Güímar: Don Nicolás Campos Núñez (1847-1880), teniente de Milicias, capitán graduado de Infantería, benemérito de la Patria y comandante militar de Nibujón, fallecido en la Guerra de Cuba en plena juventud

     Con el deseo de seguir dando a conocer los tinerfeños del Sur que participaron en la Guerra de la Independencia de Cuba, tanto en un bando como en el otro, recordamos hoy al güimarero don Nicolás Campos Núñez, quien solicitó su pase al Ejército Español de Cuba con el empleo de alférez de Milicias y el sobregrado de teniente, y allí ascendió por méritos de guerra hasta teniente de Infantería con el grado superior de capitán. En los diez años que permaneció en campaña se batió con heroísmo y durante dos de ellos desempeñó el cargo de comandante de armas del partido de Nibujón; en recompensa a sus servicios también se le nombró Benemérito de la Patria y se le concedieron dos Cruces Rojas de primera clase de la Orden del Mérito Militar, así como la Medalla conmemorativa de la Guerra de Cuba con distintivo rojo y cuatro pasadores. Su prematura y extraña muerte, ahogado en el Río Mayarí a los 32 años de edad, probablemente a causa de un suicidio, truncó la que pudo haber sido una brillante carrera militar.

     Nació en Güímar el 10 de noviembre de 1847, siendo hijo de don José Antonio Campos Benítez y doña María Nicolasa Núñez Hernández, vecinos de Los Majuelos. Tres días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por el beneficiado propio Dr. don Agustín Díaz Núñez; se le puso por nombre “Nicolás Andrés Avelino”, y actuó como madrina doña María Magdalena Rodríguez…

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El naufragio del vapor transatlántico español “Valbanera” en la costa de Cuba (1919) y su repercusión en el Sur de Tenerife

     El pasado año, concretamente el 10 de septiembre de 2019, se conmemoró el primer centenario de la mayor tragedia naval española en tiempo de paz, el naufragio del vapor transatlántico “Valbanera”, que partiendo de Barcelona recogió 569 pasajeros en Canarias, quienes emigraban a Cuba en busca de mejor fortuna; pero muchos de ellos encontraron la muerte en esa travesía, sin haber llegado a su destino. El hundimiento de dicho buque con motivo de un huracán acabó con la vida de 488 personas, de las cuales al menos 408 eran canarias, por lo que fue conocido como el “Titanic de los pobres”, el “Titanic canario” o el “Titanic de la emigración canaria”. En este artículo nos ocupamos de ese triste suceso, de repercusión internacional, recordando a los pasajeros del Sur de Tenerife que viajaban en él. Curiosamente, en su viaje anterior el mismo barco sufrió una grave epidemia de gripe en la travesía de Cuba a Canarias, en la que murieron unos 30 pasajeros, además de otros que fallecieron después de desembarcar en Las Palmas de Gran Canaria. Sin duda es una de las historias más dramáticas de la emigración canaria, una constante que ha marcado la historia de este archipiélago.

     El vapor “Valbanera” era un gran buque correo transatlántico español, propiedad de la compañía de navegación “Pinillos”. Fue construido en Glasgow, en Escocia, y entregado a dicha naviera en noviembre de 1906, siendo bautizado como “Valbanera” en honor a la Virgen de Valvanera, de La Rioja, aunque por algún error se modificó el nombre cambiando la segunda v por una b. Sus características generales eran: 121,9 m de eslora; 14,6 m de manga; 6,5 m de puntal; 7,6 m de calado; propulsión por alternativa de triple expansión, con dos hélices; velocidad de 12 nudos; y capacidad para 1.200 pasajeros, repartidos en 4 clases o categorías. Fue asignado por la Naviera Pinillos a la línea entre los puertos mediterráneos españoles y los atlánticos de Canarias, a Puerto Rico, Cuba y los puertos norteamericanos del Golfo de México. También navegó en la ruta entre España, Brasil y Argentina…

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Güímar: Don Francisco Pérez Marrero (1916-1939), sargento de Infantería muerto en el frente durante la Guerra Civil

     Hijo de un modesto carpintero, don Francisco Pérez Marrero se alistó voluntariamente en el Ejército como soldado de Infantería, cuando contaba 18 años de edad. Casi un año y medio después le sorprendió el golpe de estado y el comienzo de la Guerra Civil, cuando ya era cabo de Infantería. Enseguida ascendió a sargento del mismo cuerpo y, como tal, marchó a la Península, de donde regresó un mes después, para prestar sus servicios en La Gomera. Desde este destino volvió a ser enviado al frente y, cuando ya llevaba más de un año y medio en campaña, a finales de 1938 resultó gravemente herido en el tórax durante las operaciones de guerra llevadas a cabo por su Unidad en el sector de Balaguer, en el Frente de Cataluña, a consecuencia de lo cual falleció ocho días después en el Hospital Militar del Monasterio o Convento de Avellanes (Lérida), cuando contaba tan solo 22 años de edad.

     Nació en El Escobonal (Güímar) el 25 de diciembre de 1916, a las tres de la madrugada, siendo hijo de don Francisco Pérez González, natural de la ciudad de La Laguna, y doña Rosario Marrero y Marrero, que lo era del citado pueblo. El 24 de marzo de 1917 fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el coadjutor don Domingo Pérez Cáceres, con licencia del párroco regente don Simón Higuera Marrero; se le puso por nombre “Francisco Juan José” y actuó como padrino don Juan Díaz Méndez, soltero…

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Güímar: Fray Pedro Núñez Díaz (1716-1778), predicador general dominico, director del Santísimo Rosario, comisario de la Hermandad del Rosario, suprior y prior del convento de Santo Domingo en Soriano de Güímar

     Siguiendo la larga tradición religiosa de su familia, nuestro biografiado profesó en el Convento de Santo Domingo en Soriano de Güímar de la Orden de Predicadores, en el que tras ser ordenado transcurrió toda su vida. Como sacerdote dominico desempeñó en el mismo los cargos de director del Santísimo Rosario, comisario de la Hermandad del Rosario, suprior y prior, estos dos últimos tras haber obtenido el título de predicador general de su Orden. Casi al final de su vida, en 1775, le tocó sufrir la destrucción total de dicho Convento en un incendio, aunque afortunadamente lo pudo ver reconstruido. En él murió y recibió sepultura.

     Nació en Güímar el 26 de noviembre de 1716, siendo hijo de don Pedro Hernández Núñez y doña María Díaz de Ledesma, naturales de la misma localidad. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado don Domingo de Páez y Galdona; se le puso por nombre “Pedro” y actuó como padrino el reverendo padre lector fray Luis Díaz Núñez, del Orden de Predicadores, su tío paterno…

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Güímar: Don Domingo Díaz Bermúdez (1939-2018), maestro nacional, jefe de estudios y director del Colegio “Alfonso X El Sabio”, propietario fundador de la Librería “Góngora”, concejal, presidente de una Asociación de Agricultores, del Consejo Regulador de Vinos y del Patronato “Amigos del Arte” de Güímar

     Tras cursar en Güímar los Estudios Primarios y el Bachillerato, nuestro biografiado obtuvo el título de Maestro como alumno libre en la Escuela Normal de Magisterio de La Laguna. Después de superar la correspondiente oposición, tomó posesión como maestro propietario definitivo en Alfabetización y, durante ocho años, ejerció en Las Aguas (San Juan de la Rambla), en el Colegio “Hernández Melque” de Güímar, en el Centro de Reclutamiento e Instrucción de Hoya Fría y en el Sanatorio Psiquiátrico de Santa Cruz de Tenerife; luego regresó a la Agrupación Escolar “Hernández Melque” de Güímar, donde permaneció hasta su integración en el nuevo Colegio “Alfonso X El Sabio”; en éste desarrolló su labor docente durante otros 25 años, en los que fue jefe de estudios, director de la emisora escolar “Radio Valle de Güímar” y director del centro. También es muy recordado como propietario fundador de la Librería-Papelería “Góngora”, la tercera en antigüedad en la historia de Güímar, a la que el Ayuntamiento le concedió el III Marcador de Plata. Además, en su adolescencia y juventud fue jugador de fútbol, secretario de la Juventud de Acción Católica, clarinete de la Banda de Música “Amigos del Arte” de Güímar y vicepresidente del Casino. Posteriormente, fue concejal del Ayuntamiento, presidente de la Asociación de Agricultores para la defensa del Valle de Güímar, bodeguero, catador de vinos, miembro fundador de la Cofradía del Vino de Canarias, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Vinos “Valle de Güímar” y presidente del Patronato “Amigos del Arte” de esta ciudad.

     Nació en Güímar el 26 de abril de 1939, a las tres de la madrugada, siendo hijo de don Domingo Díaz Gómez y doña Veneranda Bermúdez Tejera, ambos naturales de dicha ciudad y él oriundo por su padre de Las Palmas de Gran Canaria. El 30 de junio de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el cura encargado don Domingo Pérez Cáceres, por entonces deán de Tenerife; se le puso por nombre “Domingo Estanislao” y actuaron como padrinos sus tíos don Manuel Díaz Gómez y doña Juana Díaz Gómez. El 8 de febrero de 1942 fue confirmado en la misma parroquia…

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Los graves efectos del aluvión de 1826 en el municipio de Güímar y en los pueblos vecinos de Arafo y Fasnia

     Mucho se ha escrito sobre el célebre aluvión, huracán, tormenta o temporal de 1826, la catástrofe natural de ese tipo más grave de las registradas en la historia de Tenerife, pero aún quedan muchos datos por conocer del mismo. Los días 7 y 8 de noviembre de dicho año, hace casi dos siglos (exactamente 193 años), acometió a las islas, y con especial crudeza a Tenerife, uno de esos temporales de viento y lluvias torrenciales que en periodos más o menos largos suelen visitarla y que, por desgracia, siempre dejan una honda huella de su marcha destructora. Pero si de todos los ocurridos habían quedado recuerdos imperecederos, del que nos ocupa ha perdurado su memoria aterradora, viva y fresca, hasta la actualidad, pues tal fue la magnitud de sus estragos, humanos y materiales, que se considera el mayor de los ocurridos después de la Conquista. De lo ocurrido en Candelaria ya nos ocupamos en otro artículo de este mismo blog, por lo que en esta ocasión nos vamos a centrar en lo ocurrido con motivo de esa catástrofe en Güímar, Arafo y Fasnia.

     En el término de Güímar el número de víctimas mortales se elevó a siete, cinco de ellas sorprendidas en las Dehesas de Agache (de las que tres fueron llevadas por las aguas torrenciales que discurrieron por el barranco de Herques) y las dos restantes arrastradas con sus casas en el barrio de La Hoya de Güímar. En cuanto al resto de los daños, debemos destacar los 103 animales que sucumbieron con motivo del aluvión en todo el municipio: 3 bueyes, 1 yegua, 2 mulos, 5 burros, 72 cabras, 18 ovejas y 2 gallinas. Se dañaron decenas de casas, 7 de las cuales fueron “llevadas desde sus cimientos”. Numerosas fueron las pérdidas de frutos (tanto los que ya se habían recogido como los de próxima cosecha), los estragos de tierras superficiales y las cercas destruidas en los terrenos que se salvaron. Hubo graves daños en las higueras, pues fueron muchas las arrancadas por el huracán sin pérdida de tierras, por un importe de 17.558,3 pesos. También se perdieron otros árboles en La Ladera, la Costa, Las Rozas, Boruga, el pueblo, las Lomas y Agache, por un valor total de 151.249,3 pesos; las tierras que se llevó el agua, en extensión y profundidad, se elevaron a 7.536 almudes y la mayor parte correspondían a viñedos. De los 695 contribuyentes que existían en el término según el último repartimiento de la Contribución Territorial, 498 presentaron cuentas de pérdidas, restando “197 propietarios que puedan asegurar haber sufrido más o menos”. El total de las pérdidas económicas sufridas en el término se evaluó en 196.476,33 pesos.

     En Arafo, además de la pérdida de un elevado número de animales domésticos, árboles silvestres y frutales, así como daños en las cosechas y en las casas de sus habitantes, sólo hubo una víctima mortal del aluvión, que fue arrastrada hasta la costa por las aguas torrenciales que bajaron por el barranco de Añavingo. Por fortuna, el aluvión sólo provocó la muerte de un hijo del municipio de Fasnia, ahogado en un naufragio, pero también afectó a la iglesia de San Joaquín, que por entonces ya adolecía de graves defectos estructurales, pues se desplomaron unas paredes, con el consiguiente deterioro del pavimento, aparte de los consiguientes daños en ganado, viviendas particulares y cultivos…

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Güímar-Fasnia: Don Manuel Díaz y Díaz (1869-1932), agricultor, comerciante, opositor a los fielatos, promotor de un intento de segregación de El Escobonal, presidente fundador de la galería Chifira, vocal fundador del Comité Republicano y alcalde de Fasnia

     Vamos a recordar hoy la vida de un hombre de origen sencillo que fue abriéndose camino en la agricultura, en el comercio y en la política, hasta ocupar en ellos un puesto destacado. De ideología republicana liberal, don Manuel Díaz y Díaz se enfrentó al Ayuntamiento de Güímar por haber establecido un fielato en El Escobonal y promovió un intento de segregación de este pago para su unión posterior a Fasnia. Al igual que hicieron anteriormente otros muchos escobonaleros desarrolló la mayor parte de su actividad en dicho municipio de Fasnia, donde fundó un comercio y la primera galería de agua, la Comunidad de Aguas “La Prosperidad” de Chifira, de la que fue su primer presidente y luego vicepresidente; además, en dicho pueblo cultivó tomates tempranos, diseñó un original modelo de depósito de agua para el riego, fue vocal fundador del Comité local del Partido Republicano y llegó a ocupar la alcaldía constitucional.

     Don Manuel Díaz nació en el entonces pago de El Escobonal (Güímar) el 28 de junio de 1869, siendo hijo de don Francisco Díaz Castro y doña Juana Díaz Yanes, naturales del mismo lugar y vecinos de la Vera de Abajo. El 3 de julio inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura párroco don Juan Elías Hernández, actuando como madrina doña Isabel Delgado López…

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Las Federaciones Obreras comarcales del municipio de Güímar en la II República Española (1931-1936)

     Como ya hemos puesto de manifiesto en otros trabajos, la proclamación de la II República Española supuso un enorme revulsivo político y sindical, tanto en Güímar como en todo el territorio nacional. Por ello, a lo largo de sus cinco años de existencia en Canarias se fueron constituyendo diversas agrupaciones políticas o federaciones obreras, tanto en la cabecera de este municipio y con jurisdicción sobre todo él, como en el importante pago de El Escobonal, con ámbito restringido al mismo dado su gran peso demográfico. Así, en 1931 se constituyó la Federación Obrera comarcal de El Escobonal, la Federación Obrera comarcal de ambos sexos de Güímar, la Agrupación Socialista Tinerfeña de Güímar y el Comité Local del Partido Republicano Tinerfeño de Güímar; en 1932, el Comité Local de Acción Popular Agraria de El Escobonal y la Agrupación del Partido Republicano Socialista de Güímar; en 1933, el Comité Local de Acción Popular Agraria de Güímar; en 1935, el Sindicato Agrícola Tomatero de la Villa de Güímar y el Comité Local de la Juventud de Acción Popular de Güímar; y en 1936, el Sindicato Local de Inquilinos, la Agrupación Municipal de Güímar de Izquierda Republicana, la Agrupación Socialista Obrera de El Escobonal, la Agrupación Local del Partido Unión Republicana de Güímar, el Sindicato de Profesiones y oficios varios de Güímar y sus contornos, la nueva Federación Obrera de Güímar de la UGT, la Juventud Socialista de Güímar y el Sindicato de Defensa Agrícola del Valle de Güímar.

     El presente artículo está dedicado a las tres Federaciones Obreras comarcales creadas en este municipio, las dos primeras fundadas en julio de 1931 y la tercera reorganizada en abril de 1936 y disuelta en julio de ese mismo año, además del Sindicato Local de Inquilinos. La primera entidad tuvo su sede en el pago de El Escobonal y las restantes en la cabecera municipal de Güímar y todas ellas estuvieron controladas por la Unión General de Trabajadores (UGT). Ese intenso movimiento obrero se dejó sentir en esos años, convocando huelgas, solicitando a las autoridades la realización de obras y participando en asambleas con el fin de mitigar el paro. Además, muchos de sus dirigentes también lo fueron de las Agrupaciones Socialistas de Güímar y El Escobonal; y varios de ellos formaron parte de la corporación municipal durante el Frente Popular, acaparando incluso la alcaldía, que fue ostentada por don Lorenzo Castro Delgado…

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Güímar: Don Juan Álvarez Cartaya y García Adrián (1784-1838), sargento 1º de Infantería, administrador de rentas y de los bienes de la escuela pública de Güímar, propietario agrícola, bedel, mayordomo de puertas y hermano mayor del Rosario

     Nuestro biografiado siguió la carrera militar, en la que ingresó como soldado del Regimiento de Milicias de Güímar y llegó a alcanzar el empleo de sargento 1º del Regimiento de Infantería Ligero de Canarias, por los méritos obtenidos en la Península durante la Guerra de la Independencia contra Francia, en la que intervino activamente y resultó herido. Tras el fin de dicha contienda bélica regresó a Güímar, donde actuó como administrador de los bienes de la escuela pública, tras la muerte de su tío don Juan García Adrián; también fue bedel, mayordomo de puertas y hermano mayor de la Hermandad del Rosario del Convento dominico de dicha localidad, así como administrador de rentas y propietario agrícola.

     Nació en Güímar el 12 de junio de 1784, siendo hijo de don José Álvarez Cartaya Ximénez y doña Dominga García Adrián. Siete días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Luis Ambrosio Fernández del Castillo, beneficiado de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Juan Agustín” y actuó como padrino don Agustín García Rosa…

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Güímar: Don José Díaz Tejera (1848-1920), sargento 2º de Milicias, portero de las oficinas de Obras Públicas de la provincia, ordenanza de la Jefatura de Montes y propietario

     Miembro de una familia de propietarios agrícolas, de posición más o menos desahogada, este escobonalero siguió una corta carrera militar, en la que alcanzó el empleo de sargento 2º de Milicias. Después de casado se estableció en Santa Cruz de Tenerife, donde nacieron sus hijos y obtuvo una plaza de portero de las oficinas de Obras Públicas de la provincia, pasando luego a ordenanza de la Jefatura de Montes. Además, fue propietario y contribuyente, tanto por riqueza rústica como urbana.

     Nació en el pago de El Escobonal (Güímar) el 24 de septiembre de 1848, siendo hijo de don Juan Benigno Díaz Pérez y doña María Silveria Tejera García. El 27 de septiembre de 1848 fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por don Agustín Díaz Núñez, Dr. en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado curado propio de dicha iglesia y sus anexos y vicario juez eclesiástico del mencionado pueblo y su partido; se le puso por nombre “José Domingo” y actuó como padrino don José Domingo Marrero, de la misma vecindad. Fueron sus abuelos paternos, don José Antonio Díaz Díaz y doña Dominga Pérez Elías y Guanche, ambos de origen guanche; y los maternos, don José Antonio Texera y doña Ana Joaquina García, todos nacidos en El Escobonal…

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