Candelaria: Dª. Eloína Pestano Martín (1913-2000), jornalera, gangochera, ventera, promotora de un salón de baile y un terrero de lucha canaria, cocinera, curandera, amortajadora y partera, que da nombre a una calle de Barranco Hondo

Este artículo está dedicado a una recordada vecina de Barranco Hondo, quien desarrolló una intensa y polifacética actividad en dicho pueblo, donde trabajó como jornalera, gangochera y ventera. Asimismo, fue promotora de un salón de baile, gracias al cual se formaron muchas parejas que terminaron en matrimonios, así como de un terrero de lucha canaria para uso del “C.L. Tinerfe”. Además, ejerció como cocinera en las bodas, amortajadora, curandera y partera, cubriendo en parte la falta de asistencia sanitaria pública en ese pueblo. En reconocimiento a esa intensa labor, en su mayor parte altruista, recientemente el Ayuntamiento de Candelaria le ha dado su nombre a una calle del municipio.

Nuestra biografiada nació en Igueste de Candelaria el 20 de noviembre de 1913, a las tres de la madrugada, siendo hija de los agricultores don Félix Pestano de León y doña Leonor Martín Padrón, naturales de dicho pueblo. Dos días después, su nacimiento fue inscrito en el Registro Civil de Candelaria, ante el juez don Juan Reyes Fariña y el secretario accidental don Aniano Cruz, siendo testigos don Pedro Tejera y don Juan González; pero, curiosamente, en su partida se anotó que había nacido el 22 de noviembre. Poco tiempo después fue bautizada en la iglesia de la Santísima Trinidad por el cura párroco don José Trujillo y Trujillo, aunque su partida fue inscrita en la parroquia matriz de Santa Ana de Candelaria, con la fecha correcta de nacimiento; y se le puso por nombre “Eloína Felicia”…

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Candelaria: Don Francisco Gaspar Rodríguez del Castillo (1752-1829), labrador, propietario agrícola, sargento 1º de Milicias y alcalde real de Candelaria

     Este artículo está dedicado a uno de los miembros de la familia más destacada de Igueste en los siglos XVIII y XIX, los Rodríguez del Castillo. Al igual que su padre y sus hermanos trabajó toda su vida como labrador en sus propiedades agrícolas. Asimismo, como su hermano Agustín y su sobrino Pedro siguió la carrera militar, en la que alcanzó el empleo de sargento 1º de Milicias en la 4ª compañía del Regimiento Provincial de Güímar. Además, fue alcalde real de Candelaria, donde probablemente desempeñó otros cargos de responsabilidad.

     Nació en Igueste de Candelaria el 12 de marzo de 1752, siendo hijo de don Francisco Gaspar Rodríguez del Castillo y doña María Josefa de Ledesma, vecinos de dicho pago en La Jiménez. El 19 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Ana por don Pedro Hernández de Oliva Álvarez y Ledesma, párroco teniente de beneficiado; se le puso por nombre “Francisco” y actuó como de padrino el reverendo padre maestro fray Luis Tomás Leal, pero en su nombre lo sacó de la pila el padre maestro de novicios jubilado fray José Díaz, predicador del convento de dicha localidad…

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Enfrentamientos en las fiestas de Igueste de Candelaria en el último tercio del siglo XIX, con motivo de la procesión

    Desde 1788, en que se terminó y bendijo la ermita de la Santísima Trinidad de Igueste de Candelaria, comenzaron a celebrarse las fiestas patronales de dicha localidad, cuyo acto principal era la misa y procesión con las imágenes existentes en el templo. Desde sus inicios, la financiación y organización de éstas se hizo de forma alterna entre los dos sectores del pueblo, los vecinos de arriba en los años pares y los de abajo en los impares, como ocurría en otros muchos pueblos de Tenerife y aún continúa haciéndose en las de San Pedro de Güímar.

     En el último tercio del siglo XIX, tras la misa del día principal de la fiesta, en Igueste sacaban en procesión el antiguo cuadro con la representación de la Santísima Trinidad, así como las imágenes de la Purísima Concepción y San Juan, precedidas por la Cruz parroquial y el estandarte, por un itinerario acordado entre los párrocos y los vecinos. Pero en 1871, los vecinos de la parte de abajo, que ese año organizaban la fiesta, suplicaron al párroco de Candelaria, don Antonio de la Barreda y Payba, que se cambiase el itinerario de la procesión, dirigiéndola por un camino que daba un rodeo hasta la ermita, a lo que aquel accedió y así se hizo. Dicha innovación desagradó a los vecinos del lugar de arriba, quienes se alarmaron, protestaron y se quejaron a las autoridades religiosas, por lo que al año siguiente se verificó la procesión por el itinerario acostumbrado desde antiguo.

    Sin embargo, en 1873, cuando la fiesta volvió a corresponder a los vecinos del lugar de abajo, estos instaron nuevamente para que la referida procesión volviera por el camino por el que ya había transcurrido en 1871 y, al verificarlo así, se produjo un grave enfrentamiento, incluso físico, entre los vecinos de arriba y los de abajo, por lo que la procesión tuvo que retirarse a la ermita, lo que dio lugar a la formación de causas criminales, detenciones, enemistades y discordias entre los vecinos, por cuyo motivo la autoridad eclesiástica prohibió que la procesión discurriese por dicho camino y se dispuso que a partir de entonces se llevase a cabo alrededor de la plaza, con aprobación de las dos partes del pueblo que estaban enfrentadas. Pasaron algunos años de cierta tranquilidad hasta que en agosto de un año impar de ese mismo siglo XIX, en el que las fiestas eran organizadas de nuevo por los vecinos de abajo, se volvió a liar…

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El naufragio del vapor transatlántico español “Valbanera” en la costa de Cuba (1919) y su repercusión en el Sur de Tenerife

     El pasado año, concretamente el 10 de septiembre de 2019, se conmemoró el primer centenario de la mayor tragedia naval española en tiempo de paz, el naufragio del vapor transatlántico “Valbanera”, que partiendo de Barcelona recogió 569 pasajeros en Canarias, quienes emigraban a Cuba en busca de mejor fortuna; pero muchos de ellos encontraron la muerte en esa travesía, sin haber llegado a su destino. El hundimiento de dicho buque con motivo de un huracán acabó con la vida de 488 personas, de las cuales al menos 408 eran canarias, por lo que fue conocido como el “Titanic de los pobres”, el “Titanic canario” o el “Titanic de la emigración canaria”. En este artículo nos ocupamos de ese triste suceso, de repercusión internacional, recordando a los pasajeros del Sur de Tenerife que viajaban en él. Curiosamente, en su viaje anterior el mismo barco sufrió una grave epidemia de gripe en la travesía de Cuba a Canarias, en la que murieron unos 30 pasajeros, además de otros que fallecieron después de desembarcar en Las Palmas de Gran Canaria. Sin duda es una de las historias más dramáticas de la emigración canaria, una constante que ha marcado la historia de este archipiélago.

     El vapor “Valbanera” era un gran buque correo transatlántico español, propiedad de la compañía de navegación “Pinillos”. Fue construido en Glasgow, en Escocia, y entregado a dicha naviera en noviembre de 1906, siendo bautizado como “Valbanera” en honor a la Virgen de Valvanera, de La Rioja, aunque por algún error se modificó el nombre cambiando la segunda v por una b. Sus características generales eran: 121,9 m de eslora; 14,6 m de manga; 6,5 m de puntal; 7,6 m de calado; propulsión por alternativa de triple expansión, con dos hélices; velocidad de 12 nudos; y capacidad para 1.200 pasajeros, repartidos en 4 clases o categorías. Fue asignado por la Naviera Pinillos a la línea entre los puertos mediterráneos españoles y los atlánticos de Canarias, a Puerto Rico, Cuba y los puertos norteamericanos del Golfo de México. También navegó en la ruta entre España, Brasil y Argentina…

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Candelaria: Don Domingo Torres Martín (1944-2019), luchador destacado, puntal de Tercera y Segunda, presidente durante casi tres décadas del “C.L. Arguama”, con diversos reconocimientos, mandador, vocal de la Federación Tinerfeña de Lucha Canaria y delegado federativo

     Profundo amante de la lucha canaria, permaneció como luchador en activo durante 26 años, casi todos ellos en el club de sus amores, el “C.L. Arguama” de Igueste de Candelaria, salvo una temporada en la que se alineó con el “C.L. Águila Negra” del Camino de Chasna (La Orotava) y dos en las que militó en el “C.L. Araya” de su municipio natal. Fue puntal de Tercera e incluso lo llegaron a clasificar como puntal de Segunda, aunque no compitió como tal. También fue presidente de la junta directiva y auténtico alma mater del “C.L. Arguama” durante casi tres décadas, en cuatro etapas, labor por la que su directiva obtuvo varios reconocimientos. Además, fue entrenador o mandador, directivo de la Federación Tinerfeña de Lucha Canaria, delegado federativo y asambleísta. En la vida laboral, se inició en las labores agrícolas, pero luego trabajó durante 32 años como granjero avicultor.

     Nació en Igueste de Candelaria el 4 de febrero de 1944, a las dos de la madrugada, siendo hijo de don Antonio Torres Coello (conocido por “Domingo”) y doña Matilde Martín García. El 23 de agosto de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de la Santísima Trinidad (aunque inscrito en la parroquia de Santa Ana de Candelaria) por fray Fernando Silva, cura ecónomo de la misma, actuando como madrina doña Remedios Rodríguez Pérez, de la misma naturaleza y vecindad…

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Candelaria: Don Juan Baute Chico (1854-?), 2º teniente condecorado del Batallón de Voluntarios de Matanzas en la Guerra de Cuba

     Aunque formaba parte de una familia de propietarios agrícolas con una situación económica más o menos desahogada, dado que ésta era muy numerosa nuestro biografiado decidió emigrar a Cuba, con el deseo de mejorar su fortuna. En dicha isla le sorprendió la Guerra de la Independencia, por lo que ingresó como voluntario en la 6ª compañía del Tercer Batallón de Cazadores Voluntarios de Matanzas, del Ejército español; en reconocimiento a los servicios prestados, mereció un voto de gracia y la Medalla de Constancia con dos pasadores, así como el ascenso a 2º teniente del mismo cuerpo. Desgraciadamente no conocemos más detalles de su vida.

     Nació en Araya de Candelaria el 12 de julio de 1854, siendo hijo de don Vicente de Baute Núñez y doña Juana Chico Díaz. El 19 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia parroquial de Santa Ana, de manos del cura párroco don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Juan Gualverto” y actuó como madrina doña Petra de la Cruz Navarro…

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Candelaria: Don Antonio Castellano Rodríguez (1925-2014), recordado pescador y patrón de barco, que da nombre a una plaza

     Nuestro biografiado, conocido cariñosamente como “El Conejera” trabajó durante casi toda su vida como pescador, para lo que adquirió sucesivamente cuatro barcos de pesca, que el mismo pilotaba al haber obtenido el título de patrón. Además, en su adolescencia jugó al fútbol, deporte al que siempre fue muy aficionado y también trabajó como extractor de arena, transportista y responsable de una granja de pollos. Con respecto a su esposa, doña Eloína Pérez Rodríguez tuvo una intensa vida laboral como vendedora de pescado, jornalera en fincas de tomateras y empaquetados de papas, y cocinera en varios bares-restaurantes. Tras recibir una placa de la Cofradía de Pescadores y un homenaje por el programa de radio “A la Pimienta”, desde este año, don Antonio Castellano Rodríguez da nombre a una plazoleta de la zona de El Ramonal, en Candelaria, donde vivió con su familia, como reconocimiento del Ayuntamiento a su intensa actividad pesquera.

     Don Antonio nació el 11 de mayo de 1925 en Llano del Moro (entidad de población perteneciente por entonces al municipio de El Rosario y hoy a Santa Cruz de Tenerife), siendo hijo de don Rafael Castellano Mesa, natural de Candelaria, y doña María Rodríguez Díaz, que lo era del citado núcleo rosarino. Fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria…

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Descripción del término de Candelaria en 1798

     Este artículo se centra en la primera descripción conocida del término de Candelaria tras la segregación de Arafo, que se produjo el 3 de enero de 1798. Corresponde a un informe redactado a finales de ese mismo año por el fiel de fechos del Ayuntamiento de Candelaria, don Luis Pablo Ramos, en respuesta a las 47 preguntas incluidas en una instrucción remitida por el Gobierno de España a todos los pueblos del Reino. Aunque no se desglosan los distintos pagos, que ni siquiera se nombran, en ella se especifican los grupos de edad de la población, por sexos; los oficios o actividades profesionales; los empleados y edificios públicos; y el personal adscrito a la vida militar y religiosa (tanto de la parroquia como del convento). En síntesis, una interesante visión de esta jurisdicción a finales del siglo XVIII.

     El autor, don Luis Pablo Ramos y Tapia (1735-1813), nacido en Sevilla y fallecido en Tacoronte, hijo de padre canario, se estableció con su familia en Candelaria, donde el Sr. Ramos fue nombrado fiel de fechos del Ayuntamiento en 1797-1798 y elegido alcalde real del mismo en 1807; aún vivía en esta localidad en 1810, al solicitar el empleo de oficial de Milicias para su hijo.

     Según el anterior informe, el término de Candelaria contaba por entonces con 1.475 habitantes, con una clara descompensación por sexos, pues de ellos 608 pertenecían al género masculino y 867 al femenino; suponemos que en ese elevado desfase tenía mucho que ver la fuerte emigración de hombres a América, en busca de mejor fortuna. Toda la población vivía en casas útiles, salvo tres que estaban en ruinas. De los hombres, 201 se dedicaban a la agricultura y 12 a la ganadería. En la mar trabajaban 65 hombres, a pesar de lo cual no existía ningún matriculado en la Marina, con objeto de prestar el servicio militar en ella. El resto de los oficios masculinos se repartían entre los siguientes: 8 comerciantes de mosto, uno de los cuales exportaba a América; 8 zapateros; 2 carpinteros, con 2 aprendices; 2 cocineros, uno de los cuales era jorobado; 3 taberneros y aguadores; 4 fabricantes de aguardiente; y 3 criados. Pero no existía ningún cazador de oficio y tampoco había cereros (que fabricasen velas), por lo que se vivía a oscuras. En cuanto a las mujeres, aparte de atender la casa, cuidar de los hijos y colaborar en las labores agrícolas o ganaderas, la mayoría de las que vivían en las medianías eran tejedoras de lino y, en menor medida, de lana; mientras que las del casco se dedicaban sobre todo a fabricar losa, gozando de notable prestigio como alfareras. También existía una sirviente…

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Candelaria: Don José Antonio Núñez Villavicencio (1786-1867), labrador, tabernero, sargento de Artillería retirado con fuero, escribiente, fiel de fechos y secretario del Ayuntamiento y del Pósito, vocal de la Junta Municipal de Beneficencia y secretario de la Hermandad del Santísimo Sacramento

     Nuestro biografiado trabajó toda su vida como labrador en las propiedades agrícolas familiares. Además, fue tabernero y sargento de Artillería retirado con fuero. También ejerció como escribiente y, como tal, desempeñó los cargos de fiel de fechos y secretario del Ayuntamiento, así como del Pósito de la localidad, vocal de la Junta Municipal de Beneficencia y secretario de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de Santa Ana.

     Nació en Candelaria el 3 de octubre de 1786, siendo hijo de don Santiago Núñez Villavicencio y Castellano y doña Rafaela de Barrios García. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el teniente de beneficiado don Agustín de Torres; se le puso por nombre “José Antonio” y actuó como padrino don Alejandro Pérez, mozo libre…

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Candelaria: Fray Víctor Fernández de la Riva (1882-1937), sacerdote dominico, profesor de Segunda Enseñanza, párroco en Cuba, prior de los conventos de Córdoba y Jerez, superior del Convento Real de Candelaria, rector del Santuario de la Virgen y cura ecónomo de Santa Ana

     Tras profesar en la Orden de Predicadores y ser ordenado sacerdote, nuestro biografiado ejerció, sucesivamente, como profesor de Segunda Enseñanza en Cuevas de Vera (Almería) y en el Convento de Almería, superior del Convento de Córdoba, párroco de El Vedado (barrio de La Habana, Cuba) y prior del Convento de Jerez; luego residió en el Convento de Sevilla. Destinado a Tenerife, fue superior del Convento de Candelaria, rector del Santuario de la Virgen y cura ecónomo de Santa Ana, hasta su repentino fallecimiento, en plena Guerra Civil, en cuyas secuelas había tenido una cierta implicación.

     Nació en Las Felgueras (Asturias) el 31 de julio de 1882, siendo hijo del Sr. Fernández y doña Teresa de la Riva. Pero, de momento, no hemos podido localizar su partida bautismal. Tras cursar los Estudios Primarios y Secundarios, el 5 de octubre de 1899, a los 17 años de edad, profesó en la Orden Dominicana. Pocos años después se ordenó de Presbítero…

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