El artículo “Impresiones históricas / El pueblo de Candelaria” (1929), de Dacio V. Darias y Padrón

El artículo “Impresiones históricas / El pueblo de Candelaria” de don Dacio V. Darias y Padrón fue publicado en La Prensa en dos partes los días 13 (miércoles) y 14 (jueves) de marzo de 1929, siguiendo la estela de los dedicados a otras localidades del Sur de Tenerife. En él, don Dacio destaca el protagonismo de la Virgen de Candelaria en la historia del pueblo al que da nombre, su origen municipal, el castillo que custodiaba el Santuario y las referencias a esta localidad en los libros de actas del antiguo Cabildo de Tenerife, debido a los traslados de la Virgen a La Laguna, a las reparaciones de la casa de apeo que dicha institución poseía en Candelaria y a los arreglos del camino viejo que unía La Laguna con el pueblo sureño. A continuación, se centra en la financiación por el Cabildo de las dos festividades anuales de la Virgen y en la pretensión fallida de que a la festividad de la Patrona asistieran todas las parroquias de la isla con cruz alzada hasta Candelaria. También analiza el último pleito de los naturales contra el Cabildo y los dominicos por el derecho tradicional a cargar la Santa imagen, en 1738. Finalmente, dedica un amplio párrafo a la parroquia de Candelaria, en el que precisamente no hilvana muy bien las fechas que marcaron su larga trayectoria y sus vínculos con los otros pueblos del Valle, si bien destaca el valor de las imágenes de la parroquia de Santa Ana, sobre todo un Cristo Crucificado.

En cuanto al autor, don Dacio Victoriano Darias y Padrón (1880-1960) nació en Valverde de El Hierro y falleció en La Laguna. Fue Bachiller, Perito, Contador y Profesor Mercantil, Maestro Elemental y Superior de Primera Enseñanza; comandante honorífico de Infantería y comandante militar de El Hierro y La Palma; profesor particular de 1ª y 2ª Enseñanza, así como de la Escuela Profesional de Comercio de la capital tinerfeña, de la Escuela de Magisterio de La Laguna y del Seminario Diocesano de Tenerife; director de La Gaceta de Tenerife y asiduo colaborador de numerosos periódicos canarios; subdelegado de Enseñanza en la isla de El Hierro y comisario provincial de Excavaciones Arqueológicas; investigador y autor de numerosas publicaciones históricas; Cronista Oficial de Valverde y de la isla de El Hierro; cofundador y director de la Revista de Historia Canaria; directivo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, miembro de la Real Academia de la Historia y de otras instituciones; poseedor de numerosas distinciones, entre ellas las de Hijo Predilecto de la Isla de El Hierro, Cruz y Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, la nominación de varias calles, etc…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La supresión de los actos populares de las Fiestas de San Pedro y Nuestra Señora del Socorro en Güímar, con motivo de acontecimientos extraordinarios

Dado el anuncio oficial, por parte del Ayuntamiento de Güímar, de la supresión de los actos de las Fiestas Patronales 2020 en honor de San Pedro Apóstol y la duda que existe sobre la celebración de la popular Romería de Nuestra Señora del Socorro, en este trabajo vamos a comprobar que no es la primera vez que eso sucede y a recordar en qué ocasiones se tomaron semejantes medidas en el pasado.

Dado que ambas festividades tienen una esencia católica, en ningún momento han dejado de celebrarse los principales actos religiosos, como tampoco ocurrirá este año, lo que sí ha sucedido en varias ocasiones, por lo menos a lo largo del siglo XX, es la supresión de los actos populares (culturales, recreativos y deportivos), con motivo de ciertos acontecimientos extraordinarios. Así, en las Fiestas de San Pedro solo se han suspendido dichos actos en dos ocasiones: la primera en los años 1937 y 1938, con motivo de la Guerra Civil española; y la segunda en 1961, a causa de la enfermedad terminal del obispo güimarero don Domingo Pérez Cáceres. Con respecto a las Fiestas de Ntra. Sra. del Socorro, aunque la festividad se continuó celebrando en la iglesia matriz, la Romería fue suprimida por lo menos dos veces: la primera fue en 1914, con motivo del inicio de la I Guerra Mundial; y la segunda en 1936, a causa del comienzo de la Guerra Civil española; además, en los dos años siguientes, 1937 y 1938, la Virgen sí bajó a su ermita de la playa del Socorro, pero en el mismo día se efectuó la bajada y la subida, sin carácter festivo y como mera rogativa por el final de dicha contienda bélica…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Santa Misión en Granadilla de Abona en 1923

En la primavera de 1918, siendo vicario capitular en sede vacante de la Diócesis de Tenerife el Dr. don Santiago Beyro y Martín, por fallecimiento del obispo don Nicolás Rey Redondo, se dispuso la celebración de una Misión en las parroquias de San Miguel de Abona, Vilaflor de Chasna y Granadilla de Abona, que fue dirigida por el R. P. Cipriano Montero, del Inmaculado Corazón de María. Cinco años después, en abril de 1923, volviendo a asumir el cargo de vicario capitular de la Diócesis don Santiago Beyro, al estar ahora vacante la titularidad de la misma por traslado del obispo don Gabriel Llompart y Jaume, ordenó que se celebrase otra Santa Misión en tierras chasneras, concretamente en las parroquias de Arona, San Miguel de Abona, Vilaflor de Chasna y Granadilla de Abona. En este trabajo nos vamos a centrar en cómo tuvo lugar dicha Misión en esta última villa.

Con dicho motivo, la iglesia parroquial de San Antonio de Padua de Granadilla, regentada por don Esteban Hernández Ramos, fue convenientemente adornada e iluminada por las noches, siendo presidida por el Cristo de la Misericordia, que se colocó bajo dosel en el altar mayor. Duró doce días y, desde su inicio, asistieron muchos feligreses, tanto del casco como de los distintos núcleos de población del municipio, a los distintos actos llevados a cabo por los dos misioneros, el P. Meléndez y el P. Pallarés, ambos de la Congregación de San Vicente Paúl que tenía su sede en La Orotava; el primero fue el responsable de la Catequesis, mientras que el segundo lo fue de las confesiones, y ambos pronunciaron sermones en todos los actos. Se centró especialmente en los niños, que en elevado número asistieron a la Catequesis, la confesión y la renovación de las promesas del bautismo; asimismo, les enseñaron cánticos y pequeños discursos, que ellos mismos exponían por la noche.

De todos los actos, destacaron los celebrados en los dos días principales. El primero fue el domingo 8 de abril y consistió en la Fiesta de los Niños, con la comunión en la mañana y la procesión de la Virgen del Carmen por la tarde, acompañada por autoridades, banda de música y un gran número de fieles, en la que los niños portaron las banderas y gallardetes. El segundo fue el domingo 15 de abril, en que por la mañana se salió en procesión desde la parroquia hasta la cárcel del partido, con el fin de llevar la comunión a los presos, a propuesta del juez de Instrucción don Antonio Losada y Mazorra; a ese emotivo acto asistieron las autoridades y numeroso público, ofreciéndosele luego un almuerzo a los reclusos; y por la tarde recorrió las calles la procesión del Santísimo Sacramento, considerada la más solemne celebrada hasta entonces en la villa, pues fue acompañada por la banda de música y en su recorrido se colocaron artísticos descansos, donde cantaron los niños y los Coros Eucarísticos, mientras que desde las ventanas y los balcones, adornados con colgaduras, flores y plantas, se arrojaban pétalos a su paso. En total se impartieron más de 1.660 comuniones y el párroco-arcipreste de Granadilla quedó muy complacido de esta Misión…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El trío-cuarteto “Tabanzo” (1955-1957) y la orquesta “La Estrella” de la villa de Arafo (1957-1972)

Este artículo está dedicado a una de las numerosas orquestas de baile creadas en Arafo, que con razón es conocido como “El pueblo de la Música”. Merced a la inagotable cantera musical de esta villa, estos conjuntos tuvieron aquí un gran auge y durante el último siglo llegaron a formarse una treintena, entre tríos, cuartetos y orquestas, coexistiendo en ocasiones ocho de éstas.

La orquesta “La Estrella” fue la continuación de un trío, formado a mediados de los años cincuenta por los hermanos don Sergio Encinoso Pérez (saxo alto) y don Antonio Encinoso Pérez (trompeta), apodados “Los Tabanzos”, y don Raúl Fariña Rivero “Gallina” (batería), que fue conocido como “Trío Tabanzo”. Se fundó inicialmente para amenizar un baile en el Casino “Unión y Progreso” de la villa de Arafo. Pero, tras el éxito obtenido en dicha actuación, se entusiasmaron y decidieron continuar en los escenarios.

Pocos años después, don Sergio Encinoso le propuso a don Vicente Esteban Fariña Fariña que tocara con ellos y así lo hizo con su saxo alto, por lo que a comienzos de 1957 el grupo se convirtió en un cuarteto, que actuó por primera vez como tal en Cabo Blanco (Arona).

Unos seis o siete meses más tarde, a mediados de ese mismo año 1957 decidieron ampliar el grupo, integrando a dos nuevos músicos: don Quírico Coello Albertos y don Antonio Fariña Ferrera “Parranda”, mientras que don Esteban Fariña pasó a tocar el saxo tenor. De ese modo surgió la orquesta “La Estrella”, nombre que había sido propuesto por don Quírico, por lo que se pintó una estrella en los atriles. Quedó constituida inicialmente por seis componentes: don Sergio Encinoso (coordinador y saxo alto), don Antonio Encinoso (trompeta), don Raúl Fariña (batería), don Esteban Fariña (saxo tenor), don Antonio Fariña (acordeón) y don Quírico Coello (contrabajo). En sus inicios no tenía vocalista, porque en la mayoría de los lugares a los que iban a actuar no tenían corriente eléctrica y, por lo tanto, no contaban con equipo de sonido, alumbrándose con petromax…

En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Los casinos republicanos de Chimiche, El Salto y San Isidro, en Granadilla de Abona (1935-1936)

     Existe constancia de que durante la II República Española el municipio de Granadilla de Abona contó con una sociedad de recreo legalizada, el “Casino de Granadilla”. Pero en los distintos barrios o núcleos de población del municipio existieron otros casinos, que no consta que fuesen inscritos en el Registro de Asociaciones del Gobierno Civil y por lo tanto no llegaron a legalizarse, lo que no impidió que durante algún tiempo funcionasen como tales. De éstos, ya nos ocupamos en otros artículos de los que existieron en Charco del Pino y El Médano , por lo que en este trabajo nos centramos en los de Chimiche, El Salto y San Isidro, aunque solo de forma preliminar, para iniciar su estudio hasta que aparezca nueva documentación que enriquezca su historia. Lo cierto es que estaban en pleno funcionamiento en 1936, año en el que fueron disueltos con motivo del inicio de la Guerra Civil, tras una corta trayectoria.

     En estos centros sociales y recreativos se celebraban sobre todo bailes, que permitían a los jóvenes salir de la dura rutina y olvidar por unas horas el duro trabajo agrícola y ganadero. Además, como siempre ocurría en este tipo de sociedades, ocasionalmente se impartían conferencias, se efectuaban representaciones teatrales o se celebraban festivales literario-musicales. Asimismo, diariamente se abrirían para practicar juegos de mesa, sobre todo baraja o dominó, así como para intercambiar opiniones en improvisadas tertulias…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Enfrentamientos en las fiestas de Igueste de Candelaria en el último tercio del siglo XIX, con motivo de la procesión

    Desde 1788, en que se terminó y bendijo la ermita de la Santísima Trinidad de Igueste de Candelaria, comenzaron a celebrarse las fiestas patronales de dicha localidad, cuyo acto principal era la misa y procesión con las imágenes existentes en el templo. Desde sus inicios, la financiación y organización de éstas se hizo de forma alterna entre los dos sectores del pueblo, los vecinos de arriba en los años pares y los de abajo en los impares, como ocurría en otros muchos pueblos de Tenerife y aún continúa haciéndose en las de San Pedro de Güímar.

     En el último tercio del siglo XIX, tras la misa del día principal de la fiesta, en Igueste sacaban en procesión el antiguo cuadro con la representación de la Santísima Trinidad, así como las imágenes de la Purísima Concepción y San Juan, precedidas por la Cruz parroquial y el estandarte, por un itinerario acordado entre los párrocos y los vecinos. Pero en 1871, los vecinos de la parte de abajo, que ese año organizaban la fiesta, suplicaron al párroco de Candelaria, don Antonio de la Barreda y Payba, que se cambiase el itinerario de la procesión, dirigiéndola por un camino que daba un rodeo hasta la ermita, a lo que aquel accedió y así se hizo. Dicha innovación desagradó a los vecinos del lugar de arriba, quienes se alarmaron, protestaron y se quejaron a las autoridades religiosas, por lo que al año siguiente se verificó la procesión por el itinerario acostumbrado desde antiguo.

    Sin embargo, en 1873, cuando la fiesta volvió a corresponder a los vecinos del lugar de abajo, estos instaron nuevamente para que la referida procesión volviera por el camino por el que ya había transcurrido en 1871 y, al verificarlo así, se produjo un grave enfrentamiento, incluso físico, entre los vecinos de arriba y los de abajo, por lo que la procesión tuvo que retirarse a la ermita, lo que dio lugar a la formación de causas criminales, detenciones, enemistades y discordias entre los vecinos, por cuyo motivo la autoridad eclesiástica prohibió que la procesión discurriese por dicho camino y se dispuso que a partir de entonces se llevase a cabo alrededor de la plaza, con aprobación de las dos partes del pueblo que estaban enfrentadas. Pasaron algunos años de cierta tranquilidad hasta que en agosto de un año impar de ese mismo siglo XIX, en el que las fiestas eran organizadas de nuevo por los vecinos de abajo, se volvió a liar…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La visita de la Virgen de Candelaria a Granadilla de Abona (1964), en su peregrinación extraordinaria por la isla con el fin de recaudar fondos para el nuevo Seminario diocesano

     El año 1964 marca una página inolvidable en la historia religiosa de Granadilla de Abona, al recibir por primera y única vez la visita de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, en su peregrinación por todas las parroquias de la isla con el fin de recaudar fondos para la construcción del nuevo Seminario Diocesano, acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife que duró casi tres meses y medio, del 16 de octubre de dicho año al 28 de enero de 1965. Para esa peregrinación extraordinaria la Virgen contó con una artística carroza, construida en Güímar, en los talleres de mecánica y chapa de Tejera y en la carpintería de Pánfilo y Tino; fue diseñada por don Manuel García Campos y patrocinada por doña Edelmira Pérez Campos, viuda de Mansito, junto con Acción Católica y Cáritas de dicha ciudad; y se montó sobre una camioneta “Commer” de seis ruedas, cedida por la empresa Hernández Hermanos, S.L. En todos los pueblos visitados, el fervor de los fieles fue impresionante y el éxito económico se vio desbordado con creces, al recaudarse más de siete millones de pesetas. Durante el recorrido la Virgen estuvo acompañada por su capellán, cargo que asumió casi siempre el sacerdote dominico fray Juan Fernández Baca, conocido por el “Padre Juan de Candelaria”. La revista Radar Isleño, editada por los frailes dominicos de Candelaria, fue recogiendo la crónica detallada de esta peregrinación extraordinaria de la Virgen, en todo su recorrido.

     El municipio de Granadilla de Abona fue el quinto de la isla en recibir a la Virgen de Candelaria, tras el paso de ésta por Arafo, Güímar Fasnia y Arico. El sábado 24 de octubre la venerada imagen salió de El Río de Arico con destino a Vilaflor, pero haciendo paradas en los barrios de Chimiche, donde se incorporó la antigua Danza de varas que la acompañó durante todo el recorrido, Los Blanquitos y El Desierto, en todos los cuales recibió el cariño del vecindario; luego atravesó Granadilla, donde un elevado número de fieles se agolpaban para verla pasar y la acompañaron hasta la salida de la villa. A su regreso de Vilaflor permaneció durante un día en la iglesia de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona y otro en la de San Luis Rey de Charco del Pino…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El naufragio del vapor transatlántico español “Valbanera” en la costa de Cuba (1919) y su repercusión en el Sur de Tenerife

     El pasado año, concretamente el 10 de septiembre de 2019, se conmemoró el primer centenario de la mayor tragedia naval española en tiempo de paz, el naufragio del vapor transatlántico “Valbanera”, que partiendo de Barcelona recogió 569 pasajeros en Canarias, quienes emigraban a Cuba en busca de mejor fortuna; pero muchos de ellos encontraron la muerte en esa travesía, sin haber llegado a su destino. El hundimiento de dicho buque con motivo de un huracán acabó con la vida de 488 personas, de las cuales al menos 408 eran canarias, por lo que fue conocido como el “Titanic de los pobres”, el “Titanic canario” o el “Titanic de la emigración canaria”. En este artículo nos ocupamos de ese triste suceso, de repercusión internacional, recordando a los pasajeros del Sur de Tenerife que viajaban en él. Curiosamente, en su viaje anterior el mismo barco sufrió una grave epidemia de gripe en la travesía de Cuba a Canarias, en la que murieron unos 30 pasajeros, además de otros que fallecieron después de desembarcar en Las Palmas de Gran Canaria. Sin duda es una de las historias más dramáticas de la emigración canaria, una constante que ha marcado la historia de este archipiélago.

