El artículo “La Isla de Tenerife. Güímar” (1878), de Alfonso Dugour Ruz

Güímar antigua-3     Este artículo fue publicado en el semanario de literatura El Ensayo, de Santa Cruz de Tenerife, el 24 de noviembre de 1878. En este breve trabajo, don Alfonso Dugour comienza ubicando el municipio de Güímar y fijando sus límites, aunque lo confunde con el Valle del mismo nombre. Luego describe a la población cabecera del distrito municipal, destacando su distribución a lo largo de una calle principal, el número de viviendas, su fundación, su iglesia parroquial, el convento dominico (su fundación, incendio y reconstrucción) y la antigua ermita de San Juan. Posteriormente, se centra en la época guanche, mencionando a su último mencey, Añaterve, y la visita del adelantado Fernández de Lugo al Valle para rendir culto a la Virgen de Candelaria, imagen que sacaron en procesión los menceyes sometidos. Continúa señalando el reparto de tierras, la construcción de las primeras casas por los nuevos propietarios y los cultivos que se sucedieron en el Valle (caña de azúcar, viña, cochinilla, cereales y papas). Finalmente, describe con cierto detalle la iglesia de San Pedro, las características de la población, el paisaje vegetal, adornado con tuneras y árboles frutales, y las aguas, así como la producción cerealista y ganadera; estos párrafos son sin duda los más interesantes del artículo, por ayudarnos a conocer como era Güímar en esa época. Se trata de un trabajo sencillo, aunque de cierto interés por la fecha en la que fue escrito, en el que el autor solo describe muy someramente el casco de Güímar, que seguramente visitó, no mencionando los numerosos barrios y pueblos que conforman el término municipal. Sin embargo, salpica el texto con algunos datos históricos sacados de las obras de Juan Núñez de la Peña, José de Anchieta y Alarcón y José de Viera y Clavijo, algunos de ellos erróneos.

     El autor, don Alfonso Dugour Ruz (1843-1892), nació en Arrecife de Lanzarote y falleció en Santa Cruz de Tenerife. Trabajó como tenedor de libros y comerciante, destacando en su juventud como actor aficionado. Fue un prolífico periodista, que colaboró en diversos periódicos y revistas insulares, entre ellos la Revista de Canarias y El Laúd Canario; fue redactor de El Ensayo y de El Museo Canario; y llegó a ser director de El Ramillete de Canarias, Las Noticias y Las Novedades. Lamentablemente, no recogió en libros sus numerosas composiciones poéticas, publicadas en los periódicos en los que colaboraba. Fue un personaje muy activo en el mundo cultural tinerfeño, pues ocupó la presidencia del Círculo de Amistad y perteneció al comité del Partido Democrático de Santa Cruz de Tenerife. También tuvo una intensa actividad masónica, en la que utilizó el sobrenombre “Anaga”, alcanzando el grado 20 y los cargos de orador y venerable maestro. Contrajo matrimonio con doña Kenelma Siliuto y Briganty, quien poseía una voz excelente y cuidada, con la que descolló en los círculos culturales de la capital tinerfeña…

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Güímar-Fasnia: Don Pedro Pérez Elías (1780-1862), fraguero, mayordomo de la fábrica parroquial, apoderado, regidor, procurador síndico, alcalde real y constitucional de Fasnia

Escobonal-1930     Resulta curioso que, hasta el presente, han existido más hijos de El Escobonal que han ostentado la alcaldía de Fasnia que los que han alcanzado la de Güímar, a pesar de que dicho pueblo siempre ha pertenecido a este último municipio. Este artículo está dedicado a uno de los muchos escobonaleros que a lo largo de la historia se han integrado plenamente en el vecino municipio, hasta el punto de que en el Ayuntamiento de Fasnia don Pedro Pérez Elías desempeñó diversos cargos: apoderado para el Cabildo abierto, regidor, alcalde real, procurador síndico, escrutador electoral y alcalde constitucional. Además, estuvo muy vinculado a la parroquia de San Joaquín, en la que actuó con frecuencia como testigo en la otorgación de testamen­tos y llegó a ser nombrado mayordomo de la fábrica parroquial. Profesionalmente, alternó su trabajo en la agricultura con su oficio de fraguero, dedicado a la obtención y venta de la madera que obtenía en el pinar de la jurisdicción.

