Las primeras escuelas elementales de la Villa de Adeje (1798-1927): vicisitudes, injerencias políticas, anécdotas, juntas locales y maestros

Adeje-1890-(CFIT)     En 1798, el párroco de Adeje solicitó al administrador de la Casa Fuerte que dotase una escuela pública de niños en la villa y en 1834 ya existía también una escuela de niñas, ambas atendidas en las primeras décadas por maestros no titulados. En ese último año se constituyó también la primera Junta local de Escuelas. Durante el siglo XIX y bien avanzado el XX, dichas escuelas se caracterizaban por el mal estado de los locales, la mínima dotación de material y el escaso sueldo de los maestros, que cobraban con atraso. En la lucha por conseguir locales adecuados, destaca la labor realizada por los maestros don Juan Villa Tejederas y don Alonso Cabrera González, que gracias al apoyo vecinal consiguieron salones adecuados y bien dotados. En 1912 se creó en Adeje una Cooperativa escolar pionera en Canarias, por iniciativa del médico don Manuel Fernández Piñeiro. Dos maestros sufrieron graves ataques por parte de las autoridades locales, por motivos políticos e incluso uno de ellos fue detenido por el alcalde, lo que provocó una grave polémica. Ambas escuelas fueron las únicas del municipio hasta 1926, siendo desdobladas al año siguiente.

     En la etapa estudiada, de 1798 a 1927, conocemos a 11 maestros que asumieron la docencia de la escuela elemental de niños, cinco de ellos nacidos en Adeje (don Francisco Capote y Alayón, don Pedro Melo Casañas, don José Ledesma, don Eduardo Díaz Ledesma y don Fermín Fraga y Fraga) y uno en Guía de Isora (don Alonso Cabrera y González). Por su parte, conocemos cinco de las maestras que regentaron la escuela elemental de niñas, todas en posesión del correspondiente título académico; dos de ellas eran naturales de Adeje (doña Clara Eugenia Yanes y doña Concepción Fraga de la Paz), una de Guía de Isora (doña María Hernández Jorge) y otra de Vilaflor (doña María Luisa Tacoronte y Oliva)…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-PRIMERAS ESCUELAS DE ADEJE

Relación de sacerdotes titulares de la parroquia de San Juan Degollado de la Villa de Arafo (1795-2015)

Arafo-párrocos     Gracias a los libros sacramentales, conocemos todos los sacerdotes que han estado al frente de la parroquia de San Juan Degollado de Arafo desde su creación en 1795 hasta el presente. En estos casi 220 años han regido la parroquia de Arafo un total de 31 sacerdotes, algunos en varias ocasiones diferentes. De ellos, sólo cuatro la han regentado en propiedad, pero en conjunto suman un total de 171 años, por lo que los 49 años restantes se reparten nada menos que entre 27 párrocos (ecónomos, servidores o encargados). El récord de permanencia lo ostenta don Vicente Jorge Dorta, quien la regentó durante 53 años consecutivos, seguido de cerca por don Antonio Rodríguez Torres (casi 53 años, en dos etapas) y don Hildebrando Reboso Ayala (casi 51 años y medio). Del resto, han destacado: don Claudio Marrero Delgado (más de 13 años y medio, en tres etapas, dos de ellas muy cortas), don Víctor Manuel Álvarez Torres (7 años), don Justo Campos Rodríguez (5 años, en dos etapas), don Pedro González Díaz (casi 4 años y medio), don Ignacio Pérez (casi 4 años) y don Víctor Eusebio Marrero (casi 4 años, en 5 etapas, más otros períodos cortos).

