El artículo “Vilaflor, lugar de reposo, lugar de cura” (1932), de los médicos don Tomás Cerviá Cabrera y don Tomás Zerolo Fuentes

     Este artículo, publicado en La Prensa el domingo 24 de enero de 1932, fue escrito por los médicos don Tomás Cerviá y don Tomás Zerolo.

     El primero, don Tomás Cerviá Cabrera (1902-1962), quien ya era por entonces director del Dispensario Antituberculoso Central de Santa Cruz de Tenerife, fue autor de la primera parte del artículo, la más extensa, en la que trata de poner de manifiesto las bondades climáticas de Vilaflor de Chasna como posibilidad de desarrollo económico, debido a sus cualidades sanitarias. Comienza destacando otras posibilidades de desarrollo de este municipio, apoyadas en su riqueza en agua, su agricultura, su situación estratégica en la comunicación entre el Norte y el Sur, su pinar, su altitud y sus indudables ventajas turísticas. Pero, sobre todo, destaca el valor del clima que caracteriza el pueblo, con sus cualidades tónicas, al ir unido a diversos factores, todos ventajosos: altitud, orientación, atmósfera, arbolado, radiación solar, agua, etc. Por ello, era un lugar ideal por su placidez y aislamiento para el reposo y la cura, sobre todo para los aquejados de enfermedades torácicas, en especial de la tuberculosis, la enfermedad más temida de esa época. Pero deja claro que el público no se podía llevar a engaño, pues sus propiedades no eran sobrenaturales. Afirma rotundamente que un clima tan bueno como éste no curaba la tuberculosis, ni aquí ni en ninguna parte, pero sí frenaba el desarrollo de la enfermedad; por ello, los enfermos que se fiaban solo del clima y no hacían el indispensable reposo, ni cumplían con los demás cuidados indicados por los facultativos, estaban condenado al fracaso. Las cualidades terapéuticas de Vilaflor también eran recomendadas para otras afecciones del aparato respiratorio, como el asma bronquial y los broncorreas, así como para aquellas que requerían un tratamiento helioterápico. Además, destacaba las virtudes de las aguas de sus manantiales (la Fuente Fría y el Traste), empleadas con éxito en afecciones digestivas y hepáticas. Pero esas ventajas climáticas no se aprovechaban lo suficiente, pues debía producirse una honda transformación en el pueblo, mejorando otros aspectos materiales, como el acceso, higiene, urbanización y arbolado, así como el establecimiento de hoteles, residencias y sanatorios; todos ellos elementos factibles y realizables. Por ello, concluía expresando que si tanto Vilaflor como Tenerife explotasen mejor sus valores naturales, sobre todo sus cualidades climáticas, se podría obtener una nueva fuente de riqueza, que convirtiese tanto a dicho pueblo como a Tenerife en un centro de primer orden desde el punto de vista turístico, de reposo y de cura.

     El segundo autor, don Tomás Zerolo Fuentes (1893-1956), por entonces cirujano jefe de sala del Hospital Civil de Santa Cruz de Tenerife, solo firmó los dos últimos párrafos, en los que también destaca las bondades climáticas de Vilaflor de Chasna desde el punto de vista sanitario, su cielo despejado y soleado, así como la protección del pueblo de los vientos del Norte, gracias a las cumbres que lo circundan y protegen de ellos. Además, destaca las positivas emanaciones resinosas del pinar que lo rodea, capaces de frenar la descomposición y de momificar a los seres vivos…

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Güímar-Arafo: Don Antonio Rodríguez Torres (1769-1855), el “Cura viejo”, párroco fundador de Arafo durante 53 años, mayordomo de la fábrica parroquial, beneficiado servidor de Güímar y propietario agrícola

     Miembro de una destacada familia, tras obtener una capellanía y un patrimonio vitalicio, este sacerdote güimarero siguió la carrera eclesiástica hasta ordenarse de presbítero. Poco después de su ordenación fue nombrado cura propio de la nueva parroquia de San Juan Degollado de Arafo, siendo uno de los tres sacerdotes que ostentan el récord de permanencia al frente de la misma, pues en ella ejerció su labor de apostolado durante 53 años, en dos períodos diferentes; entre ellos estuvo durante siete años como beneficiado servidor de su Güímar natal. Además, ejerció como mayordomo de la fábrica parroquial de Arafo y destacó como propietario agrícola. Fue conocido en su pueblo adoptivo como el “Cura viejo” y su nombre permanecerá siempre unido a la historia de esa villa, de la que fue su párroco fundador. En la actualidad la casa en la que vivió y murió está destinada al turismo rural.

