Güímar-Candelaria: Fray José Romero de León (1762-1839), religioso dominico y último fraile lego del Convento Real de Candelaria en el siglo XIX

En su juventud, a finales del siglo XVIII, nuestro biografiado profesó como fraile lego de la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo en Soriano de su Güímar natal. Como tal, pasó luego al Convento Real de Candelaria, en el que ya prestaba sus servicios en 1810 y en el que continuó viviendo hasta la primera supresión de conventos de 1821, en que aquel se cerró temporalmente, por lo que se tuvo que trasladar al pueblo en el que había nacido. Regresó a dicho Convento en 1824, con motivo de su reapertura, y en él estaba cuando se produjo el tristemente célebre aluvión de 1826, en el que desapareció la primitiva imagen de la Virgen de Candelaria y fue destruido el inmediato Castillo de San Pedro, con las ocho personas que vivían en él; permaneció en ese Convento hasta 1836, en que se volvió a cerrar y fue incautado por el Estado, con motivo de las leyes desamortizadoras. Una vez exclaustrado, ya septuagenario, se estableció definitivamente en su pueblo natal, donde percibió una pensión del Estado hasta su muerte.

Nació en Güímar el 11 de marzo de 1762, siendo hijo de don Matheo Romero Bello y doña Josepha Francisca de León Barbusano, natural ésta de la Villa de La Orotava y ambos vecinos del citado lugar de Güímar, donde se casaron en 1751. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado propio de dicha parroquia; se le puso por nombre “Joseph Francisco” y actuó como madrina doña Francisca Bello de Ledesma…

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