Las antiguas hermandades y cofradías de la parroquia de San Joaquín de Fasnia: Santísimo Sacramento, Rosario y Ánimas

Desde la creación de la parroquia en 1796, hasta bien avanzado el siglo XIX, funcionaron en la parroquia de San Joaquín dos Hermandades, la del Santísimo Sacramento y la del Santísimo Rosario, además de la Cofradía de las Benditas Ánimas. Así se afirmaba en el informe facilitado el 10 de septiembre de 1805 por el párroco don Juan Evangelista Martínez Texera, recogido en la Estadística de Escolar, en el que se indicaba que en la parroquia de San Joaquín: “Las cofradías de Animas, Santísimo y Rosario, datan de la erección de la parroquia y se sostienen con las limosnas de los fieles”. En el inventario de 1798 ya figuraban en el templo: “dos mecitas de pino una de nrâ Srâ del Rosario y otra de la Hermd. del Smô Sacramto. ambas de pino pa. el uso de las Hermandades”; y “a los lados del Altar mayor dos cubos o candeleros grandes de tea donde ponen los estandartes de las Hermes. con sus pies de lo mismo”; además, en la iglesia habían “cinco arcas de pino nuevas una de la Hermandd. del Smô y otra de su Cofradia, otra de la de nrâ Srâ del Rosario y otra de su Cofradia, y otra de la cofradia de Animas todas con sus pestilleras correspondtes”. Varias décadas después, en el inventario de 1834 figuran en la iglesia de San Joaquín: “Siete cajones de cofradias &a. y en uno de estos cajones se halla la ropa de la Iga. por esta no tener Sacristia”. Asimismo, en el inventario de 1924, entre los enseres que se habían salvado del hundimiento del templo continuaban figurando: “Dos bancos de madera para los fieles o hermandades, en regular estado”.

Siempre sobrevivieron con las limosnas de puertas que juntaban los propios hermanos o cofrades en el casco y los barrios, así como con otras cantidades que dejaban los vecinos de promesa, aunque existían serias dificultades para cobrarlas. Las Hermandades asistían a las principales festividades y acontecimientos religiosos que se vivían en el pueblo. Así, el 1 de noviembre de 1800, tras la bendición del nuevo templo parroquial, “se conduxo el SSmô. Sacramto. en prosecion con asistencia de las Vene. Hermandades, del SSmô. y la del SSmô. Rosario, con la mayor pte. del Pueblo, y de Dn. José Texera su actual Alce.”. Ocasionalmente, las dos hermandades también acompañaban en el entierro de aquellas personas que estuviesen ligadas a ambas. Solo se conserva un incompleto primer libro de cuentas de la “Cofradía del SSmô Sacramto. de la Parroql. del S. S. Joaqn. del Lugar de Fasnia”, aunque abarca exclusivamente el período de 1796 a 1837. Asimismo se conserva un cuaderno que contiene las cuentas de la “Cofradia de Ntra. Señora del Santisimo Rosario” y otro de las cuentas de la “Cofradia de las Animas Benditas de Fasnia”, pero en ambos casos solamente del período 1832-1836…

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La vida parroquial, religiosa y social en el municipio de Vilaflor de Chasna en 1965, según el canónigo don José Trujillo Cabrera y tres misioneros

Conocemos la situación religiosa y, en parte, social de Vilaflor de Chasna en el año 1965, gracias a dos destacados acontecimientos, la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de la única parroquia existente por entonces en este municipio, y la celebración de una Santa Misión en la isla de Tenerife, de la que en Vilaflor se hicieron cargo tres misioneros paúles, que recogieron en su crónica tanto la religiosidad de la población como otros interesantes aspectos sociales. Aparte de la cabecera del término, este antiguo municipio contaba en ese año, como en la actualidad, con otros tres núcleos de población: La Escalona, Jama y Trevejos. Existía una sola parroquia, la de San Pedro Apóstol, una de las más antiguas del Sur de Tenerife (creada en 1560), que reunía una población de hecho de 1.735 habitantes y era atendida por el cura ecónomo don Jesús Rodríguez Lorenzo, natural de La Perdoma (La Orotava).

Como ya se ha indicado, en 1965 el canónigo don José Trujillo Cabrera publicó su interesante libro Guía de la Diócesis de Tenerife, en el que recogió una interesante información de la parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor, que por entonces incluía a todo el término municipal. En ella se recoge el Santo titular, la población, las escuelas existentes, la casa rectoral, los colectivos parroquiales, las fiestas patronales, la reseña histórica desde la época guanche, la creación de la parroquia, el convento, el Hermano Pedro (hoy Santo), la imagen de San Pedro, el valioso cáliz y la relación de pagos existentes en su jurisdicción, con sus correspondientes escuelas, ermitas y habitantes:

En ese mismo año se celebró una Santa Misión en la isla de Tenerife. En el municipio de Vilaflor de Chasna se establecieron dos centros misionales, uno en la cabecera municipal y otro en Jama. Llama la atención que no se pusiese un centro misional en La Escalona, a pesar de su aislamiento y contar con una considerable población, por lo que suponemos que dichos vecinos debieron acudir a la cabecera municipal. A continuación, vamos a analizar como tuvo lugar la Santa Misión en este término, tal como fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en ambos centros misionales, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social en los distintos núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces curiosos.

