Ya en un artículo anterior nos ocupamos de la antigua ermita de la Trinidad de Igueste de Candelaria, levantada en el último cuarto del siglo XVIII por los vecinos de dicho pago, con el fin de recibir la atención espiritual sin necesidad de trasladarse hasta el pueblo de Candelaria; y para el mantenimiento del culto se comprometieron con limosnas y donativos. Una vez terminada y bendecida en 1788, en ella se oficiaban misas los días festivos por los capellanes nombrados para atender el culto, quienes desde esa misma centuria también comenzaron a celebrar en ella algunas bodas, aunque las correspondientes partidas debían ser anotadas en la parroquia de Santa Ana; mientras que para su cuidado se nombraban mayordomos. Como curiosidad, en 1874 el gobernador eclesiástico del Obispado dispuso el traslado de la parroquia de Candelaria a la ermita de Igueste, pues los feligreses del casco no contribuían a los gastos del culto de la iglesia, mientras que sí lo hacían los del citado pago.
En el presente artículo nos vamos a centrar en la elevación de dicha ermita parroquia en 1943 y en la trayectoria posterior, incluyendo diversas obras de mejora y la dotación de imágenes, así como las fiestas locales, la Danza de las Cintas de Igueste, el nuevo complejo parroquial con el tanatorio y la relación de párrocos de este pueblo desde sus inicios…
En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo: