El primer intento de segregación de la comarca de Agache del término municipal de Güímar (1858)

Escobonal-1930     El municipio de Güímar, constituido a raíz de la Conquista como alcaldía pedánea comarcal dependiente de La Laguna y con capital inicial en Candelaria, ha vivido durante su larga historia numerosos procesos de segregación en su amplia jurisdicción. La población, al principio concentrada casi exclusivamente en los pueblos de Güímar y Candelaria, se fue dispersando, formándose numerosos núcleos entre el Barranco Hondo y el Barranco de Icor.

     Pasado el tiempo, estas nuevas entidades adquirieron conciencia de pueblos, con sus características peculiares, y comenzaron a plantearse su independencia y la creación de nuevos distritos municipales. Así, tras pasar la capitalidad a Güímar en 1630, en 1723 se segregaron de dicho término el pago de Fasnia y los limítrofes para unirse al de Arico, del que también se independizaron en 1795, constituyendo su propio Ayuntamiento. Luego, hacia 1770, los vecinos de Candelaria, unidos a los de Arafo, solicitaron y obtuvieron autorización para elegir a su propio alcalde, con lo que esta nueva jurisdicción quedaba segregada de Güímar, que desde entonces mantiene sus actuales límites. Sólo una zona más o menos alejada de la cabecera municipal ha permanecido unida a éste, a pesar de haber intentado en varias ocasiones su segregación para constituirse en un término independiente, nos referimos a la comarca de Agache, de la que nos vamos a ocupar a continuación.

     A comienzos del año 1858, la situación en la que se encontraban dichos pagos era realmente lamentable y el sentimiento de abandono o marginación estaba cada vez más arraigado entre su vecindario. Por este motivo, tras diversas reuniones, llegaron a la conclusión de que la única posibilidad de mejorar sus condiciones de vida pasaba por la segregación del término municipal de Güímar y la creación de un Ayuntamiento independiente. Para lograr su objetivo elaboraron un extenso informe, en el que exponían sus sólidos argumentos, el cual fue enviado a mediados de ese mismo año 1858 al gobernador civil…

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Artículo-PRIMER INTENTO SEGREGACIÓN AGACHE

Arafo: Don Germán Sinforiano Pestano (1846-?), cabo 1º de Milicias, perito agrimensor y tasador de tierras, escribiente, maestro de Arafo, jurado judicial y emigrante

Arafo-Calle principal     Nuestro biografiado gozó de notable prestigio en su Arafo natal, pues tras alcanzar el empleo de cabo 1º de Milicias obtuvo el título de perito agrimensor y tasador de tierras, en el que gozó de notable prestigio. Además, ejerció como escribiente redactor de hijuelas, maestro interino de la escuela pública de niños, miembro de la Junta municipal de Amillaramiento y jurado judicial. Asimismo, tuvo cierta actividad política, al apoyar a la facción política liberal que en dicha localidad estaba encabezada por los Batista. Luego emigró a Cuba, donde participó en el trazado de una línea férrea, pero le robaron todo lo que había ahorrado cuando ya estaba preparado para regresar a Tenerife y le sorprendió la muerte en dicha isla durante una epidemia.

     Nació en Arafo el 1 de septiembre de 1846, siendo hijo de doña Antonia Pestano Delgado. Al día siguiente recibió el bautismo en la iglesia parroquial de San Juan Degollado, de manos del párroco propio don Antonio Rodríguez Torres; se le puso por nombre “Germán Sinforiano” y actuó como madrina doña Francisca Delgado. Como curiosidad, fue conocido con el apodo de “Barrios”…

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Artículo-GERMAN SINFORIANO PESTANO

Vilaflor de Chasna: Don Jerónimo Pérez de Medina (1801-1874), introductor de la cochinilla en el Sur, secretario del Ayuntamiento, alcalde de Vilaflor, alcalde de mar y genealogista

