Los dos casinos de El Bueno (Arico) en la II República: “La Unión del Bueno” y “Círculo de Amistad 25 de Julio” (1934-1936)

Gracias al trabajo y tesón del ariquero, que sabe mucho de lucha desesperada, incluso contra las propias condiciones geográficas y climáticas del territorio, se constituyeron en el municipio de Arico varios casinos o sociedades de recreo, que pervivieron hasta el final de la II República en los diferentes núcleos de población: Arico el Nuevo (“Círculo Agrícola”), El Lomo o Villa de Arico (“Atlántida”), Arico el Viejo (“Centro Republicano”) y La Sabinita (“Unión y Libertad”), El Bueno (con dos casinos) y El Río de Arico (con otros dos). Teniendo en cuenta que su finalidad era desconectar a los vecinos de las duras faenas agrícolas y ganaderas, en estas sociedades se celebraban sobre todo bailes, pero se abrían para que sus socios pasasen el rato con los juegos de mesa y con la lectura de periódicos, revistas o libros, por lo que solían contar con una modesta biblioteca; además, es muy probable que en ellos se llevasen a cabo otros actos culturales, como obras de teatro o recitales de música y poesía, como ocurrió con la mayoría de las sociedades de este tipo en esa época.

En esta ocasión vamos a centrarnos exclusivamente en los dos casinos que existieron en El Bueno desde 1934 hasta 1936, que tuvieron por nombre “La Unión del Bueno” y “Círculo de Amistad 25 de Julio”. Llama la atención esa duplicidad, teniendo en cuenta que se trataba de uno de los núcleos menos poblado y más disperso de todo el municipio, pero se surtían de socios procedentes tanto de dicho pago como de los parajes de Madre del Agua, Chajaña, La Cabezada, La Yesca, La Morra del Pino y Altos de Arico. La explicación habría que buscarla en las rivalidades locales, que también motivaría sus respectivas actividades sociales, con el fin de superarse mutuamente.

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Arico: Doña María Dolores Hernández Saavedra (1903 1989), telefonista y maestra nacional por oposición, presidenta de las Mujeres de Acción Católica de Arico y directora teatral

Nuestra biografiada obtuvo por oposición una plaza de telefonista, que ejerció probablemente en la villa de Arico durante más de ocho años. Simultáneamente cursó la carrera de Magisterio y, una vez concluida, renunció a dicha plaza de telefonista y se dedicó por entero a la docencia, ejerciendo como maestra interina en las escuelas de Los Llanos de Aridane, Palo Blanco (Realejo Alto), El Bueno (Arico) y Santa Catalina (La Guancha). Luego, tras superar el correspondiente concurso oposición, ejerció como propietaria provisional en la escuela mixta de Altos de León en Icor (Arico); y, finalmente, como propietaria definitiva en la escuela de niñas de la villa de Arico, a cuyo frente estuvo durante 25 años. Además, fue la primera presidenta del Centro Parroquial de Acción Católica Femenina de Arico, directora teatral y Maestra de Hogar y Juventudes.

Nació en el Lomo de Arico el 16 de diciembre de 1903, a las diez de la noche, siendo hija de don Diego Hernández Perdomo y doña Juana Saavedra Gómez, naturales de dicho pueblo. El 28 de febrero de 1904 fue bautizada en la iglesia parroquial de San Juan Bautista por el cura ecónomo don Manuel Pérez Cabrera, Lcdo. en Sagrada Teología; se le puso por nombre “María de los Dolores” y actuó como madrina doña Mercedes Hernández Perdomo, su tía paterna…

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Granadilla de Abona-Arico: Don Pablo González y Real (1847-1907), primer teniente de Infantería, escribiente de la Capitanía General de Canarias, brigada del Batallón de Fuerteventura, comandante militar de La Gomera y del fuerte de Paso Alto

Con tan solo 20 años, nuestro biografiado se enganchó voluntariamente como soldado profesional en el Batallón Ligero Provisional de Canarias, de guarnición en Santa Cruz de Tenerife, en el que ascendió hasta sargento 2º de Milicias y se le concedió una Cruz del Mérito Militar de primera clase. Tras permanecer licenciado durante más de cuatro años, volvió al servicio como soldado sustituto de Milicias, aunque enseguida ascendió hasta sargento 1º, empleo con el que pasó a Infantería; por entonces actuó como escribiente de la Capitanía general y brigada del Batallón de Fuerteventura, aunque también prestó sus servicios en Lanzarote. Luego ascendió a alférez (luego 2º teniente) de Infantería de la escala de reserva, con residencia en Arrecife y Arico; con dicho empleo fue nombrado comandante militar de La Gomera y del fuerte de Paso Alto en Santa Cruz de Tenerife. Finalmente, ascendió a primer teniente de Infantería de la escala de reserva retribuida y, como tal, se le concedió el retiro, tras haber prestado sus servicios en el Ejército durante más de 26 años y medio. Tras su muerte se le concedió a su esposa la pensión a la que tenía derecho.

Nació en Granadilla de Abona el 27 de agosto de 1847, siendo hijo de don Cristóbal González Díaz y doña Francisca Real y Real, naturales del Puerto de la Cruz. El 1 de septiembre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco propietario don Francisco Rodríguez Méndez; se le puso por nombre “Pablo Antonio de San Francisco” y actuó como madrina doña Paula Rodríguez, de la misma vecindad…

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Vilaflor de Chasna-Arico: Don José Antonio de Acosta (1754-1830), clérigo tonsurado, sacristán mayor, sochantre-organista, notario público eclesiástico, cogedor del diezmo, asociado y hombre bueno en juicios, primer regidor y juez de paz accidental de Arico

En torno a las parroquias siempre se han generado diversos empleos, desde monaguillos hasta notarios públicos eclesiásticos, pasando por sacristanes, sochantres, organistas, etc., que unas veces eran desempeñados por clérigos y otras por seglares. Hoy vamos a recordar a uno de estos hombres que acumuló en su persona casi todos estos cargos, don José Antonio de Acosta, quien inicialmente siguió la carrera eclesiástica, que abandonó cuando ya era clérigo tonsurado, pero luego desempeñó en la parroquia de San Juan Bautista de Arico los empleos de sochantre-organista, sacristán mayor y notario público eclesiástico. Además, fue cogedor del diezmo eclesiástico, asociado y hombre bueno en juicios de conciliación, regidor primero del Ayuntamiento y, como tal, juez de paz accidental de Arico.

Nuestro biografiado nació en Vilaflor de Chasna el 26 de enero de 1754, siendo hijo de don Pedro Agustín de León y Acosta Gómez, natural de Arico y oriundo de El Hierro por su padre, y doña Catalina Rodríguez Beltrán y Rodríguez Feo, que lo era de Vilaflor. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por el beneficiado curado don Andrés Lorenzo de Amaral, examinador sinodal del Obispado; se le puso por nombre “Joseph Antonio” y actuó como padrino el teniente capitán don José Hernández, de dicha vecindad…

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Arico: Doña Francisca Hernández Morales (1843-1905), primera docente titulada nacida en Arico y maestra interina de la escuela de niñas de dicho municipio

     Doña Francisca o “Frasquita”, como se la conocía, obtuvo el título de Maestra Elemental de Instrucción Primaria en la Escuela Normal de La Laguna, siendo la primera mujer titulada nacida en Arico. Como tal docente, regentó interinamente la escuela de niñas de Arico en varios períodos en los que se hallaba vacante, al ser la única maestra titulada que residía en dicho municipio; pero nunca se presentó a oposiciones, para no tener que abandonar su pueblo natal. Aunque su marido gozaba de una posición económica desahogada, es muy probable que también regentase durante su vida una academia o escuela particular.

     Nació en Arico el 2 de abril de 1843, siendo hija de don Simón Hernández Gómez, natural de la Sabina Alta (Fasnia) y doña María de la Concepción Morales Gómez, que lo era de El Lomo. Cuatro días después fue bautizada en la iglesia de San Juan Bautista por el cura párroco don José Pérez, actuando como padrino don Juan González, vecino del pago de la Sabinita…

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Arico: Don Abel Martín González (1857-1897), alférez de Milicias y primer teniente de la Reserva Territorial, condecorado y fallecido durante la Guerra de Cuba

     Nuestro biografiado ingresó en las Milicias Canarias con el empleo de alférez, con el que prestó sus servicios en los Batallones Provinciales de Abona y La Laguna, así como en el Batallón Provisional de Canarias, de guarnición en Santa Cruz de Tenerife. Después de no superar el examen para el pase a la escala profesional de Infantería, fue declarado alférez de la Reserva de Canarias, prestando sus servicios en los Batallones Reserva de La Laguna y Lanzarote. Luego ascendió a teniente de la Reserva Territorial, empleo reconvertido luego en primer teniente. Vivió durante 16 años en la capital tinerfeña, donde contrajo matrimonio y fue socio fundador de la “Sociedad de Explotación y Canalización de Aguas de Tenerife”, así como vocal de la Sección de Beneficencia de la junta directiva de la “Sociedad de Socorros Mutuos La Benéfica”; además, adquirió el derecho electoral para diputados provinciales. Luego solicitó y obtuvo el pase al Ejército de operaciones en Cuba, donde organizó la Compañía de Voluntarios Movilizados de Guagajaney y prestó servicios en la campaña, sobre todo en la conducción de convoyes y emboscadas, enfrentándose en varias ocasiones con el enemigo, lo que le valió la Cruz de 1ª clase del Mérito Militar con distintivo Rojo. Pero falleció en el Hospital Militar de San José de las Lajas a consecuencia de fiebre amarilla, cuando aún no había cumplido los 40 años de edad, dejando descendencia en Santa Cruz de Tenerife. Su viuda solicitó y obtuvo la pensión a la que tenía derecho.

     Nació en Arico el 9 de mayo de 1857, siendo hijo de don Manuel Martín Gómez y doña María de la Concepción González y González, naturales de Arico, pero ella oriunda de Santa Cruz de Tenerife. Ocho días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el presbítero don Felipe José Díaz y Gómez, por ausencia del párroco servidor don Antonio Martín Bautista; se le puso por nombre “Abel Ludovino de San Gregorio Nacianceno” y actuaron como padrinos don Alfonso y doña Juana Peraza y Peraza.

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El naufragio del vapor transatlántico español “Valbanera” en la costa de Cuba (1919) y su repercusión en el Sur de Tenerife

     El pasado año, concretamente el 10 de septiembre de 2019, se conmemoró el primer centenario de la mayor tragedia naval española en tiempo de paz, el naufragio del vapor transatlántico “Valbanera”, que partiendo de Barcelona recogió 569 pasajeros en Canarias, quienes emigraban a Cuba en busca de mejor fortuna; pero muchos de ellos encontraron la muerte en esa travesía, sin haber llegado a su destino. El hundimiento de dicho buque con motivo de un huracán acabó con la vida de 488 personas, de las cuales al menos 408 eran canarias, por lo que fue conocido como el “Titanic de los pobres”, el “Titanic canario” o el “Titanic de la emigración canaria”. En este artículo nos ocupamos de ese triste suceso, de repercusión internacional, recordando a los pasajeros del Sur de Tenerife que viajaban en él. Curiosamente, en su viaje anterior el mismo barco sufrió una grave epidemia de gripe en la travesía de Cuba a Canarias, en la que murieron unos 30 pasajeros, además de otros que fallecieron después de desembarcar en Las Palmas de Gran Canaria. Sin duda es una de las historias más dramáticas de la emigración canaria, una constante que ha marcado la historia de este archipiélago.

     El vapor “Valbanera” era un gran buque correo transatlántico español, propiedad de la compañía de navegación “Pinillos”. Fue construido en Glasgow, en Escocia, y entregado a dicha naviera en noviembre de 1906, siendo bautizado como “Valbanera” en honor a la Virgen de Valvanera, de La Rioja, aunque por algún error se modificó el nombre cambiando la segunda v por una b. Sus características generales eran: 121,9 m de eslora; 14,6 m de manga; 6,5 m de puntal; 7,6 m de calado; propulsión por alternativa de triple expansión, con dos hélices; velocidad de 12 nudos; y capacidad para 1.200 pasajeros, repartidos en 4 clases o categorías. Fue asignado por la Naviera Pinillos a la línea entre los puertos mediterráneos españoles y los atlánticos de Canarias, a Puerto Rico, Cuba y los puertos norteamericanos del Golfo de México. También navegó en la ruta entre España, Brasil y Argentina…

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Arico: Don Andrés Hernández González (1822-1872), propietario agrícola, teniente de Milicias, director de las academias de sargentos y cabos, comandante de armas de Fasnia y Arico, vocal de la Junta de Gobierno local, juez de paz suplente y alcalde constitucional de Arico

     Miembro de una familia numerosa y acomodada, don Andrés Hernández González entró a servir como subteniente en el Batallón Ligero Provincial de Abona, empleo con el que fue nombrado director de las academias de sargentos y cabos del mismo cuerpo, en el que luego ascendió a teniente de Milicias. Siendo teniente de la nueva Sección Ligera Provincial de Abona, estuvo movilizado al mando de una partida en persecución de criminales y fue nombrado comandante de armas de Fasnia y Arico. Tras obtener voluntariamente su retiro, con uso de uniforme y fuero criminal, desempeñó algunos cargos públicos en su pueblo adoptivo, como los de vocal de la Junta de Gobierno local, juez de paz suplente y alcalde constitucional de Arico. Además fue propietario agrícola y criador de cochinilla.

     Nació en Santa Cruz de Tenerife el 30 de noviembre de 1822, siendo hijo de don José Patricio Hernández Rodríguez y doña Antonia González Gómez, naturales y vecinos del pago de El Río, en el municipio de Arico. Recibió el bautismo en la Vicaría castrense de dicha capital. Fueron sus abuelos paternos: don Juan Gaspar Hernández y doña Juana Rodríguez Cano; y los maternos: don Agustín González y doña María Josefa López y Gómez. De corta edad se estableció con su familia en ese pueblo sureño, donde transcurrió el resto de su vida…

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Vilaflor de Chasna-Arona-Arico: Lcdo. don Francisco González “Natural” (1623-1697), sacerdote de origen guanche, capellán de Vilaflor y Arico, y beneficiado servidor de Adeje

     Miembro de una destacada familia chasnera de ascendencia guanche por sus cuatro abuelos, don Francisco siguió la carrera sacerdotal hasta ordenarse de presbítero; simultáneamente obtuvo el título de Licenciado en Sagrada Teología. Como sacerdote, fue durante muchos años capellán de la parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor, así como beneficiado servidor de la parroquia de Santa Úrsula de la villa de Adeje durante más de un año y medio. Al final de su vida se estableció en Arico, pueblo del que era oriundo por su madre y en el que falleció, tras haber actuado como capellán de la parroquia de San Juan Bautista.

     Nació en la amplia jurisdicción de Vilaflor, probablemente en el pago del Valle del Ahijadero (actual Valle de San Lorenzo en Arona), en agosto de 1623, siendo hijo de don Alonso González “Natural” (también llamado Alonso González Guanche), nacido en el citado Valle, y de doña Águeda de Morales, natural de Arico; ambos casados en Vilaflor en 1622 y de origen guanche. El 16 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Vilaflor…

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Arico: Don Diego de Torres Vera (1654-1712), propietario agrícola y alférez de Milicias, con destacada sucesión

     Miembro de una destacada saga de militares y religiosos ariqueros, nuestro biografiado se sintió atraído por la primera de dichas opciones y fue alférez de las Milicias Canarias en el Regimiento de Abona-Adeje, empleo en el que permaneció hasta su muerte. Además, como todos sus ascendientes y descendientes fue un destacado propietario agrícola, lo que le permitió disfrutar de una situación económica desahogada. Vivió en el pago de Tamadaya y tuvo una ilustre sucesión.

     Nació en Arico en mayo de 1654, siendo hijo del capitán don Juan García de Vera y doña María de Morales. El 14 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el cura párroco don Bartolomé Hernández Vilar; se le puso el nombre “Diego” y actuaron como padrinos don Salvador González y doña María Antonia…

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