con la música de la tierra. La gente del Sur de nuestra isla logró la victoria, si bien gracias a algunas argucias que forzaron la balanza a su favor, y una vez caído el temido Pancho Melián de Tegueste a manos del poco escrupuloso Correísta de Fasnia, el güimarero Juan González (Cartaya), principal baluarte del Sur, eliminó a los que quedaban del Norte, hazaña que ha quedado recogida en una copla popular…

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Artículo-LUCHADA MEDIA MONTAÑA-BARRANCO HONDO

Adeje: Don Juan Agustín Capote de Alayón (1767-1826), labrador, alcalde mayor, notario público eclesiástico, fiel de fechos, artillero de la Casa Fuerte y sargento de Milicias

Adeje (CFIT)      De origen bastante modesto, nuestro biografiado aprendió a leer y escribir cuando esa preparación estaba reservada para la élite socio-económica de los distintos pueblos. Así, mientras trabajaba como labrador, la cultura autodidacta que había alcanzado le hizo destacar en la sociedad local, lo que permitió su nombramiento como alcalde mayor, notario público eclesiástico y fiel de fechos de la Villa de Adeje. Simultáneamente, en el aspecto militar fue artillero de la Casa Fuerte, en sustitución de su padre, y luego alcanzó el empleo de sargento de las Milicias Canarias. Dado el prestigio que se ganó a pulso, su descendencia ya mantuvo una posición destacada en la sociedad adejera.

     Nació en la Villa de Adeje el 24 de febrero de 1767, siendo hijo de don Francisco Lorenzo Capote, natural de Los Llanos de Aridane en La Palma, y de doña Agustina de Alayón y Acevedo, que lo era de la citada villa. El 2 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Úrsula por fray Agustín Martel, religioso franciscano del Convento de Guadalupe y San Pablo, con licencia del beneficiado don Luis Ambrosio Fernández Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Juan Agustín” y actuó como padrino don Juan Martín de Alayón…

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Artículo-JUAN AGUSTÍN CAPOTE DE ALAYÓN

Fasnia: Don José Díaz Flores (1741-1816), labrador, promotor de la independencia civil y religiosa de Fasnia, primer alcalde de la localidad y donante del solar para la nueva iglesia parroquial

Fasnia-Ruinas-1      Labrador acomodado, fue uno de los promotores de la independencia civil y religiosa de Fasnia. Primero fue elegido comisario de electores y luego primer alcalde real de Fasnia, cargo en el que repitió en otras dos etapas; además, fue apoderado del Ayuntamiento para asistir al Cabildo abierto en dos ocasiones, una de ellas la histórica asamblea de 1808, y resultó elegido síndico personero en otra ocasión. En el aspecto religioso, fue uno de los apoderados nombrados para hacer todas las gestiones conducentes a la creación de la parroquia; donó, junto con su esposa, parte del solar elegido para la nueva iglesia parroquial de San Joaquín; hizo una imposición perpetua de aceite para la lámpara del Santísimo Sacramento; y destacó como uno de los principales donantes de las limosnas para la construcción del nuevo templo parroquial, de las que también fue recaudador. Por su relevante papel en la historia del municipio, en 2012 se acordó dar su nombre a una calle.

      Nació en el pago de Sabina Alta el 13 de enero de 1741, siendo hijo de don Gaspar Díaz y de doña Florencia María González. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista de Arico por don José Bernardo Fernández Romero, cura párroco de la misma, examinador sinodal del Obispado y comisario del Santo Oficio de la Inquisición; actuaron como padrinos don Tomás González Fariña y doña Juana Luis, de la misma naturaleza y vecindad…

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La concesión a Güímar del título de “Ciudad” y del tratamiento de “Excelentísimo” a su Ayuntamiento (1961)

Güímar-plaza-1965-ciudad      El municipio de Güímar ostenta tres distinciones concedidas por el jefe del Estado. Por gestión del diputado don Félix Benítez de Lugo, Hijo Adoptivo de Güímar, el 28 de junio de 1900 la Reina regente doña María Cristina, en nombre de su hijo el Rey Alfonso XIII, concedió a Güímar el título de “Villa” y a su Ayuntamiento el tratamiento de “Muy Ilustre”, coincidiendo con el cuarto centenario de la fundación moderna de esta localidad, bajo la cultura europea. El 2 de febrero de 1928, el Rey Alfonso XIII, y en su nombre el ministro de la Gobernación, concedió a Güímar el derecho a usar como propio su Escudo municipal, a propuesta del Ayuntamiento presidido por don Tomás Cruz García (autor de su diseño). Y el 23 de noviembre de 1961, hace 51 años y medio, el jefe del Estado don Francisco Franco Bahamonde, a propuesta del Consejo de Ministros, le hizo merced a Güímar del título de “Ciudad” y del tratamiento de “Excelentísimo” para su Ayuntamiento. En el presente artículo queremos recordar cómo se tramitó este último expediente.