     Nació en el “Pago de San José” (El Escobonal) el 14 de abril de 1780, siendo hijo de don Cristóbal Pérez Elías y doña Beatriz Manuel (Guanche) de Castro. El 21 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado propio de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Pedro de San Telmo” y actuó como padrino don Ambrosio Camacho…

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Güímar: Don Florentín Núñez y Torres (1761-1821), profesor, beneficiado propio de Güímar, ministro calificador y comisario del Santo Oficio de la Inquisición, y canónigo fundador de la Catedral de La Laguna

Güímar-Plaza-Berthelot     Entre los muchos güimareros que siguieron la llamada vocacional queremos recordar en este artículo a uno de los más ilustres, el sacerdote don Florentín Núñez y Torres. Siguió la carrera sacerdotal gracias a una capellanía y, tras su ordenación, fundó una escuela en su pueblo natal, en la que además de las primeras letras impartía Latinidad, Filosofía y Teología a los que se iniciaban en la carrera eclesiástica; fue beneficiado servidor de Güímar y Candelaria; luego, tras la segregación de este término, continuó como beneficiado de Güímar, siendo el segundo güimarero que regentó en propiedad la parroquia de San Pedro, al frente de la cual permaneció durante un cuarto de siglo. Durante su regencia y gracias a su empuje se procedió a la reedificación del templo parroquial, que quedó casi como luce en la actualidad; también bendijo las iglesias de Arafo y Fasnia; además, obtuvo los títulos de ministro calificador y comisario del Santo Oficio de la Inquisición, que desempeñó hasta la abolición de esta polémica institución. Finalmente, fue nombrado canónigo fundador de la Santa Iglesia Catedral de Tenerife, siendo el segundo más antiguo y el primer prebendado de la nueva Diócesis que falleció en el cargo. En resumen, fue una de las personalidades canarias de mayor prestigio religioso en su época.

     Nació en Güímar el 16 de octubre de 1761, siendo hijo de don Francisco Núñez Díaz y de doña María de Torres y Ledesma. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado propio de dicha parroquial y de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Florentín Jesús del Socorro” y actuó como padrino su abuelo materno, don Bernardo de Torres Bencomo, natural de Arafo y vecino de Güímar…

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Artículo-FLORENTÍN NÚÑEZ TORRES

Güímar: Don Graciliano Campos Nuñez (1842-1888), clérigo tonsurado, sochantre, escribiente, estudiante de Magisterio, Bachiller, profesor de Segunda Enseñanza y secretario municipal

Güímar antigua-4-1895-1900     Este artículo está dedicado a un inquieto güimarero, miembro de una ilustre familia, quien tras obtener una capellanía inició la carrera eclesiástica, que abandonó cuando ya era clérigo tonsurado. En plena adolescencia ejerció como sochantre organista de la parroquia de Santa Ana de Candelaria. Luego obtuvo una plaza de escribiente en el Ayuntamiento de Fasnia, en el que llegó a ejercer como secretario. Tras iniciar los estudios de Magisterio, obtuvo el título de Bachiller y, como tal, ejerció como profesor en un colegio privado de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de Tenerife, el único centro que por entonces ofrecía estudios secundarios en dicha capital. Finalmente, volvió a dedicarse a la administración, como escribiente, secretario suplente e interino de los Juzgados municipales de Güímar y Fasnia, y secretario titular del Ayuntamiento de Güímar.

     Nació en el barrio de Los Majuelos (Güímar) el 29 de marzo de 1842, siendo hijo de don José Antonio Campos Benítez y doña María Núñez Hernández. El 2 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Agustín Díaz Núñez, Dr. en Sagrada Teología, examinador sinodal del Obispado, beneficiado curado propio y vicario juez eclesiástico de dicho pueblo y su partido; se le puso por nombre “Graciliano Ciro Máximo” y actuó como padrino don Máximo Hernández Rodríguez, Licenciado en Derecho…

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Artículo-GRACILIANO CAMPOS NUÑEZ

Güímar: Don Agustín Sánchez Suárez (1928-1997), último maestro zapatero de El Escobonal, tapicero, agricultor, artillero 1º y vocal fundador de las juntas directivas de la Asociación de Cabezas de Familia y de la Asociación de Mayores “San José”

Agustín Sánchez Suárez     Los talleres de zapatería han formado parte de la historia de los pueblos como lugares entrañables, de trabajo y tertulia. Históricamente, el oficio de zapatero destacó por su demanda entre los artesanos, por encima de los carpinteros, barberos, herreros, latoneros, pedreros, etc. Además, tuvo notable consideración social desde el siglo XVI hasta el XIX, pues fueron muchos los zapateros que, por sus inquietudes socio-culturales, desempeñaron cargos municipales, como concejales, alcaldes, jueces o fiscales; incluso ocuparon empleos destacados en las Milicias Canarias, así como en cofradías y hermandades parroquiales.

     En este trabajo nos vamos a ocupar de un personaje entrañable, el último zapatero profesional de El Escobonal, don Agustín Sánchez Suárez. Tras ejercer como aprendiz en Santa Cruz de Tenerife durante once años, abrió su taller en el pueblo sureño, que regentó durante 41 años, gozando de notable prestigio como maestro zapatero en todo el sureste de Tenerife. Además, trabajó como tapicero, oficio que también había aprendido en la capital. Compaginó dichos trabajos con las labores agrícolas, que constituyeron su segunda actividad. En su servicio militar había sido artillero 1º y furriel de la plana mayor, en Las Palmas de Gran Canaria; y en su pueblo adoptivo colaboró en obras comunitarias, siendo elegido vocal fundador de las juntas directivas de la Asociación de Cabezas de Familia y de la Asociación de Mayores “San José” de dicha localidad. Era un hombre culto, de buen humor y mente abierta, del que recibí buenos consejos y en cuyo taller pasé muchos ratos de mi infancia y adolescencia.

     Nuestro biografiado nació en la calle Salamanca de Santa Cruz de Tenerife el 28 de agosto de 1928, siendo hijo de don Alejandro Sánchez Acosta y doña Antonia Suárez Bueno, naturales y vecinos de dicha ciudad; se le puso por nombre “Agustín Ramón”. Con respecto a su familia, era el mayor de tres hermanos, su padre tenía un bar en la Recova Vieja y su madre trabajaba en fábricas de tabaco, primero en “La Belleza” y luego en “La Suprema”…

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Candelaria-Güímar: Doña María del Pilar Nóbrega Navarro (1882-1951), maestra de Primera Enseñanza, directora de escuelas graduadas y una de las dos primeras concejalas del Ayuntamiento de Güímar

Pilar Nóbrega Navarro     Nacida en Candelaria, en su niñez doña María del Pilar Nóbrega Navarro se estableció en Güímar, al hacerse cargo su padre de la secretaría del Ayuntamiento. Cursó estudios en la Escuela Normal de Maestras de La Laguna y obtuvo el título de Maestra elemental de Primera Enseñanza. Ejerció como interina en las escuelas unitarias de niñas de San Andrés (Santa Cruz de Tenerife) y Villa Abajo (La Laguna). En los años que siguieron impartió clases particulares y, tras superar las oposiciones, regentó en propiedad varias escuelas: la unitaria de San Juan de la Rambla, la de San Andrés, en la capital, y la unitaria nº 2 de Güímar, donde ejerció durante 11 años, fue presidenta fundadora de la Mutualidad Escolar “Ntra. Sra. del Socorro” y vocal de la Junta Local de Primera Enseñanza. Después de casada pasó por concurso de traslado a varios colegios de Santa Cruz de Tenerife: primero a la Sección Graduada “José Antonio”, del barrio Salamanca, a cuya directiva perteneció; luego a la Sección Graduada “Fray Albino”, en Sergio Orbaneja, colegio del que fue nombrada directora; y, finalmente, a la Escuela Graduada “San Fernando”, del barrio Duggi, donde fue nombrada directora interina, cargo en el que permanecería hasta su muerte, ocurrida en dicha capital. También fue vocal de la Asociación de Maestros Nacionales del Partido judicial de Santa Cruz, de la Asociación Provincial Federativa del Magisterio y de la Junta Provincial de Protección a los huérfanos del Magisterio. Su gran labor como maestra y como directora, en los centros en los que ejerció durante su dilatada vida profesional, fue premiada con cinco votos de gracia. Pero, además, merece ocupar un lugar de honor en la historia de la isla, en especial de Güímar, por la curiosa circunstancia de ser una de las dos primeras mujeres que accedieron al puesto de concejal de su Ayuntamiento.

     Nuestra biografiada nació en Candelaria el 10 de septiembre de 1882, a las ocho de la noche, siendo hija de don Abelardo Nóbrega y González, natural de la ciudad de La Laguna, y de doña Enriqueta Navarro y Llarena, que lo era de dicha villa. Una semana después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana, de manos del párroco propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “María del Pilar” y actuó como padrino su tío don Germán Navarro…

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Artículo-PILAR NÓBREGA NAVARRO

La visita de la Virgen de Candelaria a las parroquias del municipio de Güímar (1964)

Virgen Candelaria-Güímar     Como ya señalamos en un artículo anterior, hace medio siglo, en octubre de 1964, se inició un acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife, la primera y, hasta el presente, única peregrinación de la Virgen de Candelaria, la Patrona de Canarias, por todos los pueblos de la isla para recaudar fondos destinados a la construcción del nuevo Seminario Diocesano, que se pensaba construir en la ciudad de La Laguna. Fue un largo e intenso viaje, de casi tres meses y medio, en los que estuvo ausente de su Santuario, pero con su paso alegró los corazones de todos los tinerfeños.

     Como en todas las localidades tinerfeñas, esta visita marcó una página brillante en la historia religiosa de Güímar, al ser el segundo municipio de Tenerife que recibió a la venerada imagen. Según el programa previsto, el sábado 17 de octubre la Virgen visitaría las parroquias de Ntra. Sra. de Fátima y Santo Domingo de Guzmán, en la propia cabecera municipal de Güímar; al día siguiente, domingo, se celebrarían las “Solemnidades” en la parroquia matriz de San Pedro Apóstol, de la misma ciudad; y el lunes 19 llegaría a la parroquia de San José del populoso barrio de El Escobonal, donde permanecería hasta el día siguiente, en que partiría hacia Fasnia. No obstante, dicho programa sufriría una variación, pues el sábado 17 visitó la parroquia de Fátima y pernoctó en la de San Pedro Apóstol, pasando al mediodía del domingo a la de Santo Domingo, donde se mantuvo hasta el lunes 19, en que partió para El Escobonal, donde continuó hasta el día siguiente…

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Güímar-Fasnia: Don Luis Díaz Marrero (1735-1822), zapatero, agricultor, mayordomo de la ermita de San Joaquín, promotor de la Parroquia y del Ayuntamiento de Fasnia

Luis Díaz Marrero     Este destacado güimarero contrajo matrimonio en Fasnia, donde se estableció como zapatero y agricultor, siendo de los pocos vecinos que por entonces sabían leer y escribir con corrección. Luego fue nombrado en dos ocasiones mayordomo de la ermita de San Joaquín, cargo que desempeñó durante casi 14 años. Además, fue uno de los impulsores de la elevación de dicha ermita a Parroquia, por lo que fue elegido por el vecindario como uno de los apoderados que debían hacer todas las gestiones necesarias para lograr dicho objetivo y, una vez obtenido, fue nombrado primer sacristán de la misma. También figuró entre los principales promotores de la creación del Ayuntamiento de Fasnia, siendo elegido como uno los 24 comisarios electores que debían proceder a la elección de los cargos públicos del primer “ayuntamiento” de dicha localidad, en el que resultó elegido fiel de fechos, aunque también recibió votos para diputado. Cinco años más tarde volvió a ocupar el cargo de fiel de fechos y, posteriormente, el de síndico personero del Ayuntamiento.

     Nació en Güímar el 8 de noviembre de 1735, siendo hijo de don Juan Díaz Marrero y doña María Rodríguez Perdomo, también conocida como “María Lucas”, naturales y vecinos de dicho lugar. Tres días después fue bautizado por fray Juan José Betancurt, presbítero de la Orden de Predicadores, con licencia del beneficiado; se le puso por nombre “Luis” y actuó como padrino don Bernardo de Torres Marrero y Bencomo, de la misma vecindad. Fue el menor de seis hermanos…

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Artículo-LUIS DÍAZ MARRERO

La Sociedad “El Progreso” (1919-1922) el primer casino de El Escobonal (Güímar)

   En el programa de las Fiestas de San José del año 1984 nos ocupamos extensamente del casino más señero que ha tenido El Escobonal, la Sociedad Cultural “El Porvenir”, el cual se mantuvo abierto durante siete años (1929-1936), la trayectoria más larga de todos los que han existido en esta comarca. Pero entre 1919 y 1950 la historia de El Escobonal contó con otras tres sociedades culturales y recreativas, que sólo reseñamos de forma muy concisa en dicho trabajo. De dos de ellas nos ocupamos en profundidad en otros dos artículos, a la luz de los nuevos datos que hemos podido encontrar en distintos archivos y hemerotecas de la isla. Lo mismo ocurre con la primera de dichas sociedades, “El Progreso”, a la que dedicamos el presente trabajo. Fundada en 1919 bajo la presidencia de un destacado personaje, estuvo instalada en una casa de La Hoya de los Almendreros y se mantuvo en funcionamiento hasta 1922.

     Para dar rienda suelta a la enorme afición por el baile que desde antiguo existía en El Escobonal, se pensó en la creación de una sociedad que permitiese practicar dicha actividad dentro de la legalidad, así como fomentar otras actividades culturales y recreativas. Por ese motivo se nombró una comisión organizadora, de la que fue elegida presidente don Felipe Armas de Miranda (maestro nacional y practicante de Medicina y Cirugía) y como secretario don Epifanio Pérez. Dicha comisión fue la encargada de elaborar el reglamento de ese primer casino, que está fechado en El Escobonal a 10 de octubre de 1919 y firmado por ambos directivos…

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Güímar: Don Ignacio García del Castillo (1770-1870), teniente coronel graduado de Milicias, gobernador de armas, alcalde de Güímar, depositario y recaudador del Ayuntamiento

Ignacio García del Castillo     Contados güimareros se han acercado al siglo de vida y, menos aún, si han desplegado una actividad tan intensa como don Ignacio García del Castillo. Siguió la carrera militar, que inició como cabo de Milicias, para retomarla años más tarde como subteniente, empleo del que ascendió a capitán, obteniendo años más tarde el grado de teniente coronel y, como tal, fue nombrado comandante de armas de Güímar. Al margen de las Milicias, fue alcalde de Güímar en cuatro ocasiones (tres como alcalde real y una como constitucional), secretario fundador de la Comisión local de Escuelas, depositario de los fondos del Ayuntamiento, recaudador de las contribuciones municipales, presidente de la Junta Pericial local, secretario escrutador de la mesa electoral y patrono de una capellanía. Además, era un importante hacendado y llegó a ser el máximo contribuyente de su Güímar natal, donde también colaboró con suscripciones humanitarias y con la parroquia.

     Nuestro biografiado nació en Güímar el 16 de diciembre de 1770, siendo hijo de don Pedro Leandro García del Castillo y Martín de Castro (también conocido como don Pedro García Leandro), natural de dicho lugar, y de doña Josefa María Fernández del Castillo y Rodríguez, que lo era de la ciudad de La Laguna en el pago de Barranco Hondo. Días después fue bautizado en la iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro por fray Vicente Arturo, de la Orden de Predicadores y director del Santísimo Rosario en el convento de Santo Domingo de la localidad; se le puso por nombre “Ignacio Joseph de San Pedro” y actuó como padrino el “Muy Rvdo. Padre Fray Antonio Alfonso”, también dominico…

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Artículo-IGNACIO GARCÍA DEL CASTILLO