Arico: Don Abel Martín González (1857-1897), alférez de Milicias y primer teniente de la Reserva Territorial, condecorado y fallecido durante la Guerra de Cuba

     Nuestro biografiado ingresó en las Milicias Canarias con el empleo de alférez, con el que prestó sus servicios en los Batallones Provinciales de Abona y La Laguna, así como en el Batallón Provisional de Canarias, de guarnición en Santa Cruz de Tenerife. Después de no superar el examen para el pase a la escala profesional de Infantería, fue declarado alférez de la Reserva de Canarias, prestando sus servicios en los Batallones Reserva de La Laguna y Lanzarote. Luego ascendió a teniente de la Reserva Territorial, empleo reconvertido luego en primer teniente. Vivió durante 16 años en la capital tinerfeña, donde contrajo matrimonio y fue socio fundador de la “Sociedad de Explotación y Canalización de Aguas de Tenerife”, así como vocal de la Sección de Beneficencia de la junta directiva de la “Sociedad de Socorros Mutuos La Benéfica”; además, adquirió el derecho electoral para diputados provinciales. Luego solicitó y obtuvo el pase al Ejército de operaciones en Cuba, donde organizó la Compañía de Voluntarios Movilizados de Guagajaney y prestó servicios en la campaña, sobre todo en la conducción de convoyes y emboscadas, enfrentándose en varias ocasiones con el enemigo, lo que le valió la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo Rojo. Pero falleció en el Hospital Militar de San José de las Lajas a consecuencia de fiebre amarilla, cuando aún no había cumplido los 40 años de edad, dejando descendencia en Santa Cruz de Tenerife. Su viuda solicitó y obtuvo la pensión a la que tenía derecho.

     Nació en Arico el 9 de mayo de 1857, siendo hijo de don Manuel Martín Gómez y doña María de la Concepción González y González, naturales de Arico, pero ella oriunda de Santa Cruz de Tenerife. Ocho días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el presbítero don Felipe José Díaz y Gómez, por ausencia del párroco servidor don Antonio Martín Bautista; se le puso por nombre “Abel Ludovino de San Gregorio Nacianceno” y actuaron como padrinos don Alfonso y doña Juana Peraza y Peraza.

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La visita de la Virgen de Candelaria a Granadilla de Abona (1964), en su peregrinación extraordinaria por la isla con el fin de recaudar fondos para el nuevo Seminario diocesano

     El año 1964 marca una página inolvidable en la historia religiosa de Granadilla de Abona, al recibir por primera y única vez la visita de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, en su peregrinación por todas las parroquias de la isla con el fin de recaudar fondos para la construcción del nuevo Seminario Diocesano, acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife que duró casi tres meses y medio, del 16 de octubre de dicho año al 28 de enero de 1965. Para esa peregrinación extraordinaria la Virgen contó con una artística carroza, construida en Güímar, en los talleres de mecánica y chapa de Tejera y en la carpintería de Pánfilo y Tino; fue diseñada por don Manuel García Campos y patrocinada por doña Edelmira Pérez Campos, viuda de Mansito, junto con Acción Católica y Cáritas de dicha ciudad; y se montó sobre una camioneta “Commer” de seis ruedas, cedida por la empresa Hernández Hermanos, S.L. En todos los pueblos visitados, el fervor de los fieles fue impresionante y el éxito económico se vio desbordado con creces, al recaudarse más de siete millones de pesetas. Durante el recorrido la Virgen estuvo acompañada por su capellán, cargo que asumió casi siempre el sacerdote dominico fray Juan Fernández Baca, conocido por el “Padre Juan de Candelaria”. La revista Radar Isleño, editada por los frailes dominicos de Candelaria, fue recogiendo la crónica detallada de esta peregrinación extraordinaria de la Virgen, en todo su recorrido.

     El municipio de Granadilla de Abona fue el quinto de la isla en recibir a la Virgen de Candelaria, tras el paso de ésta por Arafo, Güímar Fasnia y Arico. El sábado 24 de octubre la venerada imagen salió de El Río de Arico con destino a Vilaflor, pero haciendo paradas en los barrios de Chimiche, donde se incorporó la antigua Danza de varas que la acompañó durante todo el recorrido, Los Blanquitos y El Desierto, en todos los cuales recibió el cariño del vecindario; luego atravesó Granadilla, donde un elevado número de fieles se agolpaban para verla pasar y la acompañaron hasta la salida de la villa. A su regreso de Vilaflor permaneció durante un día en la iglesia de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona y otro en la de San Luis Rey de Charco del Pino…