Vilaflor-11     Miembro de una ilustre familia chasnera, don Jerónimo Pérez de Medina fue labrador y propietario, destacando como el principal introductor de la cría de cochinilla en el Sur de Tenerife. Además, tuvo una destacada presencia en la vida pública de Vilaflor, donde fue designado apoderado del Ayuntamiento y los vecinos para el pleito que sostenían con el VII Marqués de la Fuente de Las Palmas, así como secretario municipal y alcalde de dicho pueblo en dos etapas. También fue vocal del Comité Electoral de las Bandas del Sur, alcalde de mar de Abona y genealogista.

     Nació en Vilaflor el 30 de septiembre de 1801, siendo hijo de don Luis Pérez Afonso y Truxillo y doña María de la O Pérez de Medina y Rodríguez Feo. El 2 de octubre inmediato fue bautizado en la iglesia de San Pedro Apóstol por fray Nicolás de San Agustín León, definidor de la Orden de San Agustín, con licencia del beneficiado don Antonio Esteban Peraza y Ayala; se le puso por nombre “José Jerónimo María del Buensuceso” y actuó como padrino el militar don José Pérez de Medina, su tío materno…

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Artículo-JERÓNIMO PÉREZ MEDINA

El Convento Real de Candelaria en todo su esplendor y la primera Basílica de la Virgen (1672-1789)

Plano Riviere-reducido-1741     En 1526, la Virgen de Candelaria abandonó la Cueva de San Blas para pasar a su primera Iglesia, de la que se hicieron cargo los religiosos dominicos a partir de 1530. Durante más de un siglo y sin muchos medios éstos cuidaron de la venerada imagen y de su templo lo mejor que pudieron, en una época de amenazas e incertidumbre. Luego, una vez que se decidió acabar con los proyectos de traslado de la Virgen a otras localidades de Tenerife y se acordó que permanecería para siempre en Candelaria, los frailes pudieron aplicarse con más tranquilidad a promover la devoción y a reedificar el Convento, que de día en día se fue aumentando con las ofrendas y romerías.

    Pero dada la pequeña capacidad y estado ruinoso del Santuario, en 1669 el obispo don Bartolomé García Ximénez, gran devoto de la Virgen, decidió levantar en el mismo lugar un impresionante templo de tres naves (en el que luego recibiría sepultura), que constituyó la primera Basílica de Candelaria; y mientras se construía, la venerada imagen volvió a la Cueva de San Blas. Con admiración de todos, gracias a las limosnas de los fieles y la aportación del obispo, esta basílica se edificó en menos de tres años y en la festividad del 2 de febrero de 1672 se trasladó a ella la Virgen, en medio del fervor popular. Simultáneamente, con el fin de impedir el saqueo del Santuario, que siempre había constituido una preocupación de los capitanes generales y del Cabildo de la isla, se construyó un fortín, luego sustituido por el Castillo de San Pedro, y se rodeó el recinto con una muralla rematada por una estacada de madera.

     El Convento Real de Candelaria fue reedificado de nueva planta en 1729 y llegó a contar con una importante biblioteca, sirviendo además de botica y escuela. Por su parte, la Basílica fue consagrada en 1739 por el arzobispo palmero Domingo Pantaleón Álvarez Abreu y llegó a atesorar una riqueza en platería realmente considerable. Pero todo el esfuerzo de siglos desapareció de repente en la noche del 15 de febrero de 1789, hace 225 años, pues un voraz incendio los destruyó por completo en pocas horas…

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Artículo-PRIMERA BASÍLICA CANDELARIA

Fasnia: Don Celestino Hernández Perera (1905-1964), cura párroco de Frontera, El Pinar, Breña Baja, Fuencaliente, Garafía, Fasnia, El Escobonal y El Tablero