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El Somatén Armado de Santiago del Teide en su primera etapa (1924-1931)

El Somatén Armado, antigua milicia popular de rancio abolengo tradicional, surgió en el siglo XI en Cataluña, donde enseguida alcanzó un gran arraigo. Alcanzó especial fama y resonancia a comienzos del siglo XIX, con motivo de la invasión del territorio español por las tropas de Napoleón, pues contribuyó de forma decisiva a la derrota de los franceses. Al constituirse la I República en el año 1873 el Somatén fue disuelto, aunque por poco tiempo, ya que al empezar las revueltas carlistas volvió a ser instituido por Figueras. En 1876 volvió al primer plano del relieve nacional, al levantarse en armas y aplastar en tres días los últimos focos de la insurrección carlista. Más tarde, el Somatén volvió a revitalizarse con ocasión del golpe de Estado del general Primo de Rivera, en 1923, pues en su manifiesto a la Nación, el general hizo un encendido panegírico del Somatén y anunció la inmediata reorganización de esta milicia en los lugares donde ya hubiera existido y su creación en todas las provincias que no la hubieran tenido nunca, así como en las plazas de soberanía del territorio marroquí.

Como se podrá apreciar, el Somatén tenía unas competencias en orden público complementarias de la Guardia Civil, sobre todo en las localidades donde no existían casas-cuarteles de este cuerpo, como ocurría por entonces en Santiago del Teide. Posteriormente, en 1931 el Gobierno de la II República decretó la disolución definitiva del Somatén. No obstante, después de finalizada la Guerra Civil, en 1945 el general Franco recuperó esta institución, que se mantuvo durante décadas. Dado su origen, la Patrona del Somatén Nacional sería Nuestra Señora de Montserrat, que se festejaba el 27 de abril.

A comienzos de agosto de 1924 se nombraron los primeros responsables del Somatén Armado de Santiago del Teide: don Francisco González Dorta, como cabo de distrito, y don Delfino Francisco Torres, subcabo de distrito, sustituido en 1926 por don Agustín Forte González; todos ellos destacadas figuras locales. En esta villa el Somatén contó con un cuartelillo, donde los afiliados prestaban su servicio. Llegó a contar, por lo menos, con 13 afiliados, aunque probablemente fueron muchos más. Prestó importantes servicios relacionados con la prevención de la delincuencia y el mantenimiento del orden público…

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La Sociedad de instrucción y recreo “Unión Republicana” de Guía de Isora (1918)

En 1918, el movimiento republicano de Guía de Isora, que ya tenía una larga trayectoria de casi medio siglo, adquirió un nuevo impulso, coincidiendo con el final de la I Guerra Mundial. Por ello, el 24 de octubre de dicho año se constituyó en dicho municipio el nuevo Comité Republicano local y el 1 de diciembre del mismo la Sociedad de instrucción y recreo “Unión Republicana”, creada en el seno de dicho comité. La mayoría de los dirigentes republicanos locales formaron parte tanto del comité como de la junta directiva del nuevo casino.

De este casino o sociedad recreativa tenemos muy poca información, prácticamente la fecha de su constitución y los componentes de su primera junta directiva, pues no vuelve a aparecer en la prensa tinerfeña que hemos rastreado. Aunque estaba abierta a socios de distintas ideologías, suponemos que, en su corta trayectoria, de momento limitada a dicho año, su finalidad principal sería entretener a los afiliados al partido al que estaba ligado, sobre todo con la celebración de bailes, que además servirían para integrar a sus miembros y captar a nuevos simpatizantes…

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La Orquesta juvenil “Red Star” o “Los Truenos” (1972-1975) y la Orquesta “Atlántida” (1975-1976) de la villa de Arafo

Este artículo está dedicado a dos de las numerosas orquestas de baile que ha dado la villa de Arafo a lo largo de su historia. La primera estuvo constituida por siete jóvenes adolescentes de dicha localidad, que al comenzar sus actuaciones no superaban los 17 años de edad, la mayoría de los cuales llegarían a ser músicos destacados de otros conjuntos y agrupaciones locales. Fue bautizada por sus miembros como “Red Star”, pero luego, para evitar connotaciones políticas, sustituyeron ese nombre por “Los Truenos”. Se comenzaron a organizar en 1972, debutaron en público al año siguiente y se disolvieron en 1975; llegó a contar con siete componentes, luego reducidos a seis, e incluso actuaron en el Hotel “Mencey” de Santa Cruz de Tenerife. En su seno se formó un grupo de pop que también actuó en algunos festivales.

Tras su disolución, cuatro de sus miembros decidieron formar una nueva orquesta, de nombre “Atlántida”, a la que se incorporaron otros tres paisanos; pero ésta solo permaneció en los escenarios durante poco más de un año. Ambos conjuntos amenizaron muchos bailes en Arafo, Güímar y El Escobonal…

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La Sociedad de recreo “Círculo Agrícola” de Arico el Nuevo (1909-1936)

Este artículo está dedicado a una de las numerosas sociedades de recreo o casinos que han existido en los pueblos del Sur de Tenerife, sobre todo durante la II República Española, hasta que tropezaron con la intransigencia surgida al producirse el golpe de estado que inició la Guerra Civil, pues ello supuso el cierre de la mayor parte de dichos centros, por considerarlos afines al Frente Popular. Concretamente, en el municipio de Arico existieron casinos en: Arico el Nuevo, el “Círculo Agrícola” (1909-1936 y 1940-?); El Lomo o Villa de Arico, “El Progreso” (1911) y la “Atlántida” (1924-1936); Arico el Viejo, el “Centro Republicano” (1931-1936); La Sabinita, “Unión y Libertad” (1932-1936); El Bueno, “La Unión del Bueno” (1934-1936) y “Círculo de Amistad 25 de Julio” (1934-1935); y otros dos en El Río de Arico, cuyos nombres no conocemos por el momento.

En este artículo nos vamos a centrar en la Sociedad de recreo “Círculo Agrícola” de Arico el Nuevo, que vivió una primera etapa entre 1909 y 1927, en que, junto a los bailes y otras actividades recreativas, tuvo un intenso compromiso social y político, sobre todo desde una línea conservadora, dado que sus socios siempre fueron los vecinos más acomodados de dicho pueblo y de todo el municipio. En 1927 se refundó, se redactaron sus nuevos estatutos y se legalizó, revitalizando su actividad recreativa hasta el final de la II República; y de esta segunda etapa conocemos algunas de sus juntas directivas. Fue el único casino del municipio de Arico que reabrió sus puertas tras la Guerra Civil, por la línea conservadora de sus socios, aunque se mantuvo durante pocos años, de los que de momento no tenemos información…

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La Sociedad “Juventud Católica” de Candelaria (1930-1939) y su intensa actividad cultural y religiosa

En este artículo nos vamos a ocupar de una de las sociedades constituidas en Candelaria antes de la Guerra Civil Española, la “Juventud Católica”, que poco tenía que ver con los casinos existentes por entonces en los distintos núcleos de población del municipio. Solo coincidía con ellos en la celebración de veladas teatrales, musicales y literarias, pues su fin principal era encauzar la vida intelectual y moral de los jóvenes hacia las exigencias cristianas que marcaba la Religión Católica. Desarrolló una intensa actividad cultural, pues llegó a contar con una biblioteca, un cuadro dramático, un coro y una orquesta, esta última dirigida por su presidente fundador, don Álvaro González Tejera, además de impartirse en su seno conferencias y cursillos con la proyección de imágenes fijas, la mayoría de contenido religioso; también se impartieron en ella clases nocturnas y de primeras letras para analfabetos. Pero esta vertiente socio-cultural decayó drásticamente tras su integración en la Acción Católica y el inicio de la Guerra, al ser movilizados muchos de sus socios y centrarse casi exclusivamente en su vertiente religiosa. Su impulsor y consiliario fue el sacerdote dominico fray Ramón Fernández.

A mediados de 1930 ya estaban en funcionamiento las Juventudes Católicas de Santa Cruz de La Palma (con unos 200 socios) y Las Palmas de Gran Canaria; asimismo, se estaban organizando las de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, El Paso y Valverde. En ese ambiente, se promovió la constitución de la “Juventud Católica” de Candelaria, que sería la primera de este tipo legalizada en Tenerife, cuya comisión organizadora redactó en agosto de dicho año su Reglamento, que comenzaba explicando lo que era la Juventud Católica y señalando su situación en España y en Canarias, en términos muy entusiásticos…

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Las Fiestas patronales de Tamaimo (Santiago del Teide) de 1908, en honor de Santa Ana

Del 25 al 27 de julio de 1908 se celebraron las tradicionales fiestas patronales del pago de Tamaimo, el mayor núcleo de población del municipio de Santiago del Teide, en honor de Santa Ana. Pero ese año contaron con varios testigos de excepción procedentes del vecino pueblo de El Tanque: el maestro de la escuela de niños, don Manuel Rodríguez López; otro maestro, don Agustín Acosta y Castro, que era hermano del párroco de dicho pueblo; un sobrino de éstos, don Antonio Pérez Acosta; y el secretario del Ayuntamiento, don Abraham Trujillo Ferrer, que por cierto era natural de la villa de Santiago. Durante su estancia fueron agasajados por los principales vecinos de Tamaimo, así como por el cura párroco del Valle, el sochantre-organista, que también era secretario del Ayuntamiento y del Juzgado, y dos primos de don Abraham.

El 30 de julio de 1908, el santiaguero y destacado colaborador periodístico don Abraham Trujillo Ferrer firmó como “A. Te Efe” un artículo en El Tanque, donde ejercía como secretario del Ayuntamiento, que fue publicado en El Tiempo el 4 de agosto inmediato. En él describía brevemente las fiestas de Santa Ana en Tamaimo, a las que habían acudido personas de los distintos pagos del municipio de Santiago del Teide, así como de otras localidades vecinas, como Chío, Guía y Adeje. El cronista destacaba la tranquilidad y ausencia de altercados, la procesión con las imágenes de Santa Ana y San Joaquín, el alumbrado a la veneciana, la abundancia de fuegos artificiales, las bellas galas que lucían las mujeres y los bailes, amenizados por instrumentos de cuerda que tocaban los aires de la tierra (isas, folías, malagueñas, seguidillas, etc.). Pero, sobre todo, hacía hincapié en la hospitalidad del vecindario, que multiplicaba sus atenciones hacia los forasteros, mencionando especialmente a una docena de vecinos de Tamaimo que agasajaron a los visitantes de El Tanque. También agradecía su amabilidad y cariño a dos amigos, el cura párroco del Valle, don José Serret y Sitjá, y el secretario del Ayuntamiento, don Maximino Remón Roqueso, que también era sochantre-organista de la parroquia, así como a sus primos don Alfonso y don José Ferrer Guanche…

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La polémica sobre el topónimo “Las Eras” o “Las Ceras”, caserío costero situado entre los municipios de Fasnia y Arico

Aunque nunca he querido entrar en polémicas, pues van totalmente en contra de mi carácter, ante las dimensiones que está adquiriendo la discusión sobre el nombre de un querido caserío costero situado en el Sureste de Tenerife, en el límite entre los municipios de Fasnia y Arico, que siempre ha llevado el nombre oficial de Las Eras, quiero expresar mi opinión. No pretendo que ésta sea palabra de Dios, ni mucho menos, pero me siento moralmente obligado a ello tras la experiencia de muchos años de investigar la naturaleza, el pasado y el presente de esta comarca y de todo el Sur de la isla. Evidentemente con ello no se va a resolver esta polémica y cada uno seguirá pensando y opinando lo que estime oportuno, pero yo me quedo con la conciencia más tranquila, al no haberme mantenido en silencio.

A la hora de estudiar un topónimo se plantean dos problemas. El primero es la interpretación de su significado, el porqué de ese nombre, a qué se refiere y qué posible explicación tiene. En segundo lugar, nos tropezamos con los problemas fonéticos, pues el habla es algo activo, está en continua modificación por los distintos hablantes y encima depende de la forma de hablar tradicional de la población local…

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Los equipos de fútbol de Charco del Pino (Granadilla de Abona) durante la II República Española en Canarias (1931-1936)

En un período de grandes inquietudes sociales, culturales, recreativas y deportivas, como fue la II República Española, el importante núcleo de población de Charco del Pino, perteneciente al municipio de Granadilla de Abona, no pudo estar ajeno a dicha circunstancia. Por ello, llegó a contar con cuatro casinos, situados en los lugares de dicho pueblo que les daban nombre: “Bailadero”, “Era Alta”, “El Mantillo” y “Chiñama”. También existían dos orquestas de baile, “Llanito” y “Vistita”, y una agrupación de cuerdas en la sociedad “Bailadero”. Además, esta localidad contaba con varios equipos de fútbol, a los que vamos a dedicar el presente artículo.

De momento no sabemos con certeza cuando se fundó el primer equipo de fútbol de Charco del Pino, pues no hemos encontrado ninguna referencia sobre ello. Lo cierto es que en los dos últimos años de la II República contaba por lo menos con cinco equipos aficionados, de otros tantos sectores del pueblo, denominados: “Jurada”, “Era Alta”, “Chiñama”, “Llanito” y “Guardapolvo”; pero, desgraciadamente, no conocemos la alineación de ninguno de ellos. Este pueblo también contaba, por lo menos, con dos campos de fútbol, uno habilitado en El Bailadero y otro en El Barrero, donde aquellos jugaban…

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