Este ilustre personaje estudió en el Seminario de Las Palmas de Gran Canaria, del que fue catedrático de Filosofía. Pasó luego a la Península y obtuvo el grado de Doctor en Sagrada Teología en Sevilla. De regreso a su isla, obtuvo los nombramientos de párroco propio de Arona y Granadilla de Abona, en este último durante casi 19 años. Luego fue, sucesivamente, canónigo fundador, arcediano y deán de la Catedral de La Laguna, cargo éste en el que permaneció hasta su muerte; así como juez subcolector de Espolios y Vacantes de esta Diócesis y, por regia comisión, de la de Canaria; subdelegado del Fondo Pío Beneficial del Obispado, teniente vicario general castrense; juez examinador sinodal; provisor y vicario general sustituto; juez presidente del Tribunal de Cruzada y Subsidio Eclesiástico; subdelegado del Fondo Pío Beneficial del Obispado; presidente de la Junta Diocesana del Obispado; cofrade de San Juan Evangelista; e incluso fue propuesto para obispo de Canaria. Además, perteneció a los gremios y claustro de las Reales Universidades de Sevilla y La Laguna; fue delegado regio para la reinstalación de la Universidad de San Fernando, así como catedrático, decano y rector interino y propietario de la misma. También tuvo una intensa actividad política, como diputado provincial y elector de diputados a Cortes; vicedirector y director de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife; Socio de Honor de la de Cádiz; Caballero de la Orden de Carlos III, con pruebas de nobleza; destacado orador sagrado, que publicó algunas de sus oraciones; y defensor de la Diócesis. Incluso hizo sus pinitos en la poesía.
Nuestro biografiado nació en Tacoronte en abril de 1774, siendo hijo de don Juan Esteban Rivero Suárez y Rodríguez y doña Catalina González Peraza y Ayala (o Rodríguez Peraza), naturales del mismo lugar donde se habían casado el año anterior. El 11 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Catalina Mártir…
En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:
