Arafo: Don José Hernández Baños (1862-1908), maestro de la escuela elemental de niños de Arafo, secretario del Ayuntamiento, arrendador del impuesto de cédulas personales de Canarias, habilitado de los maestros y de las clases pasivas del archipiélago, agente comercial y cofundador de la “Asociación provincial del Magisterio Canario”.

Miembro de una destacada familia lagunera, tras obtener el título de Maestro Elemental de Primera Enseñanza nuestro biografiado obtuvo por oposición la escuela elemental de niños de Arafo, que regentó directamente durante 15 años, más otros 11 por medio de un sustituto y hasta su prematura muerte; a los dos años de su toma de posesión obtuvo el título Superior. En dicha localidad contrajo matrimonio y nacieron sus tres hijos. Al margen de su labor docente, en Arafo también fue secretario interino del Ayuntamiento, comisionado de éste para la entrega de quintos en la Caja de Recluta, interventor electoral y agente recaudador del impuesto de cédulas personales en el Sur de Tenerife, así como donante de un cuadro para la parroquia de San Juan Degollado y coordinador de las voces del coro parroquial. Tras concedérsele su sustitución como maestro por enfermedad, se estableció con su familia en Santa Cruz de Tenerife, donde vivió el resto de su vida y fue arrendador del impuesto de cédulas personales de la provincia de Canarias, habilitado de los maestros del partido judicial de dicha capital y de las clases pasivas de todas las islas, agente comercial, cofundador y vocal organizador de la “Asociación provincial del Magisterio Canario”, jurado judicial y arrendador del impuesto de Consumos en el municipio de San Lorenzo”.

Nació en San Cristóbal de La Laguna el 16 de mayo de 1862, siendo hijo de don Juan Hernández López y doña Elena Baños Díaz, de la misma naturaleza. Al día siguiente fue bautizado en la parroquia del Sagrario Catedral por don Miguel Casimiro de Lara, cura propio de la parroquia matriz de San Pedro Apóstol de El Sauzal, con licencia del rector propio semanero don Rafael Gutiérrez, examinador sinodal y cura párroco castrense de dicha ciudad; se le puso por nombre “José Francisco Pascual Miguel María del Carmen” y actuó como padrino don Francisco Hernández López, tío paterno.

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