Santiago del Teide: Don José Ferrer Rodríguez (1852-1885), clérigo tonsurado, maestro de escuela, cabo 2º de Milicias, secretario del Ayuntamiento y notario público eclesiástico

Santiago Teide-40.7 (CFIT)-2B     Este artículo está dedicado a un polifacético personaje, que siguió la estela de su padre, vecino destacado de la Villa de Santiago. Nuestro biografiado inició la carrera eclesiástica, que abandonó cuando ya era clérigo tonsurado; luego prestó su servicio militar en el Batallón Ligero Provincial de Abona, en el que obtuvo la licencia absoluta siendo cabo 2º de Milicias. Además, en su corta vida ejerció como secretario del Ayuntamiento de El Tanque, donde contrajo matrimonio, y en su valle natal desempeñó los empleos de maestro de escuela, secretario del Ayuntamiento y del Juzgado Municipal, y notario público eclesiástico de la Parroquia de San Fernando.

     Nació en la Villa de Santiago el 20 de noviembre de 1852, siendo hijo del sochantre-organista don Agustín Ferrer González, natural de Guía de Isora, y de doña Catalina Rodríguez García, que lo era de la antedicha villa. Cuatro días después fue bautizado en la iglesia de San Fernando por el cura párroco don Juan Alonso del Castillo; se le puso por nombre “José Agustín de San Juan de la Cruz” y actuó como madrina doña María de la Luz González, natural y vecina de El Tanque…

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Artículo-JOSE FERRER RODRÍGUEZ

El incendio de la Basílica y el Convento de Candelaria (1789), el traslado de la Virgen a la Cueva de San Blas, la ampliación de ésta con una capilla y su declaración como “Iglesia del Real Convento”

Candelaria-Cueva de San Blas     Como ya detallamos en otro artículo, en 1669 el obispo don Bartolomé García Ximénez decidió levantar en el solar de la primitiva iglesia de la Virgen un nuevo templo de tres naves (en el que luego recibiría sepultura), que constituyó la primera Basílica de Candelaria. Se edificó en menos de tres años y en la festividad del 2 de febrero de 1672 se trasladó a ella la Santa Imagen, en medio del fervor popular. Por su parte, el Convento Real fue reedificado de nueva planta en 1729 por iniciativa de su prior fray Félix de Guzmán, que también fue provincial de su Orden en Canarias, y se convirtió en uno de los mejores de las islas por su amplitud. La Basílica alcanzó su mayor esplendor tras ser consagrada el 28 de diciembre de 1739, por el arzobispo palmero Domingo Pantaleón Álvarez Abreu; y a lo largo de esa centuria, el Santuario de la Virgen de Candelaria llegó a atesorar una riqueza en platería verdaderamente considerable, gracias sobre todo a la fama de la que gozaba entre los canarios asentados en América. Pero todo el trabajo de siglos desapareció de repente, al ser destruido por completo a causa de un incendio incontrolado.

     En la noche del 15 de febrero de 1789, poco después del toque de queda, se inició un voraz incendio que en pocas horas destruyó el Convento de Candelaria. El fuego se extendió con rapidez a todo el edificio a causa del viento huracanado, reduciéndose a cenizas el apreciable y antiguo archivo, así como la importante biblioteca y la Basílica contigua, que con tanto esmero se había construido por iniciativa del obispo García Ximénez; también parece que falleció un religioso que estaba ciego. Los religiosos, que se encontraban solos, poco pudieron hacer, aparte de salvar la Virgen y los principales objetos de culto. Aunque con motivo del incendio el corregidor y el Cabildo de la isla pretendieron trasladar la venerada imagen de la Patrona de Canarias al convento de Santo Domingo de La Laguna, los religiosos dominicos se opusieron de plano, por lo que colocaron el Sacramento, la Virgen y otras imágenes, que se habían logrado salvar milagrosamente, en la antigua cueva de San Blas, que le serviría de capilla durante 14 años, mientras se reedificaba el  Convento. En cuanto a los pocos frailes que ya tenía el convento, fueron alojados en las casas del Conde de la Gomera y en otras inmediatas a dicha cueva…

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Artículo-INCENDIO BASÍLICA-CONVENTO REAL

Güímar: Don Luis Bethencourt García (1925-2002), pescador, agricultor, emigrante, danzarín y maestro de la Danza de Cintas de El Escobonal

Luis Bethencourt García     El presente artículo está dedicado a un hombre sencillo y polifacético, que trabajó en su pueblo como pescador, mecánico de bicicletas, agricultor, ventorrillero, albañil, cañero y barbero. Como muchos canarios de su época, emigró a Holanda, donde trabajó en una industria textil y en una fábrica de embutidos. Además, fue miembro de la Comisión de Fiestas de San José, en la que se encargó de recaudar las aportaciones del vecindario y de la colocación de adornos. Pero, sobre todo, estuvo durante la mayor parte de su vida vinculado a la Danza de las Cintas de El Escobonal, primero como danzarín, luego como “hombre del palo” de la del lugar de Abajo y, finalmente, como maestro de la Danza unificada de dicho pueblo.

    Nuestro biografiado nació en El Escobonal (Güímar) el 18 de septiembre de 1925, siendo hijo de don Matías Bethencourt Campos y doña Heliodora García Delgado. El 29 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol de Güímar por el cura ecónomo don Rafael Cabrera González, Lcdo. en Sagrada Teología, y actuó como padrino don José Pérez Díaz…

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Artículo-LUIS BETHENCOURT GARCÍA

Arico: Don Diego Antonio de Torres (1711-1779), capitán de Milicias, alcalde real de Arico, mayordomo de la fábrica parroquial y de la ermita de Arico el Nuevo

Arico Nuevo-Torres    Como hijo de militar, nuestro biografiado ascendió desde alférez hasta capitán de Milicias y, en virtud de este empleo, fue jefe de la compañía de Arico durante un cuarto de siglo. Llegó a ser el mayor propietario de Arico en su época y apoderado sus paisanos ante el Cabildo de la isla para solicitar una partida de trigo con la que fuesen socorridos a causa de la sequía. Además, desempeñó los cargos de alcalde real de dicho pueblo, mayordomo de la fábrica parroquial de San Juan Bautista, hermano de la Hermandad del Santísimo Sacramento de la misma parroquia y mayordomo de la ermita de Ntra. Sra. de la Luz de Arico el Nuevo.

     Nació en Arico el 28 de febrero de 1711, siendo hijo del alférez don Diego de Torres Vera y doña Luisa Fernández de Chávez y de la Guarda. El día 5 del mes de marzo inmediato fue bautizado en la iglesia de San Juan Bautista por su tío, el Lcdo. don Bonifacio Fernández de Chávez, con licencia del párroco, Dr. don Salvador Quixada y Castillo; se le puso el nombre “Diego” y actuaron como padrinos don Juan Fernández y doña Águeda Fernández, sus tíos maternos, todos naturales y vecinos de dicho lugar…

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Artículo-DIEGO ANTONIO DE TORRES

La visita de la Virgen de Candelaria al pueblo de Arafo (1964)

Arafo-Virgen Candelaria     Hace justo medio siglo, en octubre de 1964, se inició un acontecimiento inolvidable en la historia religiosa de Tenerife, la primera y, hasta ahora, única peregrinación de la Virgen de Candelaria por todos los pueblos de la isla, con el fin de recaudar fondos para el nuevo Seminario Diocesano. Fue un largo e intenso viaje, de casi tres meses y medio, en los que estuvo ausente de su Santuario, pero con su paso alegró los corazones de todos los tinerfeños.

     A las cinco de la tarde del viernes 16 de octubre de 1964, se rezó el Santo Rosario y se  celebró una función solemne en la Basílica de la Virgen Candelaria, totalmente abarrotada de vecinos de la Villa y feligreses procedentes de otros municipios de Tenerife. A las ocho de la noche, la venerada imagen dejó su templo y en medio de un silencio impresionante inició su marcha hacia Arafo, a través de la calle principal y la Carretera General del Sur, acompañada a pie por los hijos de Candelaria y por su capellán, el sacerdote dominico fray Juan Fernández Baca (“El Padre Juan de Candelaria”).

     El municipio de Arafo fue el primero de la isla que recibió la visita de la Virgen de Candelaria, la Patrona de Canarias, en su larga peregrinación por los pueblos de Tenerife, de cuyo inicio se cumple este año su 50 aniversario, o sea, las “Bodas de Oro”. El pueblo se engalanó con esmero, pues banderas, luces, arcos y colgaduras adornaban las calles, y en la mencionada fecha del 16 de octubre de de 1964, hace justo 50 años, las dos bandas de música de la localidad, la “Nivaria” y “La Candelaria”, autoridades y feligreses, con su párroco al frente, se dirigieron al Pino del Señor, lugar previsto para el recibimiento. El obispo llegó pronto y se unió a todos para esperar a la Virgen; también acudió a dicho punto mucha gente que había llegado de Güímar y Santa Cruz de Tenerife para presenciar el magno acontecimiento. Se vio subir por la carretera a la lenta caravana de luces que formaban una larga estela, ¡ya se acercaba la Virgen!, y el júbilo arrancó lágrimas de los ojos que anhelaban contemplar a la imagen peregrina. A las diez de la noche se hizo un profundo silencio, que se rompió espontáneamente con una salva de aplausos, vítores y cánticos; la Santa Imagen venía sobre su artística carroza…

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Artículo-VISITA VIRGEN CANDELARIA-ARAFO

Güímar-Candelaria: Fray Tomás Núñez (1718-1795), lector de Moral, director del Santísimo Rosario, suprior, depositario y predicador general dominico, y cura servidor de Candelaria

OLYMPUS DIGITAL CAMERA     Miembro de una ilustre familia güimarera, nuestro biografiado profesó en la Orden de Predicadores y se ordenó de Presbítero. Como tal, fue lector de Moral y director del Santísimo Rosario del Convento dominico de Güímar. Con ese último cargo pasó al Convento del Puerto de La Orotava. Finalmente, entró en el Convento Real de Candelaria, en el que permanecería durante unas tres décadas, hasta su muerte, y del que también fue director del Rosario, así como suprior y depositario. Además, alcanzó el título de predicador general de su Orden y fue teniente de beneficiado y cura servidor de Santa Ana, durante casi siete años.

     Nació en Güímar el 9 de mayo de 1718, siendo hijo de don Pedro Hernández Núñez (notario público eclesiástico y alcalde) y doña María Díaz de Ledesma. Dos días después fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por don Domingo de Páez y Galdona, beneficiado de Güímar y Candelaria, y actuó como padrino don Tomás Martín de Ledesma…

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Artículo-FRAY TOMÁS NÚÑEZ

Don Nicasio Pomar y Forteza (1809-1847), tronco de la familia Pomar del Sur de Tenerife, extendida por Granadilla de Abona y Arico

Pomar-árbol-1     No es fácil conocer el origen de determinada familia en una localidad, lo que siempre constituye una gran satisfacción para cualquier investigador. Hoy traemos a esta página algunos miem­bros de la familia Pomar, ampliamente extendida actualmente por el Sur de Tenerife, sobre todo en Granadilla de Abona y Arico. Fundada por don Nicasio Pomar Forteza (1809-1847), natural de Palma de Mallorca e hijo del capitán don Antonio Pomar Forteza, nacido en la misma ciudad, y de doña Catalina Forteza Forteza, que lo era de la Villa de Manacor.

     Se estableció en Granadilla de Abona en 1828, al tomar posesión de la parroquia de San Antonio de Padua su hermano don José Pomar Forteza (1790-1833). En esta villa sureña contrajo matrimonio con doña María del Pino Rodríguez Venero, hija de don Juan Rodríguez Bello y doña María Petra Venero y Castillo, ambos de ilustres familias. Don Nicasio Pomar y Forteza fue alcalde de Granadilla, rico propietario y fundador de una extensa y destacada familia sureña. Falleció en su domicilio de Granadilla de Abona cuando sólo contaba 38 años de edad. Le sobrevivió su esposa, con quien había procreado ocho hijos, que constituyen las primeras ramas de una amplia y destacada familia extendi­da por el Sur de Tenerife, sobre todo en Granadilla y Arico, aunque también se ha irradiado a la Península y América…

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Artículo-NICASIO POMAR FORTEZA-DESCENDENCIA

Relación de alcaldes del municipio de Adeje

Adeje-1890-(CFIT)     No conocemos todos los alcaldes que ha tenido la jurisdicción de Adeje pues al haberse quemado el archivo municipal no se conservan actas ni libros de oficios anteriores al siglo XX, por lo que es solamente desde 1902 cuando disponemos de las fechas exactas de posesión y cese. Sin embargo, gracias a documentos consultados en otros archivos locales, insulares y regionales, tanto públicos como privados, así como a la bibliografía existente sobre este municipio, hemos podido elaborar una lista bastante completa de las personas que con anterioridad a dicha fecha ocuparon tanto la Alcaldía Pedánea desde el siglo XVI, la Alcaldía Mayor desde 1655 hasta 1812 y la Alcaldía Constitucional hasta comienzos del XX. La jurisdicción de estos alcaldes no ha variado a lo largo del tiempo, pues siempre ha abarcado la misma jurisidicción territorial, correspondiente al actual municipio de Adeje.

     Como curiosidad, del centenar de alcaldes titulares que conocemos, pues muchos repitieron en el cargo, el récord de permanencia en la Alcaldía lo ostenta D. José Miguel Rodríguez Fraga, que ya lleva 27 años consecutivos, seguido por: D. José Carballo Alemán, durante casi 21 años consecutivos; D. Juan Manuel Bello Ledesma, durante 13 años y medio, en dos etapas; D. Francisco Fraga Díaz, 9 años, en cinco períodos; y D. Pedro González y González, que estuvo 7 años, en tres etapas. Con respecto al lugar de nacimiento, en el mismo período conocemos por lo menos 20 alcaldes que no han nacido en este municipio: D. Buenaventura de Chaves (de Higa –La Orotava-), D. José Hernández Montesino (de El Tanque), D. Matías Fernández García (de Palencia), D. José Sicilia Zeruto (de La Oliva), D. Mateo de Albo y Gándara (de Burgos), D. Claudio Yusty de la Concha (de Gerona), D. Agustín González Bethencourt (de Arona), D. José de Alba Mederos (de Arona), D. Miguel García Alfonso (de San Miguel de Abona), D. Cayetano Alemán Morales (de Las Palmas de Gran Canaria), D. Manuel Fernández Piñeiro (de Mugardos –La Coruña-), D. Antonio Reverón Rodríguez (de Guía de Isora), D. Salvador Sosa Rodríguez (de Moya) y D. José Miguel Rodríguez Fraga (de Vilaflor); además de D. Manuel Padrón de la Barreda, D. Juan Barroso y Chávez, D. José de Alba y Sicilia, D. Federico Ferrera García, D. Pedro Gorrín Gorrín y D. Camilo Madero Gutiérrez de los que por el momento desconocemos su lugar de nacimiento. Como curiosidad, han sido alcaldes vecinos de varios núcleos de población del municipio, pero hasta el momento ninguna mujer ha ostentado la Alcaldía…

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Artículo-ALCALDES DE ADEJE

San Miguel de Abona: Don José Agustín de Torres Hernández (1798-1866), sargento 2º de Milicias, alcalde real de San Miguel y elector contribuyente, con amplia sucesión en Puerto Rico

San Miguel-La Hoya-2B     Miembro de una conocida familia de San Miguel de Abona, don José Agustín de Torres siguió una modesta carrera militar en el Regimiento Provincial de Abona hasta alcanzar el empleo de sargento 2º de Milicias. Simultáneamente, fue elegido alcalde real de su pueblo natal y, al ser uno de los mayores contribuyentes de la localidad, figuró como elector con derecho a participar en la elección de diputados a Cortes. Además, participó en varias suscripciones, en las que puso de manifiesto su devoción religiosa y su espíritu solidario. Tuvo una amplia sucesión, que se extendió por San Miguel y Puerto Rico.

     Nació en San Miguel de Abona el 8 de noviembre de 1798, siendo hijo de don Tomás Antonio de Torres Domínguez y doña Tomasa María Hernández de la Cruz. Siete días después fue bautizado en la iglesia del Arcángel San Miguel por el ex-definidor fray José Antonio Estrada, del “Orden Seráfico”, teniente de cura titular de dicha parroquia; se le puso por nombre “José Agustín” y actuaron como padrinos don Lorenzo Rodríguez Sierra y doña María Agustina de Torres, su mujer, vecinos del lugar de Arona…

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Artículo-JOSÉ AGUSTÍN DE TORRES HERNÁNDEZ

Güímar: Don Isidro Quintero y Acosta (1764-1849), secretario de Cámara y Gobierno, mayordomo de fábrica, canónigo, vicario foráneo, hacedor, examinador sinodal, juez colector de espolios y vacantes e introductor de la cochinilla en Canarias

Isidro Quintero Acosta     Pocos sacerdotes del Sur tinerfeño han alcanzado tan justa fama como don Isidro Quintero y Acosta, quien desde simple colec­tor y bolsero en Güímar pasó a América, donde desempeñó inicialmente los cargos de párroco auxiliar de Santa María del Rosario en Venezue­la, teniente de cura de San Juan de Jaruco en Cuba y promotor fiscal de la Curia de La Habana. Luego pasó a la Louisiana como secretario de correspondencia, prosecre­tario y notario de visita del Obispado, del que al poco tiempo fue designado secretario de cámara y gobierno, cargo este último que también desempeñó posteriormente en el Arzobispado de Gua­temala. Sin apego por las riquezas, regresó a Güímar para trabajar como humilde profesor y mayordomo de fábrica de San Pedro, a la vez que fue hermano mayor y secretario de la Hermandad del Rosario, y miembro de la Hermandad del Carmen. Sin embargo, reconocidos sus méritos, al crearse el Obis­pado de Tenerife fue agraciado con una Ración, designándosele poco después vicario foráneo de la Villa de La Orotava y hacedor de los partidos de Taoro y Daute. Sus com­pañeros del Cabildo catedral lo eligieron para que pasase como diputado a la Corte con el fin de evitar la supresión de la Dió­cesis, para lo cual realizó intensas gestiones durante varios años en Madrid y Sevilla, logrando no sólo su objetivo sino tam­bién el nombramiento del primer obispo. A su regreso a Canarias proporcionó a estas islas un histórico beneficio, al introdu­cir en ellas el cultivo de la cochinilla, principal riqueza del archipiélago en el siglo XIX. Como premio al perfecto cumplimiento de su misión, el Sr. Quinte­ro fue recompensado con el ascen­so a canónigo y con los títulos de juez examinador sinodal y juez colector general de Espolios y Vacantes de la Diócesis; además, desempeñó los cargos de bi­bliotecario de la Catedral y prose­cretario del Cabildo. Fue en suma un sacerdote extraordinario, ilustrado y caritativo, así como un excelente orador sagrado.

     Nació en Güímar el 15 de mayo de 1764, en la casona familiar situada junto al convento dominico de la localidad, siendo hijo de don José Quintero Padrón, natural de Valverde de El Hierro, y de doña Antonia Josefa de Acosta y Yanes, que lo era de La Lagu­na, aunque oriunda también de El Hierro por su padre. Ese mismo día recibió las aguas bautismales en la iglesia parro­quial de San Pedro Apóstol, de manos del beneficiado propio don Cristóbal Alonso Núñez; se le puso por nombre “Isidro José” y actuó como padrino don Salvador Rodríguez Adrián…

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Artículo-ISIDRO QUINTERO Y ACOSTA