Güímar: Don Antonio García de Sejas (1765-1813), hermano mayor de la Hermandad del Carmen, teniente de Milicias propuesto para capitán, gobernador de las armas de Güímar y emigrante a Venezuela

     Nuestro biografiado prestó sus servicios en el Regimiento Provincial de Güímar, en el que alcanzó los empleos de subteniente y teniente de Milicias; con este último también fue gobernador de las armas de su pueblo natal e incluso fue propuesto para capitán, aunque no logró dicho ascenso. Además, perteneció a la Hermandad del Rosario del Convento dominico de Güímar y a la Hermandad de Ntra. Sra. del Carmen de la parroquia de San Pedro de la misma localidad, de la que fue hermano mayor. Al final de su vida emigró a Venezuela, con el fin de mejorar su fortuna, y allí le sorprendió prematuramente la muerte.

     Nació en Güímar el 7 de julio de 1765, siendo hijo de don Simón García de Sejas, natural de El Hierro, y doña Josefa Francisca de las Nieves y Fresneda, que lo era de la primera localidad. El 14 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el muy reverendo padre prior del Convento de Santo Domingo en Soriano de dicho lugar, fray Luis de Santo Tomás de Silva, con licencia del beneficiado don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre “Antonio Simón Domingo” y actuó como padrino el muy reverendo padre presentado y prior del Convento dominico de Candelaria fray Domingo Paz…

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La capilla antigua y la ermita de Ntra. Sra. de la Peña en el barrio de La Hoya (Güímar)

     Este artículo está dedicado a la vida religiosa del barrio de La Hoya, en el municipio de Güímar. Llama la atención que, a pesar de tratarse de un núcleo relativamente pequeño, cuenta con dos templos dedicados a la Virgen de la Peña, una antigua capilla, de escaso tamaño, y una ermita de considerable capacidad, con vocación de iglesia.

     La primitiva imagen de la Virgen de la Peña que se venera en este barrio, de corta talla, pero muy antigua y de gran valor escultórico, probablemente formó parte de un retablo y fue encontrada en la segunda mitad del siglo XIX al derruirse una vieja casa de la familia Galdona, en la troja de la misma (entre la madera que sujetaba las tejas), y durante años se conservó en un salón particular, donde algunos jóvenes comenzaron a hacerle una fiesta informal de carácter casi familiar. Esa primitiva imagen, de unos cincuenta centímetros de altura, es de estilo gotizante y representa el busto de la Virgen María sosteniendo en la mano izquierda al Niño Jesús dormido, mientras con la derecha sostiene un libro abierto. Posiblemente fue elaborada para ser adosada por su parte posterior, que es plana.

     Hacia 1897, una mujer piadosa de la citada familia, doña Concepción Galdona Torres, con motivo de una promesa promovió la construcción de una capilla en la calle principal de La Hoya, para colocar en ella la citada imagen y que se le rindiese culto público, que se levantó gracias a la colaboración de los vecinos, que ayudaron con su trabajo y limosnas; fue bendecida en 1905 y en ese mismo año se celebró su primera fiesta oficial. En 1928, a iniciativa de los jóvenes del lugar, se construyó la enorme espadaña de la capilla, tan ancha como ella, en la que se instaló una campana de grandes dimensiones. En 1967, el Ayuntamiento de Güímar cedió un solar de 200 m2, junto a la plaza del barrio, para construir una nueva ermita de mayor capacidad, con su correspondiente sacristía; al año siguiente comenzó su construcción, que fue llevada a cabo por iniciativa vecinal; y, una vez techada y concluida la estructura del templo, en 1972 fue bendecida por el párroco don Salvador Miralles Pérez, desde cuyo año se comenzó a celebrar Misa en ella, aunque las obras no concluyeron hasta 1979…

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Güimareros en las Guerras de Cuba (1868-1898)

     Muchos han sido los trabajos que han puesto de manifiesto los estrechos lazos existentes entre Canarias y América, pero a pesar de ello sólo ha aflorado la punta del iceberg, pues sin duda aún queda mucha información en los archivos existentes a ambos lados del Océano Atlántico de una integración canario americana que ya dura cinco siglos. Con el presente trabajo sólo pretendemos que se conozca mejor la aportación canaria a la Historia de América, aunque sea desde una óptica local y centrada exclusivamente en la Independencia cubana. Sobre los canarios en Cuba se posee una documentación extensa, pues el contingente canario que emigró a dicha isla tuvo un mayor peso demográfico que en otros lugares de América. Centrándonos en la Guerra, muchos canarios ya se encontraban en Cuba cuando estalló el movimiento insurreccional y allí tomaron partido por uno u otro bando contendiente; la mayoría se alinearon con el Ejército español, pero un colectivo nada despreciable lo hizo con el Ejército libertador o mambí. Además, muchos canarios acudieron a dicha Guerra desde España, como militares de reemplazo o como oficiales profesionales.

     Este artículo está dedicado a la presencia de los hijos de Güímar en dicha Guerra, en algún caso, desde las filas de la prensa, como hizo don Miguel Espinosa Hernández. Aparte de los soldados de reemplazo, destinados a la guerra por sorteo, fueron numerosos los oficiales güimareros que se incorporaron al Ejército español en Cuba, la mayoría de los cuales solicitaron su pase al mismo con carácter voluntario, con el fin de lograr ascensos y mejoras en su carrera militar; nueve combatieron en dicha isla durante la “Guerra de los Diez Años” (1868-1878), en la que uno murió; los otros ocho lo hicieron también en la “Guerra Chiquita” (1879-1880) y en otros brotes revolucionarios posteriores, período en el que murieron dos de ellos; y otros dos participaron en la “Guerra de Independencia” (1895-1898). Sólo conocemos a tres güimareros que se enrolaron en las fuerzas independentistas de Cuba, en las que alcanzaron cierta graduación, aunque probablemente no fueron los únicos, pero ellos nos sirven de muestra de que no todos los canarios que vivían en dicha isla en el momento de la Guerra de Independencia lucharon a favor de España. Aunque probablemente fueron más, también tenemos información de ocho güimareros fallecidos durante las campañas de Cuba o a consecuencia de las mismas. Finalmente, de los numerosos soldados nacidos en este municipio que combatieron en Cuba y fueron repatriados, sólo conocemos a otros 19, la mayoría por la prensa de la época, aunque seguro que no fueron todos los que participaron en dicha contienda bélica; de ellos, solo dos murieron después de 1960, por lo que llegaron a percibir una pensión extraordinaria del Estado…

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Güímar: Don Cirilo Díaz Díaz (1857-1943), “Cho Cirilo El Tamborilero”, agricultor en su tierra, flautista y tamborilero durante 70 años de las Danzas de El Escobonal, Güímar y Fasnia, y folclorista más conocido en esta faceta de todas las islas


     La historia no sólo la escriben los hombres de estudio, cultos y brillantes, pues a veces una persona de origen humilde y sin estudios puede cubrir páginas tan gloriosas como aquellos. Tal es el caso de don Cirilo Díaz Díaz, “Cho Cirilo el Tamborilero”, viejo flautista isleño y labrador en su tierra, quien tuvo que hacerse cargo de las danzas a los 17 años de edad, ante la prematura muerte de su padre. Con su música recorrió la geografía insular e incluso la llevó hasta la Península, al formar parte de una representación de lo más selecto del folclore canario. Llegó a ser uno de los hombres más  populares de Tenerife y el tamborilero más conocido de Canarias, gracias a los 70 años que permaneció acompañando con su flauta y su tambor a las Danzas de cintas y arcos de El Escobonal, Güímar y Fasnia.

     Nuestro biografiado nació en El Escobonal el 13 de diciembre de 1857, en una cueva vivienda de La Quebrada, siendo hijo de don Gaspar Díaz Yanes y de doña Inés Díaz Rodríguez, natural ésta de Santa Cruz de Tenerife. Cuatro días después recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Güímar, de manos del presbítero don Pedro Pérez Fariña, teniente del Dr. don Agustín Díaz Núñez, beneficiado propio de la misma y arcipreste del partido; se le puso por nombre “Cirilo” y actuó como padrino don Juan Díaz Delgado…

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Arafo-Güímar: Don Diego Alonso Bencomo (1661-1742), descendiente del Mencey de Adeje, alférez de Milicias, patrono de una Capellanía, miembro de dos hermandades y una cofradía