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Arafo: Don José Rodríguez Arvelo (1882-1963), cabo de Artillería, comerciante, secretario de Juzgados, corresponsal de periódicos, auxiliar ejecutivo, vicesecretario local del Partido Republicano Tinerfeño, presidente del “Club Central” y de la Agrupación Artístico-Musical “La Candelaria”

     Nuestro polifacético biografiado se inició en su adolescencia como labrador y zapatero; prestó su servicio militar como artillero 2º y cabo de Artillería y, después de licenciado, actuó como tallador de quintos en el Ayuntamiento de Arafo. En plena juventud abrió en su pueblo natal un comercio de comestibles bastante innovador para su época, vendió ganado, se dedicó a la compraventa de acciones de galerías, en una de las cuales también ocupó la secretaría de su junta directiva, y fue corresponsal de los periódicos Diario de Tenerife y El Progreso. Pero, sobre todo, ejerció como secretario del Juzgado Municipal de Arafo durante 27 años y medio, secretario habilitado del Juzgado Comarcal de Güímar y secretario titular del Juzgado del Realejo Bajo; simultáneamente actuó como auxiliar de la Agencia Ejecutiva de Hacienda en la zona de Santa Cruz de Tenerife. Además, fue colaborador adjunto de la Junta local del Censo de Población, vocal suplente de la Junta Municipal del Censo electoral de Arafo, vicesecretario de la Junta local del Partido Republicano Tinerfeño, presidente del “Club Central” y de la Agrupación Artístico-Musical “La Candelaria”, de la que luego fue presidente honorario.

     Nació en Arafo el 2 de agosto de 1882, siendo hijo de los agricultores don Antonio Rodríguez de Mesa y Mesa, natural de dicho pueblo, y doña María de los Dolores Arvelo Díaz, que lo era de la Villa de La Orotava. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Degollado por el cura servidor don Antonio González Fernández; se le puso por nombre “Ángel José” y actuó como madrina doña Francisca Gil Fariña…

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Güímar: Don Nicolás Campos Núñez (1847-1880), teniente de Milicias, capitán graduado de Infantería, benemérito de la Patria y comandante militar de Nibujón, fallecido en la Guerra de Cuba en plena juventud

     Con el deseo de seguir dando a conocer los tinerfeños del Sur que participaron en la Guerra de la Independencia de Cuba, tanto en un bando como en el otro, recordamos hoy al güimarero don Nicolás Campos Núñez, quien solicitó su pase al Ejército Español de Cuba con el empleo de alférez de Milicias y el sobregrado de teniente, y allí ascendió por méritos de guerra hasta teniente de Infantería con el grado superior de capitán. En los diez años que permaneció en campaña se batió con heroísmo y durante dos de ellos desempeñó el cargo de comandante de armas del partido de Nibujón; en recompensa a sus servicios también se le nombró Benemérito de la Patria y se le concedieron dos Cruces Rojas de primera clase de la Orden del Mérito Militar, así como la Medalla conmemorativa de la Guerra de Cuba con distintivo rojo y cuatro pasadores. Su prematura y extraña muerte, ahogado en el Río Mayarí a los 32 años de edad, probablemente a causa de un suicidio, truncó la que pudo haber sido una brillante carrera militar.

     Nació en Güímar el 10 de noviembre de 1847, siendo hijo de don José Antonio Campos Benítez y doña María Nicolasa Núñez Hernández, vecinos de Los Majuelos. Tres días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol por el beneficiado propio Dr. don Agustín Díaz Núñez; se le puso por nombre “Nicolás Andrés Avelino”, y actuó como madrina doña María Magdalena Rodríguez…

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El naufragio del vapor transatlántico español “Valbanera” en la costa de Cuba (1919) y su repercusión en el Sur de Tenerife

     El pasado año, concretamente el 10 de septiembre de 2019, se conmemoró el primer centenario de la mayor tragedia naval española en tiempo de paz, el naufragio del vapor transatlántico “Valbanera”, que partiendo de Barcelona recogió 569 pasajeros en Canarias, quienes emigraban a Cuba en busca de mejor fortuna; pero muchos de ellos encontraron la muerte en esa travesía, sin haber llegado a su destino. El hundimiento de dicho buque con motivo de un huracán acabó con la vida de 488 personas, de las cuales al menos 408 eran canarias, por lo que fue conocido como el “Titanic de los pobres”, el “Titanic canario” o el “Titanic de la emigración canaria”. En este artículo nos ocupamos de ese triste suceso, de repercusión internacional, recordando a los pasajeros del Sur de Tenerife que viajaban en él. Curiosamente, en su viaje anterior el mismo barco sufrió una grave epidemia de gripe en la travesía de Cuba a Canarias, en la que murieron unos 30 pasajeros, además de otros que fallecieron después de desembarcar en Las Palmas de Gran Canaria. Sin duda es una de las historias más dramáticas de la emigración canaria, una constante que ha marcado la historia de este archipiélago.

     El vapor “Valbanera” era un gran buque correo transatlántico español, propiedad de la compañía de navegación “Pinillos”. Fue construido en Glasgow, en Escocia, y entregado a dicha naviera en noviembre de 1906, siendo bautizado como “Valbanera” en honor a la Virgen de Valvanera, de La Rioja, aunque por algún error se modificó el nombre cambiando la segunda v por una b. Sus características generales eran: 121,9 m de eslora; 14,6 m de manga; 6,5 m de puntal; 7,6 m de calado; propulsión por alternativa de triple expansión, con dos hélices; velocidad de 12 nudos; y capacidad para 1.200 pasajeros, repartidos en 4 clases o categorías. Fue asignado por la Naviera Pinillos a la línea entre los puertos mediterráneos españoles y los atlánticos de Canarias, a Puerto Rico, Cuba y los puertos norteamericanos del Golfo de México. También navegó en la ruta entre España, Brasil y Argentina…

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Adeje: Don Juan de Dios Hernández y Alonso (1807-1878), beneficiado servidor de Adeje y párroco propio de Los Silos

     En este trabajo, nos ocupamos de uno de los numerosos sacerdotes del Norte de Tenerife que desarrollaron gran parte de su actividad en las parroquias del Sur de la isla. Don Juan de Dios Hernández nació en Los Silos y, tras su ordenación sacerdotal, continuó vinculado a la parroquia de Ntra. Sra. de la Luz de dicha localidad, en la que había sido bautizado, hasta que fue nombrado beneficiado servidor de la parroquia de Santa Úrsula de Adeje; al frente de ésta estuvo durante 12 años, período en el que se construyó y bendijo el cementerio. Luego fue nombrado párroco propio de la mencionada parroquia natal de Los Silos, en la que desarrolló su labor pastoral durante otros 31 años, hasta su muerte.

     Nuestro biografiado nació en Los Silos el 8 de marzo de 1807, siendo hijo de don Domingo de los Remedios Hernández García, natural de la villa de La Orotava, y doña Agustina de Gracia de Santiago Alonso Delgado y Fuentes, que lo era de la villa de Icod. El domingo 15 de dicho mes fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz por el cura párroco don Fernando Máximo de la Rosa y Palenzuela; se le puso por nombre “Juan de Dios Domingo Agustín Bernardo del Sacramento” y actuó como padrino don Bernardo Estévez Payba, natural y vecino de dicho pueblo…

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Candelaria: Don Domingo Torres Martín (1944-2019), luchador destacado, puntal de Tercera y Segunda, presidente durante casi tres décadas del “C.L. Arguama”, con diversos reconocimientos, mandador, vocal de la Federación Tinerfeña de Lucha Canaria y delegado federativo

     Profundo amante de la lucha canaria, permaneció como luchador en activo durante 26 años, casi todos ellos en el club de sus amores, el “C.L. Arguama” de Igueste de Candelaria, salvo una temporada en la que se alineó con el “C.L. Águila Negra” del Camino de Chasna (La Orotava) y dos en las que militó en el “C.L. Araya” de su municipio natal. Fue puntal de Tercera e incluso lo llegaron a clasificar como puntal de Segunda, aunque no compitió como tal. También fue presidente de la junta directiva y auténtico alma mater del “C.L. Arguama” durante casi tres décadas, en cuatro etapas, labor por la que su directiva obtuvo varios reconocimientos. Además, fue entrenador o mandador, directivo de la Federación Tinerfeña de Lucha Canaria, delegado federativo y asambleísta. En la vida laboral, se inició en las labores agrícolas, pero luego trabajó durante 32 años como granjero avicultor.

     Nació en Igueste de Candelaria el 4 de febrero de 1944, a las dos de la madrugada, siendo hijo de don Antonio Torres Coello (conocido por “Domingo”) y doña Matilde Martín García. El 23 de agosto de ese mismo año fue bautizado en la iglesia de la Santísima Trinidad (aunque inscrito en la parroquia de Santa Ana de Candelaria) por fray Fernando Silva, cura ecónomo de la misma, actuando como madrina doña Remedios Rodríguez Pérez, de la misma naturaleza y vecindad…

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Vilaflor de Chasna-Granadilla de Abona: Don Mateo García Fonte del Castillo (1692-1766), capitán de Milicias, alcalde real de Vilaflor, promotor de la construcción de la ermita de San Luis en Chiñama, apoderado de los vecinos y patrono encargado de la reedificación del Convento franciscano de Granadilla

     Al igual que muchos de sus familiares, don Mateo siguió la carrera militar y obtuvo los empleos de teniente y capitán de Milicias en el Regimiento de Abona. Además, fue alcalde real de la extensa jurisdicción de Vilaflor en dos ocasiones y apoderado de los vecinos de Chiñama y Charco del Pino, en el pleito surgido entre las parroquias de Vilaflor y Granadilla sobre la jurisdicción de dichos parroquianos. Por encargo de su familia, promovió la construcción de la ermita de San Luis del pago de Chiñama, que habían fundado y dotado sus tíos abuelos; y, posteriormente, construyó la capilla de San Antonio Abad de la misma; también fue nombrado patrono del Convento franciscano de Granadilla, con la obligación de reedificarlo tras ser destruido por un incendio, como así hizo. Gozaba de gran prestigio y de notable autoridad sobre sus paisanos, disfrutaba de cuantiosas propiedades e incluso tenía esclavos a su servicio.

     Nació en el pago de Chiñama el 25 de febrero de 1692, siendo hijo del capitán don Diego García del Castillo y doña Antonia María Fonte del Castillo y Palacios. El 10 de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro de Vilaflor por el beneficiado don Matías Ruiz Alfonso; se le puso por nombre “Mateo” y actuó como padrino el Lcdo. don Juan García Lozano, vecino de dicho lugar de Vilaflor…

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La religiosidad y la vida social en el municipio de Santiago del Teide en 1965, según el canónigo José Trujillo Cabrera y tres misioneros

     Conocemos la situación religiosa y, en parte, social del municipio de Santiago del Teide en el año 1965, gracias a dos destacados acontecimientos, la publicación del libro Guía de la Diócesis de Tenerife del canónigo don José Trujillo Cabrera, en el que se recogían interesantes datos de las dos parroquias existentes por entonces, y la celebración de una Santa Misión en la isla de Tenerife, que comenzó precisamente por Santiago del Teide, donde los tres misioneros que se hicieron cargo de ella recogieron la religiosidad de la población y otros interesantes aspectos sociales.

     El municipio de Santiago del Teide estaba constituido por numerosos núcleos de población: El Valle (villa capital), Valle de Arriba, Las Manchas, El Molledo, El Retamar, Arguayo, Tamaimo y Puerto Santiago. Contaba en ese año con solo dos parroquias, una de ellas muy reciente: San Fernando Rey (creada en 1679) y Santa Ana (creada en 1963), que reunían una población de hecho de 1.411 y 1.200 habitantes, respectivamente, ambas atendidas por el cura ecónomo don Horacio Luis de Ávila López…

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Güímar: Don Francisco Pérez Marrero (1916-1939), sargento de Infantería muerto en el frente durante la Guerra Civil

     Hijo de un modesto carpintero, don Francisco Pérez Marrero se alistó voluntariamente en el Ejército como soldado de Infantería, cuando contaba 18 años de edad. Casi un año y medio después le sorprendió el golpe de estado y el comienzo de la Guerra Civil, cuando ya era cabo de Infantería. Enseguida ascendió a sargento del mismo cuerpo y, como tal, marchó a la Península, de donde regresó un mes después, para prestar sus servicios en La Gomera. Desde este destino volvió a ser enviado al frente y, cuando ya llevaba más de un año y medio en campaña, a finales de 1938 resultó gravemente herido en el tórax durante las operaciones de guerra llevadas a cabo por su Unidad en el sector de Balaguer, en el Frente de Cataluña, a consecuencia de lo cual falleció ocho días después en el Hospital Militar del Monasterio o Convento de Avellanes (Lérida), cuando contaba tan solo 22 años de edad.

     Nació en El Escobonal (Güímar) el 25 de diciembre de 1916, a las tres de la madrugada, siendo hijo de don Francisco Pérez González, natural de la ciudad de La Laguna, y doña Rosario Marrero y Marrero, que lo era del citado pueblo. El 24 de marzo de 1917 fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el coadjutor don Domingo Pérez Cáceres, con licencia del párroco regente don Simón Higuera Marrero; se le puso por nombre “Francisco Juan José” y actuó como padrino don Juan Díaz Méndez, soltero…

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