La Capilla de San Pedro Arriba en Güímar (1794-2017)

Capilla San Pedro Arriba     Por todos es conocida la división hecha en Güímar desde el siglo XVII en dos sectores, partiendo de la Parroquia Matriz, con el fin de lograr cada año la mejor realización de sus Fiestas Patronales. El sector delimitado por un paralelo ideal que pasa por la calle de Arafo, Plaza de San Pedro y calle de Santo Domingo hasta el Puente de Guaza, en dirección a la cumbre, toma el nombre de “San Pedro de Arriba”, y a él le toca “hacer la fiesta” en los años pares; la otra mitad de la ciudad, situada hacia la costa, la celebra en los años impares.

     Para que en dichos años pares la venerada imagen de San Pedro Apóstol pudiese pernoctar en el barrio de San Pedro Arriba, en la antevíspera de su festividad, en 1794, hace 223 años, los vecinos construyeron una Capilla en honor del Patrono, como habían hecho con anterioridad los de Abajo, la cual forma un conjunto longitudinal con la de San Pedro Abajo y la Iglesia matriz del mismo titular. Se trata de una pequeña construcción de planta cuadrada, que cuenta con una superficie de 45 metros cuadrados, muros de mampostería y cubierta de teja árabe a cuatro aguas. Sus elementos más representativos son: las pinturas murales del interior, que representan las Virtudes Teologales, los símbolos de la Pasión y del titular de la capilla; el pavimento, de piedra chasnera; la gran portada de cantería en medio punto; la puerta de madera de tea, torneada en forma de arco; la prolongación de la fachada con un alpende de madera, sostenido por finos pilares de idéntico material y cubierto de chapa metálica ondulada; y el árbol lateral, que hace las veces de campanario. Hoy es un Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Monumento. En su bello entorno se encuentran varias casas antiguas, con fachadas de estilo canario y, algo más alejadas, algunas de las edificaciones e instalaciones más emblemáticas del municipio: molinos de agua, chorros públicos, lavaderos, Hotel “El Buen Retiro”, El Sanatorio o Pensión Stritter (actual Colegio “Santo Domingo”, regentado por las Religiosas de Nazaret), casa natal del Obispo Pérez Cáceres, casa del Torreón o de los Moriarty, etc. A esta antigua Capilla dedicamos el presente artículo, enriquecido con las bellas fotografías de José Carlos Mesa Acosta “Mataparda”…

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Artículo-CAPILLA DE SAN PEDRO ARRIBA-GÜÍMAR

Güímar-Candelaria: Don Juan Hilario de Armas Torres (1781-1866), sargento 1º de Granaderos, teniente de Milicias Urbanas, regidor y alcalde real de Candelaria, perito repartidor y recaudador de contribuciones

Juan Hilario de Armas     Nuestro biografiado era natural de Güímar, pero vivió más de la mitad de su vida en Barranco Hondo de Candelaria, donde contrajo matrimonio. Ingresó como soldado en el Regimiento de Milicias Provinciales de Güímar, en el que alcanzó el empleo de cabo 1º de Granaderos. Luego fue teniente de las Milicias Urbanas (Milicia Nacional) de La Laguna, mientras vivió en el sector de Barranco Hondo que pertenecía por entonces a dicha ciudad. Además, fue regidor y alcalde real de Candelaria, perito repartidor y recaudador de contribuciones en el pago de su residencia; y, como propietario agrícola, también figuró en la relación de electores contribuyentes de dicho término. Al final de su vida, después de haber enviudado, regresó a su pueblo natal, en el que murió

     Nació en Güímar el 14 de enero de 1781, siendo hijo de don Miguel Felipe de Armas Castro, natural de la isla de La Palma, y doña Paula (Elías) de Torres Marrero y del Castillo, que lo era del pueblo sureño, aunque oriunda por su madre de Barranco Hondo (Candelaria). Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el sacerdote barrancohondero don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado propio de la misma y de la de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Juan Hilario Leonardo Domingo de Jesús” y actuó como madrina doña Leonarda de Torres, natural y vecina del lugar de Candelaria en Barranco Hondo…

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Artículo-JUAN HILARIO DE ARMAS TORRES

Güímar: Don Ernesto de la Rosa Lugo (1880-1911), Bachiller, tipógrafo, vocal del “Gremio de Tipógrafos, Encuadernadores y Litógrafos” y sargento de Infantería, fallecido en plena juventud

Ernesto de la Rosa Lugo     De corta edad, nuestro biografiado se estableció en Santa Cruz de Tenerife, donde gracias a una pensión del Ayuntamiento obtuvo los títulos de Bachiller y Tipógrafo, que le permitió ejercer en las imprentas de dicha capital, donde llegó a ser vocal del “Gremio de Tipógrafos, Encuadernadores y Litógrafos”. Después de casado ingresó en el Ejército, donde desarrolló una corta carrera militar, en la que ascendió desde soldado hasta sargento de Infantería, empleo con el que le sorprendió la muerte en plena juventud, cuando contaba tan solo 31 años de edad, dejando esposa e hijos.

     Nació en el pago de El Escobonal (Güímar) el 23 de enero de 1880, a las tres de la madrugada, siendo hijo de doña María de la Rosa Lugo, natural del mismo pueblo. Tres días después fue bautizado en la iglesia de de San Pedro Apóstol de Güímar por don Fidel Farré Pujol, Lcdo. en Sagrada Teología, beneficiado curado propio de dicha iglesia y arcipreste del partido; se le puso por nombre “Ernesto” y actuó como madrina doña Florentina de la Rosa, siendo testigos don Rafael Hernández Delgado y don Nicolás Torres, de dicha vecindad…

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Artículo-ERNESTO DE LA ROSA LUGO

Güímar: Don Francisco Hernández de la Rosa (1670-1731), capellán y sacerdote, teniente de beneficiado, cura servidor de Candelaria y Güímar, notario público eclesiástico, juez comisario y mayordomo de la fábrica parroquial

Francisco Hernández de la Rosa     Tras obtener la capellanía que había fundado uno de sus tíos, nuestro biografiado siguió la carrera eclesiástica hasta ordenarse de presbítero. Por entonces, tuvo un notable protagonismo en la fundación de la Hermandad del Carmen de la iglesia parroquial de Güímar, de la que fue miembro. Como capellán, quedó adscrito a la parroquia de “San Pedro de Güímar y Santa Ana de Candelaria”, que englobaba a los tres pueblos del Valle, en la que desempeñó el cargo de teniente de beneficiado; en virtud de éste, ejerció en dos ocasiones como teniente servidor de la iglesia parroquial de Candelaria y en otra como beneficiado servidor de la de Güímar, siendo uno de los primeros güimareros que estuvo al frente de su parroquia. Además, fue nombrado notario público eclesiástico, juez comisario del Santo Oficio y mayordomo de la fábrica parroquial de Güímar.

     Nació en Güímar el 13 de febrero de 1670, siendo hijo de don Juan Hernández Rodríguez y doña Felipa María de la Cruz de los Reyes (o Rodríguez). Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el Bachiller don Salvador Pérez, beneficiado de dicha parroquia; se le puso por nombre “Francisco” y actuaron como padrinos don Luis Pérez Texera y doña Juana Gaspara, vecinos de dicho lugar…

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Artículo-FRANCISCO HERNÁNDEZ DE LA ROSA

Güímar: Don José Delgado Trinidad y Díaz (1717-1789), capitán de Milicias, alcalde de Güímar, fundador de las ermitas de San José de El Escobonal y Ntra. Sra. de Belén de Chacaica, así como patrono y mayordomo de la primera

José Delgado Trinidad Díaz     La conocida familia güimarera que ostentó el apellido Delgado-Trinidad (ya extinguido) descendía por línea de varón del Mencey Don Diego de Adeje, a quien los Reyes Católicos concedieron el entonces apreciado título de “Don” y el derecho a usar escudo de armas, y de su primo don Juan Delgado Benza, llamado antes del bautismo “Ayateronte y Hayaterombron”, su antepasado directo; asimismo llevaba sangre del Mencey guanche de Güímar. Uno de sus miembros más destacados fue don José Delgado Trinidad y Díaz, quien alcanzó el empleo de capitán de Milicias y el cargo de alcalde real de Güímar, que ostentó en varias ocasiones, siendo asimismo fundador de las ermitas de San José de El Escobonal y Ntra. Sra. de Belén de Chacaica, así como patrono y mayordomo de la primera; también perteneció de las tres hermandades de Güímar; constituyó con su esposa, doña Antonia de la Rosa, la pareja más prolífica del Valle de Güímar en el siglo XVIII, pues tuvieron 17 hijos; y fue uno de los mayores propietarios del municipio, ya que poseía tierras y casas en diferentes lugares del mismo (Chacaica, Cano y Aguerche, estos dos últimos en El Escobonal).

     Este ilustre personaje nació en Güímar el 13 de agosto de 1717, siendo hijo del alférez don Juan Delgado Trinidad, natural de Fasnia, y doña Anastasia Díaz, que lo era de la primera localidad, donde se habían casado el año anterior. El 22 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado don Domingo de Paes y Galdona; se le puso por nombre “Joseph” y actuó como padrino el alférez don Diego Alonso Bencomo, natural de Arafo y vecino de Güímar…

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Artículo-JOSÉ DELGADO TRINIDAD Y DÍAZ

Güímar-Candelaria: Don Pedro Ximénez Núñez (1750-1829), capellán, clérigo minorista, sochantre de la parroquia de Santa Ana, emigrante a Cuba, diputado y fiel de fechos del Ayuntamiento de Candelaria, diputado de la Alhóndiga e interventor del Pósito

Pedro Ximénez Núñez     Nuestro biografiado fue uno de los muchos vecinos de Candelaria nacidos en los otros pueblos del Valle, que tuvieron diversas responsabilidades públicas en esta localidad. Tras obtener una capellanía en su pueblo natal, recibió la prima Tonsura clerical. Siendo ya clérigo tonsurado se estableció en Candelaria, donde obtuvo el empleo de sochantre de la iglesia de Santa Ana. Después de ascender a clérigo minorista, abandonó la carrera eclesiástica, contrajo matrimonio y emigró a Cuba. Tras su regreso desempeñó varios cargos en el Ayuntamiento de Candelaria, como los de diputado del común (o de abastos) y fiel de fechos, éste en dos ocasiones. Además, fue diputado de la Alhóndiga e interventor del Pósito del mismo término.

     Nació en Güímar el 18 de mayo de 1750, siendo hijo de don Benito Ximénez García y doña María Josefa Núñez González. Cinco días después fue bautizado en la iglesia del Apóstol San Pedro por don Juan Alonso Ximénez, beneficiado servidor de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; actuó como padrino don Alonso Ximénez, natural y vecino de dicho lugar…

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Artículo-PEDRO XIMÉNEZ NÚÑEZ

Güímar: Don Esteban García Tejera (1848-1921), agricultor, cabo 1º de Milicias, guardia provincial de 1ª clase, interventor electoral y empleado de consumos en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife

Esteban García Tejera     Aunque su profesión inicial fue la de agricultor, nuestro biografiado se vio atraído luego por la carrera militar al ser destinado por sorteo a las Milicias Canarias, en las que prestó sus servicios durante ocho años, con los empleos de soldado, cabo 2º y cabo 1º. Después de licenciado se volvió a dedicar a la agricultura en El Escobonal, durante un año y medio, hasta que solicitó y obtuvo una plaza de guardia provincial de 2ª, ascendido luego a guardia provincial de 1ª clase, empleos con los que prestó sus servicios durante diez años en los puestos de Santa Cruz de Tenerife, San Sebastián de La Gomera, Güímar y Granadilla de Abona. Luego regresó a su pueblo natal, donde volvió a dedicarse a las labores agrícolas; además, por entonces tuvo cierto compromiso público y actuó como interventor electoral. Finalmente, obtuvo una plaza de empleado de consumos en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, donde se estableció con su familia y residió hasta su muerte.

     Nació en el pago de El Escobonal (Güímar) el 2 de enero de 1848, siendo hijo de don Juan García Monroy y doña Victoria Tejera García, vecinos del lugar de Abajo. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el Dr. don Agustín Díaz Núñez, examinador sinodal, beneficiado curado propio y vicario juez eclesiástico de dicho pueblo y su partido; se le puso por nombre “Esteban” y actuó como padrino don Juan de Castro, de la misma vecindad…

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Artículo-ESTEBAN GARCÍA TEJERA

El Convento-Colegio de Religiosas Dominicas “Marquesa de la Florida” de Güímar (1924-1927)

Güímar-Convento-colegio dominicas     En la ciudad de Güímar se conserva una bella mansión, concretamente en la cuesta de Chacaica, que fue la residencia o casa solariega de la ilustre familia Delgado-Trinidad, descendiente directa del Mencey de Adeje. La última persona de esta familia que llevó el apellido fue doña Josefa Delgado-Trinidad y O’Shea, Marquesa viuda de la Florida, quien al carecer de descendencia transformó dicho edificio en el Hotel “Buen Retiro”, que se mantuvo abierto desde 1890 hasta 1920. Luego, en 1924 fue cedido por su propietaria para un Convento-Colegio de Religiosas Dominicas, del que fue fundadora y protectora; la superiora de dicha comunidad fue sor Aurora Izquierdo Cullen; mientras que la labor docente corrió a cargo de doña Isabel Sainte-Marie Galván, prestigiosa maestra superior de Primera Enseñanza. Como curiosidad, en un edificio anexo a dicha mansión vivió el recordado obispo güimarero don Domingo Pérez Cáceres y su familia.

     Además de la casa, la Marquesa cedió la huerta, los jardines y la anexa capilla de Ntra. Sra. de Belén. El colegio se inauguró a finales de 1924, con 41 alumnas, más otras que acudían a clases de labores artísticas; las clases doctrinales las daba semanalmente el capellán de dicho centro, don Julián Marco y Requeno; y el día de Reyes de 1925 se celebró en él un festival literario-musical, al que asistió numerosa concurrencia. Fue creado inicialmente como “Colegio de la Santísima Trinidad” y luego llevó el nombre de la Marquesa viuda de la Florida, en honor de su fundadora y protectora. Pero la muerte de ésta, en 1927, truncó la existencia de este centro religioso y docente güimarero, que por lo tanto tuvo una existencia muy corta, de tan solo tres años…

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Artículo-CONVENTO-COLEGIO DOMINICAS-GÜÍMAR

Güímar-Candelaria: Don Pedro Lorenzo de Barrios y González (1688-1786), condestable del Castillo de Candelaria, retirado como subteniente de Artillería, mayordomo de la fábrica parroquial de Santa Ana y hermano del Santísimo Sacramento

Condestable-Pedro Lorenzo de Barrios     Hijo de un artillero, nuestro longevo biografiado nació en Güímar y se estableció en Candelaria a causa del destino militar de su padre. Tras el retiro de éste, fue nombrado condestable del Castillo de San Pedro de esta localidad mariana, que desempeñó durante seis décadas; ya nonagenario obtuvo el retiro, con sueldo y el empleo honorífico de subteniente de Artillería. Además, su compromiso religioso le llevó a ser mayordomo de la fábrica parroquial de Santa Ana, bienhechor de este templo y hermano del Santísimo Sacramento. También trabajó como labrador, fue un notable propietario agrícola y tuvo una amplia y destacada sucesión.

     Nació en el pueblo de Güímar el 2 de agosto de 1688, siendo hijo del artillero don Juan Lorenzo de Barrios y doña Juana González de Castro, naturales de la Villa de La Orotava y residentes en dicho lugar. El 13 de dicho mes fue bautizado con “óleo y crisma” en la iglesia de San Pedro Apóstol por fray Pedro Sánchez del Castillo, de la Orden de Predicadores, “Parroco Servidor de dicha parroquia por Su Sa e Ima el Sr. D. Bartholome Garcia Ximenes Obpo de Canaria”; se le puso por nombre “Pedro” y actuó como padrino don Juan de Arrosa, natural y vecino de dicho lugar…

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Artículo-PEDRO LORENZO DE BARRIOS GONZÁLEZ

La solicitud de segregación de El Escobonal del municipio de Güímar para unirse al de Fasnia, en 1911. Miseria y emigración de “Las Hurdes canaria” en los albores del siglo XX

Escobonal-segregación-1911     La lucha de los vecinos de la comarca de Agache ante las autoridades municipales de Güímar, en demanda de la dotación de los servicios básicos, ha sido muy larga. La histórica falta de comprensión de la administración provocó en el pasado reiterados choques, que desembocaron en varios intentos de segregación, el primero de los cuales ocurrió en 1858, como recogimos en un artículo anterior. Tras éste, a pesar de que el Ayuntamiento tomó algunas medidas para contentar a estos vecinos, en el último cuarto del siglo XIX las dificultades económicas de la época agudizaron de nuevo la tensión, ante la falta de inversiones en la comarca y el agravio comparativo con el resto del municipio. Ello motivó las protestas de los vecinos de El Escobonal y pagos limítrofes a la hora de contribuir con sus impuestos, por lo que recurrieron el reparto individual del impuesto de consumos y lograron su anulación. Años más tarde, el Ayuntamiento logró el establecimiento de la fiscalización administrativa en Agache, con la creación de un fielato, ante lo cual los vecinos comenzaron a negarse a pagar los impuestos, lo que dio lugar incluso a algunas revueltas populares. Acudiendo a las autoridades los vecinos de esta comarca lograron la anulación de la fiscalización en dos ocasiones, pero los recursos presentados por el Ayuntamiento fueron más determinantes para la Administración que los intereses de los vecinos de El Escobonal, por lo que en 1910 volvieron a estabcerse los fielatos y la fiscalización en este pago, de forma definitiva, con el total rechazo del vecindario.

     A la presión impositiva que se ejercía sin contemplaciones sobre el vecindario de El Escobonal y su comarca se sumaba la falta de inversiones, así como la escasez o el mal estado de los servicios municipales e insulares, lo que caldeó aún más el ánimo de los agacheros. Para hacernos una idea, los vecinos de El Escobonal carecían de todos los servicios que ya existían por entonces en Güímar: parroquia, escuelas, lavaderos públicos, cementerio, central telefónica, cartería, alumbrado público, médico, practicante, farmacia, fuentes públicas, etc. etc.; es decir, los vecinos no tenían casi nada, por lo que tenían que recorrer 13 kilómetros, hasta Güímar, si querían utilizarlos; no obstante, pagaban sus impuestos de igual forma que los de la cabecera municipal, que disfrutaban de todos esos servicios a dos pasos de su casa.

     Ante la falta de solución a sus problemas, la tensión entre los vecinos de El Escobonal y el Ayuntamiento de Güímar desembocó en un nuevo intento de segregación de este pueblo, encabezado por el escobonalero don Manuel Díaz Díaz, quien junto con don Rogelio Ojeda Bethencourt también había liderado las reclamaciones de este pueblo por la fiscalización administrativa establecida por el Ayuntamiento. Ahora, la propuesta de los segregacionistas incluía la unión posterior a Fasnia, alegando la mayor proximidad a este municipio y la abusiva presión fiscal del término del que dependían, sobre todo en el extrarradio. El intento no tuvo éxito y en los años que siguieron la situación de este pueblo sería dramática, agudizada por un ciclón y una fuerte sequía, lo que provocó miseria y emigración, hasta el punto de ser considerado en la prensa de la época como las “Hurdes canarias”…

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Artículo-SEGREGACIÓN ESCOBONAL-1911-UNIÓN FASNIA