   El 18 de mayo de 1961, en sesión extraordinaria celebrada por el Pleno del Ayuntamiento de Güímar, se adoptó entre otros el siguiente acuerdo: “Previa declaración de urgencia, que hacen los miembros presentes por unanimidad, se procedió a oír la propuesta que hace el Sr. Alcalde de que se solicite de la Superioridad el título de Ciudad para Güímar y el tratamiento de Excelentísimo a este Ayuntamiento, proposición que apoya en el papel que juega esta localidad durante la conquista de la Isla y en la importancia que tiene en el presente como cabeza de toda la zona sur, y el Pleno de la Corporación aprueba esta moción por el voto unánime de los asistentes”…

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Candelaria: Fray Francisco Sabina (1764-1828), presentado dominico, suprior, depositario, misionero, pro-secretario, maestro, lector, preceptor y presidente del Convento Real de Candelaria

Candelaria-Patio convento       El Convento Real de Candelaria fue cuna de muchas vocaciones religiosas, por lo que esta Villa destaca en el contexto insular por el elevado número de sus hijos que siguieron la carrera eclesiástica a través de la Orden dominica. Un ejemplo de ello es el personaje al que dedicamos este artículo, fray Francisco Sabina, quien profesó en el Convento Real de Candelaria, en el que permaneció toda su vida religiosa y ostentó numerosos cargos de responsabilidad: suprior, depositario, misionero del Rosario, pro-secretario, maestro de novicios, lector de los casos de conciencia y preceptor de Gramática. En reconocimiento a sus méritos se le concedió el título de Presentado, que le fue retirado cuando se secularizó con motivo de la primera supresión temporal de dicho convento. Una vez restituido a su Orden y reabierto el convento, volvió al mismo como presentado y presidente, así como en sus anteriores cargos de maestro de novicios y preceptor de Gramática, en los que permaneció hasta su muerte. Durante su vida religiosa le tocó vivir de cerca dos tristes acontecimientos: la destrucción del Convento y la Basílica en el incendio de 1789 y la desaparición de la imagen primitiva de la Virgen de Candelaria en el aluvión de 1826.

     Nació en el lugar de Candelaria el 3 de abril de 1764, siendo hijo de don Juan Rodríguez Sabina y doña Josefa de los Reyes. El 15 de ese mismo mes fue bautizado con óleo y crisma en la iglesia de Santa Ana por fray Juan de Mora, teniente de beneficiado de dicha parroquia; se le puso por nombre “Francisco Rafael” y actuó como padrino el muy reverendo padre presentado fray Pedro de Barrios, prior del Real Convento de Candelaria…

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Artículo-FRAY FRANCISCO SABINA

San Miguel de Abona: Don Antonio Hernández Feo (1806-1888), capitán graduado de Milicias, procurador síndico del Ayuntamiento de San Miguel y rico propietario

San Miguel-La Hoya-2     Descendiente de una ilustre familia chasnera, el personaje al que dedicamos este artículo fue uno de los cuatro militares de mayor graduación nacidos en San Miguel de Abona en el siglo XIX, pues desde simple soldado ascendió hasta alcanzar el empleo de teniente de Granaderos, concediéndosele al final de su carrera el grado de capitán de Milicias, con lo que continuaba una larga tradición familiar. Fue además procurador síndico del Ayuntamiento, elector para las elecciones de diputados a Cortes, propietario agrícola y décimo contribuyente del municipio.

      Nació en el pago de La Hoya de San Miguel de Abona el 27 de agosto de 1806, siendo hijo de don Tomás de Aquino Hernández de Fuentes y de doña María Isabel Rodríguez Feo y Pérez, naturales del mismo pueblo y vecinos de dicho pago. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Miguel Arcángel por el cura rector propietario don José Afonso de Armas; se le puso por nombre “Antonio Miguel” y actuaron como padrinos don Miguel y doña María Petra Rodríguez Feo, tíos maternos de la criatura…

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Artículo-ANTONIO MIGUEL HERNÁNDEZ FEO