Arico: Don Juan Saavedra Hernández (1853-1940), marino, patrón de barco, gerente de la Compañía de Navegación de Tenerife, propietario agrícola, ventero, interventor electoral, fiscal municipal suplente, juez municipal y alcalde de Arico

El grancanario que nos ocupa se estableció desde su adolescencia en Arico, donde contrajo matrimonio, falleció y dejó descendencia. Comenzó a trabajar muy joven como marino, al igual que su padre, y obtuvo el título de patrón de barco, siendo propietario del pailebote “San Diego”; también fue gerente de la Compañía de Navegación de Tenerife, propietario agrícola, encargado de canteras y ventero. Además, como elector contribuyente tuvo el derecho de elegir diputados a Cortes y compromisarios para senadores; y desempeñó los principales cargos públicos de su pueblo adoptivo, entre ellos los de interventor electoral, fiscal municipal suplente, juez municipal, concejal del Ayuntamiento y alcalde.

Nació en Gáldar el 6 de marzo de 1853, siendo hijo del marino don Martín Saavedra Mendoza y doña Leonor Tomasa Hernández Rodríguez, naturales y vecinos de la misma villa. Dos días después fue bautizado en la iglesia matriz de Santiago Apóstol por el cura párroco beneficiado don Mateo López del Valle, arcipreste del partido; se le puso por nombre “Juan del Pino” y actuó como madrina doña María Encarnación Molina, vecina de la vecina localidad de Guía…

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Arico: Don Florentín Patricio Acosta (1793-?), subteniente de Milicias provinciales, suplente de los empleos de sochantre-organista, sacristán mayor y notario público de la parroquia, alcalde constitucional de Arico y emigrante a Cuba

Nuestro biografiado ingresó como soldado distinguido en el Regimiento Provincial de Abona, en el que luego ascendió a subteniente de la 3ª Compañía, habiendo prestado sus servicios durante un total de 18 años. Además, desempeñó como suplente todos los empleos de los que era titular su padre en la parroquia de San Juan Bautista: sochantre-organista, sacristán mayor y notario público eclesiástico. También fue elegido alcalde constitucional de Arico. Pero, tras solicitar su retiro de las Milicias, fue perseguido por la Intendencia General de Canarias acusado de contrabando, por lo que abandonó esta isla y emigró a Cuba, donde murió.

Nació en Arico el 13 de marzo de 1793, siendo hijo de don José Antonio de Acosta y doña María Rita (Rodríguez) del Castillo y Gómez. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por fray José Neda, definidor de la Orden de San Francisco y teniente servidor de dicha parroquia, con licencia del cura párroco don José Hernández de Ara; se le puso por nombre “Florentín Patricio” y actuó como padrino don Mateo de Morales, vecino de dicho lugar.

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Arico: Don Simón Díaz Curbelo (1790 1853), sacerdote franciscano secularizado, comisario de la Orden Tercera del Puerto de La Orotava, colaborador parroquial en El Tanque y Los Realejos, y cura párroco propio de Arico

Nuestro biografiado profesó en la Orden de San Francisco, en el Convento de San Lorenzo de la villa de La Orotava. Luego pasó al Convento de Juan Bautista de la misma Orden en el entonces Puerto de La Orotava (Puerto de la Cruz) y, como tal religioso franciscano, fue ordenado sacerdote. Permaneció en dicho convento hasta que este fue suprimido, por lo que don Simón quedó exclaustrado y obtuvo la secularización. Como sacerdote secularizado, fue nombrado comisario de la Orden Tercera del Puerto de La Orotava; y, posteriormente, fue destinado a las parroquias de El Tanque y Los Realejos. Finalmente, fue nombrado párroco propio de Arico, permaneciendo al frente de la parroquia de San Juan Bautista durante más de diez años, hasta su muerte.

Nació en la villa de La Orotava el 28 de octubre de 1790, siendo hijo de don José Díaz Borges y Luis, natural de dicha villa, y doña Sebastiana Curbelo, que lo era de Lanzarote. El 3 de noviembre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el beneficiado servidor don Luis Cabeza y Viera; se le puso por nombre “Simón Domingo Francisco” y actuó como padrino el presbítero don Domingo Estévez Ruiz de Estrada, vecino de la misma villa…

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Granadilla de Abona – Arico: Don Marcos González Peraza del Castillo (1681-1766), propietario agrícola, capitán de Milicias y fundador de una capellanía

Miembro de una destacada familia sureña, nuestro biografiado descendía de menceyes guanches, de conquistadores españoles y de colonos portugueses. Vivió siempre del cuidado de sus amplias propiedades agrícolas, pero, al igual que muchos de sus parientes, siguió una larga carrera militar durante más de 55 años, en la que por lo menos ostentó los empleos de teniente y capitán de Milicias, siempre en una de las compañías de Granadilla del Regimiento de Adeje-Abona y hasta su muerte. Junto con su esposa, fundó una capellanía a favor de su hijo Marcos, quien se ordenaría de presbítero. También participó en el litigio fronterizo entre Vilaflor y Granadilla, por la jurisdicción de los pagos o valles de Cherjo, Charco del Pino y Chiñama.

Nació en el “Lugar de Granadilla” el 7 de agosto de 1681, siendo hijo del entonces alférez don Pedro García del Castillo, natural del mismo pueblo, y doña Gabriela Peraza y Ayala, que lo era de Tacoronte, ambos “labradores”. El 24 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua por el Bachiller don Salvador González, cura párroco de la misma; se le puso por nombre “Marcos” y actuaron como padrinos el capitán don Diego García del Castillo, mozo e hijo de don Mateo Bello y doña Catalina García, difuntos y vecinos de Chasna, y doña Brígida Pérez, también moza e hija del alférez don Lucas de las Casas y doña Isabel González…

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Arico: Doña Isabel Delgado Saavedra (1908-1969), maestra nacional, aspirante a telefonista, actriz aficionada, poeta, vocal de la Junta Parroquial, presidenta del Taller Patriótico y delegada local de Flechas de la Sección Femenina en Arico el Nuevo

Nuestra biografiada obtuvo el título de Bachiller y luego cursó la carrera de Magisterio en La Laguna; al mismo tiempo se presentó a oposiciones para telefonista de la red insular. Tras obtener el título de Maestra ejerció en su municipio natal, primero como interina en la escuela mixta de los Altos de León, en Icor (Arico), durante más de dos años y medio, y luego como propietaria en la escuela unitaria de niñas de su pueblo, Arico el Nuevo, durante más de 34 años y medio, hasta su prematuro fallecimiento. Al margen de la actividad docente, tuvo una notable actividad como actriz aficionada y como poeta, aunque no llegó a publicar sus trabajos. Además, ostentó diversos cargos, como los de vocal de la Junta Parroquial de Arico el Nuevo, presidenta del Taller Patriótico y delegada local de Flechas de la Sección Femenina en el mismo pueblo.

Nació en Arico el Nuevo el 19 de enero de 1908, siendo hija de don Álvaro Delgado Rodríguez y doña Leonor Saavedra Gómez, naturales y vecinos del mismo pueblo. El 21 de junio de ese mismo año fue bautizada en la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Arico por el cura ecónomo don Esteban Martín Mendoza; se le puso por nombre “Isabel” y actuó como madrina doña Isabel Gómez, soltera, de la misma naturaleza y vecindad…

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Arico en 1930, según el artículo “El Sur de Tenerife” del obispo Fray Albino González Menéndez-Reigada

El interesante artículo “El Sur de Tenerife” fue publicado en sucesivas entregas en el periódico católico Gaceta de Tenerife en junio de 1930, hace 90 años, por el obispo de esta Diócesis Fray Albino González y Menéndez-Reigada. En él relata la visita que había efectuado a las parroquias del Sur de Tenerife, de la que en este artículo nos hemos limitado a su paso por el municipio de Arico. Comienza describiendo la aridez del paisaje sureño, donde los árboles eran raros, pues los pinares estaban limitados a la cumbre y en las medianías solo habían algunos frutales, sobre todo higueras; de resto, una pendiente suave hasta el mar que parecía un desierto, en una visión que domina y abruma al visitante, mezclando la tristeza con lo sublime, con lo espiritual, debido a su luminosidad. El sol que brilla sobre el horizonte y el mar también llaman la atención del obispo. También menciona las plantas peculiares de esa vegetación subdesértica que domina el paisaje, algunas cubiertas de espinas, como el cardón y la tunera, otras con savia tóxica, como el mismo cardón y la tabaiba amarga; también menciona al balo, que igualmente supone con savia cáustica, aunque no es así a pesar de que desprende mal olor. Describe las continuas curvas de la carretera, que sortean lomos y barrancos, así como los pueblos. Comienza con Icor, con sus pocas casas viejas y un aspecto que considera triste. Le sigue Arico el Nuevo, con casas señoriales y huertas frondosas, una especie de oasis entre tanta sequedad. Por arriba, subiendo hacia la cumbre, La Degollada y La Sabinita, que junto con el anterior y Arico el Viejo (al que curiosamente no nombra) conformaban la nueva parroquia de Ntra. Sra. de la Luz, cuya iglesia se pretendía ampliar por los propios feligreses, con el alcalde a la cabeza, para convertirla en un auténtico templo parroquial. Luego, asciende hasta El Lomo de Arico, donde se detiene en su bello y espacioso templo, la antigua parroquia del término. A continuación menciona las numerosas cuevas del lugar, algunas utilizadas como viviendas y otras, las más, como bodegas o depósitos de productos agrícolas. Con posterioridad, tras recorrer otro paisaje desierto y rocoso, llega a El Río, el núcleo más poblado del municipio, donde a pesar de su nombre en el pueblo el agua solo corría por atarjeas, y en cuya ermita sugiere establecer una parroquia filial de Arico, con un coadjutor residente. Finalmente, tras cruzar el profundo barranco del Río, llega a Chimiche, ya en el término municipal de Granadilla de Abona.

El autor del artículo, Fray Albino González y Menéndez-Reigada (1881-1958), fue un destacado sacerdote dominico, Ldo. en Filosofía y Letras, Doctor en Teología y Derecho Civil, obispo de Tenerife y de Córdoba, escritor y predicador, que tuvo una polémica actuación durante la Guerra Civil y una fuerte vinculación con el Régimen de Franco…

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Arico: Don Felipe Amaral Delgado (1848-1928), sargento 1º de Infantería, auxiliar de 1ª clase del Cuerpo de Administración Militar, agente ejecutivo, administrador, comerciante y alcalde de barrio del primer distrito de Santa Cruz de Tenerife

Durante 33 años desarrolló una dilatada carrera militar, en la que inicialmente ascendió desde soldado hasta sargento 1º de Milicias; luego pasó con este empleo a sargento 1º de Infantería y, finalmente, a auxiliar de 4ª clase al Cuerpo de Administración Militar, en el que alcanzó el empleo de auxiliar de 1ª clase y, por lo tanto, la consideración de oficial del Ejército. Tras cesar en las Milicias ya había ejercido como auxiliar o agente ejecutivo en La Laguna y luego, tras su retiro del Ejército, lo fue en Santa Cruz de Tenerife, así como administrador particular y comerciante en dicha capital. Además, desempeñó en reiteradas ocasiones los cargos de interventor y presidente de mesa electoral, jurado judicial y alcalde de barrio del primer distrito de Santa Cruz de Tenerife.

Nació en El Lomo de Arico el 11 de noviembre de 1848 , siendo hijo de don José Nicolás Amaral, ausente por entonces en La Habana, y doña María Delgado Feliciana. Al día siguiente fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por el cura párroco don Simón Díaz Curbelo; se le puso por nombre “Felipe Ramón” y actuó como padrino don Felipe Martínez…

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Los dos casinos de El Bueno (Arico) en la II República: “La Unión del Bueno” y “Círculo de Amistad 25 de Julio” (1934-1936)

Gracias al trabajo y tesón del ariquero, que sabe mucho de lucha desesperada, incluso contra las propias condiciones geográficas y climáticas del territorio, se constituyeron en el municipio de Arico varios casinos o sociedades de recreo, que pervivieron hasta el final de la II República en los diferentes núcleos de población: Arico el Nuevo (“Círculo Agrícola”), El Lomo o Villa de Arico (“Atlántida”), Arico el Viejo (“Centro Republicano”) y La Sabinita (“Unión y Libertad”), El Bueno (con dos casinos) y El Río de Arico (con otros dos). Teniendo en cuenta que su finalidad era desconectar a los vecinos de las duras faenas agrícolas y ganaderas, en estas sociedades se celebraban sobre todo bailes, pero se abrían para que sus socios pasasen el rato con los juegos de mesa y con la lectura de periódicos, revistas o libros, por lo que solían contar con una modesta biblioteca; además, es muy probable que en ellos se llevasen a cabo otros actos culturales, como obras de teatro o recitales de música y poesía, como ocurrió con la mayoría de las sociedades de este tipo en esa época.

En esta ocasión vamos a centrarnos exclusivamente en los dos casinos que existieron en El Bueno desde 1934 hasta 1936, que tuvieron por nombre “La Unión del Bueno” y “Círculo de Amistad 25 de Julio”. Llama la atención esa duplicidad, teniendo en cuenta que se trataba de uno de los núcleos menos poblado y más disperso de todo el municipio, pero se surtían de socios procedentes tanto de dicho pago como de los parajes de Madre del Agua, Chajaña, La Cabezada, La Yesca, La Morra del Pino y Altos de Arico. La explicación habría que buscarla en las rivalidades locales, que también motivaría sus respectivas actividades sociales, con el fin de superarse mutuamente.

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Arico: Doña María Dolores Hernández Saavedra (1903 1989), telefonista y maestra nacional por oposición, presidenta de las Mujeres de Acción Católica de Arico y directora teatral

Nuestra biografiada obtuvo por oposición una plaza de telefonista, que ejerció probablemente en la villa de Arico durante más de ocho años. Simultáneamente cursó la carrera de Magisterio y, una vez concluida, renunció a dicha plaza de telefonista y se dedicó por entero a la docencia, ejerciendo como maestra interina en las escuelas de Los Llanos de Aridane, Palo Blanco (Realejo Alto), El Bueno (Arico) y Santa Catalina (La Guancha). Luego, tras superar el correspondiente concurso oposición, ejerció como propietaria provisional en la escuela mixta de Altos de León en Icor (Arico); y, finalmente, como propietaria definitiva en la escuela de niñas de la villa de Arico, a cuyo frente estuvo durante 25 años. Además, fue la primera presidenta del Centro Parroquial de Acción Católica Femenina de Arico, directora teatral y Maestra de Hogar y Juventudes.

Nació en el Lomo de Arico el 16 de diciembre de 1903, a las diez de la noche, siendo hija de don Diego Hernández Perdomo y doña Juana Saavedra Gómez, naturales de dicho pueblo. El 28 de febrero de 1904 fue bautizada en la iglesia parroquial de San Juan Bautista por el cura ecónomo don Manuel Pérez Cabrera, Lcdo. en Sagrada Teología; se le puso por nombre “María de los Dolores” y actuó como madrina doña Mercedes Hernández Perdomo, su tía paterna…

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Granadilla de Abona-Arico: Don Pablo González y Real (1847-1907), primer teniente de Infantería, escribiente de la Capitanía General de Canarias, brigada del Batallón de Fuerteventura, comandante militar de La Gomera y del fuerte de Paso Alto

Con tan solo 20 años, nuestro biografiado se enganchó voluntariamente como soldado profesional en el Batallón Ligero Provisional de Canarias, de guarnición en Santa Cruz de Tenerife, en el que ascendió hasta sargento 2º de Milicias y se le concedió una Cruz del Mérito Militar de primera clase. Tras permanecer licenciado durante más de cuatro años, volvió al servicio como soldado sustituto de Milicias, aunque enseguida ascendió hasta sargento 1º, empleo con el que pasó a Infantería; por entonces actuó como escribiente de la Capitanía general y brigada del Batallón de Fuerteventura, aunque también prestó sus servicios en Lanzarote. Luego ascendió a alférez (luego 2º teniente) de Infantería de la escala de reserva, con residencia en Arrecife y Arico; con dicho empleo fue nombrado comandante militar de La Gomera y del fuerte de Paso Alto en Santa Cruz de Tenerife. Finalmente, ascendió a primer teniente de Infantería de la escala de reserva retribuida y, como tal, se le concedió el retiro, tras haber prestado sus servicios en el Ejército durante más de 26 años y medio. Tras su muerte se le concedió a su esposa la pensión a la que tenía derecho.

Nació en Granadilla de Abona el 27 de agosto de 1847, siendo hijo de don Cristóbal González Díaz y doña Francisca Real y Real, naturales del Puerto de la Cruz. El 1 de septiembre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua por el cura párroco propietario don Francisco Rodríguez Méndez; se le puso por nombre “Pablo Antonio de San Francisco” y actuó como madrina doña Paula Rodríguez, de la misma vecindad…

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