Los primeros cines en la historia del municipio de Candelaria (1919-1940)

A lo largo del siglo XX y durante seis décadas, el municipio de Candelaria llegó a contar con seis cines, cuatro de ellos en la cabecera municipal, dos mudos y dos sonoros, así como de uno en Igueste y otro en Barranco Hondo. También se hacían algunas proyecciones en la Sociedad “Juventud Católica”, pero de imágenes fijas. Tres de dichos cines tuvieron una trayectoria más o menos larga, dos corta y uno efímera. El pionero fue el “Teatro-Cine” de Candelaria (1919-1935), al que siguieron el “Cine La Torre” de Candelaria (1932), el “Cine de Candelaria” (1936-1940), el “Cine Conchita” / “Cine Luisa” de Igueste de Candelaria (1955-1980), el “Cine Candelaria” (1957-1980) y el “Cine” provisional de Barranco Hondo (1962-1964); los tres últimos llegaron a coincidir en el tiempo. Luego, tras un par de décadas sin ninguna sala cinematográfica en funcionamiento, en los albores del siglo XXI abrieron los “Multicines Puntalarga”, que desde 2001 han retomado dicha actividad en este municipio.

En este artículo solo nos vamos a ocupar de los tres primeros cines existentes en este municipio, todos ellos abiertos al público en la cabecera municipal; los dos primeros fueron mudos y estuvieron situados en la calle de la Arena; mientras que el tercero fue sonoro y se ubicó en uno de los salones de don Sixto Machado, en la calle del Pozo. Además, también trataremos de las proyecciones realizadas en los años treinta en la Sociedad “Juventud Católica” de esta misma localidad…

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La célebre luchada de las Fiestas de agosto en honor de la Virgen de Candelaria (Tenerife)

El municipio de Candelaria goza de una notable tradición luchística, vinculada desde el siglo XIX a dos encuentros históricos, el que se celebraba esporádicamente en la Media Montaña de Barranco Hondo y el de la festividad anual de la Virgen de Candelaria, en la explanada anexa a su Santuario. Con posterioridad, en la tercera década del siglo XX, se formaron bandos o equipos aficionados en todos los núcleos de población de este término, algunos de los cuales se comenzaron a federar en los años cuarenta, surgiendo sucesivamente siete clubes: “C.L. Arguama” y “C.L. Roque” de Igueste; “C.D. Mencey” y “C.L. Tinerfe” de Barranco Hondo; “C.L. Cumber” y “C.L. Chaparral” de Las Cuevecitas; y “C.L. Araya” del barrio del mismo nombre.

Durante el resto del siglo XIX y los comienzos del XX la lucha continuó presente en Candelaria gracias al importante encuentro luchístico anual que se celebraba en agosto con motivo de las Fiestas de la Virgen de Candelaria. Tenía lugar en la explanada del Santuario, que por entonces era de arena, sobre todo en el lugar en el que luego se construyó la Fuente de los Peregrinos, y por lo general el 14 de dicho mes. Desgraciadamente, las reseñas periodísticas de estas fiestas solo hacían hincapié en los actos religiosos, por lo que son muy escasas las referencias a los profanos, entre ellos a la luchada. Estas célebres luchadas se continuaron celebrando hasta la segunda mitad de los años cincuenta, en que cesaron con motivo de las obras de terminación de la Basílica, así como de la construcción de la plaza y la fuente anexas.

Afortunadamente, tras cuatro décadas de interrupción, en 1997 el Ayuntamiento de Candelaria volvió a rescatar el tradicional encuentro luchístico de las fiestas en honor de Nuestra Señora de Candelaria, que a partir de entonces se celebra anualmente el 13 de agosto en la Plaza de la Patrona de Canarias, pero ahora con el carácter de luchada institucional, y que atrae a numerosos aficionados a este entrañable deporte autóctono…

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Güímar: Don Juan Rodríguez Mallorquín Bencomo (1686-1733), emigrante a Cuba, capellán, sacerdote, sochantre organista y sacristán mayor de la parroquia de San Pedro Apóstol, reorganizador y mayordomo de la Cofradía de los Remedios

De los numerosos sacerdotes nacidos en el municipio de Güímar varios siguieron la aventura americana y, de ellos, algunos regresaron y otros quedaron para siempre en aquel gran continente, donde ejercieron su labor de apostolado. Hoy vamos a recordar a uno de esos hombres, el único que regresó a su pueblo natal. Don Juan Rodríguez Mallorquín Bencomo emigró a Cuba y en La Habana recibió la primera Tonsura clerical y las Órdenes Menores; de regreso en Güímar, en Las Palmas de Gran Canaria se le confirieron las órdenes mayores hasta el Presbiterado y quedó adscrito a su parroquia natal de San Pedro Apóstol, donde ejerció como capellán, sochantre organista y sacristán mayor, así como reorganizador y mayordomo de la Cofradía de los Remedios.

Nació en Güímar el 21 de junio de 1686, siendo hijo de don Juan Rodríguez Mallorquín Ximénez y doña Catalina Delgado Betancur. El 29 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado don Bartolomé Pérez Sutil; se le puso por nombre “Joan” y actuó como padrino don Mateo Díaz Perdomo, vecino de la Villa de La Orotava…

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Granadilla de Abona: Don José González Rodríguez (1847-1894), escribiente militar, sargento 1º de Milicias, brigada y 2º teniente de la escala de Reserva retribuida de Infantería, fiel de los derechos de Consumos en Santa Cruz de Tenerife e interventor electoral

Entre los muchos militares nacidos o afincados en Granadilla de Abona vamos a recordar hoy a un modesto oficial, nacido en Las Palmas de Gran Canaria pero oriundo de dicha localidad sureña, en la que se estableció desde niño, contrajo matrimonio y falleció. Don José González Rodríguez comenzó su carrera militar como soldado voluntario, para ascender paulatinamente hasta cabo 1º de Milicias, empleo con el que se reenganchó; como tal pasó al cuadro permanente de la Sección Ligera Provincial de Abona y fue movilizado como escribiente del Batallón Provisional de Santa Cruz de Tenerife. Luego, ya como sargento 1º de Milicias, pasó a ocupar la plaza de brigada en el Batallón Provincial de Las Palmas de Gran Canaria, donde actuó como escribano en diversas causas instruidas a militares; y, tras sucesivos destinos, ascendió a alférez de la escala de Reserva retribuida de Infantería, empleo reconvertido más tarde en 2º teniente, con el que falleció prematuramente. Desempeñó el destino civil de fiel de los derechos de Consumos en Santa Cruz de Tenerife y tuvo una pequeña actividad política en Granadilla como interventor electoral.

Nació en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria el 6 de marzo de 1847, siendo hijo de don Marcelino González Pérez, natural de Santa Úrsula, y doña Faustina Rodríguez Gómez, que lo era de Granadilla de Abona. En su niñez se estableció con sus padres en esta importante localidad del Sur de Tenerife, donde ya continuaron avecindados…

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Detallada descripción del municipio de Santiago del Teide en 1907, por el militar don Julio Ardanaz

Según Francisco Báez Hernández, que es quien da a conocer este documento, el entonces teniente coronel Julio Ardanaz redactó un informe militar con el fin de complementar la información gráfica que ofrecía el plano de esta isla editado en 1907 por el Depósito de la Guerra y amplifica enormemente el contenido de la monografía del capitán Juan López Soler sobre Tenerife, editada en 1906. El motivo de ello se debe a que, tras el desastre del 98, las Islas Canarias evidenciaban aún más su condición de territorio de frontera y la administración española entendió que para preservar su soberanía sobre ellas debía invertir fondos en su defensa, destinando una parte de los mismos a la elaboración de un exhaustivo levantamiento cartográfico del archipiélago. Este nuevo documento, titulado “Descripción topográfica de la isla de Tenerife”, está fechado en La Laguna el 31 de agosto de 1907 y es de excepcional valor histórico, desde la perspectiva de la descripción del paisaje preindustrial de Tenerife, al registrar de manera pormenorizada las diferentes estribaciones, vertientes, costas, toponimia y la red de caminos de las isla. Con anterioridad, en 1885 Ardanaz ya había publicado en Madrid una excelente monografía titulada “La Isla de Tenerife desde el punto de vista topográfico militar”, siendo aún capitán de Estado Mayor, en la que describía pormenorizadamente este territorio.

En este nuevo informe el autor, tras pasar por el término municipal de Guía de Isora (por entonces Guía de Tenerife), del que nos ocuparemos en otra ocasión, en una primera parte describe con bastante detalle la aldea de Arguayo, con los barrancos próximos; el Valle de Santiago, con su barranco principal y la villa capital; la aldea de Tamaimo; el Puerto de Santiago y las casas próximas de Lomo Morisco y Argel; y, de paso, los caseríos de El Retamar, El Molledo y la Vera de Tamaimo. Luego estudia minuciosamente los barrancos que confluyen en el barranco de Santiago, con todos sus afluentes. A continuación se detiene en la descripción del valle de Masca, tan vinculado a Santiago del Teide, volviendo a ocuparse sucintamente del Puerto de Santiago. Finalmente, se centra en los caminos de herradura que comunicaban al Valle de Santiago con el resto de la isla, detallando sus recorridos y los ramales que enlazaban con los distintos núcleos de población. En todos ellos detalla sus características demográficas, paisajísticas y económicas: población, situación geográfica, producción agrícola y ganadera, suministro de agua, caminos de acceso y posible alojamiento para militares…

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La agitación social, política y sindical de El Escobonal (Güímar) durante la II República Española en Canarias (1931-1936)

Este año se cumple el 85 aniversario del final de la II República en Canarias, truncado bruscamente por el golpe de estado que inició la Guerra Civil Española, aunque en parte de la Península se prolongó durante los tres años que duró dicha contienda. En el presente artículo vamos a hacer balance de lo que supuso esta interesantísima etapa en la historia política y sindical de El Escobonal (Güímar), centrándonos en la creación de agrupaciones políticas y sindicales, así como en la repercusión de éstas en las elecciones generales y municipales que se celebraron en esos cinco años (de 1931 a 1936). Gracias al fondo de Asociaciones del Gobierno Civil, que se custodia en el Archivo Histórico Provincial, al Archivo Municipal de Güímar, a la prensa de la época y a las fuentes orales, podemos conocer cómo se desarrolló la actividad política en este interesante período de nuestra historia.

Al final de la II República, El Escobonal alcanzó el máximo demográfico de su historia, con más de 2.300 habitantes, que lo situaban como el 10º núcleo de población de la isla en número de habitantes, a pesar de no ser una cabecera municipal. Por ello, no es de extrañar que en ese interesante período de nuestra historia, este pueblo contase con un alcalde de barrio, varios concejales, dos agrupaciones políticas, una federación obrera, dos casinos, dos orquestas de baile…

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Guía de Isora: Don Manuel Hernández y Hernández (1845-1929), agricultor, emigrante a Cuba, sargento 2º de Milicias, concejal del Ayuntamiento y jurado judicial

Miembro de una familia modesta, nuestro biografiado trabajó durante toda su vida como agricultor. Además, a los 22 años de edad entró a servir por sorteo como soldado de la Sección Ligera Provincial de Abona, en la que, como reconocimiento a sus méritos y servicios, enseguida ascendió a cabo 2º y cabo 1º de Milicias. Mientras ostentaba dicho empleo se le concedió una licencia de un año para emigrar a la isla de Cuba, con el fin de resolver los asuntos que había dejado pendientes al morir allí su hermano Pedro, lo que efectuó. Tras su regreso, fue ascendido a sargento 2º de Milicias en la misma Sección de Abona. Después de licenciado, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Guía de Isora y también fue designado jurado, por sorteo, para los juicios a celebrar en la cabecera del partido judicial de La Orotava.

Nació en Guía de Isora (por entonces denominado “Guía de Tenerife”) el 7 de octubre de 1845, siendo hijo de don Cristóbal Hernández Pérez y doña Emilia Hernández del Pino. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura párroco don Domingo Carreiro; se le puso por nombre “Manuel Antonio del Sacramento” y actuó como padrino su tío don José Hernández Pérez…

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Güímar: Don Hermenegildo Rodríguez Pérez (1873-1973), agricultor, emigrante, interventor electoral, alcalde de barrio de Lomo de Mena y La Medida, presidente interino y primer vocal de la “Asociación Pro-Cultural del Escobonal”, archivo viviente y promotor de la primitiva ermita de Lomo de Mena, donde da nombre a una calle

Este artículo está dedicado a un modesto agricultor, que emigró a Cuba para mejorar su fortuna, trabajando en dicha isla en el cultivo de la caña de azúcar, y a su regreso continuó dedicado a dicha profesión, sobre todo como viticultor. Alcanzó una notable cultura autodidacta, lo que le permitió actuar como interventor electoral y ser nombrado alcalde de barrio, en una primera etapa de Lomo de Mena y La Medida y luego en otras dos solo de Lomo de Mena, la última durante toda la II República. También fue miembro de la comisión organizadora, presidente interino y primer vocal de la “Asociación Pro-Cultural del Escobonal”, auténtico ayuntamiento encubierto de Agache que intentó sin éxito la segregación del municipio de Güímar. Además, fue el promotor de la construcción de la primitiva ermita de la Santa Cruz, bendecida en 1932. Después su muerte, con casi 100 años, se dio su nombre a una calle de Lomo de Mena, de donde fue el auténtico archivo viviente.

Nació en el pago de Lomo de Mena el 6 de julio de 1873, a las seis de la tarde, siendo hijo de don Román Rodríguez Torres y doña María Dolores Pérez Duque. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura párroco rector ecónomo don Fidel Farré Pujol, Lcdo. en Sagrada Teología y arcipreste del partido; se le puso por nombre “Hermenegildo” y actuó como madrina doña Paula de Torres, siendo testigos don Francisco Yanes y don Emilio Hernández Delgado.

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Arafo: Don Felipe Marrero de Castro y Barrios (1756-1813), propietario bodeguero, promotor de la creación de la parroquia y del Ayuntamiento, primer mayordomo y hermano mayor de la Hermandad del Sacramento, depositario de la Cofradía de Ánimas, primer alcalde real de Arafo, personero y comisionado del Ayuntamiento

Nacido en el seno de una familia acomodada, nuestro biografiado permaneció durante toda su vida en Arafo, aunque sus tres hermanos mayores emigraron a América. Trabajó como arriero y llegó a ser un acomodado propietario agrícola, así como bodeguero y exportador de aguardiente. Además, prestó sus servicios en las Milicias Canarias y fue el primer alcalde real de su pueblo natal, cargo en el que repitió en otras dos ocasiones, desempeñando también los cargos de personero y comisionado del Ayuntamiento para el Cabildo abierto. También tuvo una vida activa en la parroquia de San Juan Degollado, pues fue primer mayordomo y luego hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Sacramento, así como depositario de la Cofradía de las Benditas Ánimas.

Nació en el pago de Arafo el 24 de mayo de 1756, siendo hijo de don Pedro Marrero de Castro y Torres, natural de dicho pago, y doña Ángela de Barrios Rodríguez, que lo era de Candelaria. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria, de la que por entonces dependía dicho pueblo, por el teniente de beneficiado don Pedro Hernández de Oliva y Álvarez de Ledesma; se le puso por nombre “Felipe” y actuó como padrino el condestable don Pedro Lorenzo de Barrios, su abuelo materno…

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Descripciones del término municipal de San Miguel de Abona en la primera mitad del siglo XIX

En el presente trabajo se incluyen seis descripciones del municipio de San Miguel de Abona que, por lo general, son de extensión bastante limitada, así como dos referencias indirectas o colaterales a esta localidad, todas de la primera mitad del siglo XIX. En el conjunto de ellas se destacan diversos aspectos: la situación en el contexto comarcal e insular; los límites o la distancia a otras localidades; la población; la parroquia; el ayuntamiento; el embarcadero más próximo; la riqueza o los recursos económicos; etc. Destacan por su extensión y detalle dos de ellas, la de Escolar y Serrano y la de Madoz.

A pesar de la corta información que ofrece la mayoría y al margen de algún error o confusión que hemos intentado aclarar, todas incluyen datos de interés para conocer algunas características de este municipio en la época estudiada. Una de ellas (Escolar), la más extensa, dedica especial interés a la economía, la parroquia y la población; dos (Mac-Gregor y Díaz Núñez) destacan su segregación parroquial de Vilaflor; otra (Zufiría & Monteverde) menciona la composición de su Ayuntamiento; y la más completa (Madoz), relaciona su situación, clima, población, parroquia, fiestas, límites, orografía, producción agrícola, población y riqueza…

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