La “Fiesta del Árbol” celebrada en Arafo en 1933

     En artículos anteriores ya nos hemos ocupado de la “Fiesta del Árbol” celebrada en otros municipios del Sur de Tenerife. En ellos indicábamos que la primera “Fiesta del Árbol” organizada en el planeta tuvo lugar en Villanueva de la Sierra (Cáceres) en 1805, por iniciativa del cura párroco de dicha localidad, como gesto oportuno para conmemorar el valor de la libertad, tras lo destruido que habían quedado los montes del norte de Cáceres por las batallas libradas entre las tropas locales y las francesas de Napoleón Bonaparte. En Canarias, la primera “Fiesta del Árbol” se celebró en Las Palmas de Gran Canaria el 29 de abril de 1902, por iniciativa del periodista don Francisco González Díaz, conocido como el “Apóstol del árbol”; fue organizada por la Asociación de la Prensa ante la inacción de las instituciones públicas, de lo que se quejó su impulsor. El 6 de diciembre de ese mismo año también se celebró en Santa Cruz de Tenerife. El auge que fue adquiriendo esta celebración a lo largo del Estado español determinó la publicación de un Real Decreto el 15 de marzo de 1904, que le daba carácter oficial, y otro del 5 de enero de 1915 que declaraba “obligatoria la celebración anual de una Fiesta del Árbol en cada término municipal”. Pero ello no determinó su efectiva puesta en práctica, pues serían contadas las localidades canarias que cumplieron lo establecido en dicha disposición; entre ellas recordamos, además de ambas capitales, Teror, Arucas, Santa María de Guía, Gáldar, Moya, Telde, Santa Brígida, La Laguna, La Orotava, Icod de los Vinos, Güímar, Guía de Isora, Tacoronte, La Victoria, La Matanza, Moya, Alajeró, Vallehermoso, Candelaria, Los Realejos, Fasnia, Arafo, Arrecife de Lanzarote, etc.

     En el presente artículo nos vamos a centrar en la primera Fiesta del Árbol celebrada en Arafo en plena II República, concretamente en 1933, que fue organizada por la Comisión Gestora del Ayuntamiento en colaboración con los cuatro maestros de la localidad, uno de los cuales era a su vez el alcalde y, por lo tanto, suponemos que fue el principal impulsor de dicha iniciativa. Consistió en la recepción de las autoridades docentes invitadas; traslado de la comitiva al barrio de El Volcán, con acompañamiento de las dos bandas de música de la localidad; plantación de unos 300 árboles por los niños de las escuelas, que suponemos eran los pinos canarios que hoy crecen sobre la colada del volcán de 1705, junto al actual colegio “Andrés Orozco”, y los eucaliptos del entorno del cementerio, acto en el que hicieron uso de la palabra varias de las autoridades asistentes; festival infantil en el Teatro-cine, organizado por los maestros, con gran asistencia de público, y cierre del acto por el inspector de zona y el director de la Escuela Normal de Maestros…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-FIESTA DEL ÁRBOL-ARAFO-1933

