Relación de alcaldes del municipio de Adeje

Adeje-1890-(CFIT)     No conocemos todos los alcaldes que ha tenido la jurisdicción de Adeje pues al haberse quemado el archivo municipal no se conservan actas ni libros de oficios anteriores al siglo XX, por lo que es solamente desde 1902 cuando disponemos de las fechas exactas de posesión y cese. Sin embargo, gracias a documentos consultados en otros archivos locales, insulares y regionales, tanto públicos como privados, así como a la bibliografía existente sobre este municipio, hemos podido elaborar una lista bastante completa de las personas que con anterioridad a dicha fecha ocuparon tanto la Alcaldía Pedánea desde el siglo XVI, la Alcaldía Mayor desde 1655 hasta 1812 y la Alcaldía Constitucional hasta comienzos del XX. La jurisdicción de estos alcaldes no ha variado a lo largo del tiempo, pues siempre ha abarcado la misma jurisidicción territorial, correspondiente al actual municipio de Adeje.

     Como curiosidad, del centenar de alcaldes titulares que conocemos, pues muchos repitieron en el cargo, el récord de permanencia en la Alcaldía lo ostenta D. José Miguel Rodríguez Fraga, que ya lleva 27 años consecutivos, seguido por: D. José Carballo Alemán, durante casi 21 años consecutivos; D. Juan Manuel Bello Ledesma, durante 13 años y medio, en dos etapas; D. Francisco Fraga Díaz, 9 años, en cinco períodos; y D. Pedro González y González, que estuvo 7 años, en tres etapas. Con respecto al lugar de nacimiento, en el mismo período conocemos por lo menos 20 alcaldes que no han nacido en este municipio: D. Buenaventura de Chaves (de Higa –La Orotava-), D. José Hernández Montesino (de El Tanque), D. Matías Fernández García (de Palencia), D. José Sicilia Zeruto (de La Oliva), D. Mateo de Albo y Gándara (de Burgos), D. Claudio Yusty de la Concha (de Gerona), D. Agustín González Bethencourt (de Arona), D. José de Alba Mederos (de Arona), D. Miguel García Alfonso (de San Miguel de Abona), D. Cayetano Alemán Morales (de Las Palmas de Gran Canaria), D. Manuel Fernández Piñeiro (de Mugardos –La Coruña-), D. Antonio Reverón Rodríguez (de Guía de Isora), D. Salvador Sosa Rodríguez (de Moya) y D. José Miguel Rodríguez Fraga (de Vilaflor); además de D. Manuel Padrón de la Barreda, D. Juan Barroso y Chávez, D. José de Alba y Sicilia, D. Federico Ferrera García, D. Pedro Gorrín Gorrín y D. Camilo Madero Gutiérrez de los que por el momento desconocemos su lugar de nacimiento. Como curiosidad, han sido alcaldes vecinos de varios núcleos de población del municipio, pero hasta el momento ninguna mujer ha ostentado la Alcaldía…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-ALCALDES DE ADEJE

San Miguel de Abona: Don José Agustín de Torres Hernández (1798-1866), sargento 2º de Milicias, alcalde real de San Miguel y elector contribuyente, con amplia sucesión en Puerto Rico

San Miguel-La Hoya-2B     Miembro de una conocida familia de San Miguel de Abona, don José Agustín de Torres siguió una modesta carrera militar en el Regimiento Provincial de Abona hasta alcanzar el empleo de sargento 2º de Milicias. Simultáneamente, fue elegido alcalde real de su pueblo natal y, al ser uno de los mayores contribuyentes de la localidad, figuró como elector con derecho a participar en la elección de diputados a Cortes. Además, participó en varias suscripciones, en las que puso de manifiesto su devoción religiosa y su espíritu solidario. Tuvo una amplia sucesión, que se extendió por San Miguel y Puerto Rico.

