Candelaria: Don Domingo Torres Oliva (1914-2006), agricultor, sargento provisional de Infantería, guardia civil, comerciante y directivo de sociedades

Domingo Torres Oliva     El presente artículo está dedicado a un modesto agricultor, que a base de tesón logró alcanzar un cierto relieve en su pueblo natal y del que el año pasado se cumplió el primer centenario de su nacimiento. Mientras prestaba su servicio militar fue movilizado con motivo de la Guerra Civil, marchando al frente como cabo de Infantería; al final de la contienda bélica ya había ascendido a sargento provisional. Con dicho empleo volvió a ser movilizado con motivo de la II Guerra Mundial y, mientras prestaba sus servicios en Granadilla de Abona, pasó a la Guardia Civil como guardia 2º de Infantería, siendo destinado a la Comandancia de Fronteras en Badajoz; pero la escasez de sueldo le hizo abandonar dicho cuerpo, en el que solo había permanecido durante seis meses. Después de su retiro, rechazó reincorporarse al Ejército como militar profesional y trabajó como comerciante, pues primero puso una venta de Igueste y luego un bar en La Cuesta. Además, desempeñó diversos cargos en su municipio natal: secretario de la Sociedad Deportiva “Igueste C.F.”, presidente de la Asociación de Vecinos de Igueste de Candelaria y vocal del Club de la Tercera Edad de Candelaria. Como curiosidad, también tenía cierta afición poética, hasta el punto de obtener un primer premio en un concurso insular de coplas.

     Nació en Igueste de Candelaria el 27 de enero de 1914, siendo hijo de don Domingo Torres Rodríguez y doña María Oliva Pestano. El 15 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura ecónomo don José Trujillo y Trujillo; se le puso por nombre “Domingo” y actuaron como padrinos don Claudio del Castillo Ramos y doña Florentina Pestano García, naturales y vecinos del mismo pueblo. El 31 de diciembre de 1926 fue confirmado en el mismo templo por el obispo Fray Albino González Menéndez-Reigada…

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Artículo-DOMINGO TORRES OLIVA

Datos para la historia de la parroquia de San Antonio de Padua de Malpaís de Candelaria

     Desde 1533, los vecinos que se fueron estableciendo en la zona del Malpaís de Candelaria pasaron a depender de la parroquia o beneficio del Valle de Güímar, que comenzó a regir en 1539 con primera sede en el santuario de la Virgen de Candelaria; pero en 1543 pasó a la cueva de San Blas y en 1580 a la nueva iglesia de Santa Ana de la misma localidad. En 1630 la parroquia comarcal fue trasladada a la iglesia de San Pedro de Güímar, pero ante la oposición vecinal en 1643 se creó una ayuda de parroquia en la antigua iglesia de Santa Ana, dependiente de Güímar y con jurisdicción sobre Arafo, y así continuó hasta que en 1795 logró su total independencia, al tiempo que se segregaba la parroquia de Arafo. En esa iglesia de Santa Ana de Candelaria continuaron cumpliendo sus obligaciones parroquiales los vecinos de Malpaís hasta la segunda mitad del siglo XX. Por ello, desde el siglo XVI muchos vecinos de este núcleo pertenecieron a la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de Santa Ana e incluso, entre 1920 y 1960, algunos ocuparon cargos directivos en ella, como los de cobradores o postulantes en dicho barrio y el vecino de Las Cuevecitas.

     Pero a medida que el núcleo de Malpaís fue creciendo, se despertó en el vecindario el deseo de tener su propia identidad religiosa. Por ello, decidieron organizar unas fiestas locales y, curiosamente, la primera se celebró en honor de San Juan Bautista y la Virgen Milagrosa; para ello, a San Juan se le construyó un altar, al que los vecinos le llevaban frutos y flores. Hacia 1951, los dominicos y los vecinos de Malpaís de Candelaria adquirieron una vieja bodega, con tejado a dos aguas, propiedad de una familia de la Villa Mariana; la adecentaron y convirtieron en una ermita dedicada a San Antonio de Padua, colocando una cruz en la cima del tejado, sobre su fachada, y una espadaña con una campana en un lateral de la misma. Durante varios años sólo se abría por la festividad de San Antonio, pero como carecía de imagen titular se subía en procesión una imagen de dicho Santo que se veneraba en la iglesia de Santa Ana, a donde regresaba pocos días después a lomos de un camello…

