La construcción de la torre de la iglesia parroquial de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona, la instalación del reloj y el legado de don Domingo González Mena

     La torre de la iglesia parroquial de San Antonio de Padua de Granadilla de Abona se bendijo en 1885 y fue sufragada en un 60 % por don Domingo González Mena, acaudalado emigrante granadillero en Venezuela. Once años más tarde, en 1896, se instaló en ella el reloj, que se había encargado en Francia y fue sufragado mediante una suscripción popular entre el vecindario. Al año siguiente se proyectó la adquisición de nuevas campanas para ella. El Sr. González Mena, fallecido en América hacia 1908, dejó en su testamento un importante legado para ampliar la capilla de El Calvario de su villa natal y poner en ella una imagen, para lo que creó una comisión que debía administrarlo. Su generosidad con su pueblo natal motivó su nombramiento como Hijo Predilecto de Granadilla de Abona y la nominación de una plaza o alameda. Pero la inversión del resto del legado dio lugar a una agria polémica, pues unos querían invertirlo en edificios religiosos (construcción de una casa parroquial y acondicionamiento de la iglesia del antiguo convento), mientras que otros querían que se invirtiese en edificios civiles para alojar dependencias públicas (casas consistoriales, casa cuartel de la Guardia Civil, estación de Telégrafos, escuelas, etc.). Finalmente, ese dinero se invirtió en la reforma de la Plaza del exconvento franciscano, que llevaba el nombre del donante.

     La construcción de la torre comenzó en 1885 y concluyó al año siguiente Su costo ascendió a la cantidad de 11.818,48 pesetas, de cuya cantidad más del 60 %, 7.425,06 pesetas, fueron aportadas por don Domingo González Mena, emigrante granadillero en Venezuela, quien envió ese dinero desde Venezuela con un paisano. El autor de los planos fue don Felipe Pérez Mejías, natural y vecino de la propia villa, quien también dirigió las obras. La torre se bendijo el lunes 14 de junio de 1886, por el cura párroco de Arico don Antonio Martín Bautista; se le puso por nombre “Antonia María del Rosario”, en honor del patrón y compatrona de la parroquia, y actuó como padrino de la misma el párroco de Granadilla, don Atanasio Viña y Vera. En el mismo acto se bendijo el baptisterio por el mismo sacerdote…

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Los graves efectos del aluvión de 1826 en el municipio de Güímar y en los pueblos vecinos de Arafo y Fasnia

     Mucho se ha escrito sobre el célebre aluvión, huracán, tormenta o temporal de 1826, la catástrofe natural de ese tipo más grave de las registradas en la historia de Tenerife, pero aún quedan muchos datos por conocer del mismo. Los días 7 y 8 de noviembre de dicho año, hace casi dos siglos (exactamente 193 años), acometió a las islas, y con especial crudeza a Tenerife, uno de esos temporales de viento y lluvias torrenciales que en periodos más o menos largos suelen visitarla y que, por desgracia, siempre dejan una honda huella de su marcha destructora. Pero si de todos los ocurridos habían quedado recuerdos imperecederos, del que nos ocupa ha perdurado su memoria aterradora, viva y fresca, hasta la actualidad, pues tal fue la magnitud de sus estragos, humanos y materiales, que se considera el mayor de los ocurridos después de la Conquista. De lo ocurrido en Candelaria ya nos ocupamos en otro artículo de este mismo blog, por lo que en esta ocasión nos vamos a centrar en lo ocurrido con motivo de esa catástrofe en Güímar, Arafo y Fasnia.

     En el término de Güímar el número de víctimas mortales se elevó a siete, cinco de ellas sorprendidas en las Dehesas de Agache (de las que tres fueron llevadas por las aguas torrenciales que discurrieron por el barranco de Herques) y las dos restantes arrastradas con sus casas en el barrio de La Hoya de Güímar. En cuanto al resto de los daños, debemos destacar los 103 animales que sucumbieron con motivo del aluvión en todo el municipio: 3 bueyes, 1 yegua, 2 mulos, 5 burros, 72 cabras, 18 ovejas y 2 gallinas. Se dañaron decenas de casas, 7 de las cuales fueron “llevadas desde sus cimientos”. Numerosas fueron las pérdidas de frutos (tanto los que ya se habían recogido como los de próxima cosecha), los estragos de tierras superficiales y las cercas destruidas en los terrenos que se salvaron. Hubo graves daños en las higueras, pues fueron muchas las arrancadas por el huracán sin pérdida de tierras, por un importe de 17.558,3 pesos. También se perdieron otros árboles en La Ladera, la Costa, Las Rozas, Boruga, el pueblo, las Lomas y Agache, por un valor total de 151.249,3 pesos; las tierras que se llevó el agua, en extensión y profundidad, se elevaron a 7.536 almudes y la mayor parte correspondían a viñedos. De los 695 contribuyentes que existían en el término según el último repartimiento de la Contribución Territorial, 498 presentaron cuentas de pérdidas, restando “197 propietarios que puedan asegurar haber sufrido más o menos”. El total de las pérdidas económicas sufridas en el término se evaluó en 196.476,33 pesos.

     En Arafo, además de la pérdida de un elevado número de animales domésticos, árboles silvestres y frutales, así como daños en las cosechas y en las casas de sus habitantes, sólo hubo una víctima mortal del aluvión, que fue arrastrada hasta la costa por las aguas torrenciales que bajaron por el barranco de Añavingo. Por fortuna, el aluvión sólo provocó la muerte de un hijo del municipio de Fasnia, ahogado en un naufragio, pero también afectó a la iglesia de San Joaquín, que por entonces ya adolecía de graves defectos estructurales, pues se desplomaron unas paredes, con el consiguiente deterioro del pavimento, aparte de los consiguientes daños en ganado, viviendas particulares y cultivos…

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Adeje: Don José Esquivel García (1809-1855), sargento 1º graduado de Milicias con derecho a fuero y molinero

     Nuestro biografiado entró a servir como soldado en el Regimiento Provincial de Abona, en el que, saltándose dos empleos intermedios, ascendió inmediatamente a sargento 2º, en el que permaneció por lo menos durante 23 años; finalmente, se le concedió el grado de sargento 1º de Milicias, se le propuso para una Cruz sencilla y, dados sus largos años de servicio, fue aspirante al fuero militar. Además, trabajó como molinero, en un molino de agua arrendado a la Casa Fuerte y dedicado casi exclusivamente a la elaboración de gofio.

     Nació en la villa de Adeje el 16 de diciembre de 1809, siendo hijo de don Francisco Esquivel González y doña María García de Febles, natural ésta de Los Silos. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Úrsula por el beneficiado don Agustín Salazar; se le puso por nombre “José Antonio” y actuó como padrino don José Jorge Acevedo, por entonces sargento de Milicias y alcalde mayor de dicha villa…

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Güímar-Fasnia: Don Manuel Díaz y Díaz (1869-1932), agricultor, comerciante, opositor a los fielatos, promotor de un intento de segregación de El Escobonal, presidente fundador de la galería Chifira, vocal fundador del Comité Republicano y alcalde de Fasnia

     Vamos a recordar hoy la vida de un hombre de origen sencillo que fue abriéndose camino en la agricultura, en el comercio y en la política, hasta ocupar en ellos un puesto destacado. De ideología republicana liberal, don Manuel Díaz y Díaz se enfrentó al Ayuntamiento de Güímar por haber establecido un fielato en El Escobonal y promovió un intento de segregación de este pago para su unión posterior a Fasnia. Al igual que hicieron anteriormente otros muchos escobonaleros desarrolló la mayor parte de su actividad en dicho municipio de Fasnia, donde fundó un comercio y la primera galería de agua, la Comunidad de Aguas “La Prosperidad” de Chifira, de la que fue su primer presidente y luego vicepresidente; además, en dicho pueblo cultivó tomates tempranos, diseñó un original modelo de depósito de agua para el riego, fue vocal fundador del Comité local del Partido Republicano y llegó a ocupar la alcaldía constitucional.

     Don Manuel Díaz nació en el entonces pago de El Escobonal (Güímar) el 28 de junio de 1869, siendo hijo de don Francisco Díaz Castro y doña Juana Díaz Yanes, naturales del mismo lugar y vecinos de la Vera de Abajo. El 3 de julio inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura párroco don Juan Elías Hernández, actuando como madrina doña Isabel Delgado López…

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Santiago del Teide: Don Manuel Gorrín (1608-1668), propietario agrícola, alférez de Milicias, primer alcalde mayor y juez ordinario de la Villa de Santiago

     Miembro de una acomodada familia establecida en Tamaimo, don Manuel Gorrín fue un notable propietario agrícola, lo que le permitió obtener el empleo de alférez de la compañía de Milicias del Valle de Santiago. Luego, al crearse el Señorío y la Villa de Santiago, fue nombrado primer alcalde mayor y juez ordinario de la misma por el entonces capitán don Fernando del Hoyo Solórzano, primer Señor de dicha villa. Falleció soltero, cuando contaba unos 60 años.

