Güímar: Don Pedro Pérez Fariña (1820-1894), “El Clérigo de La Raya”, propietario agrícola, teniente de párroco, coadjutor y maestro de Güímar, coadjutor de Los Llanos y Guía, cura ecónomo de Tijarafe, cura encargado de Candelaria y Arafo

Pedro Pérez Fariña     En alguna ocasión hemos hablado de los sacerdotes agricultores, aquellos que generalmente por deseo familiar siguieron la carrera eclesiástica, pero en los que dominó más su apego a la tierra natal que el deseo de desempeñar importantes destinos lejos de ella. Estos clérigos vivían con el fruto de sus capellanías o patrimonios vitalicios y colaboraban con los titulares de su parroquia, ya fuese como tenientes, coadjutores, sustitutos o simples capellanes, reduciéndose su labor pastoral a la aplicación de misas y a la celebración de sacramentos, mientras que el resto de su tiempo lo dedicaban al cuidado de sus propiedades agrícolas. No obstante, vivían muy de cerca los problemas de su entorno y, por lo general, eran muy apreciados por sus paisanos.

     Hoy recordamos a uno de estos sacerdotes, don Pedro Pérez Fariña, conocido por “El Clérigo de La Raya”, que tan sólo salió de su valle durante un período de cinco años, en los que fue coadjutor de los Llanos de Aridane y cura ecónomo de Tijarafe en La Palma, aunque también fue nombrado coadjutor de Guía de Isora durante dos años, al final de su vida, pero prácticamente no ejerció como tal, dada su avanzada edad. El resto de su vida lo pasó en Güímar como propietario agrícola, mientras en su parroquia fue teniente de párroco durante 18 años, coadjutor en otros siete y mero capellán por más de 25 años; además, estuvo encargado en tres cortos períodos de la parroquia de Arafo y en dos de la de Candelaria. De su vinculación con la sociedad local cabe resaltar su labor durante dos años como maestro de la escuela pública de niños de su municipio natal y su papel como elector no elegible para cargos municipales y secretario escrutador en las elecciones para diputados a Cortes.

     Nació este clérigo en La Raya, en el barrio de La Hoya (Güímar), el 13 de mayo de 1820, siendo sus padres don Jacinto Pérez Ximénez y doña Gabriela Fariña Núñez y Delgado, naturales y vecinos de dicho lugar. Cuatro días después recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro, de manos del beneficiado servidor don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Pedro Regalado” y actuó como padrino don Tomás Fariña…

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Artículo-PEDRO PÉREZ FARIÑA

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