La “Fiesta del Árbol” celebrada en Candelaria en 1927

     Como ya indicamos en un artículo anterior, la primera “Fiesta del Árbol” celebrada en el planeta tuvo lugar en Villanueva de la Sierra (Cáceres) en 1805, por iniciativa del cura párroco de dicha localidad, como gesto oportuno para conmemorar el valor de la libertad, tras lo destruido que quedaron los montes del norte de Cáceres por las batallas libradas entre las tropas locales y las francesas de Napoleón Bonaparte. En Canarias, la primera “Fiesta del Árbol” se celebró en Las Palmas de Gran Canaria el 29 de abril de 1902, por iniciativa del periodista don Francisco González Díaz, conocido como el “Apóstol del árbol”; fue organizada por la Asociación de la Prensa ante la inacción de las instituciones públicas, de lo que se quejó su impulsor. El 6 de diciembre de ese mismo año también se celebró en Santa Cruz de Tenerife. El auge que fue adquiriendo esta celebración a lo largo del Estado español determinó la publicación de un Real Decreto el 15 de marzo de 1904, que le daba carácter oficial, y otro del 5 de enero de 1915 que declaraba “obligatoria la celebración anual de una Fiesta del Árbol en cada término municipal”. Pero ello no determinó su efectiva puesta en práctica, pues serían muy contadas las localidades canarias que cumplieron lo establecido en dicha disposición; entre ellas recordamos, además de ambas capitales, Teror, Arucas, Santa María de Guía, Gáldar, Moya, Telde, Santa Brígida, La Laguna, La Orotava, Icod de los Vinos, Güímar, Guía de Isora, Tacoronte, La Victoria, La Matanza, Moya, Alajeró, Vallehermoso, Candelaria, Los Realejos, Fasnia, Arafo, Arrecife de Lanzarote, etc.

     En el presente artículo nos vamos a centrar en la primera Fiesta del Árbol celebrada en Candelaria en 1927, que fue organizada por el Ayuntamiento en colaboración con los dos maestros de la localidad. Consistió en una recepción de autoridades, misa en el Santuario de la Virgen, acto oficial con varias intervenciones, plantación de 150 árboles a la entrada del pueblo (Amance), en el enlace con la Carretera General del Sur, y brindis en el Ayuntamiento. Fue organizada por el secretario del Ayuntamiento, don José Luis Domínguez Clavijo, con el apoyo del alcalde, don Juan Carballo García, y la colaboración de los maestros, don Esteban Martín Mederos y doña Francisca Saavedra Medina…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-FIESTA DEL ÁRBOL-CANDELARIA-1927

Las sociedades recreativas “Unión Agrícola” y “El Porvenir” de Sabina Alta (Fasnia) en la II República Española

     En el municipio de Fasnia llegaron a coexistir cinco casinos o sociedades recreativas durante la II República Española, repartidas por los diferentes núcleos de población, todas ellas disueltas en 1936, a comienzos de la Guerra Civil. Sorprende que un barrio tan pequeño como Sabina Alta llegase a contar en esos años con dos sociedades de recreo, sobre todo si tenemos en cuenta que La Sombrera, La Zarza y Fasnia solo tenían un casino. La actividad se centraba sobre todo en los bailes, de los que los más importantes se celebraban coincidiendo con las principales fiestas del año, mientras que los de asalto se hacían casi todos los domingos. A veces los amenizaban orquestas o grupos organizados, pero con más frecuencia lo eran por uno o varios músicos de cuerda, que se reunían para ello de forma más o menos improvisada. Además, los hombres pasaban las tardes en el local social, dedicados a los juegos de mesa (cartas, dominó, damas, lotería, etc.) o a la lectura de los periódicos isleños.

     La Sociedad “Unión Agrícola” fue constituida en Sabina Alta (Fasnia) en 1932, durante la II República, con una finalidad “Recreativa”. Tras redactar su reglamento y elegir la primera junta directiva, que de momento no conocemos, el 15 de marzo de dicho año fue registrada en el Gobierno Civil de la provincia. Dos años después, en 1934, se constituyó en Sabina Alta (Fasnia) un segundo casino, la Sociedad “El Porvenir”, igualmente con una finalidad “Recreativa”; su reglamento fue redactado el 27 de febrero de dicho año y se constituyó oficialmente el 19 de marzo, en que se eligió la primera junta directiva, presidida por don Isidro Díaz González, y el 22 de ese mismo mes de fue inscrita en el libro de Registro de Asociaciones del Gobierno Civil. Ambas continuaron en funcionamiento hasta el comienzo de la Guerra Civil, en que por un bando de la Comandancia Militar, dictado el 3 de septiembre de 1936, se ordenó la clausura de todas las sociedades de recreo consideradas marxistas, entre las que figuraban las dos de Sabina Alta, lo que ejecutó la alcaldía de Fasnia. Simultáneamente, en el inmediato mes de octubre la Guardia Civil incautó los bienes de todas ellas, que depositó en casa de varios vecinos, incluido el propio alcalde. Concluía así la etapa socio-cultural más brillante que ha vivido el núcleo de Sabina Alta y todo el municipio a lo largo de toda su historia…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-CASINOS DE SABINA ALTA

Los pregoneros de la Virgen de Candelaria y los representantes reales en las fiestas de la Patrona de Canarias (Villa de Candelaria)

     En el presente trabajo vamos a recordar dos aspectos relacionados con algunos de los personajes que han quedado vinculados al Santuario de Candelaria con motivo de las festividades de la Virgen. El primero lo constituyen los pregoneros de las fiestas y el segundo los representantes reales nombrados para presidir las de agosto. Como es sabido, en honor de la Virgen de Candelaria, la Patrona de Canarias, se celebran tres fiestas a lo largo del año: la de la Purificación o de las Candelas, el 2 de febrero, de carácter más oficial; la de la Asunción, el 15 de agosto, la más popular; y la del Aniversario de la Coronación Canónica de la Santísima Imagen, el 13 de octubre, la más íntima.

     Con el fin de otorgarle el prestigio que le correspondía, por lo menos desde los años sesenta del siglo pasado se ha designado un pregonero para las de agosto. Antiguamente, el pregón se retransmitía por radio, pero desde hace varias décadas se lee ante las autoridades y el público, en el salón de plenos del Ayuntamiento. Siempre se ha procurado elegir a una persona de prestigio, por su cultura o por sus responsabilidades profesionales o públicas, quien, además de invitar al pueblo a la celebración, suele recordar acontecimientos históricos asociados a la Virgen y a su festividad, así como sus vínculos personales con ella. Aunque inicialmente solo fueron hombres los que asumieron dicho papel, afortunadamente desde 1995 se han ido incorporando algunas mujeres, pero aún en escaso número (solo tres). Asimismo, a partir de los años setenta se incorporaron a la festividad de febrero unas Jornadas de Exaltación Poética a la Virgen de Candelaria, que se celebraron en el Santuario durante una veintena de años, en dos etapas, y contaron con pregoneros de prestigio, que también centraban su intervención en la Virgen y sus tradiciones festivas; lamentablemente, solo una mujer asumió dicha responsabilidad. Incluso la más modesta de las festividades de la Virgen de Candelaria, la que conmemora el aniversario de su Coronación Canónica, contó por lo menos en una ocasión con pregonero, que fue don Enrique Romeu Palazuelos (Conde de Barbate), única persona que ha pregonado las tres fiestas de la Patrona de Canarias.

     En cuanto a los representantes reales que desde 1997 han presidido la festividad del 15 de agosto, esta responsabilidad ha recaído de forma rotatoria entre los principales cargos políticos de las islas y de la propia villa, así como en los jefes del Mando Militar de Canarias. Solo una mujer ha asumido dicha representación, la actual alcaldesa de la Siempre Abnegada y Piadosa Villa de Candelaria, doña María Concepción Brito.

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-PREGONEROS DE LA VIRGEN-REPRESENTANTES REALES

El Juzgado de Paz del municipio de Arico en su primera época (1856-1870)

     En Arico, al igual que en los restantes municipios de España, hasta mediados del siglo XIX los juicios verbales de faltas se celebraban ante el alcalde de la localidad o, en su defecto, ante un teniente de alcalde o regidor. Pero en 1855 la Legislación española separó la autoridad civil de la judicial, al crear la figura independiente del “Juez de paz”. Afortunadamente, conocemos casi todos los jueces que ha tenido la jurisdicción de Arico desde 1856 hasta hoy, aunque dicha figura ha sufrido algunos cambios en este municipio a lo largo del tiempo, pues primero fueron jueces de paz (1856-1870), luego jueces municipales (1871-1945) y de nuevo jueces de paz, desde 1945 hasta el presente. En este artículo solo nos vamos a ocupar del Juzgado de Paz en su primera época, centrándonos en la creación de la figura del juez de paz, en la relación de las personas que desempeñaron dicho cargo en Arico y en los escasos secretarios que conocemos de esa etapa.

     Como se preveía en el Real Decreto de creación de la figura del juez de paz, para cubrir las vacantes de jueces o suplentes se elegirían personas de reconocido prestigio en los diferentes municipios, por lo que la mayoría de ellos asumirían también otras responsabilidades en dichas localidades, tanto en el Ayuntamiento como en las Milicias o en la Parroquia, figurando además entre los mayores contribuyentes del término correspondiente. Así ocurrió en Arico, donde en esta primera etapa, de 1856 a 1870, conocemos 11 jueces de paz titulares, algunos de los cuales también habían sido suplentes, y otros 11 que solo fueron suplentes. Los primeros permanecieron en el cargo entre uno y tres años, ostentando el récord de permanencia don Florentín Gómez Díaz, que lo fue durante tres años, seguido por don Diego Peraza (más de 2 años), don Juan Delgado (2 años), don Antonio González Flores (2 años), don Manuel Trujillo (2 años), don Simón Hernández Gómez (casi 2 años como titular y otros dos como suplente), don Bartolomé Peraza (más de un año y medio como titular y otros dos como suplente), don José Perdomo Martín (diez meses), don Juan Pedro García (siete meses de titular y tres años como suplente) y don Diego de Torres (menos de tres meses). Con respecto al lugar de nacimiento, por lo menos uno de los jueces no nació en el municipio de Arico, don Simón Hernández Gómez, natural de Sabina Alta (Fasnia). En cuanto a los secretarios de este Juzgado de Paz, de momento solo conocemos a dos de ellos en la etapa estudiada…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-JUECES DE PAZ DE ARICO-PRIMERA ÉPOCA

La primera Banda de Música de San Miguel de Abona (1929-1932)

     La primera banda de música que se organizó en San Miguel de Abona se debió a la iniciativa del sacerdote don Ignacio Padrón Marrero, quien llegó a este pueblo en 1929 y regentó la parroquia del Arcángel San Miguel durante tres años, hasta 1932. Fue él quien enseñó el Solfeo y los instrumentos a un grupo de jóvenes, quienes durante tres años amenizaron la vida religiosa y festiva de dicho municipio e incluso de los colindantes. Pero su trayectoria fue corta, frenada por el traslado de su director-fundador y la marcha de muchos de sus componentes al servicio militar o a la emigración.

     Tras su toma de posesión de la parroquia de San Miguel Arcángel, el sacerdote don Ignacio Padrón Marrero concibió la idea de fundar una banda de música en San Miguel de Abona, propuesta que se planteaba por primera vez en dicha localidad, y para ello anunció desde el púlpito el inicio de las clases de Solfeo en el municipio, para jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y los 20 años. Ello causó sensación entre los jóvenes sanmigueleros, que, sin pensarlo dos veces, comenzaron a asistir a dichas clases en el salón parroquial, recibiendo las enseñanzas del propio párroco. Adquirieron sus primeros instrumentos a través del Batallón de Tenerife y, con sólo una gorra de plato como única pieza distintiva de su uniforme, esta Banda de Música comenzó su andadura. Sus primeras actuaciones tuvieron lugar en la iglesia del Arcángel San Miguel, acompañando al Coro parroquial en las funciones principales, así como en la celebración navideña de lo Divino y en las procesiones del patrono San Miguel y de la Virgen. Incluso llegaron a salir del municipio, por lo menos para actuar en las Fiestas del Cristo de la Salud de Arona. La agrupación musical llegó a estar compuesta por 21 músicos, además del director…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-PRIMERA BANDA DE MÚSICA-SAN MIGUEL DE ABONA

La Sociedad “Juventud Adejera” de la Villa de Adeje (1927-1929)

Adeje-Pedro Brito     Como los restantes municipios del Sur de Tenerife, la villa de Adeje ha contado a lo largo del pasado siglo con varios casinos: la Sociedad “Unión y Cultura” (1911-1916); la Sociedad “Juventud Adejera” (1927-1929); la Sociedad “Centro Adejero”, luego “Casino Principal” (1927-1947); el Círculo de Unión Patriótica (1929); la Sociedad “Procultura” (1932); y la Sociedad “Recreo y Fomento”, luego “Unión y Fomento” (1944-1962). En un artículo anterior ya nos ocupamos del primero de ellos y en éste nos vamos a centrar en el segundo, la Sociedad “Juventud Adejera”, de vida corta. El reglamento de esta sociedad fue redactado el 5 de abril de 1927 y su objetivo fundamental era “el esparcimiento y recreo de sus socios”, así como “procurar el nivel material e intelectual de los mismos”. El 24 de julio de 1927 fue presentado en el Gobierno Civil de la provincia, donde el 10 de agosto inmediato esta sociedad de recreo fue inscrita en el libro de Registro de Asociaciones, con el número 509. Su domicilio social estuvo instalado inicialmente en la casa nº 1 de la Plaza de la Cruz del Llano de la Villa de Adeje, de donde pasó en agosto de ese mismo año a la calle San Lorenzo y en julio de 1929 a la calle de Pescadores.

     Su principal fundador y primer presidente fue don Federico Rivero Placeres (1878-1940), nacido en Guía de Isora y fallecido en Adeje, que destacó en esta villa como zapatero, sacristán de la parroquia, actor aficionado, juez municipal, presidente de la Junta Municipal del Censo Electoral, miembro de varias comisiones municipales, vocal del Casino y falangista. Le sucedió don Fermín Fraga González (hijo del culto maestro don Fermín Fraga y Fraga), quien nació y vivió en Adeje, donde también fue fiscal municipal, vocal del Consejo local de Enseñanza Primaria y del Comité local de Acción Popular Agraria, y cabo jefe del Somatén Armado de dicha villa, además, cursó estudios de Magisterio en la Escuela Normal de Las Palmas de Gran Canaria, tuvo alquilado al Ayuntamiento el local en el que estaba instalada la escuela elemental de niñas nº 2, fue accionista de la Comunidad “Las Torres” para alumbramiento de agua y minerales en Adeje, confeccionó una carroza para las fiestas de Taucho y destacó como músico y compositor…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-SOCIEDAD JUVENTUD ADEJERA

El artículo “Impresiones históricas. Granadilla de Abona” (1929), de Dacio V. Darias y Padrón

Granadilla-histora-Dacio     El artículo “Impresiones históricas. Granadilla de Abona” fue publicado en tres partes en los días 3 (domingo), 5 (martes) y 6 (miércoles) de marzo de 1929. En él, su autor comienza haciendo una introducción sobre la importancia de la genealogía, las críticas que se le hacían a esta rama de la Historia y su importancia para conocer el origen de muchos pueblos de Tenerife, tras la conquista de la isla. Domínguez, fundador de Arona, y Gonzalo González Zarco, fundador de Granadilla de Abona, como señaló en su testamento. Sobre este último hace una breve semblanza biográfica, resaltando el enlace de su descendencia con otra ilustre familia, los García del Castillo de Chiñama. También menciona los principales apellidos europeos que se fueron asentando en el Sur de Tenerife, así como los que tenían un claro origen guanche. Posteriormente se detiene en el origen del pueblo de Granadilla, sobre todo su segregación religiosa y civil de Vilaflor, con la creación de su parroquia y su “Ayuntamiento” o junta de vecinos, de carácter pedáneo y dependiente del alcalde mayor de La Orotava.

     Apoyándose en las actas del antiguo Cabildo de Tenerife (hoy en el Archivo Municipal de La Laguna), analiza los principales problemas que vivió Granadilla de Abona en el siglo XVIII: abasto de agua pública, prolongadas sequías, préstamos de granos (a petición de los principales vecinos), talas y rozas en los pinares. Es, sin duda, la aportación más interesante de este artículo, al tratarse de un tema poco estudiado hasta entonces. Finalmente, dedica tres párrafos a la fundación y al incendio del Convento franciscano de Granadilla; y concluye con uno dedicado a la iglesia parroquial de San Antonio de Padua, así como a sus principales objetos de culto, otro tema que don Dacio trata en todos sus trabajos con bastante rigor. En resumen, se trata de un valioso trabajo que aporta datos de gran interés para conocer mejor el devenir histórico del actual municipio de Granadilla de Abona.

     En cuanto al autor, don Dacio Victoriano Darias y Padrón (1880-1960) nació en Valverde de El Hierro y falleció en La Laguna. Fue Bachiller; Perito, Contador y Profesor Mercantil; Maestro Elemental y Superior de Primera Enseñanza; comandante honorífico de Infantería y comandante militar de El Hierro y La Palma; profesor particular de 1ª y 2ª Enseñanza, así como de la Escuela Profesional de Comercio de la capital tinerfeña, de la Escuela de Magisterio de La Laguna y del Seminario Diocesano de Tenerife; director de La Gaceta de Tenerife y asiduo colaborador de numerosos periódicos canarios; subdelegado de Enseñanza en la isla de El Hierro y comisario provincial de Excavaciones Arqueológicas; investigador y autor de numerosas publicaciones históricas; Cronista Oficial de Valverde y de la isla de El Hierro; directivo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, miembro de la Real Academia de la Historia y de otras instituciones; poseedor de numerosas distinciones, entre ellas las de Hijo Predilecto de la Isla de El Hierro, Cruz y Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, la nominación de varias calles, etc…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-GRANADILLA-IMPRESIONES HISTÓRICAS-DACIO DARIAS

La construcción y bendición de la ermita de Nuestra Señora de Candelaria de Arguayo (Santiago del Teide)

Arguayo-ermita     En 2015 se cumplió el primer Centenario de la construcción de la antigua ermita de Arguayo. A pesar de que éste era uno de los núcleos más poblados del municipio de Santiago del Teide, careció de un templo hasta el 5 de abril de 1915, en que se bendijo la ermita promovida por el rico hacendado de Tamaimo don Manuel Quintero Delgado. Su hija, doña Candelaria, organizó una suscripción con el objetivo de recaudar el dinero suficiente para llevarla a cabo, que en tan solo un mes alcanzó 1.240 pesetas. Ambos actuaron como padrinos en el solemne acto de la bendición y a ella se debe su advocación. Los vecinos de dicho pueblo aportaron, además de dinero, la mano de obra necesaria para la obra, que fue dirigida por el albañil don Antonio Velázquez, así como las imágenes y los objetos de culto.

     Hasta entonces, los vecinos de Arguayo debían acudir a misa y a otras celebraciones religiosas en la iglesia parroquial de San Fernando de la Villa Histórica de Santiago, caminando o en caballerías; así lo hacían en la mayoría de los domingos, en Semana Santa y en las festividades de Navidad, Santiago y San Pedro, entre otras. También debían cumplir en ella los distintos sacramentos: bautismos, confirmaciones, matrimonios y entierros, como continuaron haciendo después de tener ermita, hasta que ésta fue elevada a parroquia…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-ERMITA DE ARGUAYO

Los vecinos de Fasnia fallecidos con motivo de la Guerra Civil y la Cruz de los Caídos construida en su memoria

Fasnia-muertos guerra     Como ya he señalado en otras ocasiones, la Guerra Civil Española fue una tragedia colectiva para este país en su conjunto, pero sin duda lo fue aún más para las pequeñas localidades que perdieron a numerosos hijos y, sobre todo, para aquellas familias que tuvieron que ver como sus hijos, en algunos casos casi unos niños, eran movilizados a la fuerza y llevados al frente para combatir en un enfrentamiento absurdo entre paisanos, solo por tener ideas diferentes. En Canarias, la primera región que quedó incorporada al bando franquista por iniciarse aquí el alzamiento, todos los jóvenes fueron obligados a alistarse en el Ejército Nacional, en la mayoría de los casos en contra de su voluntad y en muchos en el lado opuesto a sus ideas políticas, para sufrir en esos años de enfrentamiento un trauma psicológico que les dejaría marcados para el resto de su vida. Pero un porcentaje no pequeño dejó su vida en el frente, o sufrieron heridas graves que les ocasionaron secuelas permanentes; incluso algunos enfermaron durante la Guerra y, aunque regresaron a su tierra, murieron a consecuencia de ello. Sin duda, esos jóvenes también fueron víctimas del franquismo, del golpe militar que acabó con la II República Española, tras una cruenta guerra que duró casi tres años. A ellos vamos a dedicar este artículo y en otra ocasión nos ocuparemos de los represaliados por los vencedores de la Guerra y el régimen dictatorial que le siguió.

     Según recordaba un ex-combatiente del Bando Nacional, durante la Guerra Civil española “hubo unos tres caídos de Fasnia y unos cinco o seis de La Zarza”. Pero, en realidad, en esa triste contienda bélica murieron un total de 18 vecinos o hijos del municipio de Fasnia: un alférez (vecino temporal de la localidad, donde no tenía familia), 3 cabos y 14 soldados. De ellos, 14 eran naturales del propio municipio (5 de Fasnia, 5 de La Zarza, 2 de Sabina Alta y 2 de La Sombrera) y cuatro habían nacido fuera (uno en El Escobonal, otro en Arico, un tercero en Santa Cruz de Tenerife y un cuarto en La Laguna). La mayoría murieron en acciones de guerra o de las heridas sufridas en ellas, pero tres fallecieron a consecuencia de enfermedades contraídas en el frente. El primer caído fue don Rafael de la Loma Miesu, a comienzos de agosto de 1937, y el último don Pedro González Pérez, el 3 de febrero de 1939. Los más jóvenes fueron don José Manuel Díaz Delgado, don Alberto Díaz Díaz y don Juan Díaz Frías, que contaban tan solo 19 años, mientras que el de mayor edad fue el mencionado don Pedro González Pérez, de casi 27 años.

     Tras finalizar la triste contienda bélica, a raíz de una disposición del Gobierno de la nación, se acordó colocar en Fasnia una Cruz de los Caídos, para recordar a todos los fasnieros fallecidos en el Bando Nacional durante la Guerra Civil. Así, en la sesión celebrada el 22 de octubre de 1939 el Ayuntamiento Pleno acordó erigir un monumento a los Caídos en el frente. Éste consistió en un pequeño templete adosado a la fachada de la iglesia de San Joaquín, en el que se colocó una cruz latina en madera y, clavado en la fachada de la iglesia, un pequeño cuadro, en el que figuraba la “ Relación de los que dieron generosamente su vida por la Patria, en el pasado Glorioso Movimiento Nacional”. Dicho templete también serviría de escenario para algunos actos públicos, sobre todo para impartir desde él sus discursos las distintas autoridades que visitaban el pueblo. Fue demolido en 1967, con motivo de las obras de reforma del templo parroquial. Por ese motivo, la cruz se adosó a la torre del campanario de la iglesia de San Joaquín, en la fachada lateral derecha. Estaba coloreada en tonos negros y era de grandes dimensiones; por su parte, el cuadro con la relación de los caídos se guardó en el interior de la iglesia de San Joaquín, conservándose en el coro, aunque muy deteriorado. En la última reforma del templo, se eliminó dicha cruz del lateral de la torre…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Artículo-MUERTOS GUERRA CIVIL-CRUZ DE LOS CAÍDOS-FASNIA