El artículo descriptivo-literario “La villa de Adeje” (1892)

     Este artículo, publicado en El Liberal de Tenerife el 25 de agosto de 1892, hace un recorrido por los principales aspectos del municipio de Adeje en 1892. Comienza con una descripción de la villa, en la que destaca la belleza de su paisaje, barrancos, medianías y costa, haciendo hincapié en la feracidad de su suelo y sus abundantes aguas, que podrían haber multiplicado su población si no hubiese sido por su trayectoria política caciquil, marcada por el dominio absoluto del Señorío. Luego destaca los tapices gobelinos que por entonces se conservaban en la iglesia parroquial, restos de la antigua magnificencia del Marquesado de Adeje. Para centrarse a continuación en la Casa Fuerte, sede del Señorío y edificio más emblemático no solo de la villa sino, probablemente, de todo el Sur de Tenerife, que describe tanto desde el punto de vista arquitectónico como político-social. Posteriormente, dedica una gran parte del artículo a una curiosa anécdota sobre la pompa con la que vivía el Marqués-viejo, a pesar de las dificultades económicas que sufrió, y su tirante relación con el Rey Fernando VII. A continuación, dedica unos párrafos al bello Barranco del Infierno, con su riqueza vegetal y animal, sus angostas laderas, su cascada y riachuelo, sin duda el atractivo natural más importante del municipio y uno de los más notables de la isla. Asimismo, destaca el valor de unas aguas recién descubiertas y que podrían tener un gran valor medicinal, atribuyendo el descubrimiento a dos hermanos, destacados maestros y personajes públicos de la propia villa. El artículo se centra al final en el carácter de sus habitantes, su afición por la música, el canto y el baile, ese regocijo popular que les permitía olvidar la pobreza en la que vivían. Dedica un apartado especial a la mujer adejera, poniendo en valor su honestidad, alegría, sinceridad, aseo y fidelidad, destacando con especial énfasis su duro trabajo y el constituir el núcleo central de la familia. Por el contrario, concluye con una costumbre masculina negativa, que incorpora en tono de broma.

     De momento no sabemos con seguridad quien era el corresponsal de El Liberal de Tenerife en la villa de Adeje en dicho año, pero casi con total seguridad se trataba de alguno de los siete adejeros, de nacimiento o adopción, que reseñamos a continuación, pues por esa época eran los únicos que tenían suficiente preparación para asumir dicha responsabilidad, aunque dos de ellos figuran en el texto como “amigos” del posible autor: don Miguel García Alfonso (1834-1921), don José Ledesma (1842-1894), don Petronilo Casañas García (1847-1908), don Fernando Jorge García (1854-?), don Eduardo Díaz Ledesma (1856-1954), don Manuel Bello Ángel (1867-1952) y don Fermín Fraga y Fraga (1870-1917). De todos ellos, nos inclinamos por el último, a pesar de que tendría 22 años al publicarse este artículo, sobre todo teniendo en cuenta su cualificación profesional y su afición por la historia de Adeje, que dejó plasmada en varios artículos publicados en la prensa de la época…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

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