Candelaria: Don Antón Albertos (?-1554), rico propietario agrícola y ganadero, alcalde de la comarca de Candelaria-Güímar y maestre de campo de su Coronelía de Milicias, de origen italiano y guanche, asesinado durante una pelea en plena juventud

Hijo natural de un rico hombre de negocios italiano y de una mujer de origen guanche, nuestro biografiado vivió en Candelaria, donde llegó a ser el propietario agrícola y ganadero más rico del Valle de Güímar. Ello le permitió ser designado alcalde de una amplia comarca que por entonces incluía a los actuales municipios de Candelaria, Arafo, Güímar y Fasnia, así como maestre de campo de la Coronelía de Milicias del mismo ámbito territorial. Pero, probablemente en función de sus cargos, tuvo una pelea con un vecino de origen guanche, quien le propinó una lanzada que le produjo la muerte, truncando su vida en plena juventud. Recibió sepultura en la Cueva de San Blas, que por entonces era la sede parroquial de todo el Valle; estaba casado y dejó sucesión, que aún era de menor edad en el momento de su fallecimiento.

Nació en el Valle de Güímar, posiblemente en Candelaria, entre 1510 y 1520, siendo hijo natural del rico mercader florentino Giovanni Albertos Gerardini, conocido por Juan Albertos Giraldín (Guiraldín o Gillardín), y de una mujer de probable origen guanche, cuyo nombre desconocemos por el momento…

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La fugaz Federación Obrera de Igueste de Candelaria (1936)

Como ya hemos señalado en otros trabajos, la proclamación de la II República Española supuso un enorme revulsivo político y sindical en Candelaria, así como en todo el territorio nacional. Por ello, a lo largo de sus cinco años de existencia en Canarias se fueron constituyendo diversas agrupaciones políticas, federaciones obreras y sociedades recreativas, tanto en la cabecera de este municipio y con jurisdicción sobre todo él, como en los importantes pagos de Igueste y Barranco Hondo, con ámbito restringido a los mismos, dado su notable peso demográfico y su característica unión vecinal, centrada en el logro de mejoras y la defensa de su identidad.

Este breve artículo está dedicado a la efímera existencia de la Federación Obrera de Igueste de Candelaria, cuya finalidad era aglutinar a todos los obreros y jornaleros del pueblo, con el fin de reivindicar los derechos de los trabajadores frente a los patronos y solicitar a las autoridades la realización de obras públicas para mitigar el paro obrero. Fue constituida tan solo un mes antes del golpe de estado que inició la Guerra Civil, por lo que prácticamente no tuvo tiempo de iniciar su andadura. Por dicho motivo, su sede fue clausurada y sus bienes incautados por las Milicias de Acción Ciudadana. Además, sus dirigentes sufrieron represión, pues algunos también pertenecían a la Agrupación Socialista local. Su promotor fue el recordado carpintero don Juan Bello Padilla, que también era concejal del Ayuntamiento por el Frente Popular de izquierdas…

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Candelaria: Don Pedro Delgado Rodríguez (1795-?), clérigo tonsurado, capellán de la parroquia de Santa Ana, fiel de fechos del Ayuntamiento de Candelaria, perito repartidor de contribuciones y emigrante a América

Tras obtener un patrimonio vitalicio fundado por sus padres, nuestro biografiado comenzó la carrera eclesiástica, que abandonó siendo ya clérigo tonsurado, después de haber estado adscrito durante un quinquenio como capellán a la parroquia de Santa Ana. Pero no se desvinculó totalmente de ella, ya que en adelante actuó como testigo en los testamentos otorgados en la misma por sus paisanos. Además, dada su preparación, fue designado fiel de fechos del Ayuntamiento de Candelaria y perito repartidor de contribuciones en el mismo. Finalmente, emigró a América, donde falleció, mientras que su familia permaneció en su pueblo natal.