     Nació en San Miguel de Abona el 8 de noviembre de 1798, siendo hijo de don Tomás Antonio de Torres Domínguez y doña Tomasa María Hernández de la Cruz. Siete días después fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el ex-definidor fray José Antonio Estrada, del “Orden Seráfico”, teniente de cura titular de dicha parroquia; se le puso por nombre “José Agustín” y actuaron como padrinos don Lorenzo Rodríguez Sierra y doña María Agustina de Torres, su mujer, vecinos del lugar de Arona…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-JOSÉ AGUSTÍN DE TORRES HERNÁNDEZ

Güímar: Don Isidro Quintero y Acosta (1764-1849), secretario de Cámara y Gobierno, mayordomo de fábrica, canónigo, vicario foráneo, hacedor, examinador sinodal, juez colector de espolios y vacantes e introductor de la cochinilla en Canarias

Isidro Quintero Acosta     Pocos sacerdotes del Sur tinerfeño han alcanzado tan justa fama como don Isidro Quintero y Acosta, quien desde simple colec­tor y bolsero en Güímar pasó a América, donde desempeñó inicialmente los cargos de párroco auxiliar de Santa María del Rosario en Venezue­la, teniente de cura de San Juan de Jaruco en Cuba y promotor fiscal de la Curia de La Habana. Luego pasó a la Louisiana como secretario de correspondencia, prosecre­tario y notario de visita del Obispado, del que al poco tiempo fue designado secretario de cámara y gobierno, cargo este último que también desempeñó posteriormente en el Arzobispado de Gua­temala. Sin apego por las riquezas, regresó a Güímar para trabajar como humilde profesor y mayordomo de fábrica de San Pedro, a la vez que fue hermano mayor y secretario de la Hermandad del Rosario, y miembro de la Hermandad del Carmen. Sin embargo, reconocidos sus méritos, al crearse el Obis­pado de Tenerife fue agraciado con una Ración, designándosele poco después vicario foráneo de la Villa de La Orotava y hacedor de los partidos de Taoro y Daute. Sus com­pañeros del Cabildo catedral lo eligieron para que pasase como diputado a la Corte con el fin de evitar la supresión de la Dió­cesis, para lo cual realizó intensas gestiones durante varios años en Madrid y Sevilla, logrando no sólo su objetivo sino tam­bién el nombramiento del primer obispo. A su regreso a Canarias proporcionó a estas islas un histórico beneficio, al introdu­cir en ellas el cultivo de la cochinilla, principal riqueza del archipiélago en el siglo XIX. Como premio al perfecto cumplimiento de su misión, el Sr. Quinte­ro fue recompensado con el ascen­so a canónigo y con los títulos de juez examinador sinodal y juez colector general de Espolios y Vacantes de la Diócesis; además, desempeñó los cargos de bi­bliotecario de la Catedral y prose­cretario del Cabildo. Fue en suma un sacerdote extraordinario, ilustrado y caritativo, así como un excelente orador sagrado.

     Nació en Güímar el 15 de mayo de 1764, en la casona familiar situada junto al convento dominico de la localidad, siendo hijo de don José Quintero Padrón, natural de Valverde de El Hierro, y de doña Antonia Josefa de Acosta y Yanes, que lo era de La Lagu­na, aunque oriunda también de El Hierro por su padre. Ese mismo día recibió las aguas bautismales en la iglesia parro­quial de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado propio don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre “Isidro José” y actuó como padrino don Salvador Rodríguez Adrián…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-ISIDRO QUINTERO Y ACOSTA

La segregación de Fasnia y la constitución de su primer Ayuntamiento (1795)

Fasnia-primer Ayuntamiento     En 1723, la actual jurisdicción de Fasnia fue separada de la de Güímar y unida a la de Arico, de la que solo dependió durante 72 años, pues pasado ese tiempo, los vecinos comenzaron a dar los pasos necesarios para segregarse de este último lugar. Así, mientras se hacían las gestiones para conseguir la creación de una parroquia propia, los vecinos de Fasnia y pagos inmediatos (que sumaban más de 850 habitantes) comenzaron a dar los primeros pasos para conseguir un ayuntamiento independiente. Por ello, el 4 de julio de 1795 elevaron un escrito a la Real Audiencia de Canarias en el que ponían de manifiesto, como principal argumento, el distar más de 4 leguas del lugar de Arico del que dependían, lo que les ocasionaba graves inconvenientes, dadas las dificultades de su alcalde real para actuar con eficacia en todos los pagos de la amplia jurisdicción, así como la inminente creación de la Parroquia de San Joaquín; por ello, solicitaban autorización para elegir los cargos públicos correspondientes a un ayuntamiento.

     Una vez cumplimentados todos los trámites, tras el dictamen favorable del fiscal del Rey, dado el 5 de septiembre, por auto del Tribunal Superior de la Real Audiencia de Canarias del 1 de octubre inmediato quedó dividida y separada la jurisdicción de Fasnia de la del lugar de Arico, por lo que sus vecinos debían elegir para el año 1796 y sucesivos los siguientes cargos: alcalde pedáneo, dos diputados (el primero electo cesaría al finalizar el año, mientras que el segundo continuaría durante el año siguiente, en unión del nuevo electo), síndico personero y fiel de fechos. En dicho auto se dispuso que el término llevaría el nombre del pago en el que se construyese la nueva iglesia parroquial. Asimismo, a la primera elección debía concurrir el alcalde mayor de La Orotava y el escribano designado por él, quien, conforme a las Reales Cédulas y Órdenes en la materia, formaría testimonio del acto y comenzaría el libro capitular del pueblo; de ello debía darse cuenta asimismo a la Audiencia y, por ésta, al Supremo Consejo de Castilla. De este modo, el 23 de diciembre de ese mismo año se procedió a la elección de los 24 comisarios de electores que debían elegir a su vez a los cinco cargos del primer ayuntamiento y al día siguiente, 24 de diciembre de 1795, fueron elegidos y tomaron posesión los primeros “oficios públicos” de Fasnia…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Candelaria: Don Fernando del Castillo Hernández (1888-1965), cartero, sochantre-organista, concejal, presidente del Casino, actor, subcabo del Somatén y alguacil municipal

Fernando del Castillo Hernández    Nuestro biografiado fue, sin duda, uno de los hombres más polifacéticos que ha dado Candelaria a lo largo de su historia. Trabajó durante la mayor parte de su vida como cartero rural de Candelaria y sochantre-organista de la Parroquia de Santa Ana. Pero, simultáneamente, desempeñó numerosos cargos en su villa natal: concejal del Ayuntamiento, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral, adjunto del Tribunal de Justicia municipal, vicepresidente de la Comisión de festejos, presidente del Casino de Candelaria, donde también actuó como actor aficionado, subcabo del barrio de Amance del Somatén Armado, encargado del cementerio municipal, secretario interino y habilitado del Juzgado Municipal, gestor síndico del Ayuntamiento, agente judicial y alguacil municipal.

      Nació en Candelaria el 27 de octubre de 1888, a las tres de la tarde, siendo hijo de don Domingo del Castillo Hernández y doña Matilde Hernández Sabina. El 1 de noviembre inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payva, se le puso por nombre “Fernando” y actuó como madrina doña Zenona Sabina y Hernández, siendo testigos don Isidro Delgado y don Antonio Fariña, de la misma vecindad…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-FERNANDO DEL CASTILLO HERNÁNDEZ

Arona: Don José Medina Domínguez (1828-1908), teniente de Milicias, alcalde constitucional, interventor electoral, juez municipal y cosechero de cereales

Arona 1890-1895      Nuestro biografiado siguió la carrera militar, en la que alcanzó el empleo de teniente de las Milicias Canarias, con el que se retiró prematuramente, cuando solo contaba 34 años de edad. Además, desempeñó diversos cargos de relieve en su Arona natal, donde fue elector contribuyente, alcalde constitucional, interventor electoral y juez municipal. A nivel económico, se dedicó toda la vida al cuidado de sus cuantiosas propiedades agrícolas, llegando a ser el cuarto mayor contribuyente del municipio, donde destacó como cosechero de cereales.

