Santiago del Teide: Don Antonio Pérez Hernández (1882-1959), cura regente de la Villa de Mazo, cura ecónomo durante nueve años de Santiago del Teide, donde aún se recuerda su labor, y párroco propio de Las Nieves en Santa Cruz de La Palma

    Tras ser ordenado de presbítero y celebrar su primera Misa en la parroquia de su pueblo natal, Los Sauces, este recordado sacerdote palmero fue cura regente y coadjutor de la parroquia de San Blas, en la Villa de Mazo. Luego fue nombrado cura ecónomo de San Fernando, en Santiago del Teide, que regentó durante 9 años y donde desarrolló una brillante labor pastoral y docente, por lo que el “Cura Palmero” es uno de los párrocos más recordados de esta villa. Finalmente, pasó como cura ecónomo a la Parroquia-Santuario de Ntra. Sra. de las Nieves en Santa Cruz de La Palma, que luego obtuvo en propiedad por oposición y regentó hasta su muerte.

     Nació en Los Sauces (San Andrés y Sauces) el 16 de marzo de 1882, siendo hijo de don Antonio Felipe Pérez Martín y doña Eugenia Hernández Acosta. Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de Montserrat. Creció en una familia campesina, con austeridad y estrecheces económicas. A pesar de ello, su hermano mayor, don Elías Pérez Hernández (1872-1935) también pudo ingresar en el Seminario y ordenarse de presbítero…

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Güímar: Don José Díaz Tejera (1848-1920), sargento 2º de Milicias, portero de las oficinas de Obras Públicas de la provincia, ordenanza de la Jefatura de Montes y propietario

     Miembro de una familia de propietarios agrícolas, de posición más o menos desahogada, este escobonalero siguió una corta carrera militar, en la que alcanzó el empleo de sargento 2º de Milicias. Después de casado se estableció en Santa Cruz de Tenerife, donde nacieron sus hijos y obtuvo una plaza de portero de las oficinas de Obras Públicas de la provincia, pasando luego a ordenanza de la Jefatura de Montes. Además, fue propietario y contribuyente, tanto por riqueza rústica como urbana.

     Nació en el pago de El Escobonal (Güímar) el 24 de septiembre de 1848, siendo hijo de don Juan Benigno Díaz Pérez y doña María Silveria Tejera García. El 27 de septiembre de 1848 fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por don Agustín Díaz Núñez, Dr. en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado curado propio de dicha iglesia y sus anexos y vicario juez eclesiástico del mencionado pueblo y su partido; se le puso por nombre “José Domingo” y actuó como padrino don José Domingo Marrero, de la misma vecindad. Fueron sus abuelos paternos, don José Antonio Díaz Díaz y doña Dominga Pérez Elías y Guanche, ambos de origen guanche; y los maternos, don José Antonio Texera y doña Ana Joaquina García, todos nacidos en El Escobonal…

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Granadilla de Abona: Don Ambrosio Antonio de Reverón y Mena (1777-?), propietario agrícola y ganadero, capitán de las Milicias Canarias y segundo comandante de las Tropas del general Boves en el Ejército Realista de Venezuela

     Como algunos de sus familiares, nuestro biografiado siguió la carrera militar y alcanzó el empleo de capitán de las Milicias Canarias, probablemente en el Regimiento Provincial de Abona. Luego emigró a Venezuela, al igual que tres de sus hermanos y varios de sus tíos, estableciéndose en la ciudad de La Victoria (Aragua), como propietario agrícola y ganadero. En dicha situación le sorprendió la Guerra de la Independencia venezolana, alistándose en el Ejército Realista, en el que alcanzó el empleo de segundo comandante de las Tropas del General Boves (despiadado caudillo realista), por lo menos durante la Segunda República (1813-1814).

     Nació en Charco del Pino (Granadilla de Abona) el 7 de diciembre de 1777, siendo hijo de don Nicolás Antonio de Reverón y Bollullos, natural de Vilaflor, y doña María Josefa Alonso de Mena y González del Pino, que lo era de Charco del Pino. El 14 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia de San Antonio de Padua de manos de don Francisco Cruz Alayón, párroco de la misma; se le puso por nombre “Ambrosio Antonio de la Concepción” y actuaron como padrinos don Francisco Alonso de Mena y doña María del Carmen, vecinos de dicho lugar…

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Güímar-Fasnia: Don Luis López Díaz (1790-1868), propietario agrícola, mayordomo de fábrica de la parroquia San Joaquín, escribiente y testigo en la otorgación de testamentos, alcalde real y constitucional de Fasnia en varias etapas y secretario del Ayuntamiento

     Nuestro biografiado nació en Güímar y se estableció después de su boda en Fasnia, donde destacó como propietario agrícola y desempeñó diversos cargos de responsabilidad: mayordomo de fábrica de la parroquia de San Joaquín, escribiente y testigo en numerosos testamentos otorgados en dicho pueblo, alcalde real y constitucional de este municipio en varias etapas y secretario del Ayuntamiento durante un corto período. Su esposa pertenecía a una de las familias más destacadas y acomodadas de Fasnia, lo que favoreció que su situación económica fuese desahogada y llegase a tener criados a su servicio.

     Nació en Güímar el 25 de agosto de 1790, siendo hijo de don José López Izquierdo y González y doña Josefa Díaz de Campos. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el presbítero don Agustín Antonio Núñez, con licencia de don Pedro José Acosta y Abad, subdelegado y juez apostólico del Tribunal de la Santa Cruzada y beneficiado servidor de dicha parroquial y de la de Santa Ana de Candelaria; se le puso por nombre “Luis del Sacramento” y actuó como padrino don Juan Manuel de Campos, vecino de dicho lugar…

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Descripción del término de Candelaria en 1798

     Este artículo se centra en la primera descripción conocida del término de Candelaria tras la segregación de Arafo, que se produjo el 3 de enero de 1798. Corresponde a un informe redactado a finales de ese mismo año por el fiel de fechos del Ayuntamiento de Candelaria, don Luis Pablo Ramos, en respuesta a las 47 preguntas incluidas en una instrucción remitida por el Gobierno de España a todos los pueblos del Reino. Aunque no se desglosan los distintos pagos, que ni siquiera se nombran, en ella se especifican los grupos de edad de la población, por sexos; los oficios o actividades profesionales; los empleados y edificios públicos; y el personal adscrito a la vida militar y religiosa (tanto de la parroquia como del convento). En síntesis, una interesante visión de esta jurisdicción a finales del siglo XVIII.

     El autor, don Luis Pablo Ramos y Tapia (1735-1813), nacido en Sevilla y fallecido en Tacoronte, hijo de padre canario, se estableció con su familia en Candelaria, donde el Sr. Ramos fue nombrado fiel de fechos del Ayuntamiento en 1797-1798 y elegido alcalde real del mismo en 1807; aún vivía en esta localidad en 1810, al solicitar el empleo de oficial de Milicias para su hijo.

     Según el anterior informe, el término de Candelaria contaba por entonces con 1.475 habitantes, con una clara descompensación por sexos, pues de ellos 608 pertenecían al género masculino y 867 al femenino; suponemos que en ese elevado desfase tenía mucho que ver la fuerte emigración de hombres a América, en busca de mejor fortuna. Toda la población vivía en casas útiles, salvo tres que estaban en ruinas. De los hombres, 201 se dedicaban a la agricultura y 12 a la ganadería. En la mar trabajaban 65 hombres, a pesar de lo cual no existía ningún matriculado en la Marina, con objeto de prestar el servicio militar en ella. El resto de los oficios masculinos se repartían entre los siguientes: 8 comerciantes de mosto, uno de los cuales exportaba a América; 8 zapateros; 2 carpinteros, con 2 aprendices; 2 cocineros, uno de los cuales era jorobado; 3 taberneros y aguadores; 4 fabricantes de aguardiente; y 3 criados. Pero no existía ningún cazador de oficio y tampoco había cereros (que fabricasen velas), por lo que se vivía a oscuras. En cuanto a las mujeres, aparte de atender la casa, cuidar de los hijos y colaborar en las labores agrícolas o ganaderas, la mayoría de las que vivían en las medianías eran tejedoras de lino y, en menor medida, de lana; mientras que las del casco se dedicaban sobre todo a fabricar losa, gozando de notable prestigio como alfareras. También existía una sirviente…

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Güímar: Don Juan Delgado Trinidad de la Rosa (1751-1791), capitán de Milicias, emigrante a Venezuela y miembro de hermandades, de origen guanche y fallecido en plena juventud

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos miembros de la ilustre familia güimarera Delgado-Trinidad, de origen guanche. Como la mayoría de sus antepasados y varios de sus hermanos siguió la carrera militar, en la que ascendió desde subteniente hasta capitán de las Milicias Canarias, siempre en el Regimiento Provincial de Güímar, pero le sorprendió la muerte en plena juventud con tan solo 39 años de edad, por lo que se truncó la que ya era una brillante trayectoria. Había emigrado a Venezuela y residido en Caracas durante algunos años.

     Nació en Chacaica (Güímar) el 15 de noviembre de 1751, siendo hijo del capitán don José Delgado Trinidad y Díaz y doña Antonia María Hernández de Arrosa y Ramos, de la misma naturaleza. El 27 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro por don Cristóbal Alonso Núñez, beneficiado de la misma; se le puso por nombre “Juan María de los Remedios” y actuó como padrino don Luis Domingo Román, natural y vecino de la ciudad de La Laguna…

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Arafo: Don Antero Rodriguez Fariña (1917-1997), sargento de las Milicias de Falange y efectivo de Infantería, con sueldo de brigada y condecorado, agricultor, operador de cine, concejal síndico, vicepresidente del Casino, presidente de la Cooperativa Agrícola y músico de orquestas

     Aunque nacido en Cuba, nuestro biografiado se estableció de corta edad en Arafo, pueblo del que era oriundo por ambos padres, donde fue conocido por “Siso”. Siguió la carrera militar hasta alcanzar el empleo de sargento de las Milicias de Falange durante la Guerra Civil; con dicho empleo pasó a Infantería con carácter efectivo, prestando sus servicios en Tenerife, La Palma, Menorca, donde fue subinstructor de reclutas, y Lanzarote; luego, cuando ya estaba en situación de reemplazo voluntario se le reconoció el sueldo de brigada; durante su servicio militar también obtuvo el título de Monitor de Gimnasia, participó en competiciones de natación y, en reconocimiento a sus méritos, recibió varias condecoraciones. Además, fue agricultor, operador de cine, concejal del Ayuntamiento de Arafo, vicepresidente del Casino “Unión y Progreso”, cofundador del Centro Cultural y Recreo y presidente de la Cooperativa Agrícola “María Auxiliadora” de dicha villa. Como la mayoría de los miembros de su familia también fue un músico destacado, pues debutó como laúd de un quinteto de cuerdas y formó parte durante muchos años, como acordeonista y pianista, de las orquestas “Nivaria”, “Río de Oro” y “España” de Arafo; de esta última fue fundador y director-coordinador.

     Nació en una casa de la Carretera de Sagua, en la ciudad de Santa Clara (provincia de Las Villas, Cuba) el 24 de noviembre de 1917, a las dos de la madrugada, aunque fue inscrito en el Registro Civil como nacido el 3 de enero de 1918 (su fecha oficial); era hijo de don Heliodoro Rodríguez Coello y doña María Concepción Fariña Vizcaíno (conocida por “Martina”), ambos naturales de Arafo. El 20 de febrero inmediato fue bautizado en la iglesia parroquial de Santa Clara de dicha ciudad…

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El artículo: “Unas líneas / En Vilaflor”, de Nicolás Mingorance (1926)

    El artículo “Unas líneas / En Vilaflor”, publicado en El Progreso el miércoles 4 de agosto de 1926 por el periodista y poeta don Nicolás Mingorance Pérez, comienza con una corta, pero poética descripción de Vilaflor de Chasna, según lo contempló el autor al llegar a dicho pueblo al amanecer de un día de julio, destacando la tupida vegetación de sus campos y el fondo montañoso rematado en la cumbre con El Sombrerito, todo cubierto de pinos. Continúa con el camino de acceso lateral, bordeado de árboles; la iglesia, con los tres cipreses centenarios, que aún crecen en su frente; su plaza, poco acogedora y muy triste a esa hora; sus calles empinadas y sus pequeñas casas agrupadas. Luego, con la salida del Sol, destaca como se rompe el silencio y el calor del verano se deja sentir, en contraste con el invierno en el que se cubre de nieve. Posteriormente, se centra en la fonda en la que se iba a alojar, situada en lo alto del pueblo, en la montaña de San Roque y junto a la ermita que le daba nombre, lugar desde el que se contempla Vilaflor en toda su belleza, con sus árboles frutales (cirueleros y almendreros), además de los pinos. A continuación, habla del inmediato Sanatorio del doctor Rodríguez López, instalado para aprovechar el clima tan saludable de esta localidad, en el que trataba a enfermos procedentes de la Península y del extranjero, que enseguida apreciaban una mejoría en su salud, que los llenaba de júbilo.

     En la visita detenida que efectuó por el pueblo, se le presentaron las dos personas de mayor relieve intelectual que allí residían: don Germán Fumero Alayón (1846-1936), reconocido poeta y polifacético hombre público, quien ostentó los cargos de secretario del Ayuntamien¬to, alcalde, juez municipal, sochantre y organista de la parroquia y cartero rural; don Manuel Rodríguez Escalona (1894-1967), culto escritor, propietario de una fonda y cónsul de Cuba, casado y fallecido en dicho pueblo; y don Pablo González Morera, secretario del Ayuntamiento, oficial agregado y piloto de la Marina Mercante española, cabo de Infantería, ex-secretario de la Sociedad “Luz y Vida”, escritor y conferenciante. Destaca la obra poética del viejo poeta chasnero, cantor de todos los rincones del municipio, quien le habló del mismo con entusiasmo juvenil, a pesar de superar los 80 años. Mientras que del escritor cubano destacó su romanticismo, así como su amor por la belleza y el clima de Vilaflor. Señalando que ambos participaban en las frecuentes fiestas literarias y participaban en todas las iniciativas que redundasen en el progreso local. Concluye su artículo insistiendo en la belleza del pueblo y en la próxima terminación de la carretera que lo comunicaría con Granadilla y que, una vez completada la Carretera General del Sur, le permitiría adquirir la importancia que merecía en el contexto insular y salir del abandono en el que había estado sumido este municipio.

     Pocos meses después, el 17 de febrero de 1927, don Nicolás Mingorance participó en una velada literaria celebrada en Vilaflor, en la casa del secretario del Ayuntamiento, don Pablo González Morera. Asimismo, en noviembre de ese mismo año 1927, colaboró con 10 pesetas al homenaje que se le iba a tributar en Vilaflor al viejo poeta don Germán Fumero Alayón a finales de ese año o comienzos del siguiente, en el que también intervino.

     El autor, don Nicolás Mingorance Pérez (1903-1999), natural de Santa Cruz de Tenerife, fue actor cómico-dramático, poeta, periodista, directivo de varias sociedades culturales y deportivas, presidente de la Asociación General de Empleados de Comercio, Industria y Banca, presidente de la Sección de Tejidos, Sombrererías y Peleterías, dirigente de la Agrupación Socialista Tinerfeña y concejal del Frente Popular de Santa Cruz, preso político fugado, sargento del Ejército Republicano y exiliado en Chile, donde murió…

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Guía de Isora: Don Miguel Hernández Jorge (1852-1930), aspirante examinado para alférez de Milicias, soldado sustituido, elector contribuyente, interventor electoral, fiscal municipal, adjunto suplente de la mesa electoral y secretario interino del Juzgado Municipal

     Nuestro biografiado quiso seguir la carrera militar, como algunos de sus familiares, por lo que fue aspirante examinado para alférez de Milicias, aunque no obtuvo dicha plaza; no obstante, sí comenzó a servir como soldado de Milicias en la Sección Ligera Provincial de Abona, hasta que puso un sustituto, para dedicarse al cuidado de sus propiedades agrícolas. Llegó a ser uno de los mayores contribuyentes del municipio y tuvo un cierto compromiso público, pues fue elector contribuyente, interventor electoral, fiscal municipal, adjunto suplente de la mesa electoral y secretario interino del Juzgado Municipal.

     Nació en Guía de Isora el 20 de noviembre de 1852, siendo hijo de don Miguel Hernández Martel y González, natural del mismo pueblo, y de doña María Ignacia Jorge Brito, que lo era de Adeje. Ocho días después fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura párroco don Domingo Carreiro; se le puso por nombre “Miguel Félix del Sacramento” y actuó como padrino don Andrés Martín, natural del Puerto de la Cruz y vecino de la localidad sureña…

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Granadilla de Abona: Lcdo. don Juan Peraza del Castillo (1682-1725), sacerdote y capellán de la parroquia de San Antonio de Padua

     Este artículo está dedicado a uno de los numerosos sacerdotes que desarrollaron una modesta labor pastoral en sus parroquias de cuna, como meros capellanes y colaboradores de los párrocos titulares. Miembro de una ilustre familia, llevado por su vocación religiosa y tras obtener una capellanía, don Juan cursó sus estudios eclesiásticos y recibió sucesivamente las órdenes sagradas: Prima Tonsura, Órdenes Menores, Subdiaconado, Diaconado y Presbiterado. Como sacerdote y capellán, estuvo adscrito a su parroquia natal de San Antonio de Padua, colaborando con el párroco don Rodrigo García de Armas y, probablemente, atendiendo las misas en alguna de las ermitas de la jurisdicción.

     Nuestro biografiado nació en Granadilla de Abona el martes 1 de diciembre de 1682, siendo hijo del alférez don Marcos González del Castillo, alcalde de dicho pueblo, del que era natural, y de doña María Peraza de Ayala y Pérez de Guzmán, que lo era de La Victoria de Acentejo, y ambos “labradores y vecinos” del pueblo sureño. El 27 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Antonio, por el cura párroco don Salvador González; se le puso por nombre “Juan” y actuó como padrino su tío abuelo el Lcdo. don Lucas Rodríguez, clérigo presbítero…

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