     Con respecto al lugar de nacimiento, solo dos han nacido en el municipio de Arafo (don Víctor Eusebio Marrero y don Claudio Marrero Delgado). Del resto, lo han hecho: 6 en Güímar (don Antonio Rodríguez Torres, don José Elías Hernández, don Pedro Pérez Fariña, don Justo Campos Rodríguez, don Juan Elías Hernández y don Vicente Jorge Dorta); 3 en La Orotava (don Ignacio Pérez, don Francisco Hernández y González y don Pedro González Díaz); 3 en Santa Cruz de Tenerife (don Manuel Bretillard y Vega, don Rafael Tiburcio Rodríguez García y don Juan Francisco Alonso Molina ); 3 en La Palma (don Antonio Pérez Cáceres, don Antonio González Fernández y don Víctor Manuel Álvarez Torres); 3 en la Península (don Fidel Farré y Pujol, don José Folcrá y Pujol y don José Miguel Belamendía Aguirreurreta); 2 en Arico (don José Bernardo Carrillo y don Domingo González y Morales); 2 en La Laguna (don José Tarife y Tejera y don Jerónimo Padilla Morales); 2 en La Gomera (don José Cruz y Bencomo y don José Trujillo y Trujillo); 1 en Candelaria (don Simón Higuera Marrero); 1 San Miguel de Abona (don Manuel Hernández Reyes); 1 en Icod de los Vinos (don Lorenzo Rodríguez González); 1en Fuerteventura (don Atanasio Viña y Vera); y 1 en El Hierro (don Hildebrando Reboso Ayala)…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-PÁRROCOS DE ARAFO

Relación de párrocos de Ntra. Sra. de la Luz de Guía de Isora (1738-2015)

Guía-21.4 (CFIT)-3     Desde el punto de vista religioso, los vecinos establecidos en el actual término de Guía de Isora dependieron inicialmente de la parroquia de San Pedro de Daute (Garachico), de 1514 a 1533; luego de la de Ntra. Sra. de los Remedios de Buenavista del Norte, de 1533 a 1679; de la de San Fernando del Valle de Santiago, de 1679 a 1738; y a partir de 1738 de la ayuda de parroquia de Ntra. Sra. de la Luz de Guía, elevada a parroquia totalmente independiente a finales de ese mismo siglo. No conocemos todos los capellanes que estuvieron encargados del culto de la ermita de Guía cuando ésta dependía de otras parroquias, pero sí los párrocos que han estado al frente de ella desde que se convirtió en ayuda de parroquia, gracias a los distintos libros sacramentales.

     Como curiosidad, de los 35 párrocos que conocemos en estos 277 años (1738-2015), pues varios repitieron en el cargo en distintas etapas, el récord de permanencia al frente de la parroquia lo ostenta don Sebastián Afonso García, quien la regentó durante 42 años y medio, seguido por: don José Antonio de León Ferrera, con 25 años; don Salvador Morales y Real, más de 19 años (en dos etapas); don Antonino Delgado y Delgado, casi 19 años; don Agustín Hurtado de Mendoza y Salazar, 16 años; don Rufino Pérez de Leceta Aguirre y don Carlos Arceniega Martínez de Lapera, 15 años; don Salvador Manuel Bargas de Soto, más de 12 años y medio; don Domingo Caneiro, más de 12 años; don José Pérez, 12 años; don Domingo de Armas y Manrique, 11 años y medio; don José Serret y Sitjá, más de 10 años; fray Pedro de los Monteros y Fuentes, más de 9 años y medio; don Epifanio Díaz Saavedra, más de 9 años; don José Antonio de la Cruz, casi 7 años y medio; y don Eusebio Andrés Méndez García, más de 7 años.

     La mayoría de los párrocos han nacido en Tenerife y de ellos, cuatro en Icod de los Vinos: don Nicolás Valentín de Farias Aguilar, don José Agustín Perdomo Domínguez, don Antonino Delgado y Delgado y don Sebastián Afonso Pérez; cuatro de La Laguna: don Juan Espinosa y Salas, don Gerónimo Mora y Hernández, don Joaquín Amaral Ramírez y don Epifanio Díaz Saavedra; dos de La Orotava: don José Antonio de León Ferrera y don Francisco Hernández y González; dos de Garachico: don José María Abad y León y don Salvador Morales Real; y otros dos de Los Realejos: don Eusebio Andrés Méndez García y don Ángel Jesús González Yanes; y el resto son naturales de otras localidades tinerfeñas: don José Antonio de la Cruz (Fasnia), fray José Pérez Bello (Güímar), don José Yanes Machado (Santa Úrsula), don Manuel Afonso Martín (La Victoria de Acentejo), don José Pérez Reyes (San Juan de la Rambla), don Antonio Rodríguez Bello (Santa Cruz de Tenerife) y don Antonio González León (San Miguel de Abona). De los nacidos fuera de esta isla, cuatro son de la Península: don Domingo Caneiro (Orense), don José Serret y Sitjá (Gerona), don Rufino Pérez de Leceta Aguirre (Álava) y don Carlos Arceniega Martínez de Lapera (Álava); dos de La Palma: don José Ana Jiménez y Pérez (El Paso) y don Matías Batista Díaz (Breña Baja); uno de La Gomera: don Agustín Hurtado de Mendoza y Salazar; y otro de Gran Canaria: don Jacinto Caballero y Vega (Ingenio). De los restantes, aún no conocemos el lugar de nacimiento…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-PÁRROCOS DE GUÍA DE ISORA

El cementerio “San Francisco” de Igueste de Candelaria (1951)

Cementerio Igueste     Como ya hemos señalado en otros trabajos, los vecinos de Igueste de Candelaria, como los de todo el término municipal, se han enterrado desde 1497 en distintos lugares de la cabecera municipal; primero en la cueva-ermita de San Blas, la iglesia de Santa Ana y la capilla del convento dominico, además de otros lugares no habituales, y luego en los distintos campos santos habilitados en dicha villa: en el primer “Cementerio provisional de Santa Ana” (1828 y 1835-1843), en el “Cementerio del Convento” (1843-1918), situado en las ruinas de la primera Basílica de Candelaria, y en el cementerio “Santa Sabina” de Candelaria (1918-1951), únicos existentes en su época en todo el municipio.

     La considerable distancia que separa a los pueblos de Igueste y Barranco Hondo del casco de Candelaria, así como los malos caminos que en el pasado había que transitar para el traslado de los cadáveres, hicieron que la construcción de cementerios en estos barrios fuese una necesidad imperiosa y una constante reivindicación de los vecinos durante largo tiempo, sobre todo mediante intensas campañas en la prensa capitaneadas por don Esteban Coello Pestano. Pero muchos años tuvieron que pasar, hasta mediados del siglo XX, para que se inaugurara el cementerio de “San José” en Barranco Hondo, en el año 1946. Luego, las gestiones municipales se volcaron en la construcción de otro cementerio en Igueste de Candelaria, que se bendijo en 1951 con el nombre de “San Francisco”, con lo que cesó el largo traslado de los fallecidos en esta localidad hasta el campo santo de la Villa Mariana. En esa misma década se construyó la capilla de este cementerio, que en 1985 fue remozada y decorada con un bello tríptico donado por el pintor local don Dimas Coello Morales…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Relación de jueces del municipio de San Miguel de Abona (1855-2015)

San Miguel de Abona-2     En San Miguel de Abona, al igual que en los restantes municipios de España, hasta 1855 los juicios verbales de faltas se celebraban ante el alcalde de la localidad o el teniente de alcalde en el que aquel delegase, debiendo llevarse el correspondiente libro por el secretario. Pero en ese año, la Legislación española separó la autoridad civil de la judicial, al crear la figura independiente del “Juez de paz”. Conocemos casi todos los jueces que ha tenido la jurisdicción de San Miguel de Abona, pues sólo nos faltarían los del primer año, ya que los primeros jueces de paz fueron nombrados a comienzos de 1856, pero de esa primera etapa solo contamos con los nombramientos en el Boletín Oficial de Canarias y algunos documentos aislados. Afortunadamente, con la llegada de los jueces municipales se crearon también los registros civiles y de éstos sí se conservan todos los libros, de los que hemos extraído la relación completa de jueces y las fechas aproximadas de toma de posesión y cese, pues la exacta solo se conoce de los más recientes. En versalitas se relacionan los jueces titulares y con letra normal o entre corchetes, con un cuerpo de letra más pequeño, se han incluido los jueces suplentes, accidentales o sustitutos que alguna vez han estado al frente del Juzgado.

     Como curiosidad, de los 38 jueces titulares que conocemos, pues muchos repitieron en el cargo, el récord de permanencia al frente del Juzgado lo ostenta don Francisco Tejera Acevedo, durante unos 20 años y medio, en tres etapas diferentes, dos de ellas como sustituto (que suman casi 5 años) y el resto como titular hasta el presente. Le siguen: don Luciano Alfonso Mejías (casi 11 años consecutivos), don Mariano Rodríguez Quintero (10 años, en dos etapas), don Miguel Alfonso González (10 años, en cuatro etapas), don Miguel Toledo Gómez (casi 10 años consecutivos), don Casiano Alfonso Hernández (más de 8 años y medio), don Adolfo Rodríguez León (8 años y medio), don Irencio Díaz Gómez (casi 7 años), don Miguel Feo Díaz (5 años y medio, de los cuales cinco meses como suplente y el resto como titular) y don Francisco Hernández González (más de cinco años). Con respecto al lugar de nacimiento, conocemos a cinco jueces titulares que no han nacido en este municipio: don Germán Fumero Alayón (de Vilaflor), don Antonio Pérez Rodríguez (de Las Palmas de Gran Canaria), don Miguel Feo Díaz (de Puerto Rico, aunque era oriundo de San Miguel), don Víctor Sánchez-Girón Gómez (de Ávila) y don Jorge Hernández Pérez (de Güímar). Como curiosidad, hasta el momento ninguna mujer ha estado al frente del Juzgado.

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-JUECES DE SAN MIGUEL DE ABONA

La primera agrupación política de Arona: el Comité del Partido Republicano

Arona 1890-1895    En Arona, la influencia de dos ilustres hermanos nacidos en la localidad, don Eduardo y don Antonio Domínguez Alfonso, políticos liberales de prestigio nacional, motivó que en las elecciones celebradas en este municipio hasta el primer tercio del XX ganasen siempre los partidos liberales y conservadores. No obstante, desde la I República ya existía en esta localidad un germen republicano, representado sobre todo por don Francisco Espínola Bethencourt, quien vino de Cuba impregnado de ese ideal que poco a poco fue transmitiendo a sus paisanos, hasta captar a dos influyentes hermanos, don Eugenio y don Antonio Miguel Domínguez Alfonso, sobrinos de los mencionados políticos, que junto con él fundarían el primer Comité Republicano de Arona, que se mantendría en activo hasta la llegada de la Dictadura de Primo de Rivera.

     Aunque llevaba varios años gestándose, el Comité Republicano de Arona se constituyó el 25 de mayo de 1913, siendo elegidos para los distintos cargos: como presidente, don Eugenio Domínguez Alfonso; vicepresidente, don Francisco Espínola Bethencourt; tesorero, don Eloy García Melo; secretario, don Miguel González Barroso; vicesecretario-contador, don Antonio Martín; y vocales: don Guzmán García Frías, don Antonio Alfonso Sierra, don Miguel García Reverón, don Jerónimo Morales Sierra, don Leocadio García Reverón y don Nicolás González Toledo…

       En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-PARTIDO REPUBLICANO DE ARONA

El primer Juzgado de Paz de Fasnia (1856-1870). Jueces y secretarios.

Fasnia-finales XIX     En Fasnia, al igual que en los restantes municipios de España, hasta 1855 los juicios verbales de faltas se celebraban ante el alcalde de la localidad o el teniente de alcalde en el que aquel delegase. Pero en ese año, la Legislación española separó la autoridad civil de la judicial, al crear la figura independiente del “Juez de paz”.

     Tal como se dispuso, los nombramientos de los jueces de paz los haría el regente de la Audiencia Territorial y el Juzgado de Primera Instancia del partido los comunicaba a la municipalidad, pues era el Ayuntamiento el que debía recibir el juramento y dar posesión a los designados. En la etapa estudiada, en Fasnia se nombraría un juez titular y uno o dos suplentes, salvo el período comprendido entre 1857 y  1859, en el que el término municipal estuvo dividido en dos demarcaciones (la 1ª y la 2ª), nombrándose para cada una de ellas un juez propietario y un suplente. Aparte del titular, hasta 1859 solo se nombraría un juez suplente, mientras que a partir de dicho año pasarían a ser dos los suplentes (un primero y un segundo). Los cargos eran honoríficos y gratuitos, pero obligatorios, y el juez tendría la misma consideración que el alcalde. Como se preveía en el Real Decreto de creación de esta figura, para cubrir las vacantes se elegirían personas de reconocido prestigio en la localidad, en la que la mayoría de ellos asumirían otras responsabilidades, tanto en las Milicias como en el Ayuntamiento o en la Parroquia.

     El 12 de enero de 1856 se nombró por el regente de la Audiencia Territorial de Canarias el primer juez de paz de Fasnia, D. Dámaso González, y su primer suplente, D. Juan Luis Gómez. En esta primera etapa existieron siete jueces de paz titulares, pues uno ejerció en dos períodos; el récord lo ostentó D. Domingo Pérez Hernández, con unos cuatro años, en dos etapas, más otros dos como suplente; le siguió D. Adrián González y González, con cuatro años consecutivos, tras una reelección; D. Juan Antonio Tejera, con casi dos años de titular más tres de suplente; D. Juan Luis Gómez, con dos años de titular y otro de suplente; y D. Dámaso González, con uno de titular y dos de suplente; los demás no superaron el bienio. Con respecto a su lugar de nacimiento, todos eran naturales de Fasnia, salvo D. Juan Luis Gómez, que había nacido en El Escobonal. Por su parte, de los cuatro secretarios que conocemos, los que más tiempo permanecieron en el empleo fueron D. Domingo Oliva López, quien probablemente ejerció durante unos seis años; y D. Antonio González y González, quien lo hizo durante unos cinco años; los demás solo estuvieron en torno a un año cada uno, aunque el último continuó luego en el nuevo Juzgado Municipal, creado en 1870. De momento no conocemos los porteros de este Juzgado.

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Datos para la historia de la parroquia de San Antonio de Padua de Malpaís de Candelaria

     Desde 1533, los vecinos que se fueron estableciendo en la zona del Malpaís de Candelaria pasaron a depender de la parroquia o beneficio del Valle de Güímar, que comenzó a regir en 1539 con primera sede en el santuario de la Virgen de Candelaria; pero en 1543 pasó a la cueva de San Blas y en 1580 a la nueva iglesia de Santa Ana de la misma localidad. En 1630 la parroquia comarcal fue trasladada a la iglesia de San Pedro de Güímar, pero ante la oposición vecinal en 1643 se creó una ayuda de parroquia en la antigua iglesia de Santa Ana, dependiente de Güímar y con jurisdicción sobre Arafo, y así continuó hasta que en 1795 logró su total independencia, al tiempo que se segregaba la parroquia de Arafo. En esa iglesia de Santa Ana de Candelaria continuaron cumpliendo sus obligaciones parroquiales los vecinos de Malpaís hasta la segunda mitad del siglo XX. Por ello, desde el siglo XVI muchos vecinos de este núcleo pertenecieron a la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de Santa Ana e incluso, entre 1920 y 1960, algunos ocuparon cargos directivos en ella, como los de cobradores o postulantes en dicho barrio y el vecino de Las Cuevecitas.

     Pero a medida que el núcleo de Malpaís fue creciendo, se despertó en el vecindario el deseo de tener su propia identidad religiosa. Por ello, decidieron organizar unas fiestas locales y, curiosamente, la primera se celebró en honor de San Juan Bautista y la Virgen Milagrosa; para ello, a San Juan se le construyó un altar, al que los vecinos le llevaban frutos y flores. Hacia 1951, los dominicos y los vecinos de Malpaís de Candelaria adquirieron una vieja bodega, con tejado a dos aguas, propiedad de una familia de la Villa Mariana; la adecentaron y convirtieron en una ermita dedicada a San Antonio de Padua, colocando una cruz en la cima del tejado, sobre su fachada, y una espadaña con una campana en un lateral de la misma. Durante varios años sólo se abría por la festividad de San Antonio, pero como carecía de imagen titular se subía en procesión una imagen de dicho Santo que se veneraba en la iglesia de Santa Ana, a donde regresaba pocos días después a lomos de un camello…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La visita de la Virgen de Candelaria a las parroquias del municipio de Güímar (1964)

Virgen Candelaria-Güímar     Como ya señalamos en un artículo anterior, hace medio siglo, en octubre de 1964, se inició un acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife, la primera y, hasta el presente, única peregrinación de la Virgen de Candelaria, la Patrona de Canarias, por todos los pueblos de la isla para recaudar fondos destinados a la construcción del nuevo Seminario Diocesano, que se pensaba construir en la ciudad de La Laguna. Fue un largo e intenso viaje, de casi tres meses y medio, en los que estuvo ausente de su Santuario, pero con su paso alegró los corazones de todos los tinerfeños.

     Como en todas las localidades tinerfeñas, esta visita marcó una página brillante en la historia religiosa de Güímar, al ser el segundo municipio de Tenerife que recibió a la venerada imagen. Según el programa previsto, el sábado 17 de octubre la Virgen visitaría las parroquias de Ntra. Sra. de Fátima y Santo Domingo de Guzmán, en la propia cabecera municipal de Güímar; al día siguiente, domingo, se celebrarían las “Solemnidades” en la parroquia matriz de San Pedro Apóstol, de la misma ciudad; y el lunes 19 llegaría a la parroquia de San José del populoso barrio de El Escobonal, donde permanecería hasta el día siguiente, en que partiría hacia Fasnia. No obstante, dicho programa sufriría una variación, pues el sábado 17 visitó la parroquia de Fátima y pernoctó en la de San Pedro Apóstol, pasando al mediodía del domingo a la de Santo Domingo, donde se mantuvo hasta el lunes 19, en que partió para El Escobonal, donde continuó hasta el día siguiente…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La Sociedad “El Progreso” (1919-1922) el primer casino de El Escobonal (Güímar)

   En el programa de las Fiestas de San José del año 1984 nos ocupamos extensamente del casino más señero que ha tenido El Escobonal, la Sociedad Cultural “El Porvenir”, el cual se mantuvo abierto durante siete años (1929-1936), la trayectoria más larga de todos los que han existido en esta comarca. Pero entre 1919 y 1950 la historia de El Escobonal contó con otras tres sociedades culturales y recreativas, que sólo reseñamos de forma muy concisa en dicho trabajo. De dos de ellas nos ocupamos en profundidad en otros dos artículos, a la luz de los nuevos datos que hemos podido encontrar en distintos archivos y hemerotecas de la isla. Lo mismo ocurre con la primera de dichas sociedades, “El Progreso”, a la que dedicamos el presente trabajo. Fundada en 1919 bajo la presidencia de un destacado personaje, estuvo instalada en una casa de La Hoya de los Almendreros y se mantuvo en funcionamiento hasta 1922.

     Para dar rienda suelta a la enorme afición por el baile que desde antiguo existía en El Escobonal, se pensó en la creación de una sociedad que permitiese practicar dicha actividad dentro de la legalidad, así como fomentar otras actividades culturales y recreativas. Por ese motivo se nombró una comisión organizadora, de la que fue elegida presidente don Felipe Armas de Miranda (maestro nacional y practicante de Medicina y Cirugía) y como secretario don Epifanio Pérez. Dicha comisión fue la encargada de elaborar el reglamento de ese primer casino, que está fechado en El Escobonal a 10 de octubre de 1919 y firmado por ambos directivos…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo: