Santa Misión en el Valle de Santiago del Teide (1910)

     En el año 1910, el municipio de Santiago (actual Santiago del Teide) contaba con una única parroquia, que tenía su sede en la iglesia matriz de San Fernando Rey. Pero de ella dependían dos ermitas, también atendidas por el párroco de dicha villa, quien debía celebrar misas en ellas por sus respectivas festividades y en los principales días festivos: las de Santa Ana en Tamaimo (el mayor núcleo de población de todo el término) y la Purísima Concepción en Masca (dependiente desde el punto de vista administrativo del municipio de Buenavista). Además, en ese mismo año, tras la reciente erupción del Chinyero, se comenzó a construir la ermita de Ntra. Sra. de Candelaria en Arguayo y se dieron los primeros pasos para reconstruir la vieja ermita de Santiago en el Valle de Arriba, de la solo quedaban los muros.

     En 1909, la erupción del Chinyero alteró la vida de todo el Valle, pues mantuvo en vilo y en constante angustia a los vecinos de todos los núcleos de población de este término municipal y del vecino de Guía de Isora. Las rogativas con las imágenes de mayor devoción hasta las lavas del volcán y el final de éste, sin provocar graves daños a los distintos pueblos ni a sus habitantes, realzó la fe del vecindario, por lo que el párroco de dicha villa creyó oportuno organizar una Misión que canalizara y reforzara dicho sentimiento religioso…

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Artículo-SANTA MISIÓN-VALLE DE SANTIAGO-1910

La Romería de Araya a Los Brezos en honor de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, en el municipio de Candelaria

     Con motivo de la inauguración de la pista construida entre Araya y Chafa, en 1978 se celebró una fiesta comunitaria en el monte de Los Brezos, en el transcurso de la cual se decidió organizar una romería anual hasta dicho lugar, que fomentara la convivencia vecinal. De este modo, tras cederse los terrenos y construirse por los vecinos una capilla, a la vez que se adquirió la imagen del Santo titular, en 1979 se organizó la primera romería de Araya en honor de San Isidro Labrador, a la que con el paso del tiempo se unió Santa María de la Cabeza; y en el presente año se celebró la número 40, con lo que ya ha adquirido una sólida madurez y un carácter tradicional. Hoy es un encuentro obligado para los vecinos del municipio, sobre todo de Araya, que cada mes de mayo se reúnen para disfrutar de ese bello entorno natural y pasar unas horas de confraternidad entre familiares y amigos.

     En 1977, los vecinos de Araya promovieron la construcción de una pista desde la Cruz del Camino hasta Chafa, que sirviera de acceso a las numerosas fincas agrícolas de la zona alta. El posible trazado fue estudiado por una comisión, compuesta por tres vecinos de Araya, el concejal don Maximino Higuera, don Juan Mesa Baute (que posteriormente también sería concejal) y don Jorge Baute Delgado (actual primer teniente de alcalde del Ayuntamiento), además del alcalde de Candelaria, don Rodolfo Afonso Hernández, el aparejador don José Manuel Moreno Regidor y el palista de Los Realejos que se iba a encargar de dicha obra. Luego se hicieron las gestiones con los propietarios de los terrenos, que se ofrecieron a donarlos gratuitamente, mientras que el Ayuntamiento asumió la dirección y el coste de los trabajos…

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Artículo-ROMERÍA DE ARAYA A LOS BREZOS

El primer premio de la lotería nacional cayó por primera vez en Canarias en 1917 y el agraciado fue un vecino de Güímar

     Hace poco más de un siglo, concretamente 101 años, en el sorteo celebrado el 22 de enero de 1917 el primer premio de la lotería nacional cayó por primera vez en Canarias, concretamente el número 8.718 vendido en una administración de Santa Cruz de Tenerife; pero lo que no se recuerda es que fue precisamente un güimarero el agraciado con el premio gordo (150.000 pesetas), el máximo de la lotería española, mientras que otro vecino de Güímar adquirió una aproximación al mismo. Los dos eran personalidades destacadas dentro de la vida social de Güímar, el secretario del Ayuntamiento y el director de la Banda de Música municipal.