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Candelaria-Güímar: Doña María del Pilar Nóbrega Navarro (1882-1951), maestra de Primera Enseñanza, directora de escuelas graduadas y una de las dos primeras concejalas del Ayuntamiento de Güímar

Pilar Nóbrega Navarro     Nacida en Candelaria, en su niñez doña María del Pilar Nóbrega Navarro se estableció en Güímar, al hacerse cargo su padre de la secretaría del Ayuntamiento. Cursó estudios en la Escuela Normal de Maestras de La Laguna y obtuvo el título de Maestra elemental de Primera Enseñanza. Ejerció como interina en las escuelas unitarias de niñas de San Andrés (Santa Cruz de Tenerife) y Villa Abajo (La Laguna). En los años que siguieron impartió clases particulares y, tras superar las oposiciones, regentó en propiedad varias escuelas: la unitaria de San Juan de la Rambla, la de San Andrés, en la capital, y la unitaria nº 2 de Güímar, donde ejerció durante 11 años, fue presidenta fundadora de la Mutualidad Escolar “Ntra. Sra. del Socorro” y vocal de la Junta Local de Primera Enseñanza. Después de casada pasó por concurso de traslado a varios colegios de Santa Cruz de Tenerife: primero a la Sección Graduada “José Antonio”, del barrio Salamanca, a cuya directiva perteneció; luego a la Sección Graduada “Fray Albino”, en Sergio Orbaneja, colegio del que fue nombrada directora; y, finalmente, a la Escuela Graduada “San Fernando”, del barrio Duggi, donde fue nombrada directora interina, cargo en el que permanecería hasta su muerte, ocurrida en dicha capital. También fue vocal de la Asociación de Maestros Nacionales del Partido judicial de Santa Cruz, de la Asociación Provincial Federativa del Magisterio y de la Junta Provincial de Protección a los huérfanos del Magisterio. Su gran labor como maestra y como directora, en los centros en los que ejerció durante su dilatada vida profesional, fue premiada con cinco votos de gracia. Pero, además, merece ocupar un lugar de honor en la historia de la isla, en especial de Güímar, por la curiosa circunstancia de ser una de las dos primeras mujeres que accedieron al puesto de concejal de su Ayuntamiento.

     Nuestra biografiada nació en Candelaria el 10 de septiembre de 1882, a las ocho de la noche, siendo hija de don Abelardo Nóbrega y González, natural de la ciudad de La Laguna, y de doña Enriqueta Navarro y Llarena, que lo era de dicha villa. Una semana después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana, de manos del párroco propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “María del Pilar” y actuó como padrino su tío don Germán Navarro…

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Artículo-PILAR NÓBREGA NAVARRO

La muralla de protección del Santuario de la Virgen y otras propuestas defensivas para Candelaria

     En artículos anteriores ya nos hemos ocupado del Castillo de San Pedro y de la Batería de Santiago, en la marina de Candelaria. En éste nos vamos a centrar en otras medidas defensivas para la protección del Santuario de la Virgen de Candelaria, como la construcción de la muralla con estacada que rodeaba todo el recinto y quedaba unida al citado castillo, así como los proyectos de una torre en Puntalarga, la fortificación de la ermita de la Magdalena con otra muralla y el atrincheramiento de los altos de la Cuesta de las Tablas, que no llegaron a hacerse realidad.

     A comienzos de 1741, el comandante general de las islas, mariscal de campo don Miguel Bonito Pignateli, ordenó la colocación de una muralla con estacada para la mayor seguridad y defensa del Santuario. El “Plano, y Perfil del Fuerte de Candelaria con el Proiecto de levantar una porcion de Muralla con su estacada al contorno de la Iglesia de dha Candelaria con el fin que la referida, pueda servir de estrada encubierta é impedir un desembarco” fue elaborado por el ingeniero militar Antonio Riviere, teniente coronel e ingeniero en jefe de las Islas Canarias, quien lo firmó en Candelaria el 3 de febrero de dicho año. En ese mismo año se construyó dicha muralla, encima de la cual que colocaron más de 600 estacas gruesas de tea, de unas siete cuartas de alto…

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Candelaria: Fray Jesús Mendoza González (1944-2013), prior del Convento Dominico, rector de la Basílica, párroco de Candelaria y presidente de la Confederación de Religiosos de Tenerife

Jesús Mendoza González     El presente artículo está dedicado a un hombre que ha dejado una profunda huella en la Villa de Candelaria y en todo el archipiélago canario, fray Jesús Mendoza González. En su juventud trabajó como peón de albañil y perteneció a movimientos obreros católicos, así como a la Acción Social de Cáritas. Tras profesar en la Orden de Predicadores pasó veinte años en la Península, al estar destinado sucesivamente en Córdoba, Granada, Sevilla y Madrid. Después de ordenado sacerdote, volvió a Córdoba, donde ejerció su apostolado en organizaciones obreras, parroquias, colegios y residencias. Una vez establecido en Candelaria, fue suprior y prior del Convento Dominico, rector de la Basílica, guardián de la Patrona y propagador de su culto, párroco de Santa Ana y de otras parroquias del municipio, consejero espiritual y animador de sus fieles, promotor de la Fundación Canaria Santuario de Candelaria y de la Casa de Acogida de Mayores “Nuestra Señora de Candelaria”. Además, fue predicador, pregonero, vicearcipreste de Güímar, director espiritual del Colegio “Santa Rosa de Lima” de La Laguna y presidente de la Confederación de Religiosos de Tenerife. Como reconocimiento a su labor, en vida fue distinguido con el título de Hijo Adoptivo de Candelaria y la nominación de una calle; además, el CIT Candelaria-Caletillas le concedió la Placa “Al Mérito Turístico” y la “Insignia Especial a la Labor Humanitaria”, y el Cabildo de Tenerife le hizo entrega del Premio “Valores Humanos 2013”; y después de su muerte se le tributaron varios homenajes y se le concedió la Medalla de Oro de la Villa de Candelaria, a título póstumo, y se ha puesto en marcha el proyecto de levantar una escultura en su memoria.

     El Padre Mendoza fue un hombre inquieto, que luchó por el bienestar del pueblo. Candelariero de adopción, siempre estuvo dispuesto a trabajar con intensidad por mejorar su Parroquia y la Basílica que regentaba, así como para conseguir mayores cotas sociales. Fue un fraile carismático, religioso y humano, de mente abierta y solidaria, con sonrisa cómplice y seductora, amado y apreciado por sus compañeros y feligreses, cuya ingente labor fue reconocida por todos.

     Nació en Juncalillo de Gáldar (Gran Canaria) el 10 de agosto de 1944, siendo hijo de don Plácido Mendoza Jorge y doña Modesta González Vega. Creció en el seno de una familia modesta dedicada a la agricultura y numerosa, pues tuvo cinco hermanos, pero profundamente religiosa, que daría dos hijos religiosos, pues aparte de nuestro biografiado, su hermana, doña Rosa Mendoza González, es Hija de la Caridad y desarrolla actualmente su labor en Cataluña…

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La Sociedad de instrucción y recreo “La Buena Unión” de Igueste de Candelaria (1931)

Igueste-Sociedad Buena Unión-3     Como ocurrió en la mayor parte de España, la II República Española (1931-1936) fue un período de gran inquietud social, política y cultural en Canarias, por lo que en la mayoría de los pueblos surgieron casinos, así como agrupaciones políticas y sindicales. Como ya señalamos en otro artículo, el municipio de Candelaria no podía ser una excepción, por lo que contó en ese período con seis sociedades culturales y recreativas repartidas por los distintos núcleos de población del municipio.

     En este trabajo nos vamos a centrar en uno de los dos casinos que existieron en esa etapa en Igueste de Candelaria, por entonces el núcleo más poblado del término municipal. Se trata de la desconocida Sociedad de Instrucción y Recreo “La Buena Unión”, constituida en 1931, pero de la que de momento tenemos muy pocos datos. Su reglamento fue redactado en Igueste el 25 de marzo de dicho año y presentado en el Gobierno Civil el 28 de ese mismo mes. El 7 de abril inmediato, los socios de este nuevo casino se reunieron en dicho pueblo, con el fin de proceder a su constitución oficial y a la elección de la primera junta directiva que debía administrarlo durante ese año, la cual quedó presidida por don Domingo Ávila Pérez. Dos días después, la sociedad quedó inscrita oficialmente en el correspondiente libro de registro del Gobierno Civil.

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Candelaria: Don Francisco Brito Niebla (1913-2005), recordado profesional ambulante de la fotografía que da nombre a la calle “Pancho el Fotógrafo”

Pancho el Fotógrafo     Natural de La Gomera, nuestro biografiado comenzó trabajando como jornalero agrícola, período coincidente con la II República, en el que comenzó a sentir una gran inquietud política y social, que mantendría el resto de su vida; ello le llevó a integrarse en la Federación Obrera de Hermigua, lo que le ocasionó algún disgusto. Después de casado se estableció en Tenerife. Con motivo de la Guerra Civil fue movilizado, prestando sus servicios como soldado de Infantería, primero en el Ejército Nacional y luego en el Republicano; por este motivo, al final de la Guerra estuvo detenido en un campo de concentración, del que afortunadamente salió ileso. De vuelta en Tenerife, trabajó como jornalero en diversas obras y luego como repartidor de un conocido fotógrafo, con el que aprendió esta profesión. Gracias a ello trabajaría el resto de su vida como fotógrafo ambulante, recorriendo muchos municipios tinerfeños, sobre todo del Sureste de la isla, aunque también abrió un estudio en Taco. Después de jubilado se estableció en Candelaria, donde había trabajado con frecuencia y celebrado segundas nupcias; aquí fue conocido como “Pancho el Fotógrafo”, nombre que hoy lleva una calle de esta villa.

     Don Francisco nació en la Villa de Hermigua (La Gomera) el 13 de octubre de 1913, a las dos de la tarde siendo hijo de don Pedro Brito Martín y doña Florentina Niebla Hernández. Días después fue bautizado en la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Encarnación de dicha localidad. Tras cursar sus estudios primarios comenzó a trabajar como jornalero agrícola. Por entonces ya tenía una gran inquietud política y social, que mantuvo durante toda su vida…

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Artículo-FRANCISCO BRITO NIEBLA

El incendio de la Basílica y el Convento de Candelaria (1789), el traslado de la Virgen a la Cueva de San Blas, la ampliación de ésta con una capilla y su declaración como “Iglesia del Real Convento” (1790)

Candelaria-Cueva de San Blas     Como ya detallamos en otro artículo, en 1669 el obispo don Bartolomé García Ximénez decidió levantar en el solar de la primitiva iglesia de la Virgen un nuevo templo de tres naves (en el que luego recibiría sepultura), que constituyó la primera Basílica de Candelaria. Se edificó en menos de tres años y en la festividad del 2 de febrero de 1672 se trasladó a ella la Santa Imagen, en medio del fervor popular. Por su parte, el Convento Real fue reedificado de nueva planta en 1729 por iniciativa de su prior fray Félix de Guzmán, que también fue provincial de su Orden en Canarias, y se convirtió en uno de los mejores de las islas por su amplitud. La Basílica alcanzó su mayor esplendor tras ser consagrada el 28 de diciembre de 1739, por el arzobispo palmero Domingo Pantaleón Álvarez Abreu; y a lo largo de esa centuria, el Santuario de la Virgen de Candelaria llegó a atesorar una riqueza en platería verdaderamente considerable, gracias sobre todo a la fama de la que gozaba entre los canarios asentados en América. Pero todo el trabajo de siglos desapareció de repente, al ser destruido por completo a causa de un incendio incontrolado.

     En la noche del 15 de febrero de 1789, poco después del toque de queda, se inició un voraz incendio que en pocas horas destruyó el Convento de Candelaria. El fuego se extendió con rapidez a todo el edificio a causa del viento huracanado, reduciéndose a cenizas el apreciable y antiguo archivo, así como la importante biblioteca y la Basílica contigua, que con tanto esmero se había construido por iniciativa del obispo García Ximénez; también parece que falleció un religioso que estaba ciego. Los religiosos, que se encontraban solos, poco pudieron hacer, aparte de salvar la Virgen y los principales objetos de culto. Aunque con motivo del incendio el corregidor y el Cabildo de la isla pretendieron trasladar la venerada imagen de la Patrona de Canarias al convento de Santo Domingo de La Laguna, los religiosos dominicos se opusieron de plano, por lo que colocaron el Sacramento, la Virgen y otras imágenes, que se habían logrado salvar milagrosamente, en la antigua cueva de San Blas, que le serviría de capilla durante 14 años, mientras se reedificaba el  Convento. En cuanto a los pocos frailes que ya tenía el convento, fueron alojados en las casas del Conde de la Gomera y en otras inmediatas a dicha cueva…

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La visita de la Virgen de Candelaria al municipio de Arafo (1964)

     En octubre de 1964 se inició un acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife, la primera y hasta ahora única peregrinación de la Virgen de Candelaria por todos los pueblos de la isla, con el fin de recaudar fondos para el nuevo Seminario Diocesano. Fue un largo e intenso viaje, de casi tres meses y medio, en los que estuvo ausente de su Santuario, pero con su paso alegró los corazones de todos los tinerfeños.

     A las cinco de la tarde del viernes 16 de octubre de 1964, se rezó el Santo Rosario y se  celebró una función solemne en la Basílica de la Virgen Candelaria, totalmente abarrotada de vecinos de la Villa y feligreses procedentes de otros municipios de Tenerife. A las ocho de la noche, la venerada imagen dejó su templo y en medio de un silencio impresionante inició su marcha hacia Arafo, a través de la calle principal y la Carretera General del Sur, acompañada a pie por los hijos de Candelaria y por su capellán, el sacerdote dominico fray Juan Fernández Baca (“El Padre Juan de Candelaria”).

     El municipio de Arafo fue el primero de la isla que recibió la visita de la Virgen de Candelaria, la Patrona de Canarias, en su larga peregrinación por los pueblos de Tenerife, de cuyo inicio se cumple este año su 50 aniversario, o sea, las “Bodas de Oro”. El pueblo se engalanó con esmero, pues banderas, luces, arcos y colgaduras adornaban las calles, y en la mencionada fecha del 16 de octubre de de 1964, hace justo 50 años, las dos bandas de música de la localidad, la “Nivaria” y “La Candelaria”, autoridades y feligreses, con su párroco al frente, se dirigieron al Pino del Señor, lugar previsto para el recibimiento. El obispo llegó pronto y se unió a todos para esperar a la Virgen; también acudió a dicho punto mucha gente que había llegado de Güímar y Santa Cruz de Tenerife para presenciar el magno acontecimiento. Se vio subir por la carretera a la lenta caravana de luces que formaban una larga estela, ¡ya se acercaba la Virgen!, y el júbilo arrancó lágrimas de los ojos que anhelaban contemplar a la imagen peregrina. A las diez de la noche se hizo un profundo silencio, que se rompió espontáneamente con una salva de aplausos, vítores y cánticos; la Santa Imagen venía sobre su artística carroza…

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Güímar-Candelaria: Fray Tomás Núñez (1718-1795), lector de Moral, director del Santísimo Rosario, suprior, depositario y predicador general dominico, y cura servidor de Candelaria

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Miembro de una ilustre familia güimarera, nuestro biografiado profesó en la Orden de Predicadores y se ordenó de Presbítero. Como tal, fue lector de Moral y director del Santísimo Rosario del Convento dominico de Güímar. Con ese último cargo pasó al Convento del Puerto de La Orotava. Finalmente, entró en el Convento Real de Candelaria, en el que permanecería durante unas tres décadas, hasta su muerte, y del que también fue director del Rosario, así como suprior y depositario. Además, alcanzó el título de predicador general de su Orden y fue teniente de beneficiado y cura servidor de Santa Ana, durante casi siete años.

     Nació en Güímar el 9 de mayo de 1718, siendo hijo de don Pedro Hernández Núñez (notario público eclesiástico y alcalde) y doña María Díaz de Ledesma. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Domingo de Páez y Galdona, beneficiado de Güímar y Candelaria, y actuó como padrino don Tomás Martín de Ledesma…

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Artículo-FRAY TOMÁS NÚÑEZ