Las primeras orquestas en la historia de El Escobonal (Güímar)

Orquesta Apolo     Al repasar la historia de esta Comarca no debemos olvidar a las populares orquestas de baile que se prodigaron en El Escobonal desde comienzos de siglo, dado su protagonismo en la vida de muchas generaciones de agacheros. Entre ellas destacaron: la denominada “El Escobonal”, fundada y dirigida por don Joaquín Rodríguez; la “Orquesta del Barranco” o Sexteto “Apolo”, bajo la dirección de don Tomás de la Rosa; la de “Los Peregrinos”, luego llamada “La Alegría”, en el Escobonal de Arriba, fundada y dirigida por don Octavio Rodríguez; la de “Los Abejones” o “El Pencón”, en el Escobonal de Abajo, a cuyo frente estaba don Pelagio Díaz; la dirigida por don Honorio en Lomo de Mena; y “Los Cinco del Sur” o “Ritmo del Sur”, que de momento es la última creada en Agache, que también fundó y dirigió don Octavio Rodríguez. Menos la última, todas las demás comenzaron siendo sólo de cuerda e interpretando exclusivamente música folclórica, para luego admitir instrumentos de viento e incorporar otras piezas bailables, como pasodobles y melodías sudamericanas. En este artículo solo nos vamos a ocupar de las dos primeras, pues de otras dos ya nos hemos ocupado con anterioridad.

     Esporádicamente se reunían músicos de varias de estas agrupaciones para formar parrandas, que recorrían el pueblo transmitiendo alegría y hermandad, tanto por la Festividad de Reyes como por las Fiestas Patronales. A finales de los años cuarenta constituyeron también una rondalla, que actuaba en Güímar por la romería de San Antonio Abad y por las Fiestas de San Pedro, obteniendo algunos premios en los certámenes folclóricos que se celebraban en estas últimas…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

2 comentarios en “Las primeras orquestas en la historia de El Escobonal (Güímar)

  1. En las semanas previas a la fiesta de San José, era tradición en El Escobonal pintar las casas, por dentro y por fuera. Yo recuerdo, de pequeña, escuchar muchas veces : «Hay que dejarla bonita pa cuando vengan los músicos…». Era una broma con la que a la gente le gustaba recordar esos tiempos en que los músicos recorrían el pueblo y visitaban las casas. Cuando me explicaban eso, a mí me costaba imaginarlo; seguramente por lo mucho que había cambiado la vida y porque todas esas tradiciones se perdieron por completo. Reunirse y buscar formas de pasarlo bien, fue algo espontáneo en un pueblo en el que bullía la vida y las ganas de divertirse para olvidar lo duro que era el día a día. Hoy, por desgracia, la realidad es muy diferente.

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