Güímar: Don Graciliano Campos Nuñez (1842-1888), clérigo tonsurado, sochantre, escribiente, estudiante de Magisterio, Bachiller, profesor de Segunda Enseñanza y secretario municipal

Güímar antigua-4-1895-1900     Este artículo está dedicado a un inquieto güimarero, miembro de una ilustre familia, quien tras obtener una capellanía inició la carrera eclesiástica, que abandonó cuando ya era clérigo tonsurado. En plena adolescencia ejerció como sochantre organista de la parroquia de Santa Ana de Candelaria. Luego obtuvo una plaza de escribiente en el Ayuntamiento de Fasnia, en el que llegó a ejercer como secretario. Tras iniciar los estudios de Magisterio, obtuvo el título de Bachiller y, como tal, ejerció como profesor en un colegio privado de Segunda Enseñanza de Santa Cruz de Tenerife, el único centro que por entonces ofrecía estudios secundarios en dicha capital. Finalmente, volvió a dedicarse a la administración, como escribiente, secretario suplente e interino de los Juzgados municipales de Güímar y Fasnia, y secretario titular del Ayuntamiento de Güímar.

     Nació en el barrio de Los Majuelos (Güímar) el 29 de marzo de 1842, siendo hijo de don José Antonio Campos Benítez y doña María Núñez Hernández. El 2 de abril inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Agustín Díaz Núñez, Dr. en Sagrada Teología, examinador sinodal del Obispado, beneficiado curado propio y vicario juez eclesiástico de dicho pueblo y su partido; se le puso por nombre “Graciliano Ciro Máximo” y actuó como padrino don Máximo Hernández Rodríguez, Licenciado en Derecho…

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Artículo-GRACILIANO CAMPOS NUÑEZ

Candelaria: Don Domingo Torres Oliva (1914-2006), agricultor, sargento provisional de Infantería, guardia civil, comerciante y directivo de sociedades

Domingo Torres Oliva     El presente artículo está dedicado a un modesto agricultor, que a base de tesón logró alcanzar un cierto relieve en su pueblo natal y del que el año pasado se cumplió el primer centenario de su nacimiento. Mientras prestaba su servicio militar fue movilizado con motivo de la Guerra Civil, marchando al frente como cabo de Infantería; al final de la contienda bélica ya había ascendido a sargento provisional. Con dicho empleo volvió a ser movilizado con motivo de la II Guerra Mundial y, mientras prestaba sus servicios en Granadilla de Abona, pasó a la Guardia Civil como guardia 2º de Infantería, siendo destinado a la Comandancia de Fronteras en Badajoz; pero la escasez de sueldo le hizo abandonar dicho cuerpo, en el que solo había permanecido durante seis meses. Después de su retiro, rechazó reincorporarse al Ejército como militar profesional y trabajó como comerciante, pues primero puso una venta de Igueste y luego un bar en La Cuesta. Además, desempeñó diversos cargos en su municipio natal: secretario de la Sociedad Deportiva “Igueste C.F.”, presidente de la Asociación de Vecinos de Igueste de Candelaria y vocal del Club de la Tercera Edad de Candelaria. Como curiosidad, también tenía cierta afición poética, hasta el punto de obtener un primer premio en un concurso insular de coplas.

     Nació en Igueste de Candelaria el 27 de enero de 1914, siendo hijo de don Domingo Torres Rodríguez y doña María Oliva Pestano. El 15 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura ecónomo don José Trujillo y Trujillo; se le puso por nombre “Domingo” y actuaron como padrinos don Claudio del Castillo Ramos y doña Florentina Pestano García, naturales y vecinos del mismo pueblo. El 31 de diciembre de 1926 fue confirmado en el mismo templo por el obispo Fray Albino González Menéndez-Reigada…

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Artículo-DOMINGO TORRES OLIVA

El primer Juzgado de Paz de Fasnia (1856-1870). Jueces y secretarios.

Fasnia-finales XIX     En Fasnia, al igual que en los restantes municipios de España, hasta 1855 los juicios verbales de faltas se celebraban ante el alcalde de la localidad o el teniente de alcalde en el que aquel delegase. Pero en ese año, la Legislación española separó la autoridad civil de la judicial, al crear la figura independiente del “Juez de paz”.

     Tal como se dispuso, los nombramientos de los jueces de paz los haría el regente de la Audiencia Territorial y el Juzgado de Primera Instancia del partido los comunicaba a la municipalidad, pues era el Ayuntamiento el que debía recibir el juramento y dar posesión a los designados. En la etapa estudiada, en Fasnia se nombraría un juez titular y uno o dos suplentes, salvo el período comprendido entre 1857 y  1859, en el que el término municipal estuvo dividido en dos demarcaciones (la 1ª y la 2ª), nombrándose para cada una de ellas un juez propietario y un suplente. Aparte del titular, hasta 1859 solo se nombraría un juez suplente, mientras que a partir de dicho año pasarían a ser dos los suplentes (un primero y un segundo). Los cargos eran honoríficos y gratuitos, pero obligatorios, y el juez tendría la misma consideración que el alcalde. Como se preveía en el Real Decreto de creación de esta figura, para cubrir las vacantes se elegirían personas de reconocido prestigio en la localidad, en la que la mayoría de ellos asumirían otras responsabilidades, tanto en las Milicias como en el Ayuntamiento o en la Parroquia.

     El 12 de enero de 1856 se nombró por el regente de la Audiencia Territorial de Canarias el primer juez de paz de Fasnia, D. Dámaso González, y su primer suplente, D. Juan Luis Gómez. En esta primera etapa existieron siete jueces de paz titulares, pues uno ejerció en dos períodos; el récord lo ostentó D. Domingo Pérez Hernández, con unos cuatro años, en dos etapas, más otros dos como suplente; le siguió D. Adrián González y González, con cuatro años consecutivos, tras una reelección; D. Juan Antonio Tejera, con casi dos años de titular más tres de suplente; D. Juan Luis Gómez, con dos años de titular y otro de suplente; y D. Dámaso González, con uno de titular y dos de suplente; los demás no superaron el bienio. Con respecto a su lugar de nacimiento, todos eran naturales de Fasnia, salvo D. Juan Luis Gómez, que había nacido en El Escobonal. Por su parte, de los cuatro secretarios que conocemos, los que más tiempo permanecieron en el empleo fueron D. Domingo Oliva López, quien probablemente ejerció durante unos seis años; y D. Antonio González y González, quien lo hizo durante unos cinco años; los demás solo estuvieron en torno a un año cada uno, aunque el último continuó luego en el nuevo Juzgado Municipal, creado en 1870. De momento no conocemos los porteros de este Juzgado.

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Adeje-Arona: Don Manuel Buenaventura González Pérez (1933-1961), cura párroco de Arona, fallecido prematuramente

Adeje-4     Este artículo está dedicado a un joven adejero de familia modesta, quien tras cursar la Enseñanza Primaria en su Villa natal ingresó en el Seminario, donde siguió la carrera eclesiástica durante 12 años, destacando como un buen estudiante. Una vez ordenado de sacerdote, recibió su primer y único nombramiento, el de cura párroco de San Antonio Abad de Arona, que luego obtuvo en propiedad; pero a su frente sólo permaneció durante cinco años, pues su vida se truncó en plena juventud, cuando aún no había cumplido los 28 años de edad.

     Nació en la Villa de Adeje el 15 de julio de 1933, siendo hijo de don Manuel González Ramos y doña Ángela Pérez Regalado. El 7 de enero de 1934 recibió el bautismo en la iglesia de Santa Úrsula, de manos del párroco propio don Marcos Montesinos Armas; se le puso por nombre “Manuel Ventura”. Con tan sólo un año de edad, el 16 de diciembre de 1934, fue confirmado en la parroquia de Arona por el obispo de la Diócesis, fray Albino González Menéndez-Reigada…

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Artículo-MANUEL BUENAVENTURA GONZÁLEZ PÉREZ

Güímar: Don Agustín Sánchez Suárez (1928-1997), último maestro zapatero de El Escobonal, tapicero, agricultor, artillero 1º y vocal fundador de las juntas directivas de la Asociación de Cabezas de Familia y de la Asociación de Mayores “San José”

Agustín Sánchez Suárez     Los talleres de zapatería han formado parte de la historia de los pueblos como lugares entrañables, de trabajo y tertulia. Históricamente, el oficio de zapatero destacó por su demanda entre los artesanos, por encima de los carpinteros, barberos, herreros, latoneros, pedreros, etc. Además, tuvo notable consideración social desde el siglo XVI hasta el XIX, pues fueron muchos los zapateros que, por sus inquietudes socio-culturales, desempeñaron cargos municipales, como concejales, alcaldes, jueces o fiscales; incluso ocuparon empleos destacados en las Milicias Canarias, así como en cofradías y hermandades parroquiales.