     El vapor “Valbanera” era un gran buque correo transatlántico español, propiedad de la compañía de navegación “Pinillos”. Fue construido en Glasgow, en Escocia, y entregado a dicha naviera en noviembre de 1906, siendo bautizado como “Valbanera” en honor a la Virgen de Valvanera, de La Rioja, aunque por algún error se modificó el nombre cambiando la segunda v por una b. Sus características generales eran: 121,9 m de eslora; 14,6 m de manga; 6,5 m de puntal; 7,6 m de calado; propulsión por alternativa de triple expansión, con dos hélices; velocidad de 12 nudos; y capacidad para 1.200 pasajeros, repartidos en 4 clases o categorías. Fue asignado por la Naviera Pinillos a la línea entre los puertos mediterráneos españoles y los atlánticos de Canarias, a Puerto Rico, Cuba y los puertos norteamericanos del Golfo de México. También navegó en la ruta entre España, Brasil y Argentina…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La religiosidad y la vida social en el municipio de Santiago del Teide en 1965, según el canónigo José Trujillo Cabrera y tres misioneros

     Conocemos la situación religiosa y, en parte, social del municipio de Santiago del Teide en el año 1965, gracias a dos destacados acontecimientos, la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de las dos parroquias existentes por entonces, y la celebración de una Santa Misión en la isla de Tenerife, que comenzó precisamente por Santiago del Teide, donde los tres misioneros que se hicieron cargo de ella recogieron la religiosidad de la población y otros interesantes aspectos sociales.

     El municipio de Santiago del Teide estaba constituido por numerosos núcleos de población: El Valle (villa capital), Valle de Arriba, Las Manchas, El Molledo, El Retamar, Arguayo, Tamaimo y Puerto Santiago. Contaba en ese año con solo dos parroquias, una de ellas muy reciente: San Fernando Rey (creada en 1679) y Santa Ana (creada en 1963), que reunían una población de hecho de 1.411 y 1.200 habitantes, respectivamente, ambas atendidas por el cura ecónomo don Horacio Luis de Ávila López…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La construcción de la torre de la iglesia parroquial de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona, la instalación del reloj y el legado de don Domingo González Mena

     La torre de la iglesia parroquial de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona se bendijo en 1885 y fue sufragada en un 60 % por don Domingo González Mena, acaudalado emigrante granadillero en Venezuela. Once años más tarde, en 1896, se instaló en ella el reloj, que se había encargado en Francia y fue sufragado mediante una suscripción popular entre el vecindario. Al año siguiente se proyectó la adquisición de nuevas campanas para ella. El Sr. González Mena, fallecido en América hacia 1908, dejó en su testamento un importante legado para ampliar la capilla de El Calvario de su villa natal y poner en ella una imagen, para lo que creó una comisión que debía administrarlo. Su generosidad con su pueblo natal motivó su nombramiento como Hijo Predilecto de Granadilla de Abona y la nominación de una plaza o alameda. Pero la inversión del resto del legado dio lugar a una agria polémica, pues unos querían invertirlo en edificios religiosos (construcción de una casa parroquial y acondicionamiento de la iglesia del antiguo convento), mientras que otros querían que se invirtiese en edificios civiles para alojar dependencias públicas (casas consistoriales, casa cuartel de la Guardia Civil, estación de Telégrafos, escuelas, etc.). Finalmente, ese dinero se invirtió en la reforma de la Plaza del exconvento franciscano, que llevaba el nombre del donante.

     La construcción de la torre comenzó en 1885 y concluyó al año siguiente Su costo ascendió a la cantidad de 11.818,48 pesetas, de cuya cantidad más del 60 %, 7.425,06 pesetas, fueron aportadas por don Domingo González Mena, emigrante granadillero en Venezuela, quien envió ese dinero desde Venezuela con un paisano. El autor de los planos fue don Felipe Pérez Mejías, natural y vecino de la propia villa, quien también dirigió las obras. La torre se bendijo el lunes 14 de junio de 1886, por el cura párroco de Arico don Antonio Martín Bautista; se le puso por nombre “Antonia María del Rosario”, en honor del patrón y compatrona de la parroquia, y actuó como padrino de la misma el párroco de Granadilla, don Atanasio Viña y Vera. En el mismo acto se bendijo el baptisterio por el mismo sacerdote…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo: