La Sociedad “Juventud Católica” de Candelaria (1930-1939) y su intensa actividad cultural y religiosa

En este artículo nos vamos a ocupar de una de las sociedades constituidas en Candelaria antes de la Guerra Civil Española, la “Juventud Católica”, que poco tenía que ver con los casinos existentes por entonces en los distintos núcleos de población del municipio. Solo coincidía con ellos en la celebración de veladas teatrales, musicales y literarias, pues su fin principal era encauzar la vida intelectual y moral de los jóvenes hacia las exigencias cristianas que marcaba la Religión Católica. Desarrolló una intensa actividad cultural, pues llegó a contar con una biblioteca, un cuadro dramático, un coro y una orquesta, esta última dirigida por su presidente fundador, don Álvaro González Tejera, además de impartirse en su seno conferencias y cursillos con la proyección de imágenes fijas, la mayoría de contenido religioso; también se impartieron en ella clases nocturnas y de primeras letras para analfabetos. Pero esta vertiente socio-cultural decayó drásticamente tras su integración en la Acción Católica y el inicio de la Guerra, al ser movilizados muchos de sus socios y centrarse casi exclusivamente en su vertiente religiosa. Su impulsor y consiliario fue el sacerdote dominico fray Ramón Fernández.

A mediados de 1930 ya estaban en funcionamiento las Juventudes Católicas de Santa Cruz de La Palma (con unos 200 socios) y Las Palmas de Gran Canaria; asimismo, se estaban organizando las de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, El Paso y Valverde. En ese ambiente, se promovió la constitución de la “Juventud Católica” de Candelaria, que sería la primera de este tipo legalizada en Tenerife, cuya comisión organizadora redactó en agosto de dicho año su Reglamento, que comenzaba explicando lo que era la Juventud Católica y señalando su situación en España y en Canarias, en términos muy entusiásticos…

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Granadilla de Abona: Don José Pomar Frías (1923-1979), sargento de los Flechas, Bachiller Universitario, Maestro, estudiante de Derecho y Estadística, alférez de complemento de Infantería de la I.P.S., agricultor exportador, promotor inmobiliario, teniente de alcalde y alcalde accidental de Granadilla

Nuestro biografiado fue un buen estudiante de Bachillerato, que alternó con su ingreso en los Flechas de Falange, en los que alcanzó el grado de sargento. Cursó estudios en la ciudad de La Laguna y obtuvo los títulos de Bachiller Universitario y Maestro; también estudió Derecho en la misma Universidad, aunque no llegó a acabar la carrera, así como Estadística, que tampoco terminó. Prestó su servicio militar en la Milicia Universitaria, en la que alcanzó los empleos de sargento y alférez de complemento de Infantería. Después de licenciado trabajó durante toda su vida como agricultor exportador y promotor inmobiliario. Además perteneció durante seis años al Ayuntamiento de Granadilla, como concejal, primer teniente de alcalde y alcalde accidental. También colaboraba en la prensa, con cartas al director. Permaneció soltero y falleció prematuramente.

Nació en Granadilla de Abona el 27 de enero de 1923, a las siete de la mañana, siendo hijo del teniente don José Pomar García y doña María Isabel Frías Rodríguez. El 16 de junio de ese mismo año recibió el bautismo en la iglesia de San Antonio de Padua, de manos del párroco don Esteban Hernández Ramos; se le puso por nombre “José Ramón Antonio Juan Crisóstomo” y actuaron como padrinos-testigos su tío don Francisco Frías Rodríguez, soltero y de Granadilla, y su tía abuela doña Isabel Rodríguez Pomar, casada y de Arico…

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Arafo: Don Jerónimo Monje Guzmán (1875-1945), sargento de Infantería, cosechero exportador, presidente de comunidades de aguas, vicepresidente 1º del Casino “Unión y Progreso”, miembro de las Juntas locales de Primera Enseñanza y Cultura, concejal y alcalde de Arafo

Siendo sargento de Infantería, este hijo de Santa Úrsula contrajo matrimonio en Arafo, donde se estableció y trabajó como propietario agrícola y cosechero exportador, constituyendo el tronco de la familia Monje en este municipio. Además, dado el prestigio que alcanzó en su pueblo adoptivo, desempeñó en éste diversos cargos, como los de adjunto del tribunal municipal, miembro de la Junta local de Primera Enseñanza, presidente de la Comunidad de aguas “La Unión”, vicepresidente 1º del Casino “Unión y Progreso”, jurado judicial, concejal, teniente de alcalde y alcalde en varias etapas, miembro de la Junta local de Cultura, somatenista y presidente de la Comunidad de regantes “Añavingo”.

Nació en Santa Úrsula el 15 de marzo de 1875, a las once de la mañana, siendo hijo de los propietarios don Jerónimo Monje y Ocampos [sic] y doña Juana del Rosario Guzmán y Machado, casados en dicho pueblo en 1872. Fue bautizado en la iglesia parroquial del mismo nombre por el cura párroco ecónomo don Félix Oramas y Morales; se le puso por nombre “Gerónimo Raimundo” y actuó como padrino su tío paterno don Agustín Monje y Ocampos [sic], empleado y domiciliado en la casa paterna…

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San Miguel de Abona: Don Miguel González Díaz (1933-2006), cura ecónomo de Alajeró, Arico y San Miguel de Abona, párroco de La Cuesta, Barranco Grande y Santa Cruz de Tenerife (barrios de La Alegría, Los Campitos y La Salud) y párroco emérito de Nuestra Señora de la Salud

Este recordado sacerdote, nacido en San Miguel de Abona, cursó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Tenerife, donde fue un buen estudiante. Una vez recibidas las órdenes sagradas, fue nombrado, sucesivamente, cura ecónomo de Alajeró, durante casi un año y medio; cura ecónomo de la villa de Arico, durante dos años, y, simultáneamente, encargado de Arico el Nuevo, en la mayor parte de ese tiempo; cura ecónomo del Arcángel San Miguel de su pueblo natal, durante casi diez años, los cuatro últimos encargado también de la nueva parroquia de Aldea Blanca, cuyo templo se había construido bajo su regencia, lo mismo que la nueva iglesia de El Roque. Luego ejerció como cura ecónomo en La Cuesta (La Laguna) y Barranco Grande (El Rosario). Finalmente, durante muchos años, fue párroco en varios barrios de Santa Cruz de Tenerife: La Alegría, Los Campitos y La Salud. En el momento de su muerte era párroco emérito de Ntra. Sra. de la Salud de la capital tinerfeña.

Nació en San Miguel de Abona el 8 de junio de 1933, a las ocho de la tarde, siendo hijo de don Rosendo González Hernández y doña Teófila Díaz González. El 29 de septiembre de ese mismo año fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el cura encargado don Celso González Tejera; se le puso por nombre “Miguel Félix Celso” y actuaron como padrinos don Agustín González Hernández y doña Antonia Acevedo Feo…

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Las Fiestas patronales de Tamaimo (Santiago del Teide) de 1908, en honor de Santa Ana

Del 25 al 27 de julio de 1908 se celebraron las tradicionales fiestas patronales del pago de Tamaimo, el mayor núcleo de población del municipio de Santiago del Teide, en honor de Santa Ana. Pero ese año contaron con varios testigos de excepción procedentes del vecino pueblo de El Tanque: el maestro de la escuela de niños, don Manuel Rodríguez López; otro maestro, don Agustín Acosta y Castro, que era hermano del párroco de dicho pueblo; un sobrino de éstos, don Antonio Pérez Acosta; y el secretario del Ayuntamiento, don Abraham Trujillo Ferrer, que por cierto era natural de la villa de Santiago. Durante su estancia fueron agasajados por los principales vecinos de Tamaimo, así como por el cura párroco del Valle, el sochantre-organista, que también era secretario del Ayuntamiento y del Juzgado, y dos primos de don Abraham.

El 30 de julio de 1908, el santiaguero y destacado colaborador periodístico don Abraham Trujillo Ferrer firmó como “A. Te Efe” un artículo en El Tanque, donde ejercía como secretario del Ayuntamiento, que fue publicado en El Tiempo el 4 de agosto inmediato. En él describía brevemente las fiestas de Santa Ana en Tamaimo, a las que habían acudido personas de los distintos pagos del municipio de Santiago del Teide, así como de otras localidades vecinas, como Chío, Guía y Adeje. El cronista destacaba la tranquilidad y ausencia de altercados, la procesión con las imágenes de Santa Ana y San Joaquín, el alumbrado a la veneciana, la abundancia de fuegos artificiales, las bellas galas que lucían las mujeres y los bailes, amenizados por instrumentos de cuerda que tocaban los aires de la tierra (isas, folías, malagueñas, seguidillas, etc.). Pero, sobre todo, hacía hincapié en la hospitalidad del vecindario, que multiplicaba sus atenciones hacia los forasteros, mencionando especialmente a una docena de vecinos de Tamaimo que agasajaron a los visitantes de El Tanque. También agradecía su amabilidad y cariño a dos amigos, el cura párroco del Valle, don José Serret y Sitjá, y el secretario del Ayuntamiento, don Maximino Remón Roqueso, que también era sochantre-organista de la parroquia, así como a sus primos don Alfonso y don José Ferrer Guanche…

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