Las graves dificultades económica y políticas del municipio de Fasnia a comienzos del sexenio revolucionario (1868-1872)

En este artículo nos vamos a ocupar de las vicisitudes sufridas por el Ayuntamiento de Fasnia en los primeros cuatro años del Sexenio Revolucionario, entre 1868 y 1872: los relevos en el Ayuntamiento; su organización interna; las juntas municipales; la celebración de las sesiones; las juntas locales existentes; los empleados y las dependencias municipales; la actividad municipal cotidiana; la creación de una Junta Local de gobierno en 1868, que solo duró un mes, pero en los que se enfrentó con el párroco, el alcalde, el juez de paz y sus suplentes; y las graves dificultades económicas por las que atravesó el pueblo y el Ayuntamiento en esos años, que se prolongarían en los siguientes y acabaría provocando que Fasnia se quedase durante dos años sin corporación municipal y con el Ayuntamiento cerrado.

Según los datos del censo de 1860, recogidos en el Diccionario de Pedro de Olive, el municipio de Fasnia contaba con 1.817 habitantes, agrupados en 2 lugares (Fasnia y La Zarza), 2 aldeas (Sabina Alta y Sombrera), 3 caseríos (La Crucita, Lomo de los Pinos y La Vera), 3 chozas u hogares aisladas (Archifira, Chiñoa y Valencia), 1 casa de labranza (La Fuentecilla) y 1 almacén (Roque de Fasnia). El conjunto de edificios se elevaba a 343, de ellos 313 de un piso y 30 de dos, a los que habría que sumar 156 cuevas-vivienda u hogares. En dicho año, el 94,5 % de la población era analfabeta, pues sólo 67 habitantes sabían leer y escribir (el 3,68 %), a los que se añadían 33 que sabían leer pero no escribir, siendo más ilustrados los hombres que las mujeres. La población vivía de la agricultura y el pastoreo. Desde el punto de vista militar, el distrito correspondía por entonces a la Sección Ligera Provincial de Abona, en la que tenían que prestar servicio 3 soldados, elegidos por sorteo, para cubrir las bajas de las Milicias Canarias.

Al comienzo del periodo estudiado, el término municipal contaba con Ayuntamiento, Juzgado de Paz (transformado tres años más tarde en Juzgado Municipal) escuelas elementales (una de cada sexo), cartería, cementerio municipal y parroquia (la de San Joaquín). El abastecimiento de agua potable se limitaba a la obtenida en fuentes y manantiales. Los únicos caminos eran el Real, que comunicaba con los otros pueblos de las isla, y varios verticales que permitían el acceso a los distintos pagos, uno de los cuales también se dirigía a Los Roques y otro a La Orotava. Como curiosidad, era uno de los pocos municipios de Tenerife que carecía por entonces de montes públicos, que habían sido expoliados. La gestión municipal estuvo marcada por las dificultades, pues la crisis económica de la cochinilla envolvió a este pueblo, como a todo el Sur de la isla, hipotecando el normal desarrollo de las labores públicas. Los vecinos se vieron obligados a emigrar y los políticos trataron de librar sus responsabilidades ante la incapacidad de los recursos públicos…

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