     Nació en el pago de Tamaimo hacia 1608. Probablemente fue bautizado en la iglesia de Ntra. Sra. de los Remedios de Buenavista, a cuya jurisdicción pertenecía por entonces el Valle de Santiago. Tuvo siete hermanos: don Francisco Gorrín, don Pedro Gorrín, doña Sebastiana de Évora, doña Isabel González, don Melchor Gorrín, doña Ángela Gorrín y doña Ana Gorrín, según se desprende de su testamento. De momento no sabemos con seguridad quiénes fueron sus padres, pero sí sus abuelos: don Florián Gorrín, propietario agrícola y ganadero, exportador de la ceniza de almácigo, fiador del remate de la renta decimal de los ganados de La Gomera, patrono de la capellanía fundada por su madre y alcalde del Valle de Santiago, y doña Inés Pérez, de familia guanche; ambos testaron en Garachico en 1632…

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El municipio de Fasnia en el segundo cuarto del siglo XIX

     Aunque no era frecuente que los viajeros pasasen en sus visitas a Tenerife más al Sur de Güímar, sobre todo debido a las dificultades de las comunicaciones, hemos localizado nueve descripciones o referencias a Fasnia en el segundo cuarto del siglo XIX, extraídas de otras tantas publicaciones, posteriores a la segregación de este término del de Arico, en 1795.

     De ellas, la descripción que aporta más información es la de Pascual Madoz, aunque tanto la de Francis Coleman Mac-Gregor como la de José Valentín de Zufiría y José Joaquín Monteverde también incluyen datos de interés. Por su parte, las referencias de Browne y Berthelot se centran en aspectos etnográficos, sobre los enterramientos guanches del Barranco de Herques y la pervivencia de las tradiciones de los antiguos pobladores en esta comarca. Las restantes prácticamente se limitan a datos demográficos. Algunos de los autores también aportan mapas de Tenerife, en los que figura el pueblo de “Fasnea”.

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Vilaflor de Chasna-Arona-Arico: Lcdo. don Francisco González “Natural” (1623-1697), sacerdote de origen guanche, capellán de Vilaflor y Arico, y beneficiado servidor de Adeje

     Miembro de una destacada familia chasnera de ascendencia guanche por sus cuatro abuelos, don Francisco siguió la carrera sacerdotal hasta ordenarse de presbítero; simultáneamente obtuvo el título de Licenciado en Sagrada Teología. Como sacerdote, fue durante muchos años capellán de la parroquia de San Pedro Apóstol de Vilaflor, así como beneficiado servidor de la parroquia de Santa Úrsula de la villa de Adeje durante más de un año y medio. Al final de su vida se estableció en Arico, pueblo del que era oriundo por su madre y en el que falleció, tras haber actuado como capellán de la parroquia de San Juan Bautista.

     Nació en la amplia jurisdicción de Vilaflor, probablemente en el pago del Valle del Ahijadero (actual Valle de San Lorenzo en Arona), en agosto de 1623, siendo hijo de don Alonso González “Natural” (también llamado Alonso González Guanche), nacido en el citado Valle, y de doña Águeda de Morales, natural de Arico; ambos casados en Vilaflor en 1622 y de origen guanche. El 16 de ese mismo mes fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Vilaflor…

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Granadilla de Abona: Don Francisco Antonio Peraza y Ayala (1732-1800), capitán de Milicias, alcalde real de Granadilla, patrono de la ermita de San Isidro y mayordomo de las Mercedes de Abona, con información favorable de hidalguía y nobleza

     Miembro de una de las familias del Sur de Tenerife que más oficiales dio a las Milicias Canarias, los Peraza de Ayala, nuestro biografiado también siguió la carrera militar, en la que ascendió desde cadete hasta capitán de Milicias, siempre en el Regimiento Provincial de Abona. Además, desempeñó el cargo de alcalde real de Granadilla en cuatro etapas, así como los de patrono de la ermita de San Isidro de dicho lugar y mayordomo de las Mercedes de Abona. Presentó junto con su hermano Fernando una información de hidalguía y nobleza, en la que fue amparado. Contrajo matrimonio primero en Granadilla y luego en Arico, dejando una amplia y destacada sucesión de su segundo enlace, repartida entre ambas localidades sureñas.

     Nació en Granadilla de Abona el 30 de julio de 1732, siendo hijo del capitán don Francisco Peraza de Ayala y del Castillo y de doña Beatriz Margarita Bello de Frías. El 3 de agosto inmediato fue bautizado en la iglesia de San Antonio de Padua, por el cura párroco propio don Rodrigo García de Armas; se le puso por nombre “Francisco Antonio”. No conocemos más datos de la partida por haber desaparecido el correspondiente libro en un incendio…

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Candelaria: Don Antonio Castellano Rodríguez (1925-2014), recordado pescador y patrón de barco, que da nombre a una plaza

     Nuestro biografiado, conocido cariñosamente como “El Conejera” trabajó durante casi toda su vida como pescador, para lo que adquirió sucesivamente cuatro barcos de pesca, que el mismo pilotaba al haber obtenido el título de patrón. Además, en su adolescencia jugó al fútbol, deporte al que siempre fue muy aficionado y también trabajó como extractor de arena, transportista y responsable de una granja de pollos. Con respecto a su esposa, doña Eloína Pérez Rodríguez tuvo una intensa vida laboral como vendedora de pescado, jornalera en fincas de tomateras y empaquetados de papas, y cocinera en varios bares-restaurantes. Tras recibir una placa de la Cofradía de Pescadores y un homenaje por el programa de radio “A la Pimienta”, desde este año, don Antonio Castellano Rodríguez da nombre a una plazoleta de la zona de El Ramonal, en Candelaria, donde vivió con su familia, como reconocimiento del Ayuntamiento a su intensa actividad pesquera.

     Don Antonio nació el 11 de mayo de 1925 en Llano del Moro (entidad de población perteneciente por entonces al municipio de El Rosario y hoy a Santa Cruz de Tenerife), siendo hijo de don Rafael Castellano Mesa, natural de Candelaria, y doña María Rodríguez Díaz, que lo era del citado núcleo rosarino. Fue bautizado en la iglesia de Santa Ana de Candelaria…

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Las Federaciones Obreras comarcales del municipio de Güímar en la II República Española (1931-1936)

     Como ya hemos puesto de manifiesto en otros trabajos, la proclamación de la II República Española supuso un enorme revulsivo político y sindical, tanto en Güímar como en todo el territorio nacional. Por ello, a lo largo de sus cinco años de existencia en Canarias se fueron constituyendo diversas agrupaciones políticas o federaciones obreras, tanto en la cabecera de este municipio y con jurisdicción sobre todo él, como en el importante pago de El Escobonal, con ámbito restringido al mismo dado su gran peso demográfico. Así, en 1931 se constituyó la Federación Obrera comarcal de El Escobonal, la Federación Obrera comarcal de ambos sexos de Güímar, la Agrupación Socialista Tinerfeña de Güímar y el Comité Local del Partido Republicano Tinerfeño de Güímar; en 1932, el Comité Local de Acción Popular Agraria de El Escobonal y la Agrupación del Partido Republicano Socialista de Güímar; en 1933, el Comité Local de Acción Popular Agraria de Güímar; en 1935, el Sindicato Agrícola Tomatero de la Villa de Güímar y el Comité Local de la Juventud de Acción Popular de Güímar; y en 1936, el Sindicato Local de Inquilinos, la Agrupación Municipal de Güímar de Izquierda Republicana, la Agrupación Socialista Obrera de El Escobonal, la Agrupación Local del Partido Unión Republicana de Güímar, el Sindicato de Profesiones y oficios varios de Güímar y sus contornos, la nueva Federación Obrera de Güímar de la UGT, la Juventud Socialista de Güímar y el Sindicato de Defensa Agrícola del Valle de Güímar.

     El presente artículo está dedicado a las tres Federaciones Obreras comarcales creadas en este municipio, las dos primeras fundadas en julio de 1931 y la tercera reorganizada en abril de 1936 y disuelta en julio de ese mismo año, además del Sindicato Local de Inquilinos. La primera entidad tuvo su sede en el pago de El Escobonal y las restantes en la cabecera municipal de Güímar y todas ellas estuvieron controladas por la Unión General de Trabajadores (UGT). Ese intenso movimiento obrero se dejó sentir en esos años, convocando huelgas, solicitando a las autoridades la realización de obras y participando en asambleas con el fin de mitigar el paro. Además, muchos de sus dirigentes también lo fueron de las Agrupaciones Socialistas de Güímar y El Escobonal; y varios de ellos formaron parte de la corporación municipal durante el Frente Popular, acaparando incluso la alcaldía, que fue ostentada por don Lorenzo Castro Delgado…

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