Nació en Candelaria el 22 de febrero de 1795, siendo hijo de don Rafael Delgado Ledesma y Castellano y doña Catalina de las Nieves Rodríguez de Mesa y García (también conocida como doña Catalina Benítez), naturales y vecinos de dicho lugar (donde habían contraído matrimonio en 1785). Tres días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco teniente don Agustín Tomás de Torres; se le pusieron los nombres “Pedro Antonio de Jesús” y actuó como padrino don Juan Agustín Delgado Corona…

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Candelaria: Don Fulgencio Otazo Morales (1945-2020), agricultor, taxista, folclorista, poeta popular, presidente de la Comisión de Fiestas y colaborador socio-cultural de Malpaís de Candelaria, donde da nombre al Centro Cultural Multifuncional

Este artículo está dedicado a un personaje entrañable, que durante toda su vida trabajó como agricultor, profesión que simultaneó durante 41 años con la de taxista, primero en Arafo y luego en Santa Cruz de Tenerife; y también estuvo empleado en un comercio de repuestos de automóvil. Su vida transcurrió en Malpaís de Candelaria, localidad de la que fue su auténtica memoria viva y donde siempre asumió un fuerte compromiso social y cultural, pues colaboró en obras comunitarias y actividades sociales; fue secretario, tesorero y presidente de la Comisión de Fiestas de dicha localidad, así como miembro de la Mesa Comunitaria de Araya, Las Cuevecitas y Malpaís. Además, actuó como folclorista y poeta popular. Desde 2018 da nombre al Centro Cultural Multifuncional de su pueblo natal.

Nació en Malpaís de Candelaria el 27 de febrero de 1945 (aunque en la partida de bautismo figura nacido dos días antes), siendo hijo de don Andrés Otazo Roque, natural del mismo pueblo, y doña Paula Morales Cruz, que lo era de Arico, casados en el Santuario de Candelaria en 1928. El 5 de agosto de ese mismo año fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Ana de Candelaria por el cura delegado don César Martín; se le puso por nombre “Fulgencio Matías” y actuaron como padrinos don Domingo Navarro Trujillo y doña Delfina Otazo Rodríguez…

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Candelaria: Don Juan González Alberto (1851-1922), marino, sochantre de la parroquia, cabo 2º de Milicias, alcalde constitucional, alcalde de mar, juez municipal electo, interventor electoral, jurado judicial y adjunto del tribunal municipal

Este polifacético personaje era miembro de una familia modesta y, como la mayoría de sus paisanos, desde joven se volcó en el mar, como pescador y marino. Simultáneamente, obtuvo el empleo de sochantre que, probablemente, llevaba aparejado el de organista de la parroquia de Santa Ana, en la que varios familiares ejercieron como sacristanes. Prestó su servicio militar en las Milicias Canarias, en las que alcanzó el empleo de cabo 2º. Luego, desempeñó diversos cargos públicos en su municipio natal, del que fue alcalde constitucional y alcalde de mar. También emigró a Cuba y, tras su regreso, fue nombrado juez municipal, aunque no llegó a tomar posesión, pero sí ejerció como interventor electoral, alcalde constitucional por segunda vez, jurado en diversas causas vistas en la cabecera del partido judicial de Santa Cruz de Tenerife y adjunto del tribunal municipal de Candelaria.

Nació en Candelaria el 30 de enero de 1851, siendo hijo de don Alejandro de la Cruz González Leal y doña María del Carmen Albertos de Frías. El 2 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Juan Cristóbal” y actuó como padrino don Salvador González, natural y vecino de dicho lugar…

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Candelaria: Don Víctor Rodríguez Cruz (1884-1970), comerciante, exportador agrícola, propietario de un balandro, una planta eléctrica y un molino de gofio, depositario de los fondos municipales, subcabo de distrito del Somatén, fiscal municipal, tesorero fundador de la Agrupación Municipal de Izquierda Republicana y guardia rural en Cuba

Nuestro biografiado emigró a Cuba y, tras su regreso, destacó como comerciante, poseyó un balandro a motor de cabotaje, actuó como tesorero de la Comunidad de aprovechamiento de aguas “Chese” y fue exportador de frutos, así como propietario de un molino de gofio y de una máquina de energía eléctrica, por lo que actuó como contratista del alumbrado público de Candelaria. Además, desempeñó diversos cargos en su pueblo natal: vocal de la Junta local de Primera Enseñanza, secretario accidental del Juzgado Municipal, depositario de los fondos municipales, cofundador y vocal de la Sociedad “Patria y Unión” y del Casino de Candelaria, subcabo de distrito del Somatén Armado, vocal de la Comisión o Junta de Repartimiento del Ayuntamiento, fiscal municipal de Candelaria y tesorero fundador de la Agrupación Municipal del Partido “Izquierda Republicana”. En 1915 se adhirió a la asamblea organizada en Santa Cruz por el Consejo de Fomento para estudiar la crisis agrícola que sufría la región, así como los medios que se podían y debían adoptar al objeto de superarla; y en 1933 asistió a una asamblea del Partido Republicano Tinerfeño en la capital de la isla. Por su afiliación política, tras el inicio de la Guerra Civil emigró por segunda vez a Cuba, donde se alistó en la Guardia Rural. Varias décadas después de su muerte se dio su nombre a una calle de la villa de Candelaria, donde desarrolló su labor.

Nació en Candelaria el 5 de marzo de 1884, a las cuatro de la tarde, siendo hijo de don Juan Rodríguez Castellano y doña María del Carmen Cruz Frías. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el beneficiado propio don Antonio de la Barreda y Payva; se le puso por nombre “Víctor” y actuó como padrino don Pedro Castro, siendo testigos don Juan Martín y don Isidro Delgado, de dicha vecindad. Fue conocido por sus paisanos como “Victico”…

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Güímar-Candelaria: Fray José Romero de León (1762-1839), religioso dominico y último fraile lego del Convento Real de Candelaria en el siglo XIX

En su juventud, a finales del siglo XVIII, nuestro biografiado profesó como fraile lego de la Orden de Predicadores en el Convento de Santo Domingo en Soriano de su Güímar natal. Como tal, pasó luego al Convento Real de Candelaria, en el que ya prestaba sus servicios en 1810 y en el que continuó viviendo hasta la primera supresión de conventos de 1821, en que aquel se cerró temporalmente, por lo que se tuvo que trasladar al pueblo en el que había nacido. Regresó a dicho Convento en 1824, con motivo de su reapertura, y en él estaba cuando se produjo el tristemente célebre aluvión de 1826, en el que desapareció la primitiva imagen de la Virgen de Candelaria y fue destruido el inmediato Castillo de San Pedro, con las ocho personas que vivían en él; permaneció en ese Convento hasta 1836, en que se volvió a cerrar y fue incautado por el Estado, con motivo de las leyes desamortizadoras. Una vez exclaustrado, ya septuagenario, se estableció definitivamente en su pueblo natal, donde percibió una pensión del Estado hasta su muerte.

Nació en Güímar el 11 de marzo de 1762, siendo hijo de don Matheo Romero Bello y doña Josepha Francisca de León Barbusano, natural ésta de la Villa de La Orotava y ambos vecinos del citado lugar de Güímar, donde se casaron en 1751. Cinco días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado propio de dicha parroquia; se le puso por nombre “Joseph Francisco” y actuó como madrina doña Francisca Bello de Ledesma…

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El artículo “Impresiones históricas / El pueblo de Candelaria” (1929), de Dacio V. Darias y Padrón

El artículo “Impresiones históricas / El pueblo de Candelaria” de don Dacio V. Darias y Padrón fue publicado en La Prensa en dos partes los días 13 (miércoles) y 14 (jueves) de marzo de 1929, siguiendo la estela de los dedicados a otras localidades del Sur de Tenerife. En él, don Dacio destaca el protagonismo de la Virgen de Candelaria en la historia del pueblo al que da nombre, su origen municipal, el castillo que custodiaba el Santuario y las referencias a esta localidad en los libros de actas del antiguo Cabildo de Tenerife, debido a los traslados de la Virgen a La Laguna, a las reparaciones de la casa de apeo que dicha institución poseía en Candelaria y a los arreglos del camino viejo que unía La Laguna con el pueblo sureño. A continuación, se centra en la financiación por el Cabildo de las dos festividades anuales de la Virgen y en la pretensión fallida de que a la festividad de la Patrona asistieran todas las parroquias de la isla con cruz alzada hasta Candelaria. También analiza el último pleito de los naturales contra el Cabildo y los dominicos por el derecho tradicional a cargar la Santa imagen, en 1738. Finalmente, dedica un amplio párrafo a la parroquia de Candelaria, en el que precisamente no hilvana muy bien las fechas que marcaron su larga trayectoria y sus vínculos con los otros pueblos del Valle, si bien destaca el valor de las imágenes de la parroquia de Santa Ana, sobre todo un Cristo Crucificado.

En cuanto al autor, don Dacio Victoriano Darias y Padrón (1880-1960) nació en Valverde de El Hierro y falleció en La Laguna. Fue Bachiller, Perito, Contador y Profesor Mercantil, Maestro Elemental y Superior de Primera Enseñanza; comandante honorífico de Infantería y comandante militar de El Hierro y La Palma; profesor particular de 1ª y 2ª Enseñanza, así como de la Escuela Profesional de Comercio de la capital tinerfeña, de la Escuela de Magisterio de La Laguna y del Seminario Diocesano de Tenerife; director de La Gaceta de Tenerife y asiduo colaborador de numerosos periódicos canarios; subdelegado de Enseñanza en la isla de El Hierro y comisario provincial de Excavaciones Arqueológicas; investigador y autor de numerosas publicaciones históricas; Cronista Oficial de Valverde y de la isla de El Hierro; cofundador y director de la Revista de Historia Canaria; directivo de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, miembro de la Real Academia de la Historia y de otras instituciones; poseedor de numerosas distinciones, entre ellas las de Hijo Predilecto de la Isla de El Hierro, Cruz y Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, la nominación de varias calles, etc…

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Candelaria: Don Francisco Rodríguez Izquierdo (?-1575), rico propietario agrícola, ganadero y colmenero, y primer capitán de Infantería del Valle de Güímar, de origen guanche

Se sabe con certeza que la población inicial de la actual villa de Candelaria era mayoritariamente de origen guanche, pues muchos de los antiguos pobladores de la isla que sobrevivieron a la conquista se establecieron en dicho lugar, agrupados en torno a la Virgen. Por ello, durante el siglo XVI la mayoría de los alcaldes y alguaciles, así como de los jefes y oficiales de Milicias del Valle de Güímar, eran descendientes de guanches, como ocurrió con el personaje al que está dedicado este trabajo.

El guanche don Francisco Rodríguez Izquierdo, cuya vida transcurrió en el pueblo de Candelaria, llegó a ser un destacado propietario agrícola y ganadero, pues llegó a poseer extensos terrenos agrícolas en Igueste, con una notable producción cerealística, además de centenares de cabras, ovejas, cochinos, vacas y asnos, y más de un centenar de colmenas, así como casas, corrales, solares y cuevas en Candelaria y La Laguna. A pesar de ser analfabeto, su innata inteligencia y su desahogada posición económica permitió su nombramiento como capitán jefe de la única compañía de Infantería del Valle de Güímar, a cuyo frente permaneció hasta su muerte, sucediéndole en dicho empleo uno de sus diez hijos, don Pedro Rodríguez.

Nuestro biografiado nació en Candelaria en los albores del siglo XVI, poco después del final de la conquista, y era de origen guanche, aunque de momento desconocemos los nombres de sus padres. Siempre vivió en dicho pueblo, donde contrajo matrimonio hacia 1524 con doña Francisca Martín, natural de la misma isla e hija de los guanches don Francisco de Tacoronte (o Fernández) y doña Leonor Afonso…

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Candelaria: Dª. Eloína Pestano Martín (1913-2000), jornalera, gangochera, ventera, promotora de un salón de baile y un terrero de lucha canaria, cocinera, curandera, amortajadora y partera, que da nombre a una calle de Barranco Hondo

Este artículo está dedicado a una recordada vecina de Barranco Hondo, quien desarrolló una intensa y polifacética actividad en dicho pueblo, donde trabajó como jornalera, gangochera y ventera. Asimismo, fue promotora de un salón de baile, gracias al cual se formaron muchas parejas que terminaron en matrimonios, así como de un terrero de lucha canaria para uso del “C.L. Tinerfe”. Además, ejerció como cocinera en las bodas, amortajadora, curandera y partera, cubriendo en parte la falta de asistencia sanitaria pública en ese pueblo. En reconocimiento a esa intensa labor, en su mayor parte altruista, recientemente el Ayuntamiento de Candelaria le ha dado su nombre a una calle del municipio.

Nuestra biografiada nació en Igueste de Candelaria el 20 de noviembre de 1913, a las tres de la madrugada, siendo hija de los agricultores don Félix Pestano de León y doña Leonor Martín Padrón, naturales de dicho pueblo. Dos días después, su nacimiento fue inscrito en el Registro Civil de Candelaria, ante el juez don Juan Reyes Fariña y el secretario accidental don Aniano Cruz, siendo testigos don Pedro Tejera y don Juan González; pero, curiosamente, en su partida se anotó que había nacido el 22 de noviembre. Poco tiempo después fue bautizada en la iglesia de la Santísima Trinidad por el cura párroco don José Trujillo y Trujillo, aunque su partida fue inscrita en la parroquia matriz de Santa Ana de Candelaria, con la fecha correcta de nacimiento; y se le puso por nombre “Eloína Felicia”…

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