     En este trabajo nos vamos a ocupar de un personaje entrañable, el último zapatero profesional de El Escobonal, don Agustín Sánchez Suárez. Tras ejercer como aprendiz en Santa Cruz de Tenerife durante once años, abrió su taller en el pueblo sureño, que regentó durante 41 años, gozando de notable prestigio como maestro zapatero en todo el sureste de Tenerife. Además, trabajó como tapicero, oficio que también había aprendido en la capital. Compaginó dichos trabajos con las labores agrícolas, que constituyeron su segunda actividad. En su servicio militar había sido artillero 1º y furriel de la plana mayor, en Las Palmas de Gran Canaria; y en su pueblo adoptivo colaboró en obras comunitarias, siendo elegido vocal fundador de las juntas directivas de la Asociación de Cabezas de Familia y de la Asociación de Mayores “San José” de dicha localidad. Era un hombre culto, de buen humor y mente abierta, del que recibí buenos consejos y en cuyo taller pasé muchos ratos de mi infancia y adolescencia.

     Nuestro biografiado nació en la calle Salamanca de Santa Cruz de Tenerife el 28 de agosto de 1928, siendo hijo de don Alejandro Sánchez Acosta y doña Antonia Suárez Bueno, naturales y vecinos de dicha ciudad; se le puso por nombre “Agustín Ramón”. Con respecto a su familia, era el mayor de tres hermanos, su padre tenía un bar en la Recova Vieja y su madre trabajaba en fábricas de tabaco, primero en “La Belleza” y luego en “La Suprema”…

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Datos para la historia de la parroquia de San Antonio de Padua de Malpaís de Candelaria

     Desde 1533, los vecinos que se fueron estableciendo en la zona del Malpaís de Candelaria pasaron a depender de la parroquia o beneficio del Valle de Güímar, que comenzó a regir en 1539 con primera sede en el santuario de la Virgen de Candelaria; pero en 1543 pasó a la cueva de San Blas y en 1580 a la nueva iglesia de Santa Ana de la misma localidad. En 1630 la parroquia comarcal fue trasladada a la iglesia de San Pedro de Güímar, pero ante la oposición vecinal en 1643 se creó una ayuda de parroquia en la antigua iglesia de Santa Ana, dependiente de Güímar y con jurisdicción sobre Arafo, y así continuó hasta que en 1795 logró su total independencia, al tiempo que se segregaba la parroquia de Arafo. En esa iglesia de Santa Ana de Candelaria continuaron cumpliendo sus obligaciones parroquiales los vecinos de Malpaís hasta la segunda mitad del siglo XX. Por ello, desde el siglo XVI muchos vecinos de este núcleo pertenecieron a la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de Santa Ana e incluso, entre 1920 y 1960, algunos ocuparon cargos directivos en ella, como los de cobradores o postulantes en dicho barrio y el vecino de Las Cuevecitas.

     Pero a medida que el núcleo de Malpaís fue creciendo, se despertó en el vecindario el deseo de tener su propia identidad religiosa. Por ello, decidieron organizar unas fiestas locales y, curiosamente, la primera se celebró en honor de San Juan Bautista y la Virgen Milagrosa; para ello, a San Juan se le construyó un altar, al que los vecinos le llevaban frutos y flores. Hacia 1951, los dominicos y los vecinos de Malpaís de Candelaria adquirieron una vieja bodega, con tejado a dos aguas, propiedad de una familia de la Villa Mariana; la adecentaron y convirtieron en una ermita dedicada a San Antonio de Padua, colocando una cruz en la cima del tejado, sobre su fachada, y una espadaña con una campana en un lateral de la misma. Durante varios años sólo se abría por la festividad de San Antonio, pero como carecía de imagen titular se subía en procesión una imagen de dicho Santo que se veneraba en la iglesia de Santa Ana, a donde regresaba pocos días después a lomos de un camello…

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Vilaflor de Chasna: Don Guillermo Massanet Castañeyras (1879-1968), cabo de Infantería, guardia civil, guarda forestal, escribiente, cabo jefe del Somatén Armado y alcalde de Vilaflor

Guillermo Massanet Castañeyras     Inició su carrera militar con tan solo 15 años y medio, como tambor de Infantería de menor edad, ascendiendo a cabo de Infantería a los 17 años. Luego pasó al cuerpo de la Guardia Civil, en el que prestó sus servicios durante ocho años en la Comandancia de Canarias, concretamente en los puestos de Santa Cruz de Tenerife (como escribiente de la oficina del Detall), Granadilla de Abona, Los Llanos de Aridane, Güímar y La Orotava; en ese tiempo recibió la felicitación del inspector general de dicho Instituto y se le concedió la Medalla de Alfonso XIII. Una vez concedida la licencia absoluta se estableció en Vilaflor, donde obtuvo una plaza de guarda forestal y transcurrió el resto de su vida. En este pueblo también desempeñó diversos cargos de responsabilidad, como los de vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral, cabo jefe del Distrito del Somatén Armado y alcalde, en los que desarrolló una labor elogiada por sus vecinos. Además, fue secretario y cobrador de comunidades de aguas, escribiente y profesor particular.

     Nació en la ciudad de La Coruña el 26 de junio de 1879, siendo hijo del militar don Guillermo Massanet Frau, natural de Manacor (Mallorca), y de doña Amalia Castiñeiras Cabanas, que lo era de la ciudad de Lugo. Sus abuelos paternos fueron don Antonio Massanet Soler y doña Catalina Frau Veny, naturales y vecinos de Manacor, mientras que sus abuelos maternos eran don Antonio Castiñeiras Álvarez y doña Ramona Cabanas Pérez y Ferreiros, naturales y vecinos de Lugo. Aunque el apellido materno era “Castiñeiras”, como figura en su partida de nacimiento y en la de su hermano, así como en su hoja de servicios, en 1900 ya se firmaba como “Castañeiras” y en 1904 como “Castañeyras”, con el que fue conocido hasta su muerte…

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Artículo-GUILLERMO MASSANET CASTAÑEYRAS

Granadilla de Abona: Don José Pomar y Forteza (1790-1833), abogado, teólogo consultor, juez examinador, Conde del Sacro Palacio y párroco propio de Santa Úrsula y Granadilla de Abona, donde fue asesinado

Granadilla-1 (CFIT)     En este artículo nos vamos a ocupar de un curioso personaje, don José Pomar y Forteza, uno de los sacerdotes más preparados de la Diócesis, pues, además de escribir una obra manuscrita, ostentaba los títulos de abogado de los Reales Consejos, teólogo consul­tor y juez examina­dor del Superior Tribu­nal de Rota de la Nuncia­tura Apostó­lica de España, Conde del Sacro Palacio, Caballero de la Espuela de Oro, Peniten­ciario Mayor Honorario de la Real y Pontificia Basílica de los Santos Apósto­les San Pedro y San Pablo de la Corte. Tras ejercer como catedrático del Seminario Diocesano de Las Palmas, en el que había estudiado, fue cura rector propio de las  parroquias de Santa Úrsula y Granadilla de Abona, donde fue asesinado. Su fuerte carácter lo convirtieron en un polémico sacerdote, ya que no tuvo reparos en enfrentarse con las autoridades locales de los pueblos en los que desarrolló su ministerio, lo que puede justificar su accidentado final.

    Nuestro biografiado nació en Palma de Mallorca en junio de 1790, siendo hijo del capitán don Antonio Pomar Forteza, natural de la misma ciudad, y de doña Catalina Forteza Forteza, que lo era de la Villa de Manacor. El 29 de dicho mes recibió el bautismo en la iglesia de Santa Eulalia, de manos del presbítero don Rafael Salva, vicario de dicha parroquia. Fue el mayor de varios hermanos, entre los que conocemos a: don Francisco, don Mariano, don Antonio, don Ramón, don Nicasio y doña Ángela Pomar Forteza. Desde joven vivió en Canarias, probablemente a causa de la profesión militar de su padre, quien estuvo destinado en Cádiz y luego en Santa Cruz de Tenerife…

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Artículo-JOSÉ POMAR FORTEZA

Candelaria-Güímar: Doña María del Pilar Nóbrega Navarro (1882-1951), maestra de Primera Enseñanza, directora de escuelas graduadas y una de las dos primeras concejalas del Ayuntamiento de Güímar

Pilar Nóbrega Navarro     Nacida en Candelaria, en su niñez doña María del Pilar Nóbrega Navarro se estableció en Güímar, al hacerse cargo su padre de la secretaría del Ayuntamiento. Cursó estudios en la Escuela Normal de Maestras de La Laguna y obtuvo el título de Maestra elemental de Primera Enseñanza. Ejerció como interina en las escuelas unitarias de niñas de San Andrés (Santa Cruz de Tenerife) y Villa Abajo (La Laguna). En los años que siguieron impartió clases particulares y, tras superar las oposiciones, regentó en propiedad varias escuelas: la unitaria de San Juan de la Rambla, la de San Andrés, en la capital, y la unitaria nº 2 de Güímar, donde ejerció durante 11 años, fue presidenta fundadora de la Mutualidad Escolar “Ntra. Sra. del Socorro” y vocal de la Junta Local de Primera Enseñanza. Después de casada pasó por concurso de traslado a varios colegios de Santa Cruz de Tenerife: primero a la Sección Graduada “José Antonio”, del barrio Salamanca, a cuya directiva perteneció; luego a la Sección Graduada “Fray Albino”, en Sergio Orbaneja, colegio del que fue nombrada directora; y, finalmente, a la Escuela Graduada “San Fernando”, del barrio Duggi, donde fue nombrada directora interina, cargo en el que permanecería hasta su muerte, ocurrida en dicha capital. También fue vocal de la Asociación de Maestros Nacionales del Partido judicial de Santa Cruz, de la Asociación Provincial Federativa del Magisterio y de la Junta Provincial de Protección a los huérfanos del Magisterio. Su gran labor como maestra y como directora, en los centros en los que ejerció durante su dilatada vida profesional, fue premiada con cinco votos de gracia. Pero, además, merece ocupar un lugar de honor en la historia de la isla, en especial de Güímar, por la curiosa circunstancia de ser una de las dos primeras mujeres que accedieron al puesto de concejal de su Ayuntamiento.

     Nuestra biografiada nació en Candelaria el 10 de septiembre de 1882, a las ocho de la noche, siendo hija de don Abelardo Nóbrega y González, natural de la ciudad de La Laguna, y de doña Enriqueta Navarro y Llarena, que lo era de dicha villa. Una semana después recibió el bautismo en la iglesia de Santa Ana, de manos del párroco propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “María del Pilar” y actuó como padrino su tío don Germán Navarro…

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Artículo-PILAR NÓBREGA NAVARRO

Guía de Isora: Don Faustino Hernández Vargas (1853-1898), teniente jefe de los Voluntarios de San Antonio de las Vegas y coronel del Ejército Libertador de Cuba

Faustino Hernández Vargas     Miembro de una familia de agricultores y comerciantes, nuestro biografiado emigró con ellos a Cuba, estableciéndose en San Antonio de las Vegas, donde trabajó en los mismos oficios. En esta localidad ingresó en la Sección de Voluntarios de Infantería de Cuba, en la que luego ascendería a alférez y primer teniente; con este último empleo pasó a ser el comandante jefe de dicha Sección. En esa situación, al estallar la Guerra de Independencia de Cuba decidió pasar al Ejército Libertador, en el que formó parte del estado mayor de las fuerzas lideradas por su hermano, el ya general don Jacinto Hernández Vargas, en las que alcanzó el empleo de coronel, con el que falleció en acción de guerra, en el transcurso de una emboscada.

     Nació en Tejina de Guía el 28 de julio de 1853, siendo hijo de don Lázaro Hernández Dorta y doña Antonia Vargas Delgado, vecinos de dicho pago. El 7 de agosto inmediato fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz de Guía de Isora por el cura párroco don Domingo Carreiro; se le puso por nombre “Faustino Antonio del Sacramento” y actuó como madrina doña Bienvenida de Torres, de dicha vecindad…

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Artículo-FAUSTINO HERNÁNDEZ VARGAS