     Nació en el barrio de Chacaica, en Güímar, el 4 de febrero de 1769, siendo hijo de don Salvador Rodríguez Adrián y doña Josefa de Torres y Ledesma. Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don José Fernández Camillón, beneficiado de dicha parroquial y de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Antonio Joseph Pedro” y actuó como padrino su tío, el teniente capitán (luego teniente coronel) don Bernardo de Torres Marrero…

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Fasnia: Don Bartolomé Delgado Llarena (1705-1765), teniente capitán de Milicias de origen guanche

     Miembro de una de las familias de origen guanche más ilustres del Sur de Tenerife, descendiente del mencey de Adeje, don Bartolomé Delgado Llarena gozó de una posición económica desahogada, como propietario agrícola y ganadero. Asimismo, como muchos de sus antepasados y parientes, siguió la carrera militar, en la que obtuvo los empleos de alférez y teniente capitán, con probabilidad en el Regimiento Provincial de Güímar. Contrajo tres matrimonios sucesivos con mujeres de destacadas familias de militares, el primero en Arico, el segundo en Candelaria y el tercero en Granadilla, pero no consta que tuviese sucesión de ninguno de ellos.

     Nació en el pago de Fasnia el 1 de mayo de 1705, siendo hijo del alférez don Juan Delgado de Llarena y doña Ana González, naturales de Adeje. El 21 de ese mismo mes fue bautizado con “oleo y chrisma” en la iglesia de San Pedro Apóstol del pueblo de Güímar, del que dicho pago dependía por entonces, por el Br. don Bartolomé Pérez Sutil, “Beneficiado de dicha parroquial y de la de Sra. Sta. Ana del lugar de Candelaria”; se le puso por nombre “Bartolomé” y fueron sus padrinos don José Delgado de Llarena y doña María Delgado de la Trinidad…

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Santiago del Teide: Don Juan José del Hoyo Solórzano y Sotomayor (1733-1799), V Señor de la Villa de Santiago, patrono de la iglesia parroquial de San Fernando y prioste de la Vera Cruz de Garachico

     Este artículo está dedicado al quinto Señor de la Villa de Santiago, quien la gobernó durante 22 años (1777-1799), tras la prematura muerte de su polémico hermano, don Fernando del Hoyo Solórzano. En ese largo período dio muestras de su cariño por dicho Valle y sus habitantes, pues en él vivió casi todo ese tiempo, nacieron tres de sus hijos, murió y recibió sepultura, habiéndose ganado el aprecio y el respeto de toda la población. Además, fue patrono de la iglesia parroquial de San Fernando Rey durante los mismos años y prioste de la Cofradía de la Vera Cruz de Garachico.

     Era miembro de una de las familias más ilustres de las islas, que conocemos con bastante detalle gracias a la ingente labor desarrollada por don Manuel de Ossuna y Benítez de Lugo, quien la historió en la Revista de Historia Canaria, y don Andrés de Lorenzo-Cáceres, quien lo hizo en el tomo III del “Nobiliario de Canarias”. Más recientemente, el etnógrafo don Álvaro Fajardo Hernández, quien luchó durante muchos años por la restauración de la “Casa del Patio”, bebió en dichas fuentes y publicó en El Día un artículo sobre la Hacienda y Señores de la Villa de Santiago. Lo mismo ha ocurrido con el inquieto Colectivo Arguayo, que ha profundizado en la historia de esta familia en su revista Chinyero, dado el lugar preferente que ha ocupado en la historia local de Santiago del Teide. También se ocuparon de ella Mercedes Belda García y Daniel García Pulido, en su libro “Santiago del Teide. 500 años de Historia”.

