Güímar: Don José Díaz Tejera (1848-1920), sargento 2º de Milicias, portero de las oficinas de Obras Públicas de la provincia, ordenanza de la Jefatura de Montes y propietario

     Miembro de una familia de propietarios agrícolas, de posición más o menos desahogada, este escobonalero siguió una corta carrera militar, en la que alcanzó el empleo de sargento 2º de Milicias. Después de casado se estableció en Santa Cruz de Tenerife, donde nacieron sus hijos y obtuvo una plaza de portero de las oficinas de Obras Públicas de la provincia, pasando luego a ordenanza de la Jefatura de Montes. Además, fue propietario y contribuyente, tanto por riqueza rústica como urbana.

     Nació en el pago de El Escobonal (Güímar) el 24 de septiembre de 1848, siendo hijo de don Juan Benigno Díaz Pérez y doña María Silveria Tejera García. El 27 de septiembre de 1848 fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por don Agustín Díaz Núñez, Dr. en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado curado propio de dicha iglesia y sus anexos y vicario juez eclesiástico del mencionado pueblo y su partido; se le puso por nombre “José Domingo” y actuó como padrino don José Domingo Marrero, de la misma vecindad. Fueron sus abuelos paternos, don José Antonio Díaz Díaz y doña Dominga Pérez Elías y Guanche, ambos de origen guanche; y los maternos, don José Antonio Texera y doña Ana Joaquina García, todos nacidos en El Escobonal…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar-Fasnia: Don Luis López Díaz (1790-1868), propietario agrícola, mayordomo de fábrica de la parroquia San Joaquín, escribiente y testigo en la otorgación de testamentos, alcalde real y constitucional de Fasnia en varias etapas y secretario del Ayuntamiento

     Nuestro biografiado nació en Güímar y se estableció después de su boda en Fasnia, donde destacó como propietario agrícola y desempeñó diversos cargos de responsabilidad: mayordomo de fábrica de la parroquia de San Joaquín, escribiente y testigo en numerosos testamentos otorgados en dicho pueblo, alcalde real y constitucional de este municipio en varias etapas y secretario del Ayuntamiento durante un corto período. Su esposa pertenecía a una de las familias más destacadas y acomodadas de Fasnia, lo que favoreció que su situación económica fuese desahogada y llegase a tener criados a su servicio.

     Nació en Güímar el 25 de agosto de 1790, siendo hijo de don José López Izquierdo y González y doña Josefa Díaz de Campos. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Pedro José Acosta y Abad, subdelegado y juez apostólico del Tribunal de la Santa Cruzada y beneficiado servidor de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Luis del Sacramento” y actuó como padrino don Juan Manuel de Campos, vecino de dicho lugar…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Don Juan Delgado Trinidad de la Rosa (1751-1791), capitán de Milicias, emigrante a Venezuela y miembro de hermandades, de origen guanche y fallecido en plena juventud

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos miembros de la ilustre familia güimarera Delgado-Trinidad, de origen guanche. Como la mayoría de sus antepasados y varios de sus hermanos siguió la carrera militar, en la que ascendió desde subteniente hasta capitán de las Milicias Canarias, siempre en el Regimiento Provincial de Güímar, pero le sorprendió la muerte en plena juventud con tan solo 39 años de edad, por lo que se truncó la que ya era una brillante trayectoria. Había emigrado a Venezuela y residido en Caracas durante algunos años.

     Nació en Chacaica (Güímar) el 15 de noviembre de 1751, siendo hijo del capitán don José Delgado Trinidad y Díaz y doña Antonia María Hernández de Arrosa y Ramos, de la misma naturaleza. El 27 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado de la misma; se le puso por nombre “Juan María de los Remedios” y actuó como padrino don Luis Domingo Román, natural y vecino de la ciudad de La Laguna…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

El artículo “Pequeña descripción del Valle de Güímar” de N. H. G. (1892)

     Este artículo o reportaje periodístico fue publicado en el Diario de Tenerife el 5 de abril de 1892 (pág. 2) y firmado por N.H.G., iniciales que creemos corresponden a don Nicolás Hernández González (1838-1914), Bachiller, maestro y comerciante, natural de La Laguna y establecido en Güímar, donde contrajo matrimonio y falleció, siendo la única persona con esas iniciales que por entonces residía en dicha localidad y poseía la suficiente cultura para escribir este interesante trabajo.

     En la interesante descripción que nos ocupa, en primer lugar se analiza orográficamente el Valle, destacando los accidentes que lo remarcan, su suave pendiente y las montañas que sobresalen en la costa (Montaña Grande y Montaña de los Guirres). A continuación se compara con el de La Orotava, del que lo diferencia su menor verdor, pero al que supera tanto por su cielo despejado como por su aire seco y saludable durante todo el año. Se hace hincapié en las brisas frescas del Norte, que cesan con la puesta del sol, haciendo que los atardeceres sean apacibles e inviten al paseo y las excursiones, mientras que las noches son plácidas y frescas, por lo despejado del cielo. Se resalta su clima templado y sus escasas lluvias, lo que condiciona que la costa sea árida, pero no así las zonas altas y las medianías, donde dominan los cultivos variados, que prosperan gracias al riego. La abundancia de agua en esa época procedía de dos manantiales perennes, que discurrían por los barrancos de Badajoz y El Río, que el autor describe con detalle. En el Barranco del Río destaca sus numerosas fuentes, con saltos y cascadas, el espesor del bosque de laurisilva, los precipicios y los senderos que lo recorrían. Por su parte el de Badajoz, sobresalía por las impresionantes laderas, elevadísimas y verticales, que aún sobrecogen al visitante, así como por la hermosa cascada que existía y la “Cueva del Culantrillo”, con el agua rezumante y la flora que tapizaba sus paredes. Mencionando luego los caminos que llegaban hasta dichos lugares, pendientes, pero sin peligro, que podían recorrerse en bestias. Luego se refiere a la Carretera General del Sur, deteniéndose en un punto de la misma, la “Cortada”, en la parte superior de La Ladera, desde el que se domina todo el Valle (donde luego se instalaría el Mirador de Don Martín). Ello permite al autor reproducir una interesante descripción del paisaje que desde allí se contempla, debida al culto sacerdote lagunero don Ireneo González, oriundo de Güímar por su madre. Finalmente, recomienda al viajero que desde la cumbre se detenga en un lugar desde el que se observan los dos valles opuestos y casi simétricos, a la vez que se pueden contemplar las dos corrientes de lava histórica (de 1705), que partiendo del Volcán situado entre los Roques descendieron hacia el mar, poniendo en peligro a las localidades de Güímar y Arafo.

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar-Fasnia: Don Juan Domingo Yanes (1778-1850), agricultor, sargento 2º de Milicias, escribiente y fiel de fechos accidental del Ayuntamiento de Fasnia

     Nuestro biografiado siguió una modesta carrera en las Milicias Canarias, siempre en el Regimiento Provincial de Güímar, en la que comenzó como soldado, para ir ascendiendo a cabo 2º, cabo 1º y sargento 2º; con el penúltimo empleo estuvo movilizado en los Destacamentos de Santa Cruz de Tenerife. Contrajo matrimonio en Fasnia, donde se estableció y vivió más de la mitad de su vida. En esta localidad actuó como escribiente y testigo en la otorgación de testamentos, incluso ejerció como fiel de fechos accidental del Ayuntamiento, aunque en un corto período. Desde el punto de vista profesional, trabajó siempre como agricultor, en las propiedades que poseía en El Escobonal y Fasnia, lo que le permitió sostener a su familia.

     Nació en el pago de Agache (El Escobonal) el 24 de mayo de 1778, siendo hijo de don José Yanes Bello y doña María Miguel (Rodríguez) Márquez, naturales y vecinos del mismo pago. El 31 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar de manos del presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado propio de Güímar y Candelaria; se le puso por nombre “Juan Domingo” y actuó como padrino su tío político don Bernardo Pérez Elías, de la misma vecindad…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Don Sixto Pérez Alberto (1891 1981), agricultor, zapatero, profesor particular, artillero telemetrista y telefonista, comandante de Artillería condecorado, presidente delegado de la Comisión de Reincorporación de Excombatientes y de la Residencia de Suboficiales de Santa Cruz de Tenerife

     Pasó los primeros años de su vida en Santa Cruz de Tenerife, donde cursó los Estudios Primarios y comenzó el Bachillerato. Luego se estableció en Güímar, donde vivió parte de su infancia y toda su adolescencia, trabajando como agricultor, zapatero y profesor particular. Inició la carrera militar como artillero 2º y, tras ascender a cabo, obtuvo el nombramiento de telemetrista ordinario; ya como sargento se le nombró telemetrista preferente y como suboficial pasó a telemetrista-telefonista. Con los empleos de brigada y alférez de Artillería fue subayudante del Grupo y como teniente hizo un curso de Prácticas de Topografía. Al estallar la Guerra Civil, se le nombró censor de la Central de Telégrafos de Santa Cruz de Tenerife, comandante militar del Castillo de Paso Alto y profesor del curso de Alféreces Provisionales. Tras ser habilitado como capitán de Artillería ejerció como jefe de la Prisión Militar Costa Sur y comandante militar del Castillo de Paso Alto; y, tras su ascenso a capitán efectivo, fue jefe de la 1ª Batería de Costa de Tenerife. Posteriormente pasó a los frentes de guerra de Madrid, Toledo y Extremadura, donde ostentó el mando de una Unidad de Municionamiento y del Parque de Artillería, en sendas divisiones, destinos en los que tuvo una destacada y reconocida actuación. De regreso a Tenerife tras finalizar la contienda bélica, fue jefe del Centro de Movilización y Reserva del Regimiento, encargado del suministro a los presos del Castillo de Paso Alto, secretario y cajero del Regimiento Mixto de Artillería de Tenerife. Finalmente, tras ascender a comandante de Artillería, recibió los nombramientos de jefe de la Agrupación de Artillería de Fuerteventura, mayor interino de Santa Cruz, presidente delegado de la Comisión de Reincorporación de Excombatientes y de la Residencia de Suboficiales de la capital y comandante militar del Castillo de San Joaquín. A lo largo de su carrera obtuvo numerosas condecoraciones, entre ellas la Cruz y la Placa de la Orden Militar de San Hermenegildo, y obtuvo su retiro a los 60 años de edad, 39 de ellos en el Ejército.

     Nuestro biografiado nació en Güímar el 8 de agosto de 1891, siendo hijo de don Isidro Pérez Delgado y doña Josefa Alberto González, naturales de la misma localidad y vecinos en Los Majuelos. En algunos documentos figura erróneamente como natural de Santa Cruz de Tenerife, pues fue bautizado en la iglesia matriz de Ntra. Sra. de la Concepción de dicha capital…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Fray Hilario Núñez de Acosta (1747-1803), predicador general dominico, misionero del Santísimo Rosario, suprior, depositario y administrador del trigo del Convento de Güímar y comisario de la Hermandad del Rosario

     Nuestro biografiado fue uno de los numerosos hijos de Güímar que ingresaron en la Orden de Predicadores, al contar con un Convento dominico en dicha localidad, entre ellos varios miembros de su familia. Profesó en el Convento de Santo Domingo en Soriano de su pueblo natal, donde comenzó sus estudios eclesiásticos, que luego continuó en el Convento Real de Candelaria y concluyó en el Convento y Colegio de Santo Domingo de La Laguna. Con posterioridad recibió las sucesivas órdenes sagradas, hasta el sacerdocio. Pasó la mayor parte de su vida en el Convento de Güímar, en el que, tras vivir la destrucción del mismo en un voraz incendio y su rápida reconstrucción, desempeñó diversos cargos: director del Santísimo Rosario, comisario de la Hermandad del Rosario, suprior, depositario y administrador del trigo. También recibió el título de predicador general y gozó de gran prestigio en su municipio natal, por lo que se le pidieron algunos informes oficiales. Falleció en el mismo Convento en el que había profesado.

     Nació en Güímar el 14 de enero de 1747, siendo hijo del entonces alférez don Luis (Díaz) Núñez, natural del mismo pueblo, y doña Inés Tomasa de Acosta, que lo era de La Laguna. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado don Juan Alonso Ximénez; se le puso por nombre “Hilario José” y actuó como padrino don Pedro (Hernández) Núñez, su abuelo paterno…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Don Francisco Hernández Leandro (1941-2019), “Panchito I”, puntal de lucha canaria en el “C.L. Benchomo”, “C.L. Brisas del Teide” y “C.L. Tinerfe”, destacado en el “C.L. Tacuense”, entrenador del “Benchomo”, agricultor, guarda jurado de caza y empleado de Seragua

     Este conocido y respetado puntal escobonalero de lucha canaria, recientemente fallecido, siempre fue conocido como “Panchito”. Inició su trayectoria en un equipo juvenil no federado de su pueblo natal. Luego, en 1957 y con tan solo 16 años, pasó al “C.L. Brisas del Teide” de Fasnia, donde luchó durante tres años y comenzó a destacar. En 1960 fue uno de los fundadores del “C.L. Benchomo” de su pueblo natal, en el que ya figuró como puntal de Segunda, tanto en la ordinaria como en la preferente. Cuatro años más tarde, al disolverse temporalmente dicho club, pasó durante una temporada al “C.L. Tinerfe” de Barranco Hondo, otras tres al “Brisas del Teide” de Fasnia, ambos de Segunda, y una más en el “C.L. Tacuense” de Taco de Primera categoría. Al reorganizarse el “Benchomo” en 1969, Panchito regresó como puntal a dicho club, en el que permaneció durante cuatro años en Segunda, hasta su retirada en 1973; durante uno de ellos también luchó en Primera, al fusionarse con el equipo de la capital bajo el nombre “Santa Cruz-Benchomo”. Además, a lo largo de su carrera deportiva reforzó en una ocasión a “Las Canteras” en Las Palmas; se alineó en dos ocasiones con el “Bando Sur” de Tenerife que luchó contra el del Norte y en otras dos con la selección absoluta de esta isla que se enfrentó a la de Gran Canaria; derribó a casi todos los puntales de Segunda y a algunos de Primera; con frecuencia tiró a seis o más rivales por luchada, incluso 10 en dos ocasiones, y en una sola temporada llegó a derribar a 176 luchadores. Mucho después de su retirada ejerció durante un año como entrenador-mandador del “Benchomo”. Recibió un homenaje en el “Brisas del Teide” y dos en el “Benchomo”, junto a otros luchadores destacados que habían pasado por dichos clubes. Desde el punto de vista profesional, fue agricultor, guarda jurado de Caza y empleado de Seragua, empresa que gestionaba en Güímar el servicio de agua potable.

     Nació en El Escobonal (Güímar) el 7 de abril de 1941, siendo hijo de don Francisco Hernández Leandro y doña Justina Leandro Marrero, naturales y vecinos de dicho pueblo. El 14 de agosto de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de San José por el cura encargado fray Ramón Fernández Álvarez; se le puso por nombre “Francisco Juan” y actuaron como padrinos sus tíos don Pedro Alberto Delgado García y doña María Mercedes Hernández Leandro. El 23 de febrero de 1954 fue confirmado en la misma iglesia…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

Güímar: Don Antonio García de Sejas (1765-1813), hermano mayor de la Hermandad del Carmen, teniente de Milicias propuesto para capitán, gobernador de las armas de Güímar y emigrante a Venezuela

     Nuestro biografiado prestó sus servicios en el Regimiento Provincial de Güímar, en el que alcanzó los empleos de subteniente y teniente de Milicias; con este último también fue gobernador de las armas de su pueblo natal e incluso fue propuesto para capitán, aunque no logró dicho ascenso. Además, perteneció a la Hermandad del Rosario del Convento dominico de Güímar y a la Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen de la parroquia de San Pedro de la misma localidad, de la que fue hermano mayor. Al final de su vida emigró a Venezuela, con el fin de mejorar su fortuna, y allí le sorprendió prematuramente la muerte.

     Nació en Güímar el 7 de julio de 1765, siendo hijo de don Simón García de Sejas, natural de El Hierro, y doña Josefa Francisca de las Nieves y Fresneda, que lo era de la primera localidad. El 14 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el muy reverendo padre prior del Convento de Santo Domingo en Soriano de dicho lugar, fray Luis de Santo Tomás de Silva, con licencia del beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre “Antonio Simón Domingo” y actuó como padrino el muy reverendo padre presentado y prior del Convento dominico de Candelaria fray Domingo Paz…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo:

La capilla antigua y la ermita de Ntra. Sra. de la Peña en el barrio de La Hoya (Güímar)

     Este artículo está dedicado a la vida religiosa del barrio de La Hoya, en el municipio de Güímar. Llama la atención que, a pesar de tratarse de un núcleo relativamente pequeño, cuenta con dos templos dedicados a la Virgen de la Peña, una antigua capilla, de escaso tamaño, y una ermita de considerable capacidad, con vocación de iglesia.

     La primitiva imagen de la Virgen de la Peña que se venera en este barrio, de corta talla, pero muy antigua y de gran valor escultórico, probablemente formó parte de un retablo y fue encontrada en la segunda mitad del siglo XIX al derruirse una vieja casa de la familia Galdona, en la troja de la misma (entre la madera que sujetaba las tejas), y durante años se conservó en un salón particular, donde algunos jóvenes comenzaron a hacerle una fiesta informal de carácter casi familiar. Esa primitiva imagen, de unos cincuenta centímetros de altura, es de estilo gotizante y representa el busto de la Virgen María sosteniendo en la mano izquierda al Niño Jesús dormido, mientras con la derecha sostiene un libro abierto. Posiblemente fue elaborada para ser adosada por su parte posterior, que es plana.

     Hacia 1897, una mujer piadosa de la citada familia, doña Concepción Galdona Torres, con motivo de una promesa promovió la construcción de una capilla en la calle principal de La Hoya, para colocar en ella la citada imagen y que se le rindiese culto público, que se levantó gracias a la colaboración de los vecinos, que ayudaron con su trabajo y limosnas; fue bendecida en 1905 y en ese mismo año se celebró su primera fiesta oficial. En 1928, a iniciativa de los jóvenes del lugar, se construyó la enorme espadaña de la capilla, tan ancha como ella, en la que se instaló una campana de grandes dimensiones. En 1967, el Ayuntamiento de Güímar cedió un solar de 200 m2, junto a la plaza del barrio, para construir una nueva ermita de mayor capacidad, con su correspondiente sacristía; al año siguiente comenzó su construcción, que fue llevada a cabo por iniciativa vecinal; y, una vez techada y concluida la estructura del templo, en 1972 fue bendecida por el párroco don Salvador Miralles Pérez, desde cuyo año se comenzó a celebrar Misa en ella, aunque las obras no concluyeron hasta 1979…

     En el siguiente enlace se puede descargar el artículo completo: