El Cristo de la Agonía o de Limpias de Güímar. Primer centenario de su llegada, bendición y primeras fiestas en su honor.

Justo hoy se cumple el primer centenario de la bendición en Güímar del Cristo de la Agonía o Cristo de Limpias, que se venera en la iglesia matriz de San Pedro Apóstol de esta ciudad. En esa misma fecha del 10 de abril de 1921 se celebró la primera fiesta en su honor, que se continuó celebrando de forma ininterrumpida durante más de cuatro décadas, con una serie de actos repartidos entre uno y cuatro días, siendo el principal el domingo posterior a la Pascua de Resurrección; llegó a adquirir tal auge que competía, en brillantez y afluencia de público, con las patronales en honor de San Pedro, destacando en ella la cabalgata con carrozas y la batalla de flores y serpentinas en automóviles.

La imagen fue adquirida por iniciativa del párroco don Jesús Amaro Díaz y financiada por la propia feligresía. Se elaboró en los talleres de Arte Católico de Barcelona y es una copia fiel del Cristo de la Agonía que se venera en la villa de Limpias (Cantabria), a la que se le atribuyeron en 1919 diversas manifestaciones milagrosas. La cruz la confeccionó en 1921 el carpintero güimarero don Francisco Yanes y en 1924 se elaboró su retablo, diseñado por el recordado maestro don José Hernández Melque y donado por doña Julia Rodríguez González…

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La religiosidad y la vida social en el municipio de San Miguel de Abona en 1965, según el canónigo José Trujillo Cabrera y cuatro misioneros

Conocemos la situación religiosa y, en parte, social del municipio de San Miguel de Abona en el año 1965, gracias a dos destacados acontecimientos, la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de la única parroquia existente por entonces, y la celebración de una Santa Misión en la isla de Tenerife, de la que en San Miguel de Abona se hicieron cargo cuatro misioneros, que recogieron en su crónica tanto la religiosidad de la población como otros interesantes aspectos sociales. El municipio de San Miguel de Abona, aparte de la cabecera del término, contaba en ese año con varios núcleos de población: El Roque, Las Zocas, Aldea Blanca y El Frontón. Existía una sola parroquia, la del Arcángel San Miguel (creada en 1796), que reunía una población de hecho de 3.150 habitantes y era atendida por el cura ecónomo don Miguel González Díaz, natural del mismo pueblo.

En el mencionado libro del canónigo don José Trujillo Cabrera se recogió una interesante información de la parroquia del Arcángel San Miguel de San Miguel de Abona, que por entonces incluía a todo el término municipal. En ella se detalla el Santo titular, la población, las escuelas existentes, la casa rectoral, la reseña histórica desde su creación, la iglesia parroquial, los colectivos que funcionaban en ella y las fiestas patronales, así como la relación de pagos existentes en su jurisdicción, con sus correspondientes escuelas, ermitas y habitantes.

Por su parte, con motivo de la Misión celebrada en ese mismo año 1965, en este municipio se establecieron tres centros misionales, uno en la cabecera municipal, otro en Las Zocas y el tercero en Aldea Blanca; llama la atención que no se pusiese un centro misional en El Roque ni en El Frontón, a pesar de su aislamiento y de contar con una considerable población, por lo que dichos vecinos debieron acudir a la cabecera municipal. En este artículo se recoge la crónica de los actos misionales, redactada por los propios misioneros que la llevaron a cabo, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social en los distintos núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces curiosos…

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La religiosidad, la vida social, la situación económica y demográfica en el municipio de Adeje, según la Santa Misión de 1965

Hace poco más de medio siglo, en 1965, se celebró una Santa Misión en la isla de Tenerife, una vez concluidas las realizadas en las demás islas de la Diócesis Nivariense. Después de un asesoramiento previo, el obispo de la Diócesis, don Luis Franco Cascón, dispuso que se celebrara dicha Misión empezando por el Sur de la isla y siguiendo un orden geográfico, desde la parroquia de Santiago del Teide hasta la de Barranco Hondo. Tuvo lugar entre la segunda semana de mayo y la segunda de julio, evitando la época de la zafra del tomate, que solía trastocar la vida en el Sur al ocasionar un considerable trasiego de personas, dedicadas en esos meses casi exclusivamente a dicho trabajo, “de día y de noche sin descanso”. Al final de la campaña se tuvo que hacer una ligera variación, para que no coincidieran las fiestas patronales de San Pedro de Güímar con la Santa Misión. Pero resultó interesante el que el Valle de Güímar quedase para el final, con el fin de que la concentración que se planteaba en Candelaria como clausura estuviese más nutrida, como así ocurrió. La dirección de esta campaña misional fue encomendada por el citado obispo a un prestigioso sacerdote jesuita, el padre Sebastián Puerto, director del Centro Misional del Beato Juan de Ávila, en Montilla, a quien acompañarían otros siete padres jesuitas de la Península, más cuatro padres paúles y dos dominicos de Candelaria. Con algo más de un mes de anticipación se desplazó a esta isla el director, con el objetivo de conocer el terreno, tomar contacto con todos los párrocos de cada Arciprestazgo y planear la Santa Misión según las necesidades de cada parroquia, lo que motivó la confección de un estudio sociológico previo en cada una de ellas. La idea que presidió el plan fue “que no quedara ningún grupo de personas, algo notable, sin que llegara a él la gracia de la palabra de Dios”; por ello, dicha misión se extendió a un total de 73 centros, entre parroquias y barrios.

En esa época, el municipio de Adeje estaba constituido por numerosos núcleos de población y contaba con una sola parroquia, la de Santa Úrsula en la cabecera municipal, creada en 1560; tenía categoría de ascenso y una población de hecho de 6.777 habitantes; por entonces, según la descripción de dicha parroquia realizada por el canónigo don José Trujillo Cabrera en su Guía de la Diócesis de Tenerife, se incluían entre sus pagos: Ifonche, Taucho, La Quinta (con la ermita de Santa Margarita), Hoya Grande (con la ermita de La Milagrosa), La Concepción (con la ermita del mismo nombre), Los Menores, Armeñime, La Caleta, El Puertito y Fañabé (con la ermita de la Virgen del Campo); pero, curiosamente, no figuraban Tijoco Alto, Tijoco Bajo, ni la ermita de La Enramada en el litoral, que evidentemente existían por entonces. En la Santa Misión que nos ocupa, se establecieron cuatro centros misionales en el municipio de Adeje: uno en la villa capital; otro en Fañabé; otro en Taucho, que también se extendió al inmediato caserío de La Quinta; y el último en Las Cancelas-Armeñime, que además de dichos núcleos incluyó a los alejados caseríos de Los Menores, El Pinque (actual Playa Paraíso) y El Puertito. En la villa de Adeje tuvo su sede en la parroquia matriz de Santa Úrsula, en Fañabé se utilizó un templo privado, en Taucho y en los otros barrios las distintas escuelas. A continuación, vamos a analizar como tuvo lugar dicha Misión en este término municipal, tal como fue descrita por los propios misioneros que la llevaron a cabo en cada uno de los centros misionales, lo que nos permite conocer como era por entonces la vida religiosa y social, así como la situación económica y demográfica, en algunos de los núcleos que integraban el término municipal, con datos a veces muy curiosos. Llama la atención que en esta Misión no se mencionasen otros pagos alejados del municipio, como Ifonche, Hoya Grande, Tijoco Alto, La Concepción, Tijoco Bajo y La Caleta, cuyos vecinos se supone que acudirían a los centros misionales más cercanos…

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Las primeras bandas de música de Guía de Isora (1893-1909)

Guía de Isora fue el cuarto municipio del Sur de Tenerife que contó con banda de música, tras Güímar, Arafo y Granadilla de Abona. Antes de la fecha de fundación de la Banda de música “La Filarmónica”, en 1915, de la que ya nos hemos ocupado en otro artículo, según la tradición oral en esta localidad ya habían existido dos agrupaciones musicales, “Los Patriotas” y “Los Leoninos”, la última de las cuales solamente había durado un par de años. No sabemos con certeza en qué épocas existieron dichas agrupaciones y quienes fueron sus directores, pero lo cierto es que desde finales del siglo XIX el municipio de Guía de Isora comenzó a sensibilizarse con la música de bandas.

Gracias a la prensa tinerfeña tenemos constancia de tres períodos anteriores a dicha fecha (1893, 1902-1904 y 1906-1909), en los que en los programas de las fiestas de Guía de Isora y Adeje se menciona una “Banda de música de Guía”, sin especificar su nombre, aunque seguramente fueron las que recordaba la tradición oral. Con la existencia de estas bandas, en la juventud isorana comenzó a calar el gusto por la música y fue inculcándose el deseo de conocer y dominar los distintos instrumentos para poder integrarse en ellas. Pero estas agrupaciones sufrieron frecuentes crisis que motivaron su disolución temporal y su posterior reorganización, lo que ha sido una constante en la historia musical de este municipio. A esas primeras bandas de música vamos a dedicar el presente artículo…

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La Rondalla del Frente de Juventudes de Arafo (1953-1961)

En un municipio de tan dilatada tradición musical como es Arafo, además de bandas de música, orquestas, tríos, quintetos, coros y murgas, también han existido numerosas agrupaciones de cuerdas, tanto de pulso y púa como folclóricas, constituidas en diferentes circunstancias políticas y sociales, entre las que recordamos: la Rondalla de don Ulpiano de Mesa, la Parranda “La Chapita”, la Rondalla de don Manuel Fariña, el Quinteto de cuerda, la Rondalla de don Luis Coello, el Trío “La Lira”, la Rondalla de don Juan Luis Coello, la “Rondalla Lírica” de Educación y Descanso, la Rondalla del Frente de Juventudes, las Agrupaciones femeninas “Aída” y “Las Mary’s”, la Rondalla de la Sección Femenina, la Rondalla del Centro Cultural y Recreo, la Rondalla “Guataytigua”, la Rondalla lírica “Ayesa” y la folclórica del mismo nombre, la Rondalla “Aires de Arafo”, la Escuela Municipal de Folclore, la Asociación Musical “Risco Azul”, la Parranda “Cho Marcial”, la Parranda “Al Son de Afoña” y el Trío “Los Tres Príncipes”..

En este artículo nos vamos a ocupar de una de esas agrupaciones, la Rondalla del Frente de Juventudes, fundada por iniciativa de don Fernando Pérez Rodríguez en el seno de la Delegación Local de dicha sección de Falange. Surgió como un cuarteto, que luego fue creciendo hasta superar la docena de componentes y fue dirigida por don Luis Curbelo Rodríguez, aunque en los primeros años contó con la codirección de su hermano don Antonio Curbelo Rodríguez. Tuvo una vertiente folclórica y actuó en numerosos festivales, tanto en Arafo como en otras localidades de Tenerife, sobre todo en las del Sureste de la isla. Se unió en ocasiones con la Coral “María Auxiliadora”, para participar en Santa Cruz tanto en programas de radio como en concursos navideños. Al final de su trayectoria, en 1961 también estuvo unida con la Agrupación femenina “Aída” para la representación del espectáculo “Alegrías Juveniles”, que además de en Arafo se llevó a otros siete municipios tinerfeños…

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El municipio de Fasnia, su parroquia y su vida religiosa en 1965, según el canónigo don José Trujillo Cabrera y dos misioneros jesuitas

Contamos con una somera descripción del municipio de Fasnia en 1965, centrada sobre todo en su dotación parroquial y en la religiosidad de su feligresía, gracias a dos destacados acontecimientos: la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de la única parroquia existente por entonces en esta localidad; y la celebración de una Santa Misión, que tuvo su sede tanto en la cabecera municipal como en el pago de La Zarza.

El término municipal de Fasnia lo constituían por entonces numerosos núcleos de población: Fasnia, La Zarza, La Sombrera, Sabina Alta, Apartadero, Fuente Nueva (compartido con Arico), Cruz del Roque, Las Eras y Los Roques. Contaba en ese año con una sola parroquia, la de San Joaquín de Fasnia, atendida hasta el mes de junio por el cura encargado don Gregorio Dorta Pérez y a partir de julio por el cura ecónomo don Senén Salvador González, quienes también atendían una ermita y tres capillas existentes por entonces en dicha jurisdicción, que contaba con 3.197 habitantes.

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La visita de la Virgen de Candelaria al municipio de Arona en su inolvidable Peregrinación de 1964-1965

El 28 de octubre de 1964 la venerada imagen de la Virgen de Candelaria llegó por primera y única vez en la historia al municipio de Arona, con motivo de la Peregrinación que realizó por la isla de Tenerife para recaudar fondos con destino a la construcción del nuevo Seminario Diocesano, acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife que duró casi tres meses y medio, del 16 de octubre de dicho año al 28 de enero de 1965. Para esta peregrinación extraordinaria, la Virgen contó con una artística carroza, construida en Güímar, en los talleres de mecánica y chapa de Tejera y en la carpintería de Pánfilo y Tino; fue diseñada por don Manuel García Campos y patrocinada por doña Edelmira Pérez Campos, viuda de Mansito, junto con Acción Católica y Cáritas de dicha ciudad; y se montó sobre una camioneta “Commer” de seis ruedas, cedida por la empresa Hernández Hermanos, S.L. En todos los pueblos visitados, el fervor de los fieles fue impresionante y el éxito económico se vio desbordado con creces, al recaudar más de siete millones de pesetas.

Procedente de San Miguel de Abona, la Virgen visitó el municipio de Arona, donde permaneció durante tres días: el miércoles 28 llegó al Valle de San Lorenzo, el jueves 29 al casco de Arona y el viernes 30 a Los Cristianos, de donde salió al día siguiente para Adeje. Todos los pueblos se engalanaron con esmero para recibir a la imagen de la Candelaria y, a lo largo de su permanencia, se llevaron a cabo apretados programas de actos. Este municipio ya estaba constituido por numerosos núcleos de población y contaba por entonces con tres parroquias, una de ellas muy reciente: San Antonio Abad de Arona casco (creada en 1796), San Lorenzo Mártir del Valle de San Lorenzo (creada en 1929) y Nuestra Señora del Carmen de Los Cristianos (creada en 1963), las cuales reunían una población de hecho de 1.401, 2.497 y 2.896 habitantes, respectivamente.

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La fugaz Federación Obrera de Igueste de Candelaria (1936)

Como ya hemos señalado en otros trabajos, la proclamación de la II República Española supuso un enorme revulsivo político y sindical en Candelaria, así como en todo el territorio nacional. Por ello, a lo largo de sus cinco años de existencia en Canarias se fueron constituyendo diversas agrupaciones políticas, federaciones obreras y sociedades recreativas, tanto en la cabecera de este municipio y con jurisdicción sobre todo él, como en los importantes pagos de Igueste y Barranco Hondo, con ámbito restringido a los mismos, dado su notable peso demográfico y su característica unión vecinal, centrada en el logro de mejoras y la defensa de su identidad.

Este breve artículo está dedicado a la efímera existencia de la Federación Obrera de Igueste de Candelaria, cuya finalidad era aglutinar a todos los obreros y jornaleros del pueblo, con el fin de reivindicar los derechos de los trabajadores frente a los patronos y solicitar a las autoridades la realización de obras públicas para mitigar el paro obrero. Fue constituida tan solo un mes antes del golpe de estado que inició la Guerra Civil, por lo que prácticamente no tuvo tiempo de iniciar su andadura. Por dicho motivo, su sede fue clausurada y sus bienes incautados por las Milicias de Acción Ciudadana. Además, sus dirigentes sufrieron represión, pues algunos también pertenecían a la Agrupación Socialista local. Su promotor fue el recordado carpintero don Juan Bello Padilla, que también era concejal del Ayuntamiento por el Frente Popular de izquierdas…

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El antiguo Hotel o Casa de huéspedes “La Raya” en Güímar

En el siglo XIX se incrementó el número de visitantes al municipio de Güímar, la mayoría extranjeros atraídos por la naturaleza o la historia de esta parte de la isla, que se alojaban en casas particulares, dada la falta de alojamientos hoteleros. Pero en el último cuarto de esa misma centuria comenzaron a surgir las primeras instalaciones de este tipo, con lo que se cubrió una demanda cada vez mayor, en gran parte por turistas europeos atraídos por la benignidad del clima de este Valle, idóneo para el tratamiento y curación de las enfermedades pulmonares, que tanto daño hacían en esa época. Así se abrieron en Güímar dos instalaciones hoteleras, el Hotel “El Buen Retiro” y “El Sanatorio”, ambos en Chacaica además de una fonda en la “Casa de La Raya”, también conocida por entonces como Hotel “La Raya”. El enclave de las tres instalaciones en lo alto de Güímar contribuyó en gran parte a su atractivo para el visitante.

A partir de la apertura del primero, se desató una gran campaña de difusión de las ventajas que suponía Güímar para zona de descanso, basadas sobre todo en su clima benigno, aire puro y cielo despejado, por lo que era el lugar ideal para quienes buscaban descanso y recuperación; incluso se llegó a afirmar que “Güímar posee, quizás, el mejor clima de toda la isla, y, por ende, probablemente del Hemisferio Occidental entero”. Se editaron numerosas postales de la localidad y de los distintos hoteles, así como folletos elogiosos en inglés y alemán, que tuvieron gran difusión entre todos los turistas de dichas nacionalidades que se acercaban a las islas. En ellos también se destacaban sus respectivos jardines, que se enriquecieron con notables árboles exóticos, tanto ornamentales como frutales, transformándose en los más bellos de la localidad. Asimismo, entre los recreos, aparte de los más variados juegos, entre los que se podía practicar el billar, se programaban excursiones, tanto en montura como a pie, por los diversos lugares de interés del Valle: Barrancos de Badajoz, El Río y Añavingo; La Ladera; la Montaña Grande y el Malpaís de Güímar; El Puertito; Arafo y Candelaria; el pinar; etc.; dichos parajes se veían constantemente frecuentados por los turistas, quienes además podían visitar en Güímar sus principales bienes patrimoniales, entre ellos las iglesias de San Pedro y Santo Domingo, las capillas, los molinos de agua, los lavaderos, etc., además de participar en la sana alegría de las Fiestas de San Pedro, El Socorro o San Juan.

En este trabajo nos vamos a centrar en la “Casa de La Raya”, antigua casa señorial cuyo origen se cree que se remonta al siglo XVI y que, tras ser habitada por destacadas familias, fue transformada en un hotel o pensión en el siglo XIX y luego en una casa de huéspedes, en la segunda década del XX. Luego se cerró y entró en ruina, hasta que en 1999 fue rehabilitada para dedicarla de nuevo al turismo rural.

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Los desaparecidos cines de la villa de Arafo

En este trabajo queremos recordar los distintos cines que tuvo la villa de Arafo durante casi seis décadas de su historia. El primero fue el “Teatro-Cine de Arafo”, que vivió varias etapas, siempre en el salón del antiguo empaquetado y almacén de don Eufemiano Ferrera, luego de don Luis Marrero Romero, en la actual calle Juan Luis Coello Rodríguez: la primera, como cine mudo, desde 1921 hasta 1933, siendo sus empresarios don José Ferrer García y don Antonio Torres Campos; la segunda, ya como cine sonoro, de 1934 a 1935, con el nombre de “Cine Teide” y cuyo empresario era el Sr. Montalbán; la tercera de 1936 a 1939 como “Monumental Cinema”, siendo su empresario don Luis Morales Ruiz; y la cuarta, desde 1941 hasta 1966 como “Cine de Pérez”, regentado por don Nicolás Pérez Cáceres. Además, durante un corto período existió otra sala cinematográfica en la calle Nueva (actual calle José Pestano Núñez), en un salón de don José Fariña Batista (conocido como “Salón de los Curbelo”), que es recordado como “Cine de Pepillo” y cuyo empresario era el también carpintero don José Fariña Gil, quien solo lo mantuvo en dicho lugar de 1941 a 1942. Luego, este mismo empresario lo trasladó a otro salón de El Pino, en la actual calle Belisario García Siliuto, propiedad de don Luis Marrero Romero, donde se mantuvo desde 1942 hasta 1955, aproximadamente, siendo conocido como “Cinema Fariña” o “Cine del Moro”, a pesar de que su nombre oficial era “Cine Capitol”. Finalmente, hacia 1966 don Nicolás Pérez Cáceres pasó el popular “Cine de Pérez” a un nuevo edificio construido exprofeso para esa actividad, en la misma calle donde estaba el antiguo “Teatro-Cine” y a continuación de éste, que luego fue vendido a don Manuel Pérez Pacheco y, finalmente a don Erardo García Flores. Con este último concluyó la actividad cinematográfica en Arafo, hacia 1978.

Prácticamente en todos esos cines, la proyección de películas se simultaneó con la celebración de espectáculos teatrales y de variedades, en su mayoría benéficos. Además, en el primero también tenemos constancia de que se impartieron conferencias y se celebraron mítines políticos, juntas generales de empresas y comunidades de aguas y actuaciones circenses; pero solo se ha documentado la celebración de dos bailes, pues la existencia de dos casinos en esta localidad ya cubría de sobra esa actividad…

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