Celestino Hernández Perera     Uno de los sacerdotes que más tiempo ha permanecido al frente de la parroquia de San Joaquín de Fasnia fue don Celestino Hernández Perera, aún recordado con cariño por los vecinos de este municipio sureño. Nacido en Tegueste, tras su ordenación ejerció en El Hierro, donde simultaneó durante cuatro años las parroquias de El Golfo y El Pinar. Pasó luego a La Palma, donde permaneció 15 años, primero al frente de la parroquia de Breña Baja, quedando encargado durante algún tiempo de Fuencaliente, y luego de Garafía, en esta última como párroco propio y simultaneada muchos años con las de los barrios de Franceses, Las Tricias y Gallegos. De nuevo en Tenerife, durante 13 años y medio ejerció como cura ecónomo de Fasnia, donde desarrolló una notable labor pastoral; en esa época estuvo encargado en varios períodos de la parroquia de El Escobonal (Güímar). Finalmente, dos meses antes de su muerte, pasó a regentar la parroquia de El Tablero (El Rosario).

     Nuestro biografiado nació en Tegueste el 19 de mayo de 1905, siendo hijo de don Manuel Hernández González y doña Carmen Perera Hernández. El 28 de ese mismo mes recibió el bautismo en la iglesia parroquial del Evangelista San Marcos; se le puso por nombre “Celestino Pedro” y actuaron como padrinos don Manuel Hernández González y su hija Inés, siendo testigos don Manuel Martín y don Liborio Molina…

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Artículo-CELESTINO HERNÁNDEZ PERERA

Granadilla de Abona-Arico: Don Francisco Basilio Peraza y Ayala (1774-1834), capitán graduado de Milicias, sargento mayor interino del Regimiento de Abona, alcalde de Granadilla y Arico

Granadilla-21.77 (CFIT)     Al igual que la mayoría de sus antepasados, don Francisco Basilio Peraza y Ayala siguió la carrera militar, en la que ingresó como subteniente de Milicias, empleo con el que actuó interinamente como sargento mayor del Regimiento de Abona; luego ascendió a teniente y se retiró con el grado de capitán de Milicias. Además, ejerció como alcalde real de Granadilla y, una vez establecido en Arico, también fue alcalde real de este pueblo, así como recaudador de la contribución territorial, rematador de los diezmos de papas de la comarca (Vilaflor, Granadilla y Chasna) y mayordomo de la ermita de Ntra. Sra. de Abona. Tuvo ilustre sucesión.

     Nació en Granadilla de Abona el 14 de junio de 1774, siendo hijo del capitán don Francisco Antonio Peraza y Ayala del Castillo, natural del mismo pueblo, y de doña María Josefa de Torres y Morales, que lo era de Arico. Cinco días después fue bautizado en la iglesia parroquial de San Antonio de Padua por el cura párroco don Francisco Cruz Alayón y Salcedo; se le puso por nombre “Francisco Antonio Basilio” y actuó como padrino su pariente, el presbítero don Francisco Agustín Peraza y Ayala…

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Artículo-FRANCISCO BASILIO PERAZA AYALA

El Distrito parroquial, la Vicaría foránea y el Arciprestazgo del Sur de Tenerife (1835-1928)

Arciprestazgo Sur     Para mejorar la atención espiritual de los pueblos, el Obispado de Canarias convino en que, además de los párrocos encargados del Cura animarum en sus respectivas jurisdicciones, hubiese también comisionados eclesiásticos permanentes, autorizados hasta cierto punto por el diocesano, para que a su nombre desempeñasen en determinados pueblos las facultades que les eran delegadas, sirviendo al mismo tiempo de oportuno conducto para la más pronta circulación de las órdenes que se comunicaban por éste. Estas comisiones especiales fueron denominadas “Vicarías foráneas”, la primera de las cuales se estableció en La Laguna y la segunda en La Orotava, creándose posteriormente otras en las principales localidades del Norte de la isla. Los pueblos de Candelaria, Arafo y Güímar dependían de la Vicaría de La Laguna, mientras que los restantes del Sur, desde Fasnia hasta Arona y Vilaflor, estaban sujetos a la de La Orotava, situación que se mantuvo hasta bien avanzado el siglo XIX. Los inconvenientes de esta adscripción se sufrían sobre todo en los pueblos del Sur, a los que llegaban muy tarde las órdenes circulares de la autoridad eclesiástica, una de las cuales tardó un año en llegar a Vilaflor desde La Orotava, atravesando la cumbre.

     Tras meditar sobre los problemas que acarreaba tan demorada comunicación, el obispo Folgueras determinó el 25 de febrero de 1835 que Güímar, perteneciente hasta entonces al distrito de La Laguna, fuese nuevo conducto para dirigir en adelante las circulares hasta Vilaflor; en función de su encargo, el beneficiado de Güímar servía de enlace entre el obispo y los párrocos del Sur. Una vez justificada plenamente la mayor comodidad de la nueva línea parroquial desde Güímar, el 14 de junio de 1841 el obispo de Tenerife don Luis Folgueras y Sion proveyó en la ciudad de La Laguna el importante decreto de creación de la Vicaría foránea del Sur de Tenerife, con capital en Güímar; y en la misma fecha, el prelado comunicó al Dr. don Agustín Díaz Núñez, beneficiado propio de Güímar, su nombramiento como vicario eclesiástico foráneo de la Banda del Sur. En 1852 la Vicaría se transformó en Arciprestazgo, confirmándose a don Agustín como primer arcipreste y manteniendo la capital en Güímar hasta 1910, en que pasó a Granadilla de Abona…

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Artículo-ARCIPRESTAZGO DEL SUR DE TENERIFE

Candelaria: Don Francisco Castellano y Coello (1837-1910), marino y práctico mayor del puerto de Santa Cruz de Tenerife, nombrado por la Comandancia de Marina

Puerto Santa Cruz-FEDAC-2     En el pasado, los hombres que vivían en el pueblo de Candelaria estuvieron volcados profesionalmente hacia el mar, como pescadores o marineros en barcos de cabotaje. Algunos también hicieron la carrera de Indias, alcanzando incluso las plazas de pilotos o contramaestres. En este artículo nos vamos a ocupar de uno de los marinos más destacados nacidos en Candelaria, quien, una vez establecido en Santa Cruz de Tenerife, sobresalió como patrón o piloto, lo que le permitió alcanzar por oposición una plaza de práctico de número en el puerto capitalino, nombrado por la Comandancia de Marina, la cual le concedió luego el ascenso a práctico mayor del mismo, importante empleo en el que permaneció hasta su muerte. Además, fue vocal de la Junta Municipal de Asociados de Santa Cruz.

     Nuestro biografiado nació en Candelaria el 10 de octubre de 1837, siendo hijo de don Marcos Vicente Castellano y doña María de los Dolores Coello y Delgado. Dos días después fue bautizado en la iglesia de Santa Ana por el sacerdote dominico secularizado don José Fresneda y Tejera, con licencia del cura párroco don Juan Núñez del Castillo; se le puso por nombre “Francisco” y actuó como padrino don Francisco Clemente Delgado, de la misma naturaleza y vecindad…

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Artículo-FRANCISCO CASTELLANO COELLO

Guía de Isora: Don José González Trujillo (1734-1799), labrador acomodado y subteniente de Milicias propuesto para teniente

Tejina-Guía-2     Nuestro biografiado fue en su época uno de los dos oficiales del Regimiento Provincial de Abona que residían en el actual término municipal de Guía de Isora. Como varios de sus familiares, don José fue un labrador acomodado, pues llegó a poseer amplias propiedades y a contar con dos criados a su servicio. En plena madurez ingresó en las Milicias Canarias como simple soldado, ascendiendo años más tarde a cabo 1º, empleo con el que estuvo movilizado durante la guerra contra Inglaterra. Luego, dada su desahogada situación económica y que sabía leer y escribir, cosa poco frecuente en esa época, ascendió a sargento 1º y, finalmente, a subteniente, aunque falleció cuando ya había sido propuesto para teniente, pero sin que llegase a recibir el correspondiente nombramiento.

     Nació en Tejina de Isora en diciembre de 1734, siendo hijo de don Felipe González Trujillo y doña Gracia María González del Pino, naturales y vecinos de dicho lugar. Vino al mundo con serias dificultades de supervivencia, por lo que le “echó el agua por necesidad” su tío, don Juan González Trujillo, mozo vecino de Guía, quien luego sería su padrino, al ser bautizado oficialmente el 27 de dicho mes en la iglesia de Ntra. Sra. de la Luz de Guía, por el cura párroco don Gaspar Gabriel Estévez Gorvalán…

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Artículo-JOSÉ GONZÁLEZ TRUJILLO

La orquesta de baile “Nivaria” de Arafo (1932-1969)

Orquesta Nivaria-Arafo-ClementeMesa-2B     A comienzos de los años treinta del siglo pasado existía una orquesta de baile en Santa Cruz de Tenerife que llevaba por nombre “Nivaria” y era dirigida por don Manuel Ramos. Curiosamente, esta orquesta coincidió en el tiempo con otra orquesta de baile de igual nombre constituida en Arafo, en el seno de la Sociedad Filarmónica “Nivaria”.

     En el primer tercio del siglo XX, era la propia banda “Nivaria” la que amenizaba todos los actos musicales de las fiestas (pasacalles, conciertos, procesiones, paseos e, incluso, los bailes), como ocurrió en muchas localidades de la comarca. Pero en los bailes que se celebraban en los casinos de Arafo, a veces se contrataban a músicos aislados y, en otras ocasiones, a “murgas” o grupos de música bailable más o menos improvisados, tanto de cuerda como de viento. Así, la Sociedad Filarmónica “Nivaria” albergaba en su seno varias “murgas” para amenizar bailes en plazas, casinos y salones particulares de la comarca, tal como se recoge en un acta del Casino “Unión y Progreso” de Arafo, fechada a 2 de febrero de 1936, en la que se decía que “los músicos que componen las murgas de la Banda «Nivaria» de esta localidad” se ofrecieron espontáneamente para amenizar un baile benéfico en esta sociedad, “cuyo producto integro de todo lo que se recaude se le entregará al socio Don Manuel Fariña Rivero, que se halla gravemente enfermo y sin recursos, para atender el restablecimiento de su salud”. El 23 de ese mismo mes de febrero, el secretario de dicho casino informó a la junta directiva, “que el propósito de las murgas de la Sociedad Filarmónica «Nivaria» de amenizar los bailes de estos carnavales se había frustrado”.

    La primera orquestina de baile organizada que en Arafo llevó el nombre de “Nivaria” se formó a comienzos de los años treinta por iniciativa de don Juan Pérez Fariña y con músicos de la Sociedad Filarmónica “Nivaria” de dicha localidad. Por esa época el grupo sólo estaba compuesto por 4 o 5 músicos de aire, sin vocalista, llegando en actuaciones excepcionales a contar con 8 componentes, todos ellos surgidos del seno de la “Nivaria”. Las primeras partituras las obtuvieron a partir de las publicadas para piano en algunas revistas, con las que don Juan Pérez hacía arreglos para la orquesta. Durante la II República, la orquestina actuó en numerosas localidades de la isla, en bailes y verbenas, hasta su disolución en julio de 1936, al estallar la Guerra Civil. La orquesta fue reorganizada una vez terminada la contienda bélica, en 1939, también con músicos de la “Nivaria” y asumiendo la dirección don Amílcar González Díaz…

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Artículo-ORQUESTA NIVARIA DE ARAFO