Fasnia: Doña María Eduvigis Rodríguez González (1914-2002), reconocida pintora

Este artículo está dedicado a una mujer que cursó estudios de pintura en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife con algunos de los mejores pintores tinerfeños de la época (Bonnín, Guezala, Chevilly, González Suárez y Zuppo). Cultivó el óleo, pero, a pesar de su calidad académica, no dio a conocer su labor pictórica como realmente se merecía. No obstante, participó en varias exposiciones colectivas en la capital de la isla y, posteriormente, expuso en solitario en el Real Casino de Tenerife, así como en Fasnia, su pueblo natal.

Nació en el caserío del Camino Real de Fasnia el 1 de noviembre de 1914, a las ocho de la mañana, siendo hija de don Celestino Rodríguez González y doña Eduvigis González Trujillo. El 29 de noviembre fue bautizada en la iglesia de San Joaquín por el cura párroco don Luis Navarro Nóbrega; se le puso por nombre “María Eduvigis Jorgina” y actuaron como padrinos-testigos don Jorge Esquivel Díaz y su hermana doña Jorgina Esquivel Díaz, por entonces soltera.

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El Cine de El Escobonal (Güímar), principal local de esparcimiento de Agache durante medio siglo (1950-2003)

En un artículo anterior sobre el “Club Juventud” ya nos ocupamos del primer cine mudo de El Escobonal, instalado en el salón de don Graciliano Díaz. En el presente artículo nos vamos a centrar en el posterior “Cine Escobonal”, una instalación emblemática que tuvo una gran importancia para el esparcimiento del pueblo, pues fue el único local recreativo de El Escobonal durante muchas décadas, tras la desaparición de los casinos. Con un proyecto elaborado en 1944 por el arquitecto don Tomás Machado Méndez, su construcción se comenzó a tramitar en ese mismo año, aunque la licencia municipal se le concedió en 1946 y abrió sus puertas hacia 1950. Combinó las proyecciones cinematográficas con los bailes, que llegaron a gozar de notable popularidad. Aunque los propietarios eran don Arsenio Pérez Díaz y su esposa doña María Díaz Díaz, su primer empresario fue su yerno don Antonio Reyes Marrero, quien también actuaba como operador, al que siguió don José Pérez Díaz “Cheo”, hijo de los propietarios. Continuó con ambas actividades hasta 1986, en que murió su último propietario, continuando luego con otros usos hasta 2003, en que fue demolido tras su adquisición por el Ayuntamiento.

Aunque la calidad de las películas proyectadas nunca fue muy elevada, consiguió captar al público de toda la comarca, pues durante varias décadas fue el único lugar de esparcimiento de este pueblo, cuya vida social y recreativa giró en torno a este edificio, por el que entraba al pueblo la cultura cinematográfica y las relaciones sociales. Sobre todo, alegró la vida de las chicas del pueblo, pues hasta entonces las únicas salidas que podían hacer de sus casas eran para ir a misa o a las fiestas patronales, mientras que ahora podían acudir todas las semanas al cine y con mucha frecuencia a los bailes, eso sí, siempre en compañía de sus madres, hermanos u otros familiares. Los hombres también se beneficiaron con la apertura del cine, aunque siempre lo tenían más fácil, pues podían pasar parte de las tardes y noches de ocio en los bares o tabernas del pueblo, en muchos casos practicando juegos de mesa, o asistían a los frecuentes encuentros de lucha canaria, en los que la asistencia de mujeres era bastante escasa. Lo cierto fue, que tanto en los bailes como en las proyecciones cinematográficas se forjaron muchas parejas en este pueblo…

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Santiago del Teide-Guía de Isora: Don Lucas Forte (1678-1752), propietario agrícola y alférez de Milicias

Miembro de una familia de posición económica desahogada, don Lucas Forte dedicó toda su vida al cuidado de las propiedades agrícolas que poseía tanto en el Valle de Santiago como en Guía de Isora. Después de casado se estableció con su familia en el caserío de Las Fuentes, sobre Tejina de Guía, donde vivió y murió. Además, al igual que su padre, obtuvo el empleo de alférez del Regimiento de Milicias de Abona-Adeje, que ostentó durante muchos años, siendo el militar de mayor graduación de dicha zona.

Nació en el caserío de Las Manchas de la villa de Santiago hacia 1678, siendo hijo de del alférez don Juan Pérez Forte y doña Inés Domínguez, casados en Buenavista en 1665. Fue conocido como “Lucas Francisco Forte”. Probablemente fue bautizado en la parroquia de Ntra. Sra. de los Remedios de Buenavista, de la que por entonces dependía dicho Valle…

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Güímar-Arona: Don Pablo Cuesta Ruiz (1748-1813), sargento 1º de Milicias profesional o “de sueldo continuo” en los Regimientos de Güímar y Abona

Nuestro biografiado llegó a Tenerife como militar profesional destinado a la instrucción de las Milicias Canarias, tras la reorganización de éstas. Se incorporó como cabo de escuadra al Regimiento Provincial de Güímar, en cuya cabecera ejerció y contrajo matrimonio. Luego pasó con el mismo destino a la compañía de La Matanza de Acentejo del mismo cuerpo. Tras regresar a Güímar como cabo 1º, ascendió a sargento 1º de Milicias “de sueldo continuo”. Con este último empleo pasó posteriormente al Regimiento de Abona, quedando encargado de la instrucción de la compañía del Valle de San Lorenzo (Arona), donde obtuvo su retiro y falleció. Su descendencia se extendió por Güímar, Arona, San Miguel de Abona y Santa Cruz de Tenerife.

Nació en la Península, probablemente en Madrid, hacia 1748, siendo hijo de don Pablo Cuesta y doña Úrsula Ruiz. No obstante, en 1800 se firmaba como “Pablo Cuesta Rodríguez Barco”. Como lugar de su naturaleza figuran contradicciones en las distintas partidas de boda de él y de sus hijos, así como en el bautizo de éstos y en su partida de entierro: la “villa de Untoas en Madrid”, la localidad de “Antova en Andalucía”, “el Reyno de Toledo en la Península de España” o “la Villa de Madrid” …

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Granadilla de Abona: Don José Álvarez de Ledesma (1796-?), sacerdote, beneficiado servidor de Adeje y Garachico

Miembro de una destacada familia de escribanos, militares y religiosos, nuestro biografiado eligió esa última opción y siguió la carrera eclesiástica; así, tras conseguir que sus padres fundasen un patrimonio vitalicio a su favor, recibió las órdenes sagradas hasta el presbiterado. Luego se le concedieron las licencias de celebrar, confesar y predicar. De sus destinos, sabemos que ejerció como beneficiado servidor de la parroquia de Santa Úrsula en la villa de Adeje, a cuyo frente permaneció durante seis años; y posteriormente, por problemas de salud, pasó con el mismo cargo a la parroquia de Santa Ana en la villa y puerto de Garachico, en la que estuvo otros cinco años. Debió tener un carácter fuerte, pues en ese último destino tuvo serios enfrentamientos con el alcalde constitucional de dicha villa y con el otro beneficiado propio de su parroquia. Tras cesar en ésta, de momento no tenemos más información de la vida de este sacerdote.

Nació en Granadilla de Abona el 8 de diciembre de 1796, siendo hijo de don José Álvarez de Ledesma, natural de la villa de La Orotava, y doña María Lorenzo García del Castillo y Casanova, que lo era de la primera localidad. Ese mismo día fue bautizado en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua por fray José García del Castillo, predicador jubilado, con licencia del párroco don Cristóbal Pérez Barrios; se le puso nombre “José Cristóbal Francisco Antonio de la Concepción” …

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San Miguel de Abona-Adeje: Don Anselmo Feo (Gómez) Sierra (1829-1885), cabo 1º de Milicias, juez de paz suplente, primer juez municipal y alcalde constitucional de San Miguel, elector contribuyente y propietario

Miembro de una destacada familia, nuestro biografiado inició una modesta carrera militar como soldado en el Batallón Provincial de Abona, en el que ascendió hasta cabo 1º de Milicias, aunque al final pasó al Batallón Ligero Provincial de La Orotava, en el que obtuvo su licencia absoluta. Como uno de los mayores propietarios de San Miguel de Abona, figuró entre los electores contribuyentes de dicho municipio, en el que gozó de notable prestigio, pues desempeñó los cargos de juez de paz suplente, primer juez municipal y alcalde constitucional.

Nació en San Miguel de Abona el 21 de abril de 1829, siendo hijo de don Nicolás Bruno Feo Hernández y doña María Petra de los Dolores Sierra de León. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el cura párroco propietario don Francisco Guzmán y Cáceres; se le puso por nombre “Anselmo Bartolomé de San Nicolás” y actuaron como padrinos don Bartolomé Hernández y su mujer, doña María Petra de León Sierra…

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La detallada descripción de las Fiestas de la Virgen del Socorro de Güímar en 1888, escrita por el culto sacerdote don Santiago Beyro y Martín

Al culto sacerdote don Santiago Beyro y Martín le debemos una de las descripciones más completas, aunque poco conocida, de las fiestas de Nuestra Señora del Socorro en el siglo XIX, concretamente las celebradas el 7 y 8 de septiembre de 1888. Curiosamente, no la publicó hasta once años después, entre el 15 de abril y el 24 de mayo de 1899, en cinco entregas que vieron la luz en el Diario de Tenerife; y la reprodujo íntegramente entre el 20 de julio y el 24 de agosto del año siguiente, también en cinco partes, en el semanario Siglo XX. Está extraída del libro sobre “Historia y evolución de las Fiestas de Nuestra Señora del Socorro en Güímar”, que tenemos en preparación.

En su interesantísimo trabajo, el Doctor Beyro describe con todo lujo de detalles los principales aspectos de dichas fiestas: los repiques de las campanas en la iglesia de San Pedro y en la ermita de El Socorro; la salida de la Virgen de la iglesia matriz y el entorno de ésta, incluso las plantas que adornaban la plaza y sus olores, así como la masa humana que la espera, su emoción e incluso sus trajes; la danza de las cintas, con los principales aspectos del baile y la vestimenta de los danzarines; la procesión hasta La Asomada, con la banda de música y los numerosos fieles; los ramos de albahaca que llevaban las chicas para adornar la ermita costera; la llegada a ésta, sus olores y el canto de la Salve; el baño de los romeros, su posterior almuerzo y las parrandas; el pozo al que se llevaba el agua para esta fiesta; las promesas de los fieles y las limosnas entregadas al mayordomo; la tradicional luchada en la playa; la emotiva representación de la “Ceremonia” de aparición de la Virgen a los guanches, en el mismo Llano donde se produjo; la procesión de retorno a la ermita, con la banda de música; la suelta de globos aerostáticos y los fuegos artificiales; el regreso a Güímar de los señores más acomodados en sus bestias; la noche pasada en la costa por otros muchos vecinos, en las chozas improvisadas o en los ventorrillos; la función de la mañana del día 8, con sermón; el regreso a Güímar de la mayoría de los romeros, para esperar allí a la Virgen ya vestidos de fiesta; la soledad de Nuestra Señora esa tarde en la costa, solo acompañada por el mayordomo, que por entonces era don Nicasio García Díaz, y un escaso número de amigos y devotos, que le ayudan a recoger la capilla y al traslado de la venerada imagen a la iglesia de San Pedro; la concentración de fieles de todos los barrios del municipio y de Arafo en La Asomada; el alegre recibimiento en dicho lugar; el regreso a la parroquia en procesión abigarrada; el educado juego de “¿Pares o nones?” (primera referencia escrita sobre el mismo); la llegada a la iglesia matriz, entre fuegos artificiales, vítores, alegría y fe religiosa de una densa masa de fieles; la emotiva entrada en el templo; la posterior soledad y el silencio de esa noche en Güímar. Concluye el Dr. Beyro, recordando con nostalgia la playa de El Socorro, la ermita costera y la fiesta que había vivido hacía más de dos lustros, recreando la presencia guanche en dicho término, que había dado lugar a esta celebración.

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La polémica incorporación de la “Ceremonia guanche” a las fiestas de la Virgen del Socorro de Güímar en 1872

Desde mediados del siglo XIX, los vecinos de Güímar querían incorporar a la festividad de El Socorro la representación de la aparición de la Virgen a los guanches, como se venía haciendo en la festividad de Candelaria por lo menos desde mediados del siglo XVIII; para ello, se apoyaban en que la playa de Chimisay era el auténtico lugar de aparición y, por lo tanto, el mejor lugar para que se efectuara la Ceremonia. Pero el informe negativo del párroco de Santa Ana de Candelaria, que al igual que ocurrió con unas polémicas postales alegaba que sólo la Virgen de Candelaria podía tener guanches en su festividad, hizo que el obispo de la Diócesis prohibiese repetidamente dicha representación. Sin embargo, los güimareros siguieron intentándolo hasta que lo consiguieron.

La primera representación de la Ceremonia, a cargo de güimareros ataviados a la usanza guanche, se remonta al año 1872, lo que vino a incrementar la antigua rivalidad entre Güímar y Candelaria por la festividad de la Virgen. Pero a partir de entonces, la “Ceremonia Guanche” se consolidó y se fue convirtiendo en uno de los actos más esperados, si no el que más, de las fiestas anuales en honor a Nuestra Señora de El Socorro. Como es bien sabido, se trata de una escenificación, sin sonidos y solo con mímica, del encuentro por parte de dos pastores guanches de la imagen de la Virgen, antes de la conquista de la isla. Hasta hace medio siglo, en la Ceremonia solo participaba un reducido número de hombres, pero hoy participan en ella unos dos centenares de hombres, mujeres y niños de todas las edades.

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Los dos casinos de El Bueno (Arico) en la II República: “La Unión del Bueno” y “Círculo de Amistad 25 de Julio” (1934-1936)

Gracias al trabajo y tesón del ariquero, que sabe mucho de lucha desesperada, incluso contra las propias condiciones geográficas y climáticas del territorio, se constituyeron en el municipio de Arico varios casinos o sociedades de recreo, que pervivieron hasta el final de la II República en los diferentes núcleos de población: Arico el Nuevo (“Círculo Agrícola”), El Lomo o Villa de Arico (“Atlántida”), Arico el Viejo (“Centro Republicano”) y La Sabinita (“Unión y Libertad”), El Bueno (con dos casinos) y El Río de Arico (con otros dos). Teniendo en cuenta que su finalidad era desconectar a los vecinos de las duras faenas agrícolas y ganaderas, en estas sociedades se celebraban sobre todo bailes, pero se abrían para que sus socios pasasen el rato con los juegos de mesa y con la lectura de periódicos, revistas o libros, por lo que solían contar con una modesta biblioteca; además, es muy probable que en ellos se llevasen a cabo otros actos culturales, como obras de teatro o recitales de música y poesía, como ocurrió con la mayoría de las sociedades de este tipo en esa época.

En esta ocasión vamos a centrarnos exclusivamente en los dos casinos que existieron en El Bueno desde 1934 hasta 1936, que tuvieron por nombre “La Unión del Bueno” y “Círculo de Amistad 25 de Julio”. Llama la atención esa duplicidad, teniendo en cuenta que se trataba de uno de los núcleos menos poblado y más disperso de todo el municipio, pero se surtían de socios procedentes tanto de dicho pago como de los parajes de Madre del Agua, Chajaña, La Cabezada, La Yesca, La Morra del Pino y Altos de Arico. La explicación habría que buscarla en las rivalidades locales, que también motivaría sus respectivas actividades sociales, con el fin de superarse mutuamente.

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