Santiago del Teide: Don José González Forte (1899-1982), presidente de la “Juventud Católica”, emigrante a Cuba, comerciante, corresponsal de La Prensa, encargado de la estación telefónica, cartero, contratista de obras, empresario agrícola, conductor del agua a Puerto de Santiago, promotor del turismo en Acantilado de los Gigantes y Medalla de Bronce al Mérito Turístico, quien da nombre a la avenida marítima de Acantilado de Los Gigantes

Este polifacético personaje estuvo inicialmente vinculado a la parroquia de su villa natal, como monaguillo, vicepresidente y presidente de la Sociedad “Juventud Católica” de Santiago del Teide y miembro de la Hermandad del Santísimo Sacramento. Emigró a Cuba, donde ejerció como carpintero, albañil y encargado de cuadrilla en un ingenio. Tras su regreso a Tenerife, fue pescador, agricultor, soldado, ebanista, encargado de la estación telefónica, molinero, comerciante, tallador de quintos, cartero rural, miembro del Partido Liberal, corresponsal de La Prensa, redactor de escrituras de compraventa y contratista de obras, entre ellas la carretera del Valle de Santiago al Puerto de Santiago y la pista de Masca. Pero ha pasado a la historia, sobre todo, por llevar a cabo un proyecto que parecía descabellado, la conducción de agua desde la fuente de El Natero hasta Puerto de Santiago, mediante una tubería a través del Acantilado de Los Gigantes. También destacó como empresario agrícola, exportador de frutos y directivo de comunidades de agua. Además, fue tesorero de la comisión para la construcción de la ermita de la Virgen del Carmen de Puerto Santiago. Asimismo sobresalió como impulsor del turismo en la costa del municipio, al ser promotor y vicepresidente de la Urbanización “Acantilado de los Gigantes”, por lo que fue reconocido con la Medalla de Bronce al Mérito Turístico y con la nominación de una avenida.

Nació en el Valle de Santiago el 20 de junio de 1899, siendo hijo de don Francisco González Rodríguez, natural de los Silos, y doña Clara Forte González, nacida en Araza. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Fernando de dicha villa por el cura párroco don Félix Oramas y Morales…

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Güímar: Don Ignacio Antonio de la Cruz de Castro (1773-?), sacristán, propietario agrícola, sargento 1º de Milicias, síndico personero del Ayuntamiento, miembro de la Comisión de Escuelas, hermano mayor de la Hermandad del Carmen y mayordomo, hermano mayor y secretario de la Hermandad del Rosario

Nuestro biografiado trabajó durante toda su vida como propietario agrícola. En el aspecto militar, llegó a ostentar el empleo de sargento 1º de Milicias, del que se retiró con fuero. Estuvo vinculado desde su juventud con la parroquia de San Pedro Apóstol, en la que actuó como sacristán y hermano mayor de la Hermandad del Carmen; también fue mayordomo, hermano mayor dos veces y secretario de la Hermandad del Rosario, vinculada al convento dominico; ese último cargo durante 17 años, en dos etapas. Además, ejerció como síndico personero del Ayuntamiento de Güímar y miembro de la Comisión de Escuelas del mismo.

Nació en Güímar el 1 de febrero de 1773, siendo hijo de don Leonardo de la Cruz y doña María Candelaria de Castro. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia del beneficiado don José Fernández Camillón; se le puso por nombre “Ignacio Antonio” y actuó como padrino don Antonio García Adrián. También fue conocido como “Ignacio de la Cruz Leonardo”…

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La estación o centralita telefónica de Arico el Nuevo (1924-1972)

Como ya dijimos en otro artículo, dada su situación geográfica, el servicio telefónico tardó mucho tiempo en llegar al municipio de Arico, como ocurriría con los demás servicios que partían de Santa Cruz de Tenerife. La red telefónica se inauguró en la capital de la provincia en 1895 y llegó a Güímar en 1903; pero, aunque se preveía completar pronto el circuito insular, aún tardaría más de dos décadas para que este servicio llegase a todo el municipio de Arico. Por fin, en 1924 llegó la red telefónica al amplio término municipal de Arico, lo que permitió que en dicho año se abriesen estaciones o centralitas telefónicas en los principales núcleos de población: dos principales en Villa de Arico (El Lomo) y Arico el Nuevo; y cuatro secundarias en El Río de Arico, Porís de Abona, La Sabinita y Tajao. Asimismo, en ese mismo año se instalaron locutorios telefónicos en los núcleos más pequeños: La Degollada e Icor; luego, en 1931, se concedió otro a La Cisnera. En este artículo solo nos vamos a centrar en la centralita telefónica de Arico el Nuevo y en las telefonistas que trabajaron en ella.

Cuando ya estaba prevista la próxima instalación de una centralita telefónica en Arico el Nuevo, el 2 de marzo de 1923 la Comisión Permanente del Cabildo insular de Tenerife nombró a los encargados de varias estaciones telefónicas de la isla, entre ellas, doña Carmen Díaz Reyes de la de Arico el Nuevo. El 18 de diciembre de dicho año, la misma Comisión Permanente del Cabildo, presidida por el Sr. Salazar y Cólogan, acordó “tender dos circuitos telefónicos entre el Lomo de Arico y Arico el Nuevo, para dar comunicación urbana a este último barrio y a los de Arico el Viejo, La Degollada y La Sabinita”. Luego, en otra sesión de dicha Comisión Permanente del 28 de ese mismo mes, “se acordó establecer una Centralilla telefónica en Arico el Nuevo, solicitando del gobernador civil, la correspondiente excepción de subasta para efectuar las obras por administración”; asimismo, “Acordóse abrir un concurso para el arrendamiento del local donde instalar dicha Centralilla”…

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