En el año 1934, al igual que toda la nación, Güímar vivía una intensa agitación política, potenciada desde los distintos partidos políticos y agrupaciones sindicales. En 1931 se había constituido el Comité Local del Partido Republicano Tinerfeño, la Agrupación Socialista Tinerfeña de Güímar, la Federación Obrera de El Escobonal y la Federación Obrera Comarcal de Güímar de ambos sexos; y en 1933 el panorama político se había enriquecido con un nuevo partido, el Comité local de Acción Popular Agraria. Asimismo, la inquietud social, cultural y deportiva de que gozaba este municipio, favoreció que contase por entonces con dos casinos: el “Casino de Güímar” y la “Sociedad Cultural El Porvenir” de El Escobonal; tres cines: El “Teatro-cine” de Güímar, el Cine mudo de El Escobonal y el “Cinema Los Ángeles” (éste inaugurado en noviembre de este mismo año 1934); dos clubs de fútbol: el “C.D. Güímar” y el “C.D. Izaña”; y dos bandos de lucha canaria: el de Güímar y el de El Escobonal. En cuanto a servicios, el término contaba con 17 unidades escolares, en el casco y los principales barrios, y en 1934 se crearían las escuelas graduadas; en ese mismo año se instalaría la red de agua potable. Además, contaba con dos cementerios: el de Güímar y el de El Escobonal; una Central Hidroeléctrica; una farmacia y un médico titular; una Banda municipal de música; una casa-cuartel de la Guardia Civil; etc. Por entonces gozaban de gran popularidad las fiestas de Chinguaro, Cristo de Limpias, San Pedro y Ntra. Sra. del Socorro, así como las de los distintos barrios y las organizadas por el aniversario de la II República.
Secundando la revolución de Asturias, el sábado 6, el domingo 7 y el lunes 8 de octubre del antedicho año 1934 se sucedieron en este municipio numerosos incidentes violentos de carácter terrorista, los cuales pasarían a la historia como “Los sucesos de Güímar”, al ser recogidos profusamente por la prensa de la época. El primer día se colocaron tres petardos: en un poste de alta tensión, que al explotar produjo un apagón general del alumbrado público, en la casa del cura párroco, sita en la Plaza de San Pedro, y en la Capilla de San Pedro Arriba, que quedó rendida; además, en la madrugada del segundo día se le prendieron fuego a las puertas del ex-convento de Santo Domingo, donde también se encontraban el Ayuntamiento, la central telefónica, las escuelas graduadas y el local de ensayos de la banda de música. Este último incidente, el más grave, que pudo haber destruido el edificio de las casas consistoriales, con toda su documentación y enseres y, por lo tanto, paralizado el municipio, se logró sofocar a tiempo, gracias a una telefonista que dio la voz de alarma. Al tercer día también se intentaron quemar varias casas particulares…
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