     Nació en Arona el 11 de septiembre de 1828, siendo hijo de don José Antonio (Bethencourt) Medina y de su segunda esposa doña María Damiana Domínguez Villarreal. Tres días después fue bautizado en la iglesia de San Antonio Abad por el cura párroco propio don Miguel Rodríguez Guillama; se le puso por nombre “José Antonio” y actuaron como padrinos su hermano mayor, don Antonio Domínguez, y doña María del Patrocinio Betancurt…

       En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El primer intento de segregación de la comarca de Agache del término municipal de Güímar (1858)

Escobonal-1930     El municipio de Güímar, constituido a raíz de la Conquista como alcaldía pedánea comarcal dependiente de La Laguna y con capital inicial en Candelaria, ha vivido durante su larga historia numerosos procesos de segregación en su amplia jurisdicción. La población, al principio concentrada casi exclusivamente en los pueblos de Güímar y Candelaria, se fue dispersando, formándose numerosos núcleos entre el Barranco Hondo y el Barranco de Icor.

     Pasado el tiempo, estas nuevas entidades adquirieron conciencia de pueblos, con sus características peculiares, y comenzaron a plantearse su independencia y la creación de nuevos distritos municipales. Así, tras pasar la capitalidad a Güímar en 1630, en 1723 se segregaron de dicho término el pago de Fasnia y los limítrofes para unirse al de Arico, del que también se independizaron en 1795, constituyendo su propio Ayuntamiento. Luego, hacia 1770, los vecinos de Candelaria, unidos a los de Arafo, solicitaron y obtuvieron autorización para elegir a su propio alcalde, con lo que esta nueva jurisdicción quedaba segregada de Güímar, que desde entonces mantiene sus actuales límites. Sólo una zona más o menos alejada de la cabecera municipal ha permanecido unida a éste, a pesar de haber intentado en varias ocasiones su segregación para constituirse en un término independiente, nos referimos a la comarca de Agache, de la que nos vamos a ocupar a continuación.

     A comienzos del año 1858, la situación en la que se encontraban dichos pagos era realmente lamentable y el sentimiento de abandono o marginación estaba cada vez más arraigado entre su vecindario. Por este motivo, tras diversas reuniones, llegaron a la conclusión de que la única posibilidad de mejorar sus condiciones de vida pasaba por la segregación del término municipal de Güímar y la creación de un Ayuntamiento independiente. Para lograr su objetivo elaboraron un extenso informe, en el que exponían sus sólidos argumentos, el cual fue enviado a mediados de ese mismo año 1858 al gobernador civil…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Arafo: Don Germán Sinforiano Pestano (1846-?), cabo 1º de Milicias, perito agrimensor y tasador de tierras, escribiente, maestro de Arafo, jurado judicial y emigrante

Arafo-Calle principal     Nuestro biografiado gozó de notable prestigio en su Arafo natal, pues tras alcanzar el empleo de cabo 1º de Milicias obtuvo el título de perito agrimensor y tasador de tierras, en el que gozó de notable prestigio. Además, ejerció como escribiente redactor de hijuelas, maestro interino de la escuela pública de niños, miembro de la Junta municipal de Amillaramiento y jurado judicial. Asimismo, tuvo cierta actividad política, al apoyar a la facción política liberal que en dicha localidad estaba encabezada por los Batista. Luego emigró a Cuba, donde participó en el trazado de una línea férrea, pero le robaron todo lo que había ahorrado cuando ya estaba preparado para regresar a Tenerife y le sorprendió la muerte en dicha isla durante una epidemia.

     Nació en Arafo el 1 de septiembre de 1846, siendo hijo de doña Antonia Pestano Delgado. Al día siguiente recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Juan Degollado, de manos del párroco propio don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Germán Sinforiano” y actuó como madrina doña Francisca Delgado. Como curiosidad, fue conocido con el apodo de “Barrios”…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Vilaflor de Chasna: Don Jerónimo Pérez de Medina (1801-1874), introductor de la cochinilla en el Sur, secretario del Ayuntamiento, alcalde de Vilaflor, alcalde de mar y genealogista

Vilaflor-11     Miembro de una ilustre familia chasnera, don Jerónimo Pérez de Medina fue labrador y propietario, destacando como el principal introductor de la cría de cochinilla en el Sur de Tenerife. Además, tuvo una destacada presencia en la vida pública de Vilaflor, donde fue designado apoderado del Ayuntamiento y los vecinos para el pleito que sostenían con el VII Marqués de la Fuente de Las Palmas, así como secretario municipal y alcalde de dicho pueblo en dos etapas. También fue vocal del Comité Electoral de las Bandas del Sur, alcalde de mar de Abona y genealogista.

     Nació en Vilaflor el 30 de septiembre de 1801, siendo hijo de don Luis Pérez Afonso y Truxillo y doña María de la O Pérez de Medina y Rodríguez Feo. El 2 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por fray Nicolás de San Agustín León, definidor de la Orden de San Agustín, con licencia del beneficiado don Antonio Esteban Peraza y Ayala; se le puso por nombre “José Jerónimo María del Buensuceso” y actuó como padrino el militar don José Pérez de Medina, su tío materno…

      En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-JERÓNIMO PÉREZ MEDINA

El Convento Real de Candelaria en todo su esplendor y la primera Basílica de la Virgen (1672-1789)

     En 1526, la Virgen de Candelaria abandonó la Cueva de San Blas para pasar a su primera Iglesia, de la que se hicieron cargo los religiosos dominicos a partir de 1530. Durante más de un siglo y sin muchos medios éstos cuidaron de la venerada imagen y de su templo lo mejor que pudieron, en una época de amenazas e incertidumbre. Luego, una vez que se decidió acabar con los proyectos de traslado de la Virgen a otras localidades de Tenerife y se acordó que permanecería para siempre en Candelaria, los frailes pudieron aplicarse con más tranquilidad a promover la devoción y a reedificar el Convento, que de día en día se fue aumentando con las ofrendas y romerías.

    Pero dada la pequeña capacidad y estado ruinoso del Santuario, en 1669 el obispo don Bartolomé García Ximénez, gran devoto de la Virgen, decidió levantar en el mismo lugar un impresionante templo de tres naves (en el que luego recibiría sepultura), que constituyó la primera Basílica de Candelaria; y mientras se construía, la venerada imagen volvió a la Cueva de San Blas. Con admiración de todos, gracias a las limosnas de los fieles y la aportación del obispo, esta basílica se edificó en menos de tres años y en la festividad del 2 de febrero de 1672 se trasladó a ella la Virgen, en medio del fervor popular. Simultáneamente, con el fin de impedir el saqueo del Santuario, que siempre había constituido una preocupación de los capitanes generales y del Cabildo de la isla, se construyó un fortín, luego sustituido por el Castillo de San Pedro, y se rodeó el recinto con una muralla rematada por una estacada de madera.

     El Convento Real de Candelaria fue reedificado de nueva planta en 1729 y llegó a contar con una importante biblioteca, sirviendo además de botica y escuela. Por su parte, la Basílica fue consagrada en 1739 por el arzobispo palmero Domingo Pantaleón Álvarez Abreu y llegó a atesorar una riqueza en platería realmente considerable. Pero todo el esfuerzo de siglos desapareció de repente en la noche del 15 de febrero de 1789, hace 225 años, pues un voraz incendio los destruyó por completo en pocas horas…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo: