Güímar-Candelaria: Don Pedro Lorenzo de Barrios y González (1688-1786), condestable del Castillo de Candelaria, retirado como subteniente de Artillería, mayordomo de la fábrica parroquial de Santa Ana y hermano del Santísimo Sacramento

Condestable-Pedro Lorenzo de Barrios     Hijo de un artillero, nuestro longevo biografiado nació en Güímar y se estableció en Candelaria a causa del destino militar de su padre. Tras el retiro de éste, fue nombrado condestable del Castillo de San Pedro de esta localidad mariana, que desempeñó durante seis décadas; ya nonagenario obtuvo el retiro, con sueldo y el empleo honorífico de subteniente de Artillería. Además, su compromiso religioso le llevó a ser mayordomo de la fábrica parroquial de Santa Ana, bienhechor de este templo y hermano del Santísimo Sacramento. También trabajó como labrador, fue un notable propietario agrícola y tuvo una amplia y destacada sucesión.

     Nació en el pueblo de Güímar el 2 de agosto de 1688, siendo hijo del artillero don Juan Lorenzo de Barrios y doña Juana González de Castro, naturales de la Villa de La Orotava y residentes en dicho lugar. El 13 de dicho mes fue bautizado con “óleo y crisma” en la iglesia de San Pedro Apóstol por fray Pedro Sánchez del Castillo, de la Orden de Predicadores, “Parroco Servidor de dicha parroquia por Su Sa e Ima el Sr. D. Bartholome Garcia Ximenes Obpo de Canaria”; se le puso por nombre “Pedro” y actuó como padrino don Juan de Arrosa, natural y vecino de dicho lugar…

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Artículo-PEDRO LORENZO DE BARRIOS GONZÁLEZ

Arafo-Candelaria: Don Francisco Marrero de Castro y Barrios (1747-1837), hacendado, tabernero, alcalde real, síndico personero y mayordomo de fábrica de la parroquia de Santa Ana

Francisco Marrero de Castro     Miembro de una ilustre familia, nuestro biografiado nació en Arafo, pero tras vivir algunos años en Santa Cruz de Tenerife pasó la mayor parte de su vida en el vecino pueblo de Candelaria, donde murió. En esta última localidad destacó como único hacendado y tabernero; además, desempeñó los cargos de alcalde real (por lo menos en cinco ocasiones), síndico personero del Ayuntamiento y mayordomo de fábrica de la parroquia de Santa Ana durante casi 25 años, en dos etapas, en la segunda de las cuales también lo fue del Santuario de la Virgen de Candelaria; asimismo, solicitó el empleo militar de teniente castellano del Castillo de San Pedro de dicha marina, pero no tenemos constancia de que se le concediese. Casó dos veces y sus hijos nacieron en Candelaria, pero luego se establecieron en Arafo.

     Nació en Arafo el 2 de marzo de 1747, siendo hijo de don Pedro (Tomás) Marrero de Castro y Torres y doña Ángela de Barrios Rodríguez. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura servidor fray Domingo Oropesa, presentado y ex-regente de la Orden de Predicadores; se le puso por nombre “Francisco”  y actuó como padrino su abuelo materno, don Pedro Lorenzo de Barrios, “Condestable del fuerte de este lugar”…

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Artículo-FRANCISCO MARRERO DE CASTRO BARRIOS

Candelaria: Don Crisanto Marrero Delgado (1916-2000), agricultor, soldado de Infantería, policía armado, futbolista, presidente de sociedades deportivas, comisiones de fiestas y comunidades de agua, teniente de alcalde del Ayuntamiento y alcalde de barrio

Crisanto Marrero Delgado     El personaje que nos ocupa inició su vida laboral como agricultor. Estuvo movilizado como soldado de Infantería en la Guerra Civil y luego obtuvo una plaza de policía armado, que ocupó durante 26 años en Barcelona y Santa Cruz de Tenerife. Además, como aficionado al fútbol desde su juventud, fue defensa del “Canarias F.C.”, así como presidente de la Sociedad “C.D. Cárdenes” y del “C.F. Atlético Barranco Hondo”. Su compromiso social le llevó a ostentar otros cargos en el Ayuntamiento, como los de concejal, segundo y primer teniente de alcalde; y sobre todo en Barranco Hondo: alcalde de barrio, presidente de la Comisión de Fiestas, cofundador del Teleclub y hermano de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Su vocación agrícola le llevó también a ser accionista fundador y presidente de varias comunidades de aguas. Después de su muerte se dio su nombre a una calle de la Urbanización “Rubén Marichal” de Barranco Hondo.

     Nació en Las Cuevecitas el 20 de abril de 1916, “cosa de las doce”, siendo hijo de don Cenobio Marrero Rodríguez, natural de dicho pago, y doña Francisca Delgado Díaz, que lo era de El Rosario. Al día siguiente fue inscrito por su abuelo paterno don Manuel Marrero Coello en el Registro Civil de Candelaria con el nombre de “Crisanto Juan”, ante el juez municipal don Pedro de Castro y el secretario don Juan Ponce, actuando como testigos presenciales don Esteban Higuera Hernández y don Emilio Castro Fariña, de la misma vecindad. El 8 de julio de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura ecónomo don José Trujillo y Trujillo; se le puso por nombre “Crisanto” y actuó como padrino don Juan Perera. Casi desde su nacimiento se avecindó con sus padres en Barranco Hondo, pueblo al que estuvo ligado el resto de su vida, y el 20 de noviembre de 1919 fue confirmado en el mismo templo parroquial. Fue conocido en esta localidad por “Santo”…

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Artículo-CRISANTO MARRERO DELGADO

Candelaria: Don Juan José Mallorquín Albertos (1818-1858), carpintero, 2º teniente de alcalde, secretario y recaudador del Ayuntamiento, alcalde constitucional y maestro de la escuela pública de Candelaria

Juan José Mallorquín     La corta vida de este polifacético personaje transcurrió casi en su totalidad en el pueblo de Candelaria, donde había nacido. Ejerció como carpintero, aunque también poseía varias propiedades agrícolas. Además, desempeñó los principales cargos y empleos públicos del Ayuntamiento de dicha localidad, como los de 2º teniente de alcalde, secretario en propiedad, recaudador de contribuciones, alcalde constitucional y maestro de la escuela pública. Falleció inesperadamente en Santa Cruz de Tenerife, en plena juventud.

     Nació en Candelaria el 8 de noviembre de 1818, siendo hijo de don Francisco (Rodríguez) Mallorquín y García del Pino y doña Rita Patricia Albertos Fariña. Tres días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco don José de Elías y Hernández; se le puso por nombre “Juan José de los Santos” y actuó como madrina doña María del Cristo Texera, natural y vecina de dicho pueblo…

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Artículo-JUAN JOSÉ MALLORQUÍN

La lucha canaria en Malpaís de Candelaria

Malpaís-lucha canaria     Desde el punto de vista colectivo, Malpaís de Candelaria es el núcleo de las medianías del municipio con menor tradición luchística, pues nunca ha tenido clubes federados, frente a Las Cuevecitas, Araya, Igueste o Barranco Hondo que sí han contado con ellos, en lo que también ha influido su menor población. No obstante, si tuvo un equipo aficionado, el “Añavingo”, que llegó a enfrentarse con éxito a los de los pueblos vecinos, comandado por Policarpo Otazo (“Pollo de Malpaís”). Con posterioridad, han surgido en este deporte vernáculo algunas individualidades vinculadas a esta localidad, entre las que han destacado cuatro puntales regionales.

    En la primera mitad del siglo XX, los jóvenes continuaban teniendo pocos entretenimientos, y se divertían enfrentándose por las tardes en cualquier huerta, en amistosos desafíos de lucha canaria. Con frecuencia los jóvenes luchadores de los distintos pueblos se agrupaban en bandos de 15 o 20 luchadores que competían con los de localidades vecinas, sobre todo en las luchadas organizadas con motivo de las fiestas patronales. La lucha era corrida y controlada por tres árbitros u hombres buenos. La ropa de brega se limitaba a un pantalón elaborado con la tela de un saco de pita “de amoníaco inglés, de la lista azul”, luego sustituido por sacos de azúcar. Así surgieron los primeros luchadores de Malpaís…

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Artículo-LUCHA CANARIA-MALPAÍS DE CANDELARIA

Candelaria: Don Pedro Alonso Ruiz (1845-1887), agricultor, sargento 2º de Milicias, comandante de armas de Candelaria, tallador de quintos en el Ayuntamiento y emigrante a Cuba, donde falleció

pedro-alonso-ruiz     Fue uno de los personajes más relevantes que nacieron y vivieron en el pequeño caserío de Pasacola, situado entre Igueste y Barranco Hondo. Entró a servir como soldado de Milicias en la 6ª compañía del Batallón Ligero Provincial de La Laguna nº 1 de Canarias, en el que luego ascendió a cabo 2º, cabo 1º y sargento 2º. Con este empleo fue nombrado comandante de armas de Candelaria, al ser el militar de mayor graduación que residía en dicho municipio, siendo designado también tallador de quintos en el Ayuntamiento. Después de licenciado emigró a Cuba para mejorar su fortuna, pero allí le sorprendió la muerte siendo aún bastante joven, por lo que su numerosa familia quedó sumida en la pobreza.

     Nació en el caserío de Pasacola (Igueste de Candelaria) el 18 de enero de 1845, siendo hijo de don Gregorio Salvador Alonso y Díaz y doña Juana María Ruiz Pérez. Seis días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura párroco don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Pedro” y actuó como padrino don Nicolás Alonso, natural y vecino del pago de Igueste. Como curiosidad, la partida de bautismo no fue asentada a su debido tiempo, por lo que tuvo que hacerse el 31 de agosto de 1872, en virtud de un auto del gobernador eclesiástico del Obispado…

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Artículo-PEDRO ALONSO RUIZ

Candelaria: Doña Ana Narcisa Marrero de Torres (1783-1849), partera de Barranco Hondo

barranco-hondo-panoramica-iglesia-mi-pueblo     Desde la época guanche hasta mediados del siglo XX, en que comenzaron a actuar las matronas con formación académica y título oficial, las parteras rurales compartieron momentos cruciales en la vida de los vecinos de la comarca, pues recibieron en sus manos al nacer a la mayoría de los candelarieros de numerosas generaciones, en tiempos de penuria y de hambre. Estas mujeres, de importancia vital en ese tránsito a la vida que es el nacimiento, son ejemplos inmejorables de sacrificio en favor de los demás, pues ya fuese a pie o a lomos de bestias recorrían a veces grandes distancias, acudiendo a los rincones más apartados del municipio o a los pueblos vecinos, a cualquier hora del día o de la noche, con buen tiempo o en plena tormenta, para atender a las parturientas y ayudar a nacer a sus hijos.

     Las más antiguas, incluso bautizaban “en caso de necesidad” a las criaturas que nacían en peligro inminente de muerte, para lo que estaban instruidas. Asimismo, extremaban las medidas higiénicas en el momento del parto, pero dentro de lo posible, dadas las difíciles condiciones de habitabilidad existentes en el pasado de nuestra tierra, en el que mucha gente aún vivía en cuevas, lo que hace aún más meritoria su labor de auténticas comadronas profesionales, a pesar de carecer de titulación académica; a la mayoría le bastaba un poco de agua caliente, unas sábanas, toallas limpias y unas tijeras para hacer su trabajo, y todo con una sonrisa. Pero debían compatibilizar dicho oficio con la agricultura, las labores del hogar y el cuidado de su familia, pues ninguna de ellas vivía de los partos, al no percibir salarios reglados por sus servicios, que por lo general eran recompensados con papas, cebollas, frutas, huevos, gallinas, etc., aunque a veces solo se iban con una tacita de caldo y, en más de una ocasión, eran ellas las que llevaban el caldito a la parturienta para que recuperase sus fuerzas, cuando la economía familiar estaba al límite. En muchos casos, estas mujeres que recibían a los niños transmitían sus conocimientos de madres a hijas.

     Con este artículo queremos rendir homenaje a ese entrañable colectivo, pues está dedicado a una de esas parteras, una de las más antiguas que conocemos en el municipio de Candelaria, que desarrolló su labor en el siglo XIX en el pago de Barranco Hondo, en el que vivía, y en todo el término municipal, allí donde fuesen reclamados sus servicios.

     Miembro de una ilustre familia, nació en el pago de Barranco Hondo el 29 de octubre de 1783, siendo hija de don Francisco Marrero de Torres y Rodríguez del Castillo, “El Menor”, y doña María Hilaria Marrero, natural del lugar de Arico. El 2 de noviembre inmediato fue bautizada en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el teniente de beneficiado don Fernando de San José Fuentes; se le puso por nombre “Ana Narcisa del Carmen” y actuó como padrino don Salvador Ramos del Castillo, “de estado libre”…

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Artículo-ANA NARCISA MARRERO DE TORRES

Candelaria y Teror, dos municipios canarios hermanados por la Virgen (1991-2016)

hermanamiento-candelaria-teror     El presente artículo se enmarca en la conmemoración del 25 aniversario de la firma del Hermanamiento entre las villas de Candelaria y Teror, que se llevó a cabo en 1991, tras cuatro años de intensas gestiones. Aunque ambas villas están ligadas sobre todo por la Virgen María, auténtico eje en el que ha girado su historia, a lo largo del tiempo también han sido muy fuertes los vínculos humanos entre ambas, así como de toda la isla de Gran Canaria con Candelaria. El Hermanamiento oficial se suscribió en Candelaria el 9 de marzo de dicho año y en Teror el 16 del mismo mes. Desde entonces hasta ahora nunca ha faltado una representación oficial de un municipio en la festividad principal del otro. En el presente año 2016 se han conmemorado las bodas de plata de dicho Hermanamiento con varios actos celebrados en las dos villas marianas, el 6 de marzo en la tinerfeña y el 12 del mismo mes en la grancanaria.

     Los primeros grancanarios establecidos en Candelaria se remontan al momento de la conquista y desde entonces no han cesado de llegar y asentarse en esta localidad hasta el presente. En cuanto al flujo humano en sentido contrario, desde la Villa Mariana tinerfeña hasta Gran Canaria, ha sido menor pero también ha existido y no debe pasar desapercibido. Pero el motivo central del Hermanamiento entre Candelaria y Teror es la Virgen María, en dos de sus numerosas advocaciones, la Candelaria y el Pino, las más veneradas de Canarias, cuyas imágenes titulares han seguido trayectorias paralelas…

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Artículo-HERMANAMIENTO CANDELARIA-TEROR

Candelaria: Don Antonio Chico Díaz (1812-1878), recaudador, vigilante de obras, celador de montes, primer teniente de la Milicia Nacional, juez de paz suplente, hermano mayor del Santísimo Sacramento, síndico personero y alcalde de Candelaria

antonio-chico-diaz     Este rico propietario agrícola llegó a ser en su época el hombre más poderoso de Araya, Cuevecitas y Malpaís, donde poseía cuantiosos bienes, así como el segundo mayor contribuyente de todo el término de Candelaria. Por ello, no es de extrañar que desempeñase numerosos cargos en este municipio: recaudador, regidor del Ayuntamiento, vigilante de obras, celador de montes, perito repartidor, 2º teniente de alcalde, alcalde accidental, primer teniente de la compañía de Milicia Nacional, juez de paz suplente, hermano mayor de la Hermandad del Santísimo Sacramento, elector de diputados, concejal y síndico personero, miembro de la Junta local de Instrucción Primaria y alcalde constitucional. Curiosamente, al final de su vida tuvo serios problemas económicos y gran parte de sus bienes fueron embargados, muchos de ellos incluso después de su muerte a sus numerosos herederos.

     Nació en el pago de Araya el 2 de junio de 1812, siendo hijo de don Miguel Francisco Chico de Sosa, natural de la jurisdicción de La Laguna en el pago de El Rosario, y doña Bárbara Jacinta Díaz Hernández, que lo era de la primera localidad. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria por el cura párroco don Esteban Montañés; se le puso por nombre “Antonio Marcelino” y actuó como padrino su tío don Juan José Chico de Sosa, natural de El Rosario y vecino de Araya…

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Artículo-ANTONIO CHICO DÍAZ

Candelaria: Don Manuel Policarpo de la Cruz Marrero (1801-1879), artillero miliciano, labrador, barquero, molinero, subdelegado de Policía, recaudador, depositario del Ayuntamiento y del Pósito, alcalde de mar, alcalde constitucional y juez de paz

manuel-cruz-marrero     Este artículo está dedicado a un polifacético personaje, que desempeñó en Candelaria casi todos los cargos que se podían tener en su época. Prestó su servicio militar como artillero miliciano en la media compañía de Artillería que existía en dicho pueblo; trabajó como labrador, barquero y molinero; y ejerció en dicha localidad como subdelegado de Policía, comisionado organizador de la Milicia Nacional, recaudador de la contribución de culto parroquial, perito repartidor de contribuciones, depositario de los fondos del Ayuntamiento y del Pósito, miembro de la Junta local de Instrucción Primaria, alcalde de mar, alcalde constitucional, juez de paz, depositario y secretario de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la parroquia de Santa Ana.

     Nació en Candelaria el 26 de enero de 1801, siendo hijo de don Juan Marcos de la Cruz Núñez, natural de dicho lugar, y doña Agustina Marrero de Barrios, que lo era de Arafo. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el cura párroco don Agustín Tomás de Torres; se le puso por nombre “Manuel Policarpo” y actuó como padrino su tío carnal don Felipe Marrero, natural y vecino de Arafo…

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Artículo-MANUEL POLICARPO DE LA CRUZ MARRERO