
Este polifacético personaje estuvo inicialmente vinculado a la parroquia de su villa natal, como monaguillo, vicepresidente y presidente de la Sociedad “Juventud Católica” de Santiago del Teide y miembro de la Hermandad del Santísimo Sacramento. Emigró a Cuba, donde ejerció como carpintero, albañil y encargado de cuadrilla en un ingenio. Tras su regreso a Tenerife, fue pescador, agricultor, soldado, ebanista, encargado de la estación telefónica, molinero, comerciante, tallador de quintos, cartero rural, miembro del Partido Liberal, corresponsal de La Prensa, redactor de escrituras de compraventa y contratista de obras, entre ellas la carretera del Valle de Santiago al Puerto de Santiago y la pista de Masca. Pero ha pasado a la historia, sobre todo, por llevar a cabo un proyecto que parecía descabellado, la conducción de agua desde la fuente de El Natero hasta Puerto de Santiago, mediante una tubería a través del Acantilado de Los Gigantes. También destacó como empresario agrícola, exportador de frutos y directivo de comunidades de agua. Además, fue tesorero de la comisión para la construcción de la ermita de la Virgen del Carmen de Puerto Santiago. Asimismo sobresalió como impulsor del turismo en la costa del municipio, al ser promotor y vicepresidente de la Urbanización “Acantilado de los Gigantes”, por lo que fue reconocido con la Medalla de Bronce al Mérito Turístico y con la nominación de una avenida.
Nació en el Valle de Santiago el 20 de junio de 1899, siendo hijo de don Francisco González Rodríguez, natural de los Silos, y doña Clara Forte González, nacida en Araza. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Fernando de dicha villa por el cura párroco don Félix Oramas y Morales…
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