     La primera referencia a esta curiosa historia se remonta al 18 de enero de 1917, fecha en la que el periódico El Imparcial destacaba la visita a Santa Cruz de Tenerife de don Aníbal Hernández Mora, secretario del Ayuntamiento de Güímar: “Hemos tenido el gusto de saludar a nuestro estimado amigo D. Aníbal Hernández, secretario del Ayuntamiento de la villa de Güimar”. Al día siguiente también se hizo eco de ello Gaceta de Tenerife: “De Güimar ha llegado el secretario del Ayuntamiento de aquella villa don Aníbal Hernández Mora”. Aparte de las gestiones que iba a llevar a cabo en dicha capital, el viaje le cundió mucho más de lo que pensaba a don Aníbal, pues pasó por la administración de lotería de don Ernesto Zamorano y adquirió un décimo que le cambiaría su vida…

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Artículo-LOTERÍA EN GÜÍMAR

El naufragio del vapor frutero “Taoro” en la costa de Granadilla de Abona (1929)

     En 1929 encalló en la noche en la Punta del Camello, en la costa de Granadilla de Abona, el vapor frutero “Taoro”, un buque que solo contaba 26 años desde su botadura y que se dirigía a Hermigua (La Gomera). El accidente se produjo de noche, cuando el patrón dormía y era el contramaestre quien estaba al mando. La vía de agua originada por el destrozo de la quilla, produjo el rápido hundimiento del barco, del que solo quedaron a la vista parte de los palos y de las chimeneas. Afortunadamente, no se produjo ninguna pérdida humana, pues el patrón logró que lo abandonaran a tiempo todos los tripulantes y su único pasajero. Aparte del barco, solo se perdieron parte de las latas de gasolina que transportaba en la bodega y la ropa de un marinero. Con motivo del naufragio se incoó un sumario en el Juzgado de Granadilla de Abona y se llevaron a juicio al contramaestre y al patrón, acusados de un delito de daños, pero resultaron absueltos.

     El vapor “Taoro” fue construido en 1903 en los astilleros de Ardrossan (Inglaterra), siendo botado al agua el 22 de abril de dicho año. Desplazaba 253,95 toneladas brutas y sus dimensiones eran: 39,62 m de eslora, 6,82 m de manga y 3,23 m de puntal; mientras que su carga máxima era de 180 toneladas. Fue adquirido por los señores Fyff’es Limited, para dedicarlo al servicio de cabotaje entre las islas y tenía como base el puerto de Santa Cruz de Tenerife…

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Artículo-NAUFRAGIO VAPOR TAORO

El “Teide Sporting Club” de Vilaflor de Chasna (1933-1934)

     El pueblo de Vilaflor fue uno de los pioneros del Sur en el arraigo del deporte más seguido y practicado en la actualidad, el “balompié”, “foot-ball” o “fútbol”. A lo largo de la primera mitad del siglo XX conocemos la existencia de, por lo menos, cuatro equipos: el “Vilaflor F. C.” (1923), el “Teide Sporting Club” (1933-1934), el “C. D. Vilaflor” (1934) y el “U. D. Vilaflorense” (1947-1948), llamando mucho la atención que en 1934 un municipio tan pequeño contase con dos equipos de fútbol. En este artículo nos vamos a ocupar del segundo de ellos.

     Creado en la II República, el “Teide S. C.” se enfrentó durante su corta existencia al “C. D. Arona” en numerosas ocasiones, incluso en la inauguración del nuevo campo de fútbol de esta vecina localidad; pero suponemos que, por proximidad geográfica, también lo haría con el “Granadilla F. C.” y, por supuesto, con el otro equipo de su mismo pueblo, el “C. D. Vilaflor”. Además, fueron frecuentes sus enfrentamientos con equipos de Santa Cruz de Tenerife, que planteaban su desplazamiento hasta el pueblo sureño como una auténtica excursión, lo que constituía un atractivo para los clubes capitalinos que por ello retaban en la prensa al sureño.

     A comienzos de 1933 ya se había constituido el “Teide Sporting Club” de Vilaflor, cuya alineación correspondería al antiguo sistema de pirámide invertida o estilo 1-2-3-5, que era la habitual hasta los años cincuenta, es decir, con el portero, dos defensas, tres mediocentros o centrocampistas y cinco delanteros (incluidos los extremos). En las distintas posiciones jugaban inicialmente en este equipo: de portero, González; como defensas, Modesto y Cano; de mediocentros, Eliseo, Domingo y Eusebio; y como delanteros, Candito, Ovidio, Cosme, Antonio e Ismael…

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Artículo-CLUB FÚTBOL TEIDE DE VILAFLOR

La Sociedad republicana “La Bulla del Médano” (1933-1934), en el municipio de Granadilla de Abona

     El municipio de Granadilla de Abona, como casi todos los del Sur de Tenerife, contó hasta el segundo tercio del siglo XX con un elevado número de casinos o sociedades de cultura y recreo, asentados en los distintos núcleos de población. Con los datos que actualmente poseemos, en la cabecera municipal existieron, por lo menos: el Casino de Granadilla (1869), el Casino “La Fraternidad” (1887-1892), la Sociedad “La Unión Patriótica” (1896-1898), el nuevo Casino de Granadilla (1905-1907), la nueva Sociedad “La Fraternidad” (1914), la Sociedad “Unión y Recreo” (1917-1925), el Casino de Granadilla (1935-1941), la Sociedad “San Antonio” (1948) y el Casino “Once de Junio” (1963-1965). Por su parte, el núcleo de Charco del Pino, a pesar de que solo era un barrio de Granadilla, aunque el de mayor importancia del mismo, llegó a contar en la II República con cuatro sociedades culturales y recreativas, situadas en distintos lugares de dicha localidad, que les daban nombre: “Era Alta” (1934-1936) en la zona media, “El Bailadero” (1935-1936) en la zona baja, “El Mantillo” (1935) en El Moñigal y el “Club Chiñama” (1936) en la zona alta; y posteriormente se fundó la Sociedad Recreativa de Charco del Pino (1955). Además, en otros núcleos de población existieron: el Casino de Chimiche (1935-1936), el Casino de El Salto, la Sociedad “14 de Abril” de San Isidro y la Sociedad “La Bulla” de El Médano (1933-1934), a la que dedicamos el presente artículo.

     A comienzos del verano de 1933 se constituyó en ese caserío de El Médano la Sociedad de recreo “La Bulla del Médano”, que aglutinó a todos los veraneantes asiduos del lugar, en la que haciendo buen uso de los derechos que les concedían las nuevas leyes de la II República, las mujeres asociadas lograron que se eligiese la junta directiva que ellas apoyaban, en la que figuraba como presidenta doña Olivia Friend Martín, esposa del popular médico de Granadilla de Abona don Antonio de Pérez Díaz, presidencia femenina que fue toda una novedad en aquella época…

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Artículo-SOCIEDAD LA BULLA-EL MÉDANO

La “Orquesta del Pencón” o “Los Abejones” de El Escobonal –Güímar– (1942-1946) y su director don Pelagio Díaz Pérez

     En anteriores artículos ya nos hemos ocupado de algunas de las populares orquestas de baile que se prodigaron en El Escobonal en el segundo tercio del siglo XX, dado su protagonismo en la vida de muchas generaciones de agacheros. Entre ellas destacaron: la denominada “El Escobonal”, fundada y dirigida por don Joaquín Rodríguez; la “Orquesta del Barranco” o “Sexteto Apolo”, bajo la dirección de don Tomás de la Rosa; la de “Los Peregrinos”, luego llamada “La Alegría”, en el Escobonal de Arriba, fundada y dirigida por don Octavio Rodríguez; la “Orquesta del Pencón” o “Los Abejones”, en el Escobonal de Abajo, a cuyo frente estaba don Pelagio Díaz; la dirigida por don Honorio en Lomo de Mena; y “Los Cinco del Sur” o “Ritmo del Sur”, que de momento es la última creada en Agache, que también fundó y dirigió don Octavio Rodríguez. Menos la última, todas las demás comenzaron siendo sólo de cuerda e interpretando sobre todo música folclórica, para luego admitir instrumentos de viento e incorporar otras piezas bailables, como pasodobles, boleros y otras melodías sudamericanas.

     En este artículo solo nos vamos a ocupar de la cuarta de ellas, la “Orquesta del Pencón”, que durante cuatro años amenizó los bailes de asalto del “Casino del Escobonal”, que se celebraban los domingos, alternándose con la orquesta de El Escobonal de Arriba; por lo general, dichos bailes eran sólo de tarde, aunque al tercer domingo se solían hacer de tarde y noche. Además, sus servicios fueron requeridos desde otros pueblos, por lo que sus actuaciones se sucedieron por: Lomo de Mena, en casa de doña Priscila; Fasnia, en los salones de baile de don Juan Díaz y don Pepe Corona, junto al Ayuntamiento, así como en La Zarza, Sabina Alta, y La Sombrera (en casa de doña Emilia); y en el amplio municipio de Arico, en El Bueno, La Sabinita, Arico el Nuevo y Punta de Abona, donde permanecían tres días invitados en distintas casas. Su organizador y director fue el recordado escobonalero don Pelagio Díaz Pérez (1925-1997), músico, comerciante y empresario…

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Artículo-ORQUESTA DEL PENCÓN-EL ESCOBONAL

El Juzgado Municipal y el Registro Civil de Arico (1870-1946): jueces, fiscales, adjuntos y secretarios

     En un artículo anterior ya nos ocupamos del primer Juzgado de Paz de Arico (1856-1870) y en éste vamos a recordar el Juzgado Municipal que sucedió al anterior y que se mantuvo durante algo más de 75 años, de 1870 a 1946, asumiendo la competencia del Registro Civil de la localidad, creado también en 1870, al igual que la nueva figura del fiscal municipal.

     Gracias a los libros del Registro Civil del Juzgado de Arico, así como al Boletín Oficial de Canarias y otros periódicos de la época, conocemos a todos los jueces titulares de Arico, así como a la mayoría de los suplentes, y gran parte de los fiscales municipales, así como todos los adjuntos del Tribunal municipal y los secretarios del Juzgado. Así, de este período se conocen 19 jueces municipales y 16 fiscales municipales titulares, además de otros tantos suplentes, así como 9 secretarios (titulares o interinos), sin contar numerosos “acompañados”. Es normal que muchos de los jueces y fiscales que alcanzaron la titularidad fuesen con anterioridad suplentes, pero llama la atención que varios de ellos ostentasen dos de dichos cargos, pues fueron jueces y fiscales o jueces y secretarios del Juzgado. También resulta llamativo que ninguna mujer desempeñase esos cargos.

     El Juzgado de Arico tuvo que intervenir inicialmente en todos los problemas de orden público que se producían en el término municipal, aunque los asuntos más graves los desviaba luego al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción, primero del partido de La Orotava y luego del de Granadilla. Los casos más frecuentes en los que tuvo que intervenir el Juzgado de Arico fueron: la introducción de rebaños de ganado en fincas ajenas; los embargos de propiedades; los robos o hurtos; las reyertas o riñas vecinales; y algunos homicidios…

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Artículo-JUZGADO MUNICIPAL DE ARICO

La primitiva ermita de San Casiano de Las Galletas o Villamar (Arona) y las fiestas en su honor durante la II República (1932-1936)

     El caserío costero de Las Galletas, perteneciente al municipio de Arona pero con una clara influencia de San Miguel de Abona, careció de templo católico hasta 1932, en que se bendijo la primitiva ermita de San Casiano y se celebró su primera fiesta. Su construcción fue promovida por el rico propietario local don Casiano Alfonso Hernández, natural de San Miguel, quien le dio su patronazgo y adquirió las tres primeras imágenes. Fue bendecida el sábado 13 de agosto, festividad de San Casiano, por el obispo de la Diócesis, Fray Albino González Menéndez-Reigada, quien presidió la primera misa; y ese mismo día comenzaron las fiestas celebradas con dicho motivo, que fueron apadrinadas por el empresario santacrucero don Álvaro Rodríguez López. Llama la atención, que al año siguiente se cambió el nombre oficial de dicha localidad por el de “Puerto de Villamar”, nombre que también llevó el primer equipo de fútbol, pero que no llegaría a arraigar y el pueblo lo continuó conociendo como Las Galletas, nombre que ha prevalecido hasta la actualidad.

     En este trabajo reseñamos también las primeras fiestas patronales de dicha localidad, celebradas durante la II República y hasta el inicio de la Guerra Civil, siempre en torno al 13 de agosto, en que la Iglesia Católica festeja a San Casiano. En los dos primeros años, los festejos se limitaron a dos días (13-14 de agosto en 1932 y 12-13 del mismo mes en 1933); en 1934 estaba previsto que durasen tres días, pero aparentemente se redujo a uno (26 de agosto), tras ser aplazados por la muerte de una hija de don Casiano Alfonso Hernández; y en 1935 se extendieron a tres días (12, 13 y 14 de agosto). En dichos años, los actos religiosos solo incluyeron el repique de campanas, dos misas solemnes y una procesión marítimo-terrestre, con las tres imágenes a bordo de barcos engalanados y desembarcadas por El Varadero, entre muchos fuegos artificiales. Por su parte, los actos populares incluían diana, verbena popular, paseo con música, bailes, teatro y concursos de belleza femeninos (premio a la señorita mejor ataviada en una “exposición de mantones de Manila”, en 1933; elección de la “reina de las fiestas” en 1934 o de “Miss Villamar” en 1935), casi todos ellos amenizados por una banda de música. En cuanto a los actos deportivos, contaban con regatas de botes, concursos de natación, partidos de fútbol, combates de boxeo y carreras pedestres; además de diversos juegos, como cucañas en el muelle, carreras de sacos y juego de la sartén, entre otros regocijos; a ellos se unieron el último año unas “jiras a la montaña Amarilla o Pelada”…

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Artículo-PRIMITIVA ERMITA Y PRIMERAS FIESTAS DE LAS GALLETAS

La “Fiesta del Árbol” celebrada en Arafo en 1933

     En artículos anteriores ya nos hemos ocupado de la “Fiesta del Árbol” celebrada en otros municipios del Sur de Tenerife. En ellos indicábamos que la primera “Fiesta del Árbol” organizada en el planeta tuvo lugar en Villanueva de la Sierra (Cáceres) en 1805, por iniciativa del cura párroco de dicha localidad, como gesto oportuno para conmemorar el valor de la libertad, tras lo destruido que habían quedado los montes del norte de Cáceres por las batallas libradas entre las tropas locales y las francesas de Napoleón Bonaparte. En Canarias, la primera “Fiesta del Árbol” se celebró en Las Palmas de Gran Canaria el 29 de abril de 1902, por iniciativa del periodista don Francisco González Díaz, conocido como el “Apóstol del árbol”; fue organizada por la Asociación de la Prensa ante la inacción de las instituciones públicas, de lo que se quejó su impulsor. El 6 de diciembre de ese mismo año también se celebró en Santa Cruz de Tenerife. El auge que fue adquiriendo esta celebración a lo largo del Estado español determinó la publicación de un Real Decreto el 15 de marzo de 1904, que le daba carácter oficial, y otro del 5 de enero de 1915 que declaraba “obligatoria la celebración anual de una Fiesta del Árbol en cada término municipal”. Pero ello no determinó su efectiva puesta en práctica, pues serían contadas las localidades canarias que cumplieron lo establecido en dicha disposición; entre ellas recordamos, además de ambas capitales, Teror, Arucas, Santa María de Guía, Gáldar, Moya, Telde, Santa Brígida, La Laguna, La Orotava, Icod de los Vinos, Güímar, Guía de Isora, Tacoronte, La Victoria, La Matanza, Moya, Alajeró, Vallehermoso, Candelaria, Los Realejos, Fasnia, Arafo, Arrecife de Lanzarote, etc.

     En el presente artículo nos vamos a centrar en la primera Fiesta del Árbol celebrada en Arafo en plena II República, concretamente en 1933, que fue organizada por la Comisión Gestora del Ayuntamiento en colaboración con los cuatro maestros de la localidad, uno de los cuales era a su vez el alcalde y, por lo tanto, suponemos que fue el principal impulsor de dicha iniciativa. Consistió en la recepción de las autoridades docentes invitadas; traslado de la comitiva al barrio de El Volcán, con acompañamiento de las dos bandas de música de la localidad; plantación de unos 300 árboles por los niños de las escuelas, que suponemos eran los pinos canarios que hoy crecen sobre la colada del volcán de 1705, junto al actual colegio “Andrés Orozco”, y los eucaliptos del entorno del cementerio, acto en el que hicieron uso de la palabra varias de las autoridades asistentes; festival infantil en el Teatro-cine, organizado por los maestros, con gran asistencia de público, y cierre del acto por el inspector de zona y el director de la Escuela Normal de Maestros…

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Artículo-FIESTA DEL ÁRBOL-ARAFO-1933