Güímar: Don Indalecio Cubas Castro (1885-1948), agricultor, comerciante, perito apreciador y partidor, delegado de la Asociación de Cazadores de Tenerife, presidente de la Asociación Pro Cultural de El Escobonal y teniente de alcalde republicano del Ayuntamiento

Nuestro biografiado trabajó en El Escobonal como agricultor, comerciante, perito apreciador de tierras y partidor. Además, desempeñó diversos cargos: vocal de la Junta Municipal del Censo electoral, delegado en El Escobonal de la Asociación de Cazadores de Tenerife, adjunto suplente de la mesa electoral de dicha sección y presidente fundador de la Asociación Pro Cultural de El Escobonal, que promovió un intento de segregación de este pueblo. Asimismo, formó parte del Ayuntamiento de Güímar durante la II República, como miembro de la Comisión Gestora y teniente de alcalde (2º y 3º), primero como político republicano independiente y luego como miembro del Partido Republicano Tinerfeño. Falleció en su domicilio de Güímar, cuando contaba 63 años de edad.

Nació en el pago de El Escobonal el 29 de abril de 1885, a las siete de la noche, siendo hijo de don Abelardo Cubas Padilla, natural de San Sebastián de La Gomera, y doña Rita Castro Díaz, que lo era del citado pago. El 4 de mayo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el coadjutor don Juan Elías Hernández, con licencia de don Fidel Farré Pujol, Lcdo. en Sagrada Teología, examinador sinodal, beneficiado curado propio y arcipreste del partido; se le puso por nombre “Pedro Indalecio” y actuó como padrino don Cándido Castro Delgado, siendo testigos don Rafael Hernández Delgado y don Domingo Torres Campos…

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El Cine de El Escobonal (Güímar), principal local de esparcimiento de Agache durante medio siglo (1950-2003)

En un artículo anterior sobre el “Club Juventud” ya nos ocupamos del primer cine mudo de El Escobonal, instalado en el salón de don Graciliano Díaz. En el presente artículo nos vamos a centrar en el posterior “Cine Escobonal”, una instalación emblemática que tuvo una gran importancia para el esparcimiento del pueblo, pues fue el único local recreativo de El Escobonal durante muchas décadas, tras la desaparición de los casinos. Con un proyecto elaborado en 1944 por el arquitecto don Tomás Machado Méndez, su construcción se comenzó a tramitar en ese mismo año, aunque la licencia municipal se le concedió en 1946 y abrió sus puertas hacia 1950. Combinó las proyecciones cinematográficas con los bailes, que llegaron a gozar de notable popularidad. Aunque los propietarios eran don Arsenio Pérez Díaz y su esposa doña María Díaz Díaz, su primer empresario fue su yerno don Antonio Reyes Marrero, quien también actuaba como operador, al que siguió don José Pérez Díaz “Cheo”, hijo de los propietarios. Continuó con ambas actividades hasta 1986, en que murió su último propietario, continuando luego con otros usos hasta 2003, en que fue demolido tras su adquisición por el Ayuntamiento.

Aunque la calidad de las películas proyectadas nunca fue muy elevada, consiguió captar al público de toda la comarca, pues durante varias décadas fue el único lugar de esparcimiento de este pueblo, cuya vida social y recreativa giró en torno a este edificio, por el que entraba al pueblo la cultura cinematográfica y las relaciones sociales. Sobre todo, alegró la vida de las chicas del pueblo, pues hasta entonces las únicas salidas que podían hacer de sus casas eran para ir a misa o a las fiestas patronales, mientras que ahora podían acudir todas las semanas al cine y con mucha frecuencia a los bailes, eso sí, siempre en compañía de sus madres, hermanos u otros familiares. Los hombres también se beneficiaron con la apertura del cine, aunque siempre lo tenían más fácil, pues podían pasar parte de las tardes y noches de ocio en los bares o tabernas del pueblo, en muchos casos practicando juegos de mesa, o asistían a los frecuentes encuentros de lucha canaria, en los que la asistencia de mujeres era bastante escasa. Lo cierto fue, que tanto en los bailes como en las proyecciones cinematográficas se forjaron muchas parejas en este pueblo…

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Las Fiestas de El Escobonal (Güímar) en honor de San José, presididas por la antigua imagen del Patrono (1755-1942)

El 19 de marzo de 1755 se celebró la primera fiesta de Agache en honor del nuevo Patrono, tras la bendición de la primitiva ermita, que desde entonces se ha seguido haciendo anualmente, salvo por motivos extraordinarios. En esa misma fecha de marzo se continuaron celebrando durante décadas las Fiestas Patronales de San José, hasta que en el siglo XIX se trasladaron al primer domingo de agosto, fecha en la que ya se celebraban en 1850. Con dicho cambio se buscaban unas mejores condiciones climáticas y, por lo tanto, menor riesgo de suspensión y una mayor asistencia de público; además coincidía con un período de menor actividad agrícola, lo que también favorecía el que los miembros de la comisión pudiesen dedicarle más tiempo, tanto a la organización como a la participación en la fiesta. Las fiestas se celebraron durante más de un siglo en el llano que rodeaba a la Ermita Vieja de Cano, en la parte baja de El Escobonal, hasta 1861 (aunque luego continuaría celebrándose allí la fiesta de San Vicente Ferrer, nueva advocación de dicho templo, hasta su destrucción en un temporal). A partir de 1862 se trasladaron al llano de tierra situado delante de la iglesia nueva, en el centro del pueblo, que en 1938 fue transformado en una auténtica plaza, con pavimento de cemento, bancos y árboles.

A mediados del siglo XIX la fiesta principal ya se celebraba el primer domingo de agosto, aunque los actos festivos se extendían también al sábado de la víspera y, en ocasiones, al lunes inmediato. Los palos o plumas con las primeras banderas se plantaban en la plaza el fin de semana anterior al de la fiesta y se adornaban por entonces con ramas de brezo o faya y hojas de palma, colocándose en los días siguientes el resto de los adornos por los distintos accesos a la plaza. Al igual que aún sucede con las Fiestas de San Pedro de Güímar, en este período las Fiestas de San José eran organizadas por las dos mitades en que se dividía el pueblo, El Escobonal de Arriba en los años pares y el de Abajo en los impares. La partición no era equitativa, pues se utilizaba como frontera la propia iglesia y plaza, en lugar del lomo de La Tambora que es la auténtica mitad del pueblo; por ello, lo normal era que El Escobonal de Abajo lograse recaudar más dinero que el de Arriba, lo que repercutía en la vistosidad de las fiestas. No obstante, el entusiasmo puesto por las comisiones y el tremendo pique existente entre ellas contribuía a disminuir las diferencias. Solía comenzar con el repique de campanas y lanzamiento de cohetes. No faltó nunca la actuación de la danza en la tarde del domingo principal por la plaza y el centro del pueblo, así como en la procesión, siempre acompañada por el flautista y tamborilero (que en esta etapa fue primero Cho Gaspar Díaz “El Cojo de la Pita” y luego su hijo Cho Cirilio Díaz). Casi nunca faltó la actuación de una banda de música el día principal de las fiestas o los dos días, alternándose sobre todo las de Arafo con la de Güímar; en su recibimiento (primero por la mañana y luego en las primeras horas de la tarde), que era un número esperado, la banda llegaba al sector que organizaba la Fiesta (a La Montaña en los años pares y a El Pino en los impares), desde donde se dirigía hasta la Plaza de San José en cabalgata anunciadora, ejecutando alegres marchas y pasacalles; luego, además de dar conciertos, amenizaba los paseos y los bailes en la plaza, y por la noche acompañaba a la procesión, junto con la danza. Asimismo, esa banda invitada tocaba la Diana del día principal por las calles principales.

En la mañana del domingo, día principal de la Fiesta, se celebraba una solemne función religiosa, en la que desde los años treinta del siglo pasado se invita a un destacado orador sagrado. Un número prácticamente fijo era la corrida de sortijas, que primero fue en bestias (caballos, burros o mulas) y a partir de los años veinte en bicicleta, la cual se celebraba inicialmente el domingo y luego pasó al sábado. Sobre todo a partir de 1930, en que se formó el primer “partido” o “bando” de El Escobonal, casi siempre se celebraba un encuentro de lucha canaria el domingo por la tarde, aunque a veces no se especificaba en el programa. En la noche del día principal tenía lugar la procesión, que llegaba hasta Las Lúas en los años pares y hasta La Fonda en los impares, en la que primero sólo se sacaba a la imagen de San José y luego, desde finales del siglo XIX, se incorporó a ella la Purísima o Inmaculada, con la participación de la danza de las cintas y banda de música, quemándose en su recorrido multitud de fuegos artificiales por uno o dos pirotécnicos, culminando con la exhibición de la “Entrada”. Y tanto el sábado como el domingo se celebraban bailes, a distintas horas (mañana, tarde y noche), a veces especificándose que eran regionales, amenizados por pianolas, orquestas o la propia banda invitada, tanto en salones particulares como en los casinos, además de verbenas en la propia plaza, sobre todo a partir de los años cuarenta…

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Güímar: Don Buenaventura Rústico Pérez Rodríguez (1915-1996), escribiente militar, sargento provisional de Infantería, contable y exportador de frutos

Establecido en Santa Cruz de Tenerife desde su niñez, fue movilizado con motivo de la Guerra Civil. Inicialmente sirvió como escribiente de la plana mayor en el Centro de Movilización del Regimiento Infantería de Tenerife. Luego pasó a la Academia de Sargentos de San Roque (Cádiz), de la que salió con los galones de sargento provisional de Infantería. Con dicho empleo prestó sus servicios en los frentes de Zaragoza, Molina de Aragón (Guadalajara), Madrid, Extremadura, El Ebro y Cataluña. Tras el fin de la contienda bélica continuó movilizado en la guardia y custodia de campos de concentración, estaciones y polvorines. Finalmente, sirvió en Batallones de Trabajadores del Norte de África. Tras obtener su licenciamiento trabajó durante muchos años como contable y exportador de tomates en Santa Cruz de Tenerife, donde murió.

Nació en El Escobonal de Abajo (Güímar) el 30 de octubre de 1915, a las tres de la tarde, siendo hijo de don Antonio Pérez Alonso, natural de Santa Úrsula, y doña María Rodríguez Pérez, que lo era del pueblo sureño. El 23 de noviembre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura párroco y beneficiado propio don Vicente Ferrer de la Cruz; se le puso por nombre “Buenaventura Rústico” y actuó como padrino don Miguel Rodríguez Cervantes, soltero…

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Principales aniversarios de acontecimientos históricos o biográficos que se conmemoran en el municipio de Güímar en el año 2020

Desde el año 2001 comenzamos a publicar en el folleto del programa de las Fiestas Patronales de Güímar los aniversarios de las principales efemérides que se cumplían en este término municipal. Aunque en este año tan anómalo por la pandemia que nos ha tocado no se ha publicado el programa en papel, no queremos interrumpir dicha serie de trabajos, por lo que aprovecho mi blog para divulgar los principales aniversarios que se conmemoran este año, tanto de acontecimientos históricos como biográficos, relacionados con hijos o vecinos destacados de este municipio.

A modo de ejemplo, de todas las efemérides recogidas podemos destacar las siguientes: los 425 años del fallecimiento de Argenta de Franquis Luzardo, dueña y administradora del Heredamiento de Güímar; los 275 años del inicio de la construcción de la primitiva ermita de San José de El Escobonal; los 225 años de la segregación de las parroquias de Candelaria y Arafo del beneficio de Güímar; los 150 años de la transformación del Juzgado de Paz de Güímar en Juzgado Municipal, de la creación del Registro Civil de este término y de la subasta del tramo de la Carretera General del Sur entre Candelaria y Güímar; los 125 años del nacimiento de Tomás Cruz García, abogado, político, cronista e Hijo Predilecto de Güímar; los 100 años del nacimiento de Ángel Hernández Rodríguez, químico, presidente de la ATAO y del Hogar Canario de Madrid e Hijo Predilecto de Güímar, de Juan Esteban Pérez Castro, cónsul honorario de Filipinas en Canarias y decano del cuerpo consular, y de Isidoro Frías Díaz, tamborilero de las danzas y Medalla de Plata de Güímar; los 75 años de la entrada en funcionamiento del nuevo Juzgado Comarcal de Güímar, de la aprobación de la urbanización de El Volcán y de la denominación de este barrio con el nombre de Fátima, de la inauguración del estadio de fútbol Tasagaya, del nacimiento de Arturo Gómez García, Dr. en Medicina, profesor universitario, Hijo Adoptivo de Gran Canaria y Predilecto de Güímar, y de Agustín Ángel García Díaz, malogrado director concertador de orquesta, fundador de la A.T.A.O. e Hijo Predilecto de Güímar; los 50 años de la inauguración de la autopista del Sur, en el tramo comprendido entre Güímar y Los Roques de Fasnia, de la transformación de Sección Delegada de Güímar en Instituto Nacional de Enseñanza Media, del estreno de la letra del Pasodoble “Al Socorro”, compuesta por Pedro Guerra Cabrera, de la inauguración del Club Náutico Puertito de Güímar y del fallecimiento de Andrés Hernández Álvarez, comandante de Artillería, presidente del “Orfeón La Paz”, árbitro de fútbol, colaborador periodístico, poeta, etc.; y los 25 años de la conclusión de las obras de prolongación y arreglo del muelle de El Puertito, de la recuperación de la tradicional fiesta de Chinguaro, del reconocimiento de la Denominación de Origen de los Vinos del Valle de Güímar, de la creación la Escuela de Música de Güímar, de la fundación de la agrupación folclórica “Atenguajos” de El Tablado, y del hermanamiento entre Güímar y Agaete…

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La parroquia de San Antonio de Padua de La Medida y Pájara (Güímar)

En un artículo anterior ya nos ocupamos de la construcción de la ermita de San Antonio de Padua en La Medida, que se bendijo en 1953. Inicialmente dependió de la parroquia de San Pedro Apóstol de Güímar, hasta que en 1961 se creó la nueva parroquia de Santo Domingo de Guzmán en la misma ciudad, que incluía en su demarcación los núcleos de La Medida y Pájara. En este artículo nos centramos en la elevación de dicha ermita a parroquia y en su trayectoria posterior.

Por decreto del obispo don Luis Franco Cascón, dado en San Cristóbal de La Laguna el 24 de febrero de 1966, se creó la parroquia de “San Antonio de Padua”, que empezaría “a regir y su funcionamiento deberá organizarse canónicamente a partir del 1 de Enero de 1967”. Quedaba integrada por los núcleos de La Medida y Pájara, segregados de la parroquia de Santo Domingo de Güímar, y Lomo de Mena, que hasta entonces pertenecía a la de San José de El Escobonal, sumando un total de 1.043 habitantes. Se fijó como sede la iglesia de La Medida, siendo su categoría de “entrada”. Sus límites eran: por el Norte, el cerro de Anocheza (La Ladera), de mar a cumbre; y por el Sur, el Barranco de Amea, también de mar a cumbre. Se nombró como primer cura encargado a don Julio Herrera González, cura ecónomo de San José de El Escobonal…

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Güímar: Don Eloy Rodríguez de la Rosa (1934-2018), agricultor, pescador y voz solista de la Rondalla de El Escobonal y del Coro Parroquial de San José, distinguido con la Medalla de Bronce de Güímar

Con motivo del segundo aniversario de su muerte, dedicamos este artículo a un hombre entrañable, cuya vida transcurrió en El Escobonal (Güímar), trabajando en la agricultura y, en menor medida, en la pesca. Pero, sobre todo, es y será recordado porque durante la mayor parte de su existencia alegró a su pueblo y a las islas con los cantos folclóricos de la tierra, como voz solista de la Rondalla de su pueblo natal y del Coro Parroquial de San José. Su inconfundible estilo y su bien ganado prestigio le hicieron merecedor de varios homenajes al final de su vida y de que el Ayuntamiento de Güímar le distinguiese con la Medalla de Bronce del municipio.

Nació en La Corujera de El Escobonal (Güímar) el 24 de octubre de 1934, siendo hijo de don Eloy Rodríguez Frías y doña Ángela de la Rosa García, naturales del mismo pueblo. El 2 de febrero de 1935 fue bautizado en el Santuario de la Virgen de Candelaria e inscrito en la parroquia de Santa Ana de dicha villa; se le puso por nombre “Blas Eloy” y actuó como padrino don Juan Rosa…

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Güímar: Don Domingo Tejera y Delgado-Trinidad (1855-1918), emigrante, comerciante, cajero, propietario de una fábrica de gofio, directivo de sociedades, representante de Industrias Extranjeras, 2º vicepresidente de la Asociación Canaria de Cuba, miembro del Comité de Defensa de Tenerife en Cuba y activista contra la división provincial

Miembro de una destacada familia güimarera, nuestro biografiado emigró a Cuba, donde sobresalió como comerciante, siendo propietario de la “Fábrica de Gofio La Lucha” de La Habana y cajero de la “Nueva Fábrica de Hielo”. Además, desempeñó diversos cargos, pues fue consiliario (consejero o vocal) del “Centro Canario”, vicetesorero y contador de la “Sociedad Canaria de Beneficencia y Protección Agrícola”, contador de la Sociedad “Unión y Ahorro” de La Habana, representante de “Industrias Extranjeras”, vocal de la “Asociación de Depósitos del Centro Gallego” de La Habana, presidente de la sección de Protección Agrícola y vicepresidente general de la “Asociación Canaria de Cuba”, miembro del “Comité de Defensa de Tenerife” en la isla de Cuba y activista contra la división provincial, desarrollando intensas campañas desde la prensa.

Nació en el caserío de Aguerche, en los altos de El Escobonal (Güímar), el 13 de noviembre de 1855, siendo el menor de los hijos de don Vicente Tejera de Castro, natural de Santa Cruz de Tenerife y oriundo por su padre de Güímar, y doña Juana Delgado-Trinidad y Delgado-Trinidad, de ilustre familia güimarera. Tres días después fue bautizado en la iglesia parroquial matriz del Apóstol San Pedro de Güímar por el Doctor don Agustín Díaz Núñez, beneficiado propio de la misma; se la puso por nombre “Domingo Gavino Bernardo Diego” y actuó como madrina doña María Magdalena Rodríguez…

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Antiguas familias de Agache (Güímar): Los Cubas de El Escobonal (“Los Gomeros”)

     El 16 de junio de 1847 contrajeron matrimonio en San Sebastián de La Gomera don Antonio Francisco Cubas Castilla, conocido por “José”, hijo de don José Joaquín Cubas y doña María Felipa Castilla, y doña María de las Mercedes Padilla Arteaga, hija de don Luis Padilla Ramos y doña Juana Arteaga Ramos. De dicha unión nacieron en dicha villa, entre otros hijos, dos que pasaron a Tenerife y se afincaron en el pueblo de El Escobonal, donde contrajeron matrimonio y alcanzaron un notable prestigio: don José Cubas Padilla (1847-1905), labrador, herrero, imaginero aficionado, vocal de la Junta municipal de Güímar e interventor electoral; y don Abelardo Cubas Padilla (1850-1914), propietario agrícola, escribiente, agrimensor, sochantre, alcalde pedáneo de Agache, delegado del juez municipal, fielatero de El Escobonal, interventor electoral y jurado judicial. Mientras que el primero tuvo escasa sucesión, que pronto se establecería en Santa Cruz de Tenerife, el segundo tuvo una amplia descendencia, que se mantuvo en El Escobonal durante varias generaciones, constituyendo la familia de “Los Gomeros”, a la que dedicamos el presente artículo.

     Aparte de los dos fundadores, entre otros muchos miembros de esta familia que han destacado por su actividad profesional, a nivel municipal, insular, regional, nacional o internacional han sobresalido varios de ellos, entre los que recordamos a: don Pedro Indalecio Cubas Castro (1885-1948), propietario agrícola, comerciante, apreciador de tierras, partidor, vocal de la Junta Municipal del Censo Electoral, adjunto suplente de la mesa electoral de El Escobonal y tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Güímar; don Evaristo Benito Cubas Castro (1888-?), músico, agrimensor, escribiente, poeta, presidente de la Sociedad Cultural “El Porvenir” de El Escobonal, directivo de la Asociación Canaria de Cuba y presidente de las comunidades de aguas “Morro Negro” y “Barranco de Guaco” de El Escobonal; sor Erudina Cubas Hernández (1915-1983), “Madre Nazaret”, Bachiller, maestra, religiosa de la Santa Casa de Nazaret, profesora y directora de diversos colegios en España y América; don Fortunato Gómez Cubas (1926-2002), minero, cantero, labrador, emigrante a Brasil, Venezuela y Holanda, músico de orquestas, miembro de varias agrupaciones folclóricas, director de la Agrupación Musical “Antón Guanche” de Candelaria y compositor; etc.

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Güímar: Don Francisco Pérez Marrero (1916-1939), sargento de Infantería muerto en el frente durante la Guerra Civil

     Hijo de un modesto carpintero, don Francisco Pérez Marrero se alistó voluntariamente en el Ejército como soldado de Infantería, cuando contaba 18 años de edad. Casi un año y medio después le sorprendió el golpe de estado y el comienzo de la Guerra Civil, cuando ya era cabo de Infantería. Enseguida ascendió a sargento del mismo cuerpo y, como tal, marchó a la Península, de donde regresó un mes después, para prestar sus servicios en La Gomera. Desde este destino volvió a ser enviado al frente y, cuando ya llevaba más de un año y medio en campaña, a finales de 1938 resultó gravemente herido en el tórax durante las operaciones de guerra llevadas a cabo por su Unidad en el sector de Balaguer, en el Frente de Cataluña, a consecuencia de lo cual falleció ocho días después en el Hospital Militar del Monasterio o Convento de Avellanes (Lérida), cuando contaba tan solo 22 años de edad.

     Nació en El Escobonal (Güímar) el 25 de diciembre de 1916, a las tres de la madrugada, siendo hijo de don Francisco Pérez González, natural de la ciudad de La Laguna, y doña Rosario Marrero y Marrero, que lo era del citado pueblo. El 24 de marzo de 1917 fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el coadjutor don Domingo Pérez Cáceres, con licencia del párroco regente don Simón Higuera Marrero; se le puso por nombre “Francisco Juan José” y actuó como padrino don Juan Díaz Méndez, soltero…

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