     Nuestro biografiado nació en la casona familiar de la Hacienda de Interián, en la Caleta de Interián (Garachico), el 10 de diciembre de 1733, siendo hijo del coronel don Fernando del Hoyo Solórzano y Sotomayor, natural de Buenavista y III Señor de la Villa de Santiago, y de su prima hermana doña Mariana Teresa del Hoyo Solórzano e Interián. El 17 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Daute (Garachico); se le puso por nombre “Juan José Agustín Nicolás de las Ánimas Miguel Francisco del Carmen”…

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Granadilla de Abona: Don Inocencio García Feo (1885-1920), Doctor en Sagrados Cánones y en Filosofía, prefecto del Seminario y párroco propio de La Orotava, donde da nombre a una calle, en el primer centenario de su fallecimiento

     Al cumplirse hace tan solo dos días el primer centenario del fallecimiento de un hijo ilustre de Granadilla de Abona y uno de los párrocos más recordados de la Villa de La Orotava, don Inocencio García Feo, siguiendo la sugerencia de un sobrino nieto hemos querido rescatar la reseña biográfica de este querido sacerdote, añadiendo nuevos datos y fotografías a la ya publicada en este mismo blog hace algo más de ocho años.

     Aunque de tradición familiar inclinada hacia las Milicias Canarias, don Inocencio García Feo se sintió atraído desde muy joven por la carrera eclesiástica. Así, tras cursar estudios en el Seminario Diocesano fue enviado a Roma, donde se ordenó de Presbítero y en cuya Universidad Gregoriana se Doctoró en Sagrados Cánones y en Filosofía. A su regreso a Tenerife desempeñó el cargo de prefecto de estudios del Seminario Conciliar, en el que solo permaneció un mes, al ser nombrado cura ecónomo y mayordomo de fábrica de la Purísima Concepción de la Villa de La Orotava; en este destino permaneció durante más de nueve años, hasta su muerte, después de haberla obtenido en propiedad tras una brillante oposición. Al frente de la importante parroquia se ganó el cariño y la admiración de sus feligreses, debido a las mejoras realizadas en el templo y en las festividades religiosas. Asimismo, destacó como orador sagrado y el Ayuntamiento lo integró en varias comisiones locales; también fue vocal nato y secretario del Patronato del Colegio “San Isidro”, presidente accidental del Consejo local de Exploradores de La Orotava y vocal de la Junta de Fomento de las Cañadas. Tras su prematuro fallecimiento se le dio su nombre a una de las calles más céntricas de dicha Villa, inmediata a la iglesia parroquial que regentó.

     Nuestro biografiado nació en la calle del Agua de Granadilla de Abona el 28 de diciembre de 1885, a las doce del mediodía, siendo hijo de don José García García y doña Francisca Feo Morales, naturales y vecinos de dicha localidad. El 17 de enero de 1886 fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco propio don Atanasio Viña y Vera; se le puso por nombre “Inocencio Tomás” y actuó como madrina su tía paterna doña María de la Natividad García, siendo testigos don Juan Nepomuceno Ramos y don Domingo Feo…

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Antiguas familias de Agache (Güímar): Los Cubas de El Escobonal (“Los Gomeros”)

     El 16 de junio de 1847 contrajeron matrimonio en San Sebastián de La Gomera don Antonio Francisco Cubas Castilla, conocido por “José”, hijo de don José Joaquín Cubas y doña María Felipa Castilla, y doña María de las Mercedes Padilla Arteaga, hija de don Luis Padilla Ramos y doña Juana Arteaga Ramos. De dicha unión nacieron en dicha villa, entre otros hijos, dos que pasaron a Tenerife y se afincaron en el pueblo de El Escobonal, donde contrajeron matrimonio y alcanzaron un notable prestigio: don José Cubas Padilla (1847-1905), labrador, herrero, imaginero aficionado, vocal de la Junta municipal de Güímar e interventor electoral; y don Abelardo Cubas Padilla (1850-1914), propietario agrícola, escribiente, agrimensor, sochantre, alcalde pedáneo de Agache, delegado del juez municipal, fielatero de El Escobonal, interventor electoral y jurado judicial. Mientras que el primero tuvo escasa sucesión, que pronto se establecería en Santa Cruz de Tenerife, el segundo tuvo una amplia descendencia, que se mantuvo en El Escobonal durante varias generaciones, constituyendo la familia de “Los Gomeros”, a la que dedicamos el presente artículo.

     Aparte de los dos fundadores, entre otros muchos miembros de esta familia que han destacado por su actividad profesional, a nivel municipal, insular, regional, nacional o internacional han sobresalido varios de ellos, entre los que recordamos a: don Pedro Indalecio Cubas Castro (1885-1948), propietario agrícola, comerciante, apreciador de tierras, partidor, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral, adjunto suplente de la mesa electoral de El Escobonal y tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Güímar; don Evaristo Benito Cubas Castro (1888-?), músico, agrimensor, escribiente, poeta, presidente de la Sociedad Cultural “El Porvenir” de El Escobonal, directivo de la Asociación Canaria de Cuba y presidente de las comunidades de aguas “Morro Negro” y “Barranco de Guaco” de El Escobonal; sor Erudina Cubas Hernández (1915-1983), “Madre Nazaret”, Bachiller, maestra, religiosa de la Santa Casa de Nazaret, profesora y directora de diversos colegios en España y América; don Fortunato Gómez Cubas (1926-2002), minero, cantero, labrador, emigrante a Brasil, Venezuela y Holanda, músico de orquestas, miembro de varias agrupaciones folclóricas, director de la Agrupación Musical “Antón Guanche” de Candelaria y compositor; etc.

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Guía de Isora: Don Ezequiel Hernández Vargas (1890-1970), restaurador de imágenes, teniente de Caballería condecorado, primer escribiente de oficinas militares, alcalde de Guía de Isora, jefe local de las Milicias de Acción Ciudadana y jefe del Negociado provincial de presos gubernativos

     Miembro de una familia muy conocida, nuestro biografiado destacó en su juventud como restaurador de imágenes y también fue miembro de la comisión de festejos de la Sociedad “Centro Isorano”. Pero, sobre todo, destacó en la carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta suboficial de Caballería, ejerciendo como primer escribiente de oficinas militares; por entonces prestó sus servicios en Santa Cruz de Tenerife, Lugo, La Coruña, Ceuta, Burgos, Jerez de la Frontera y Córdoba, participando activamente en la Guerra de Marruecos, por la que fue condecorado. Tras permanecer retirado durante casi cinco años, fue movilizado con motivo de la Guerra Civil y recibió los nombramientos de alcalde de Guía de Isora y jefe local de las Milicias de Acción Ciudadana, cargos que desempeñó durante cinco meses, en unos momentos críticos de la historia de España. Luego prestó sus servicios en la Comandancia Militar de La Palma y en el Gobierno Militar de Tenerife hasta su reingreso en el Ejército activo, siendo nombrado jefe del Negociado provincial de presos gubernativos, aunque también se hizo cargo con carácter accidental del Archivo General de la Capitanía General de Canarias y del Negociado de Hojas de Servicios de los primeros jefes de cuerpo del archipiélago. Finalmente, ascendió a teniente de Caballería de la escala complementaria, empleo con el que obtuvo su retiro, recibiendo la Cruz pensionada de San Hermenegildo.

     Nació en la Calle Nueva de Guía de Isora el 3 de febrero de 1890, a las nueve de la noche, siendo hijo de los propietarios don Miguel Hernández Jorge y doña Juana Vargas Reyes. El 18 del mismo mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura párroco don Antonino Delgado y Delgado; se le puso por nombre “Ezequiel” y actuó como padrino don José Vargas Reyes, soltero y propietario, siendo testigos don Pedro Duranza y don José Díaz Pérez, ministros de la parroquia…

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Güímar: Don Arturo Hernández Cruz (1899-1973), directivo del Casino e interventor de fondos del Ayuntamiento de Güímar, y doña Cirila Hernández Rodríguez (1915-2014), maestra nacional. Un matrimonio en la historia de Güímar

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos matrimonios establecidos en Güímar, en el que los dos miembros desarrollaron una actividad profesional destacada, en este caso como empleados públicos; además, ambos eran miembros de familias muy conocidas y destacadas. Don Arturo Hernández Cruz desarrolló una dilatada labor en el Ayuntamiento de dicha ciudad como oficial de secretaría y, sobre todo, como interventor de fondos durante casi 45 años; además, fue elegido en diversas etapas vocal, vicesecretario, secretario, contador y vicepresidente del Casino de Güímar, así como secretario fundador de la Mutualidad Escolar “Ntra. Sra. del Socorro” y vocal fundador del Patronato “Amigos del Arte” de dicha ciudad. Por su parte, doña Cirila Hernández Rodríguez ejerció como maestra nacional en diversas localidades, entre ellas en tres barrios del municipio de Güímar (El Escobonal, San Juan y Lomo de Mena), así como en El Grandal (Puntallana) y El Médano (Granadilla de Abona), siempre con carácter interina, pero abandonó el Magisterio tras el nacimiento de sus hijos, para centrarse en su cuidado y educación; además, ejerció como escribiente temporera del Ayuntamiento de Güímar.

     Don Arturo nació en Güímar el 17 de diciembre de 1899, siendo hijo de don Abel Hernández Rodríguez y doña Nicolasa Cruz Rodríguez, naturales de la misma localidad. El 7 de enero inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don Domingo Elías Estévez, con licencia del párroco ecónomo don José Salazar Hernández; se le puso por nombre “Arturo Lázaro” y actuó como padrino el médico don Cándido Rodríguez González, de la misma vecindad. Por su parte, doña Cirila había nacido en La Laguna el 12 de diciembre de 1915, a las nueve de la mañana, siendo hija de don Luis Hernández Farré, natural de Güímar, y doña Isabel Rodríguez Reverón, que lo era de Fasnia, casados en la parroquia del Sagrario Catedral; fue bautizada con el nombre “Cirila Severiana”…

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Granadilla de Abona: Don Juan Reyes Sánchez (1813-1889), escribiente de la Comandancia Militar del Sur, brigada del Batallón y de la Sección Provincial de Abona, Caballero de San Hermenegildo y alférez de Milicias retirado con sueldo

     Muchas fueron las familias sureñas cuyos miembros llenaron gloriosas páginas de la historia militar insular, pues aunque a veces no alcanzaron empleos de gran relieve, siempre mostraron una profunda voluntad de servicio por las Milicias Canarias. Don Juan Reyes Sánchez fue uno de esos militares que empezaron desde abajo, desde simple soldado, para ir ascendiendo gracias a su tesón y méritos hasta alférez de Milicias; en tres ocasiones estuvo movilizado con la partida destacada en Granadilla para celo sanitario y persecución del contrabando; durante dos años actuó como escribiente en la Comandancia Militar del Cantón de Abona y, sobre todo, fue brigada del Regimiento, luego Batallón y Sección de Abona, a lo largo de 29 años, en tres períodos diferentes. Fue nombrado Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, al concedérsele la Cruz de la misma, y obtuvo su retiro con sueldo. Constituyó el tronco de una ilustre saga de granadilleros.

     Nació en Granadilla de Abona el 4 de abril de 1813, siendo hijo de don Sebastián Reyes y doña Petra Sánchez Garabote. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el presbítero don Manuel González Guillén, con licencia del Dr. don Isidoro Rivero Peraza y Ayala, párroco propio de la misma; se le puso por nombre “Juan Antonio” y actuó como madrina doña María Martín, vecina de la localidad en el pago de El Draguito…

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San Miguel de Abona-Arona: Don José Siverio y Díaz (1886-1945), prefecto de estudios del Seminario, cura ecónomo de San Miguel de Abona, Agulo y Arona, encargado de Vilaflor y párroco propio de La Cruz Santa

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos sacerdotes norteros que desarrollaron la mayor parte de su labor pastoral en el Sur de Tenerife. Fruto de una vocación tardía, don José Siverio Díaz cursó con brillantez la carrera eclesiástica en el Seminario Diocesano de Tenerife, del que fue prefecto de estudios. Después de ordenado, fue cura ecónomo de San Miguel de Abona durante más de 11 años, período en el que también actuó como vocal de las Comisiones de evaluación del arbitrio del Repartimiento general de Utilidades del Ayuntamiento; asimismo, durante seis meses estuvo encargado de la parroquia de Arona. Luego ejerció como cura ecónomo de Agulo durante nueve meses. Posteriormente estuvo al frente de la parroquia de Arona durante más de doce años y medio; simultáneamente, durante tres meses estuvo encargado de la parroquia de Vilaflor; además, fue confesor de las Religiosas de Nazaret de San Miguel, así como vocal de la Junta Municipal de Enseñanza Primaria de Arona. Finalmente, fue nombrado párroco propio de La Cruz Santa, donde solo permaneció cuatro años, hasta su prematura muerte. Siempre destacó por su cultura y como orador sagrado.

     Nació en la calle del Terrero del Realejo Bajo el 7 de enero de 1886, a las seis de la tarde, siendo hijo del artesano don José Siverio y Hernández, natural de dicho pueblo, y doña Rafaela Díaz Barrios, que lo era del Realejo de Arriba, pero oriunda del Puerto de la Cruz. El 15 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Concepción por el cura párroco propio don Manuel Picar y Santos; se le puso por nombre “José Luciano María del Rosario” y actuó como madrina doña Bibiana Díaz y Barrios, casada, propietaria, natural del Puerto y vecina del Realejo Bajo, siendo testigos don José Siverio y don Marcos Expósito, ministros de la parroquia…

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