     Miembro de una destacada familia de origen guanche, en la que proliferaron los militares y religiosos, nuestro biografiado también siguió la carrera militar, pues a pesar de ser analfabeto obtuvo el empleo de alférez del Tercio de Infantería de Güímar y Candelaria, con el que continuó tras la transformación de dicho cuerpo en el Regimiento de Milicias de Güímar. Además, fue un rico propietario agrícola y patrono de una capellanía, que recayó en su hijo Cristóbal, para el que también instituyó un patronato vitalicio, con lo que éste tuvo suficiente congrua para ordenarse de sacerdote. También fue hermano de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de San Pedro y de la Hermandad del Rosario del Convento de Santo Domingo en Soriano, así como cofrade de la Cofradía de la Misericordia, de la misma parroquia. Con motivo de un pleito, junto a su hermano Juan probó su noble filiación hasta el Rey Don Diego de Adeje (“Pelinor”), al demostrar que ambos eran tataranietos por ambas líneas de doña Juana Díaz, mujer de don Juan Marrero, bisnieta y “heredera universal del rey don Diego”.

     Nació en Arafo en noviembre de 1661, siendo hijo de don Juan Alonso Bencomo “El Menor” y doña Nicolasa Díaz de Ledesma. El 17 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Güímar, de manos del Bachiller don Salvador Pérez, cura y beneficiado de la misma y de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Diego” y actuó como padrino el sacerdote dominico fray Diego Bencomo, su tío paterno…

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Güímar: Don Cristóbal Martín de Castro (1739-1794), capellán, boticario de la ciudad de La Laguna y propietario

     Pocos fueron los boticarios o farmacéuticos que se establecieron en el Sur de Tenerife antes de comenzar el siglo XX y menos aún los nacidos en este amplio sector de la geografía insular. En el siglo XVIII, para ejercer como boticario el interesado debía estudiar algunos de los libros de aprendizaje del arte de la farmacia para boticarios ya existentes y luego sufrir un examen ante maestros de dicha profesión; además, antes de recibir la oportuna licencia y el título obligatorio, debía justificar su limpieza de sangre y el haber practicado durante cuatro años con otro boticario aprobado y establecido.

     Don Cristóbal Martín de Castro, hijo y nieto de militares, estaba predestinado para clérigo, por lo que solicitó y obtuvo una capellanía, pero luego eligió ser boticario y se estableció como tal en la ciudad de La Laguna, donde casó y dejó ilustre descendencia. Fue el primer boticario nacido en el Sur de Tenerife, según los datos de los que por el momento disponemos. Su hijo primogénito, don Francisco Martín de Castro, fue un culto sacerdote y reconocido poeta; el segundo, don Pedro Martín de Castro, no pasó de clérigo tonsurado por su prematura muerte; y el tercero, don Antonio de Castro y Peraza, siguió la tradición paterna y fue farmacéutico titulado de su ciudad natal.

     Nació en Güímar el 21 de octubre de 1739, siendo hijo del alférez don José Martín de Castro y doña Inés Díaz Alonso. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado don Domingo de Paes y Galdona; se le puso por nombre “Xristóbal Domingo” y actuó como padrino el presbítero don Cristóbal Alonso Núñez, tío materno y vecino de la misma localidad…

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Artículo-CRISTÓBAL MARTÍN DE CASTRO

Güímar: Don Fabio Hernández y Delgado (1836-1913), comandante militar de Güímar, coronel condecorado de la Guardia Civil, subinspector de los Tercios de Cuba, León y Sevilla, Benemérito de la Patria y Comendador de Isabel la Católica

     Muy pocos canarios han alcanzado en la Guardia Civil tan alta graduación como don Fabio Hernández y Delgado, destacado güimarero nacido en el seno de una ilustre familia de origen guanche, quien comenzó su vida militar como soldado de Milicias, para ascender luego a subteniente abanderado y teniente de Milicias, llegando a ser comandante militar de su pueblo natal. Pasó luego como subteniente a Infantería y participó en las guerras de Independencia de Santo Domingo y Cuba; en esta última alcanzó el empleo de capitán y, como tal, se incorporó a la Guardia Civil. En este cuerpo fue 2º ayudante del 2º Tercio de Cuba y primer jefe accidental de la Comandancia de dicha isla; permaneció en acciones de guerra en Cuba durante 15 años y por su heroica actuación en la llamada “Guerra de los Diez Años”, se le nombró “Benemérito de la Patria”, habiendo alcanzado además al final de la misma el empleo de comandante. Regresó a España, donde ocupó los cargos de 2º jefe de las Comandancias de la Guardia Civil de La Coruña y de Lérida, jefe del Detall de la primera y jefe accidental de la segunda. Tras su ascenso a coronel de la Guardia Civil volvió a Cuba, donde permaneció en acciones de guerra otros 12 años, en los que fue primer jefe de las Comandancias de Puerto Príncipe y La Habana, subinspector del Tercio de Cuba y subinspector de todas las Comandancias de dicha isla. De regreso a la Península, fue nombrado subinspector del 10º Tercio con sede en León y del 4º Tercio con sede en Sevilla.

     Su nombre siempre estará ligado a la historia de la Perla del Caribe, pues en dicha isla pasó 27 de los 41 años de su vida militar profesional. A lo largo de su carrera recibió, además, dos Cruces Rojas de 1ª clase de Mérito Militar por méritos de guerra, la Medalla de Cuba con ocho pasadores y distintivo rojo, la Cruz de 2ª clase del Mérito Militar blanca, la Cruz y la Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo; también fue nombrado Comendador de Isabel la Católica. Tras su retiro, tuvo una cierta actividad política en Santa Cruz de Tenerife, vinculado al Partido Liberal, siendo nombrado presidente suplente de una mesa electoral, adjunto del Juzgado Municipal y vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral.

     Nuestro biografiado nació en Güímar, en la casa solariega de su familia materna en la cuesta de Chacaica (el posterior hotel “El Buen Retiro”), el 26 de octubre de 1836, siendo hijo de don Lorenzo Hernández y Díaz‑Bencomo, natural de Santa Cruz de Tenerife, y doña María Candelaria Delgado‑Trinidad y Delgado‑Trinidad, que lo era del mencionado pueblo sureño. El 2 de noviembre inmediato fue bautizado en la iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro por el Dr. don Agustín Díaz Núñez, beneficiado propio de la misma; se le puso por nombre “Favio Francisco Lorenzo Evaristo del Santísimo Sacramento” y actuó como madrina su tía doña Manuela Delgado‑Trinidad. Vivió parte de su infancia y su adolescencia en Aguerche (El Escobonal)…

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Artículo-FABIO HERNÁNDEZ DELGADO

Güímar: Don Domingo Delgado Baute (1772-1846), sargento 2º de Milicias, labrador y pescador, de origen guanche

     Descendiente directo del Mencey de Adeje, nuestro biografiado mantuvo un cierto prestigio local en El Escobonal, aunque su familia ya no gozaba del esplendor que había tenido en el pasado. Siguió una corta carrera militar en el Regimiento Provincial de Güímar, en el que ascendió desde simple soldado hasta alcanzar el empleo de sargento 2º de Milicias en la 2ª compañía. Desde el punto de vista profesional, alternó su vida entre sus trabajos como labrador y pescador; este último oficio, para el que probablemente contó con un barco, le costó la vida de un hijo, que murió ahogado en el mar con tan solo seis años. Casó dos veces y tuvo una amplia sucesión.

     Nació en el entonces pago de Agache (El Escobonal), en el término de Güímar, el 3 de mayo de 1772, siendo hijo de don José Delgado-Baute y Torres y doña María Ana del Cristo Delgado (aunque también se la menciona con los apellidos de Castro o Delgado de Castro). Seis días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por fray José García, de la Orden de San Francisco, predicador jubilado y lector de Moral, con licencia de don José Fernández Camillón, beneficiado de dicha parroquia y de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Domingo de la Rosa” y actuó como padrino don Francisco Simeón, natural y vecino de dicho lugar…

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Artículo-DOMINGO DELGADO BAUTE

Arico-Güímar: Doña Rosario Suárez Fuentes (1909-2004), maestra nacional en Fasnia, Guía de Isora, El Paso, Las Vegas, El Escobonal, Sabinosa, Erese, La Zarza, La Vegas y Güímar

     Nacida en Arico pero establecida en Güímar desde su niñez, en esta localidad preparó el ingreso en la carrera de Magisterio, que cursó en la Escuela Normal de La Laguna. Tras obtener el título de de Maestra de Primera Enseñanza, comenzó ejerciendo en un colegio privado y en 1936 hizo el cursillo-oposición a escuelas vacantes, pero este se interrumpió con motivo del inicio de la Guerra Civil, lo que le impidió ingresar en el Magisterio Nacional en propiedad. Por ello, ejerció como maestra sustituta en Fasnia y luego como interina en Guía de Isora, El Paso y Las Vegas; sustituta en El Escobonal; e interina en Sabinosa, Erese, La Zarza y La Vegas; en dichas escuelas prestó sus servicios en cortos períodos, por lo general inferiores a un año, salvo en las dos primeras, pues en la segunda estuvo seis años y medio. Luego emigró a Uruguay y se estableció en Montevideo, donde residió durante 12 años, tiempo en el que contrajo matrimonio y enviudó. A su regreso se estableció de nuevo en Güímar, donde ejerció su labor docente, primero como interina en el colegio público “Hernández Melque” y, finalmente, como propietaria en el colegio público “Chacona”, al reconocérsele su propiedad como cursillista de 1936, en el que continuó hasta su jubilación, tras cumplir los 70 años de edad.

     Nuestra biografiada nació en Arico el 3 de octubre de 1909, a las seis de la mañana, siendo hija de don Segundo Suárez Rosales, natural de la Aldea de San Nicolás en Gran Canaria, y doña María Dolores Fuentes Díaz, que lo era del citado pueblo tinerfeño. El 8 de diciembre de ese mismo año fue bautizada en la iglesia parroquial de San Juan Bautista por el cura ecónomo don Esteban Martín Mendoza; se le puso por nombre “María Gracia del Rosario” y actuaron como padrinos don Pedro Perdomo y doña Balbina Fuentes, siendo testigos don Domingo Pérez y don Julio Vera, ministros de dicha parroquia…

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Artículo-ROSARIO SUÁREZ FUENTES

El Hotel “El Sanatorio”, luego “Pensión Sunnyside” y “Pensión Stritter” de Güímar

     Desde hace varias décadas la ciudad de Güímar vive un resurgimiento del turismo rural, que ha permitido la apertura de varias instalaciones hoteleras; pero ello no es algo novedoso. Desde finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil española, la entonces villa vivió un notable auge turístico, apoyado en su excelente clima, así como en los enclaves naturales de gran belleza de este Valle. Por ello, además de algunas fondas más modestas en el centro de la población, se abrieron por entonces tres instalaciones hoteleras en la parte más alta de la localidad: el Hotel inglés “El Buen Retiro”, la Pensión alemana “El Sanatorio” y la Casa de huéspedes “La Raya”, desde los cuales se disfrutaba, además, de excelentes vistas panorámicas del Valle de Güímar. En este artículo nos vamos a ocupar profundamente de la segunda de ellas.

     En 1899 se construyó en Güimar un sanatorio alemán, que se abrió al año siguiente para enfermos y turistas de dicha nacionalidad que sufrían fundamentalmente enfermedades pulmonares, siendo el lugar elegido la Hoya de Cartaya, en una ubicación estratégica para contemplar todo el Valle y muy cerca de la cuesta de Chacaica, donde ya existía el Hotel inglés “El Buen Retiro”. En sus casi cuatro décadas de existencia estuvieron a su frente, sucesivamente, Mr. Harris, Walter W. White, Thekla Plitt (Miss Plitt) y Wilhem (Guillermo) Stritter, quienes lo impulsaron en las distintas etapas, a veces con enfoques diversos. A lo largo de esa trayectoria también se le dieron nombres diferentes: Hotel “Sanatorio”, “Pensión Anglo-Alemana Güímar”, Pensión “El Sanatorio”, “Pensión Sunnyside” y “Pensión Stritter”; pero siempre se impuso y mantuvo popularmente la denominación original, “El Sanatorio”. Esta instalación hotelera continuó abierta al público hasta finales de los años treinta. Luego, en 1947, el edificio fue adquirido por las Religiosas de la Santa Casa de Nazaret, establecidas en Güimar diez años antes, para instalar en él su casa y el colegio “Santo Domingo”; cubrieron de cristales los antiguos corredores y, años más tarde, construyeron un nuevo pabellón inmediato al anterior. Hoy se conserva el viejo edificio, aunque muy reformado, así como un bello drago de casi un siglo de antigüedad, que presidía sus jardines…

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Artículo-SANATORIO-PENSIÓN SUNNYSIDE-STRITTER